Es cierto que en este país y en el
resto del mundo, la extensión de la globalización
que ha traspasado toda frontera terminológica para
convertirse hoy por hoy en una herramienta común
dentro de la sociedad que cada vez se vuelve más
compacta y compleja.
Como una cuestión definible la globalización
crea en las personas la tendencia de una sensación
de libertad común como es por ejemplo la de poder
expandir sus conocimientos, su cultura a lo largo del mundo
y hasta crear formas de comunicación innovadoras
(Internet, Chat, correos electrónicos, etc.) pero
que a su vez cuantifica la dependencia a este modelo de
vida, es decir hace que nuestras mentes se adapten y sobre
todo sean parte de este fenómeno tecnológico
absorbente.
Este sistema tiene cada día más adeptos entre
sus filas, y más allá de una conciencia de
orden, la libertad irrestricta dentro de la Red, es sino
un mundo ajeno pero que lleva nuestra identidad anónimamente,
un lugar de todos y de nadie a la vez.
Pero dado este fenómeno de la globalización,
hace que la expansión multicultural se haga una realidad
accesible, pero esto crea que algunas culturas con problemas
de identidad se “alienen” de otras culturas, esto crea pues
también lo que se denomina la “globalización
monopolizada”, que quiere decir que el país o los
países más poderos controlan la globalización,
es decir la fiscalizan y tienen más potestad sobre
esta.
Es un hecho casi inmutable que la tecnología se
esté usando como una herramienta de esclavitud (hablo
de su uso indiscriminado e inconciente) o para llamarla
desde un punto de vista más científico, una
dependencia, la cual satisface nuestras necesidades, pero
que a la vez nos encierra en un campo minado donde sólo
nuestra acertada conciencia nos guía por éste.
Este desarrollo es, en conclusión, un simple medio
con pros y contras, muy indefenso y a la vez muy peligroso.
El grado se le daría según el usuario, y,
sería una locura prohibir su uso, mas lo que sí
se debería procurar es la concientización
y educación de este sistema con los que recién
se inician. (Niños)
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