|
J.R.R. Tolkien, scop del siglo
XX: comentarios al capítulo VI del libro III
de The Lord of the Rings
|
|
El propósito con el que escribo
este artículo es el mismo que me condujo a
la redacción de mi anterior publicación
(¿Literatura fantástica? Isengard y
Dunsinane; Fangorn y Birnam) (1): intentar hacer ver,
en la medida de mis posibilidades, que cuando se habla
de Tolkien no se está tratando con un escritor
de segunda categoría, sino con un autor cuya
aportación a la literatura ha sido, en grado
sumo, importante, pues supone el retorno, en una sociedad
de un antirromanticismo casi patológico, como
opina C.S. Lewis, de la epopeya, esto es, del género
épico. Si bien es cierto que, al contrario
de todas las grandes obras épicas de la Antigüedad,
The Lord of the Rings está escrita en prosa
(aunque portadora de un bello ajuar poético,
fácilmente apreciable, por ejemplo, en lo metafórico
de las descripciones que pueblan las páginas
del libro), también hay que tener en cuenta
que los géneros literarios no permanecen inalterados
a lo largo de su historia y desarrollo. Y si el teatro,
que hoy día se escribe en prosa, sigue siéndolo
a pesar de que los versos compuestos por Sófocles
en sus obras dramáticas sean la delicia del
amante de la poesía, suponemos que la epopeya
ha de regirse en función de los mismos parámetros.
No tome el lector el párrafo anterior más
que como una mera declaración de intenciones.
Si hubiese que decir cuál es la característica
de The Lord of the Rings que lo convierte en una obra
de culto, creo que ésta sería el hecho
de que dicha epopeya se encuentra emplazada y firmemente
sustentada por una compleja cosmogonía creada
exclusivamente por el autor. De hecho, Tolkien estuvo
trabajando en dicha cosmogonía durante toda
su vida. Para la creación de ese universo cosmogónico,
Tolkien, además de hacer uso de su portentosa
imaginación y de sus profundos conocimientos
lingüísticos y filológicos, recurrió
a diversas tradiciones culturales, tales como la céltica
(aunque en menor medida de la que normalmente se le
atribuye), la griega (tema que me gustaría
tratar en otra publicación) y, por encima de
todas, la anglosajona, junto con toda la mitología
nórdica. De hecho, la propia expresión
"Tierra Media" (2) está basada en
la concepción de la tierra que tenían
los anglosajones: plana y rodeada de mares. Pues bien,
si en mi anterior artículo, ya citado, utilicé,
con el propósito que menciono en el primer
párrafo, una comparación entre Tolkien
y el genio del teatro isabelino y paradigma de la
literatura universal, William Shakespeare, esta vez
me voy a centrar en algunos puntos concretos de la
obra tolkieniana influidos por la tradición
anglosajona (el capítulo VI del libro III de
The Lord of the Rings: The king of the golden hall),
pero evitando incurrir en lo que Tolkien llamaba simplificación,
señalando desde el principio que el mundo anglosajón
no es el mundo rohirrico, aunque sí son parecidos
(3).
Creo que la mejor manera de empezar es
situando a los anglosajones en su contexto histórico.
Nos trasladamos, de este modo, a las islas británicas
en el siglo I a. de Cristo: los romanos inician la
conquista de dicho territorio insular, que durará
hasta el siglo V, y se mezclan con los pueblos celtas
que allí habitaban previamente, dando lugar
al colectivo conocido como los bretones. Ya en los
siglos V y VI comienza la conquista de Bretaña
por parte de tres pueblos germánicos diferentes:
los anglos, los jutos y los sajones, que posteriormente
darán lugar a los anglosajones; se supone que
el Rey Arturo fue uno de los bretones que se opusieron
a la conquista de las islas por parte de los pueblos
germánicos. Estos pueblos, que hablaban el
idioma conocido como anglosajón o inglés
antiguo, conocido por Tolkien a la perfección,
llevaron consigo al nuevo territorio su propia idiosincrasia
y sus propias costumbres: paganismo, belicismo y un
kin system (4), esto es, un sistema social fuertemente
basado en los lazos de parentesco. La clave para triunfar
en aquella sociedad era la guerra: el clan más
fuerte era el más poderoso y el más
rico, pues obtenía el botín del enemigo
derrocado tras la batalla. Debido a esa importancia
de la guerra, la figura del luchador será uno
de los pilares fundamentales de la sociedad germánica.
