MASS MEDIA,
MUCHEDUMBRE Y MULTITUD
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Con la estadistificación numérica
y humana que dos mil ochocientos millones de pobres sobreviven
con dos dólares al día, nunca jamás
vivirán, algún día, como los ricos.
El rezago de la plebe humana o ¿infrahumana? tiene
y tendrá un no lugar o gente de ningún lugar
en la historia y en la sociedad contemporáneas. Los
gobiernos del mundo, en el caso de México, saca cuentas
alegres en la reducción de la pobreza en las zonas
rurales de país. Filosófica, sociológica
y comunicacionalmente, la mass media esta atrapada, la muchedumbre
entrampada, y, la multitud dispersada. Todos las concentraciones
no llevan más que a la inclusión y a la exclusión,
si no, al exterminio, y por qué no, selectivo, sistémico
y endémico. En una bioplaneación taxonómica
de los seres vivos y anómica de los seres inexistentes,
la nuclearización y la atomización, han redespertado
entre la duermevela y la vigilia de temores y horrores que
se avistan en un atardecer semejando una descendencia o
una ascendencia hongónica crepuscular: la entronización
a la noche de los tiempos y las interrogantes. Después
del Pearl Harbor en la Torres Gemelas del World Trade Center
del Imperio económico y militar de Estados Unidos,
la biopropiedad del mundo, les pertenece, así como
el cinismo y la paranoia extremándose con la locura.
Cualquier capa, la más dura o la más blanda,
la del cerebro, la de la piel, la de la tierra y la del
espacio están sujetas a la radiosidad de las ideas,
de las sensaciones, de los movimientos y de las explosiones:
un haz de luz, intenso e inmenso, desde una cámara
digital o de un teléfono celular es capaz de iluminar
y captar el horror de un instante por siempre, quedando
la imagen fija en un marco desgarrado con palabras trémulas
y sanguinolentas.
El atrapamiento de la mass media, el entrampamiento de
la muchedumbres, y, la dispersión de la multitud,
y considerando el lugar que tienen para el pensar filosófico
y el hacer sociológico, no son reacias a su conformación
porque se consideran parte del mundo y porque al mundo le
dieron identidades tribales, étnicas y clases sociales,
no haciéndose responsables de 2800 000 000 que ¿viven
o sobreviven? con menos de dos dólares al día:
la inclusión es la mansedumbre, y, la exclusión
es la pobredumbre, en tanto, la podredumbre es la capitalización
de todas nuestras riquezas materiales y pobrezas espirituales.
Decadentes y plásticos ante y para el asombro, nuestras
vidas pululan, ululan y contaminan lo ya enrarecido del
medio ambiente en que el atrapamiento, el entrampamiento
y la dispersión han depredado y socavado la flora,
la fauna y los minerales de lo que no era nuestro: el resto
es lo que sobra y se desecha; ese planeta de la gente-la
plebe que hay que poner fuera de órbita y que se
pierda en los vastos basureros terrenales y espaciales de
la historia y de la sociedad contemporáneas.
Si para Michel Foucault, no hay lugar para la plebe en
la historia y en la sociedad, de todos modos, allí
está, y Noam Chomsky la potencializa y la somete
al complejo control de mantenerla a raya, ¿por qué
y por quiénes? Filosófica, sociológica
y comunicacionalmente la mass media, la muchedumbre y la
multitud pertenecen a la concentración de la inclusión,
mientras que la plebe no pertenece más que al exterminio
a través de la exclusión.
Lo que en principio puedan ser el centro y el orden, la
periferia y el caos pueden redimensionar el mundo en que
vivimos en la más estrecha distensión-tensión
de lo que somos y hacemos, abonándole a la tierra
nuestra vacuidad y a las relaciones humanas nuestra vaciedad:
llenos y plenos en la celestialidad terrena de nuestra estulticia
que campea entre la confortabilidad y la indiferencia, nos
erigimos en golosos Midas, que al tocar y comprar una mercancía
ya, desde antes, era mierda o una obra de arte postmoderna,
sea del arte pobre de donde sea, o de Marcel Duschamps,
o de la Historia y verbo de E. M. Cioran, cuando: Ninguna
civilización logra apagarse en una agonía
indefinida: alrededor merodean tribus, olfatean los efluvios
de los cadáveres perfumados".
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