NO SÓLO DE ECONOMÍA VIVE EL HOMBRE
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En los últimos años una tendencia por desarrollar la actividad económica mundial, ha ido creciendo hasta crear conciencia del gran impacto social que tiene esta actividad dentro del planeta. Gran parte del mundo —sobretodo los países desarrollados— están casi en su totalidad obligados a hacer actividades centradas únicamente a tener un apogeo económico, trayendo en muchos de los casos, una consecuencia que a la larga termina por ocasionar problemas en la salud, así como en las relaciones sociales.
Los primeros puntos son el estrés y la tensión. Miles de personas en el mundo padecen estos males, los cuales tienen como causante principal, la gran presión que ejerce la sociedad productiva de hoy, haciendo que la inflexibilidad se convierta en frustración ante los problemas y que la falta de soluciones. El estrés es uno de los síntomas que pueden llevar a la depresión, ya que desestabiliza el equilibrio biológico y sicológico de nuestro organismo. El ritmo de vida —sobre todo cuando se vive en una capital Económicamente activa— crean en el individuo una tendencia por encarcelarse en las tensiones. Esto como consecuencia del gran nivel de productividad física e intelectual a la que es exigido el cuerpo. Pero la inflexibilidad no es un causante directa, sino que el verdadero problema radica en no saber afrontar estos estados de tensión, que conllevan a una ensimismamiento y aislamiento del individuo en sus propias fronteras. Es muy difícil en algunos casos darse cuenta que los problemas de tensión o depresión son colectivos, ya que afectan indirectamente a las personas y a nuestro entorno en general. Las consecuencias (a causa de los síntomas) hacen que el aislamiento, el malestar del individuo, repercuta en las actividades cotidianas y de relación familiar.
Ya que vivimos hoy por hoy en un mundo rígido y competitivo, es muy difícil que no caigamos ante la gran presión ejercida contra nosotros. No debemos confundir presión con explotación, ya que este segundo, es un abuso de nuestras capacidades de la cual las remuneraciones salariales no reflejan el trabajo desmedido que ha ejercido el empleado, en contra parte, la presión vista desde un punto de exigencia, es el planteamiento ante nosotros de un problema de cierto nivel de resolución, es la presión en este caso la desesperación que ejerce todo los niveles de nuestro organismo por resolver aquel problema.
La solución más factible para contrarrestar este problema, es reorganizar nuestro tiempo. Las actividades recreativas son una buena solución para descargar tensiones. Pasar más tiempo con nuestros hijos, dedicar nuestro tiempo libre a alguna actividad recreativa o artística, logrará un equilibrio entre su vida acelerada y la relajación de su mente. Saber los momentos de presión y tensión es una buena manera de contrarrestarlos, ya que al reconocer nuestros estados emocionales, podremos canalizarlos con mayor facilidad, pero ante todo, tenga presente que saber actuar con acertividad creará en usted un hombre de éxito dentro de una sociedad que lo necesita lo más pronto posible.
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