Dado que tenían ese sistema social, en el que
el linaje era esencial, los juramentos de sangre entre
los guerreros estaban a la orden del día. Eran
gentes que gustaban de componer canciones y poemas
orales sobre sus antepasados, que recitaban normalmente
con acompañamiento del arpa. De esta creación
artística se encargaba el bardo anónimo
que en inglés es designado scop, de ahí
el título del artículo.
|
Por
último, nos trasladamos al siglo IV d. de C., época
en la que comienza la cristianización de la sociedad
germánica, que durará hasta el siglo VI, auspiciada
por San Agustín de Canterbury. Estamos hablando de
un período muy importante, pues es ahora cuando la
escritura comienza a ganar terreno a la transmisión
oral, gracias al elogioso papel desempeñado por la
Iglesia. Los clérigos sintieron la necesidad de conservar
para la posteridad esos cantos tan bellos, que les fueron,
además, útiles para facilitar la aceptación
de su religión por parte de los germánicos,
pues cuando los pusieron por escrito introdujeron en los
mismos sus propias creencias y sus propios puntos de vista.
No podemos hablar de los anglosajones sin mencionar el
gran poema épico y elegíaco que compusieron:
Beowulf, que data del año 700 y que fue refundido
en sajón occidental a finales del siglo X d. de C.
y principios del XI. La acción transcurre alrededor
del siglo V d. de C., y está dividido en dos partes
fundamentales: en la primera, el scop narra cómo
un héroe proveniente de la Suecia Meridional, Beowulf,
acude en ayuda de Hrothgar, rey de los daneses, pues él
y su corte se ven acosados por los ataques del monstruo
Gréndel y, posteriormente, de la madre de éste.
En la segunda parte, Beowulf, que ha llegado a ser el rey
de su clan, se enfrenta a un dragón cuya ira ha sido
despertada por la avaricia de un hombre que roba una copa
que era parte del tesoro que el gusano guardaba en su cueva
(5) Beowulf consigue matar al dragón, pero éste
también acaba con él. Beowulf, que está
escrito en verso, refleja dos características muy
frecuentes en la poesía anglosajona: el ritmo perifrástico
(los sucesos que van a ocurrir son adelantados por el narrador,
pues lo que interesa no es mantener el suspense, sino deleitarse
en la recitación) y la ausencia de rima, que era
compensada por el continuo uso de sonidos aliterados (cuatro
en cada verso) (6).
Me gustaría concluir esta presentación del
pueblo anglosajón citando las palabras que Tolkien
pone en boca de Aragorn en el capítulo The Riders
of Rohan, en el libro III, para describir a los rohirrim,
pueblo basado íntegramente en los anglosajones:
They are proud and wilful, but they are true-hearted, generous
in thought and deed; bold but not cruel; wise but unlearned,
writing no books but singing many songs, after the manner
of the children of Men before the Dark Years.
Son orgullosos y porfiados, pero sinceros de corazón,
generosos en pensamiento y actos, audaces pero no crueles;
sabios pero poco doctos, no escriben libros pero cantan
muchas canciones parecidas a las que cantaban los niños
de los Hombres antes de los Años oscuros.
Tras esta breve introducción histórica y
cultural, vamos a pasar a analizar qué rasgos más
notables de esta sociedad germánica aparecen en el
capítulo The king of the golden hall. He elegido
dicho capítulo porque en el mismo los rohirrim son
descritos en profundidad.
