MAMITA SILENCIO
POR FAVOR
|
En algún campo de Chile…
No tiene idea la pobre vieja, no sabe lo que
dice, quién la manda a ser tan *visagra, pero no,
dale con que las gallinas mean.
Le dicen que me voy señora ¡hasta
cuándo!, ya junté mis pesitos, por algo trabajo
de sol a sol partiéndome las manos en el arao'. En
el fundo de Don Maximiliano la cosa anduvo bien, mejor que
otros años, además usted me debe las *chauchas
que dejó mi viejo, no se haga la lesa, si aunque
no me las dé yo me largo igual, y vengo a buscar
la platita en otra ocasión; porque eso sí,
*no me voy a ir puro de aquí, esas moneditas van
a pasar a mi poder sí o sí, aunque no quiera
mamita, lo siento.
¡Por qué lo hace tan difícil
por la flauta!, entienda que me enamoré; la Laurita
es una buena mujer, no sé por qué se empeña
tanto en rechazarla. No mamá, no es culpa de ella
que me vaya, no, no la voy a dejar botá si usted
es mi mamacita, pero tengo que armar mi vida también.
Vieja, no la trate así, dele que dele, no le diga
de esa forma ¿quiere?, de dónde saca esas
ideas, tanta tontera junta que se le ocurre. ¡No*
'eñora! si no le he faltado el respeto, usted dice
que la Lauri es trepadora, y no es verdad, no diga que baje
la voz, es que no entiende; no diga que la suelte, a usted
hay que zamarrearla pa' que entienda ¡me voy!
No llore mamita si no fue tan fuerte, no exagere.
Le dicen que se calle por la chita, la van a escuchar los
vecinos; por qué se arranca, venga pa' acá,
si no tengo nada en la mano le dicen.
Ahora nos entendemos pues, quietita, ni un
respiro se le siente, así me gusta, ahora nos entendemos.
*visagra: entrometida.
*chauchas: dinero
*"no me voy a ir puro: se refiere a quedarse sin nada
*'eñora: señora
LA TRISTEZA
EN UN PAÑUELO
|
Un pañuelo blanco, somnoliento, húmedo, cargado
de tanta pena que al caer , me pareció ver la oscuridad
de un universo en sequía.
Ahí estaba ella, extendida en su tormento. La tristeza
del mundo parecía caer sobre sus hombros agrietados
de rabia, cansancio, de sudor invencible en la agonía.
Tendida en el suelo, miles de punzantes dudas simulaban
explotar y estremecerla como el galope de un volcán
ensangrentado; de esas que arremeten lo que alguna vez fue
tranquilidad.
Con el tiempo el sufrimiento se hizo cíclico, abundante,
eterno. Sólo quedó una dolorosa nostalgia
de mar, guardada en los suspiros que secaron su voz ensangrentada
en un grito desolador, un llanto injustificado. Su pesar
era tan inmenso como la furia de la irreconciliable indiferencia,
tan melancólico como el vuelo agónico de golondrina,
tan agotados como inercia.
En lágrimas de recuerdos llenos de arrepentimientos
que maldecían su rostro surcado de sal, se desgastaban
las ganas de continuar con ese martirio humillante, profundo
y obscuro. En esa misma oscuridad, mientras dormía,
sentía tinieblas negándose a amanecer, a despertar
en la nueva y diferente realidad de aflicción.
Su corazón cansado, rehusaba a escapar de las gruesas
redes que oprimían todo bienestar.
Anulada como persona sufre. Sufre ese silencio que nunca
supo escuchar, sufre y calla, sufre y llora, pero sobre
todo sufre con la oxidación de la sangre que le falta;
que por sollozos se hizo espesa, agria, pesada, le costaba
caminar, pensar, sentir y existir.
El pañuelo continuaba tirado en su angustia; empapado
se desvanecía, junto con su ser tan frágil,
vulnerable; perdiendo su suavidad, las pelusas flotaban
en un vacío desesperado, se había desintegrado
de pena ante unos transparentes ojos de fuego. Era la explosión
del dolor en un llanto inquieto de cruel esperanza, era
la generalización de una sequedad insaciable en taciturnidad,
era la tristeza de un pañuelo, su pañuelo,
su vida, su dolor.
|