El cuerpo comenzó a descomponerse sin el aparentemente advertirlo. Tal vez esperaba no despedirse de ella nunca. Recostado al lado de su madre dejo caer lagrimas en su rostro ya consumido por las lombrices. La imagen espantosa de ese rostro pálido y esquelético lo congeló completamente.Su boca abierta y torcida emitió un sonido mudo y, sus ojos redondos y desviados se humedecieron dejando notar el brillo de las lagrimas que asomaban.Con las manos hacia la cabeza comenzó su sollozo. La leve brisa que lograba ingresar por un hueco acariciaba su casi completamente calva cabeza y revivió por un instante a su madre. Su voz se tornó grave y demencial. Las luces fueron atenuándose hasta finalmente dejarlo en profunda oscuridad.
Solo se oían los sollozos...