Creo que el primer elemento a mencionar es la presencia
de un hall, pues se trata éste del término
utilizado por los estudiosos para designar el castillo en
el que el líder del clan habitaba, y en torno al
cual se agrupaban el resto de edificios y viviendas, tal
y como sucede en Edoras. El hall es símbolo de la
unidad de un determinado clan, y en Caedmon's Hymn, poema
anglosajón que data del siglo VII d. de C., introducido
en la obra latina An Ecclesiastical History of English People,
la tierra entera llega a ser identificada con un hall construido
por Dios como morada para los hombres, lo que refleja la
importancia fundamental que para un anglosajón común
de aquella época tenía dicha construcción.
Cuando Gandalf, Legolas, Gimli y Aragorn están contemplando
los túmulos en la colina sobre la que está
erigida Edoras, éste último entona una canción
en rohirrico, que reproduzco en la lengua común:
Where now the horse and the rider? Where is the horn that
was blowing?
Where is the helm and the hauberk, and the bright hair flowing?
Where is the hand on the harpstring, and the red fire
glowing?
Where
is the spring and the harvest and the tall corn
growing?
They have passed like rain on the mountain, like a wind
in
the meadow;
The days have gone down in the West behind the hills into
shadow.
Who shall gather the smoke of the dead wood burning,
Or behold the flowing years from the Sea returning?
¿Dónde están ahora el caballo y el
caballero? ¿Dónde está el cuerno
que sonaba?
¿Dónde están el yelmo y la coraza,
y los luminosos cabellos
flotantes?
¿Dónde están la mano en las cuerdas
del arpa y el fuego rojo
encendido?
¿Dónde están la primavera y la cosecha
y la espiga alta que crece?
Han pasado como una lluvia en la montaña, como un
viento en el
prado;
Los días han descendido en el Oeste en la sombra
de detrás de las
colinas.
¿Quién recogerá el humo de la ardiente
madera muerta,
o verá los años fugitivos que vuelven del
mar?
Presento ahora un extracto del anónimo poema elegíaco
anglosajón The Wanderer (El Caminante), que versa
sobre el dolor que siente un guerrero que ha perdido lo
que más significado tiene para él en su vida,
es decir, su rey, su clan y el hall, después de una
batalla, y queda así obligado a hollar las sendas
del exilio, al nomadismo, que es lo que más teme
un ciudadano de esta sociedad germánica, en la que
la meta última es la estabilidad. Este poema fue
encontrado en un manuscrito del siglo X d. de C., el Libro
de Exeter:
Where has the horse gone? Where the young warrior? Where
is the giver of treasure? What has become of the feasting
seats? Where are the joys of the hall? Alas, the bright
cup! Alas, the mailed warrior! Alas, the prince's glory!
How that time has gone, vanished beneath night's cover,
just as if it had never been!
¿A dónde ha ido el caballo? ¿A dónde
el joven guerrero? ¿Dónde está el que
reparte el tesoro? ¿Qué ha sido de los asientos
del festín? ¿Dónde están los
gozos del palacio? ¡Ay, la brillante copa! ¡Ay,
el guerrero en cota de malla! ¡Ay, la gloria del príncipe!
¡Cómo se ha ido el tiempo, desaparecido bajo
el velo de la noche, como si nunca hubiese sido!
Las similitudes no son casualidad. Tolkien está
haciendo uso aquí de unos temas que eran frecuentes
en la poesía anglosajona de aquella época,
y cuyo origen encontramos en la tradición clásica
romana: ubi sunt? y tempus fugit. Suponen una reflexión
sobre la fugacidad de la vida, lamentando la ausencia, a
causa de la rapidez con la que pasa el tiempo, de aquéllos
que ya no viven.
Creo que también es importante resaltar el paralelismo
existente entre la llegada de Beowulf a Heorot y la de Gandalf
y compañía a Meduseld (palabra que en anglosajón
significa, precisamente, mead-hall), pues en ambos fragmentos
podemos apreciar un recibimiento muy similar a los visitantes
por parte de los habitantes del palacio. Por ejemplo, las
armas y atavíos descritos son los mismos: soldadas
armaduras, brillantes cotas de malla y afiladas lanzas.
