Volví de enterrarlo;
Lejos de verlo
Zambulléndose n un balde de tres litros;
Sé que a veces era machista
Pero no tenía derecho a morir.
Murió como los buenos
Como un soldado
Con la cresta llena de verrugas
Y ensangrendata
Sus alas ahora son comida para los piques.
Lejos de él
Sus amantes están alegres
Por que hay más comida para ellas;
Las gallinas se cuelgan de una caña guayaquil
Para dormir y no pisar su tumba;
Las ratas salen a comer lo que queda del maíz
Y tomar el rojo café que se sirvió en la arena.
En el corral
El presidente anuncia el cincuenta y dos por ciento de pobreza
Pero quién recuerda y da un minuto de silencio
Por mi pato muerto.