Asimismo, podemos apreciar desconfianza tanto en Wulfgar,
guardián de la puerta de Heorot, como en el anónimo
cabecilla de los vigilantes de la puerta de Edoras, pero
mientras que la desconfianza del primero atiende al hecho
de que las dos únicas razones por las que un príncipe
germánico viajaba a tierras extrañas eran
la aventura o el destierro, la del segundo se debe a la
xenofobia introducida en el comitatus (7) de Théoden
por Gríma. Además, tanto en Beowulf como en
The Lord of the Rings, las armas han de ser dejadas fuera
del hall o palacio, costumbre que es ilustrada por la mayoría
de las sagas escandinavas.
Veamos ahora la parte de la narración en la que
Gríma Wormtongue, al que ya hemos mencionado arriba,
hace su aparición. Gríma, como sirviente de
Saruman que es, pretende desprestigiar a Gandalf ante los
ojos de Théoden (8) con la finalidad de poder seguir
usando a éste último como títere. Pues
bien, para ello presenta a Gandalf como nómada y
vagabundo, es decir, como contrapunto del sedentario anglosajón
de la época, de la misma manera que hace el scop
de Beowulf para referirse a Gréndel y a la madre
de éste, monstruos contra los que el héroe
geata (9) ha de luchar. Extraigo aquí algunas citas
de ambas obras para ilustrar lo que argumento:
And even now we learn from Gondor that the Dark Lord is
stirring in the East. Such is the hour in which this wanderer
chooses to return.
Y aún ahora nos enteramos desde Gondor que el Señor
Oscuro se agita en el Este. Y ésta es precisamente
la hora que este vagabundo elige para volver.
Do you bring men? Do you bring horses, swords, spears?
That I would call aid; that is our present need. But who
are these that follow you at your tail? Three ragged wanderers
in grey, and you yourself the most beggar-like of the four!
¿Traes
hombres? ¿Traes caballos, espadas o lanzas? Eso es
lo que yo llamaría ayuda; ésa es nuestra necesidad
actual. ¿Pero quiénes con esos que te siguen?
Tres vagabundos cubiertos de harapos, ¡y tú
el más andrajoso de los cuatro!
En la segunda de estas citas, pronunciadas ambas por Gríma,
podemos ver como lo que éste llama auténtica
ayuda, es decir, hombres, caballos, espadas y lanzas, es
precisamente lo que Beowulf llevó consigo en auxilio
de Hrothgar y de lo que Gandalf carece. Vamos a ver ahora
dos de las muchas citas que aparecen en Beowulf haciendo
referencia a ese nomadismo de los monstruos:
Habían vivido aquellos hombres en la dicha y la
alegría hasta que un maligno enemigo comenzó
a perpetrar infernales delitos. Gréndel se llamaba
el diabólico espíritu, el habitante de los
páramos, el que vagabundea por las tierras pantanosas
y los lodazales.
La madre de Gréndel, la mujer, la hembra monstruosa,
rumiaba su miseria. Debía habitar en las heladas
y cenagosas aguas después de que Caín hubiese
asesinado, con su espada, a su único hermano, al
hijo de su padre; él, entonces, manchado por su crimen,
tuvo que abandonar para siempre la alegría de los
hombres y vagabundear en las tierras baldías (10).
Para dotar a sus argumentos de más fuerza, Gríma
compara a Gandalf con un cuervo, y creo haber encontrado
aquí un punto en el que Tolkien, haciendo gala de
sus amplios conocimientos acerca del mundo anglosajón,
juega con el simbolismo del que el cuervo es portador: se
trata éste de un animal que en la tradición
clásica simboliza desventura y muerte, pero no así
en la anglosajona, en la que también representa esperanza,
tal y como señala en su edición de Beowulf
Ángel Cañete Álvarez-Torrijos, de la
Universidad de Málaga. Gríma, el ajeno a esa
tradición rohirrico-anglosajona, está desacreditándose
a sí mismo sin percatarse de ello, pues le hace ver
a Théoden que con Gandalf llega el auténtico
auxilio que éste necesita, el mismo auxilio que Beowulf
presta a Hrothgar en la adversidad.
Why should I welcome you, Gandalf Stormcrow?
¿Por qué habría de darte la bienvenida,
Gandalf, Cuervo de la Tempestad?
Why indeed should welcome you, Master Stormcrow? (11)
'Láthspell' I name you, Ill-news; and ill news is
an ill guest they say.
¿Por qué, en verdad, habríamos de
recibirte, Señor Cuervo de la Tempestad? 'Láthspell',
te nombro, Malas Nuevas, y las malas nuevas nunca son buenos
huéspedes, se dice.
Otro punto que me parece conveniente resaltar en este
aspecto es el hecho de que Gríma dice a Gandalf que
las calamidades le siguen como cuervos. En la tradición
nórdica encontramos una figura mítica que
aparece siempre relacionada con los cuervos: Odín,
al que siempre acompañan los cuervos Huninn y Muninn.
Esto es importante, ya que Gandalf es uno de los personajes
de The Lord of the Rings que más se ve influenciado
por el dios escandinavo. (12)
Si continuamos con la lectura de este capítulo,
veremos reflejada en el mismo una costumbre muy frecuente
en la sociedad anglosajona, que es la celebración
de banquetes. Théoden, en agradecimiento a Gandalf
y a sus compañeros por haber librado Meduseld de
las asechanzas de Gríma, les ofrece un festín,
al igual que Hrothgar, que invita a Beowulf a su mesa por
haber librado Heorot de Gréndel. En dicho festín
era costumbre en la tradición germánica que
la mujer (que aunque no desempeñaba ningún
cargo de relevancia en el comitatus era símbolo de
vida, sabiduría y reflexión) entregara a los
guerreros una copa llena de vino. Pues bien, tanto Éowyn
en The Lord of the Rings como Wealhtheow (13) en Beowulf
llevan a cabo esta ceremonia.
Encontramos un nuevo paralelismo en el hecho de que, al
igual que Hrothgar, Théoden, como todo buen rey anglosajón,
es generoso y ofrece a Gandalf una montura, y pasamos con
esto al último punto que voy tratar: el papel de
los caballos. Aunque el caballo no es un elemento de especial
relevancia en la tradición anglosajona, vemos que
es uno de los fundamentales en la rohirrica. ¿A qué
puede deberse esto? Tolkien sabía perfectamente que
si en la batalla de Hastings, en el año 1066, los
anglosajones de Harold II hubieran contado con caballería,
no habrían sido derrotados por los normandos de Guillermo
el Conquistador, y de ese modo Inglaterra no habría
sufrido el afrancesamiento tan detestado por Tolkien. Sería
por tanto, como señala T.A. Shippey, ésta
la causa por la cual Tolkien concede ese papel protagonista
a los caballos en Rohan: subsanar en su mitología
lo que para él fue un percance en la Historia.
Aunque los casos en los que diversos elementos de la obra
tolkieniana, tales como determinadas situaciones o nombres
de personajes y lugares, se ven influidos en menor o mayor
grado por la tradición anglosajona son más
de los aquí reflejados, yo me he limitado a mencionar
los que, dentro del capítulo VI del libro III, son
los más destacados y significativos, y pretendo con
ello sumar, como dije en el primer párrafo, a los
muchos argumentos ya dados por los estudiosos, uno más,
con la intención de demostrar que debido a esa complejidad
subyacente presente en los bellos escritos del Prof. Tolkien,
sus obras han de ser estudiadas dentro del género
que les corresponde: el épico.
1- Ver el número 44 de la revista Estel.
2 - En inglés Middle-earth, del anglosajón
Middan-geard, que puede leerse en la línea 75 del
poema épico Beowulf, del que hablamos más
adelante.
3 - En lo referente al denominado error de simplificación,
recomiendo leer el artículo Huesos de buey y pies
de plomo, de Xavier Real, publicado en el número
44 de Estel.
4 - De hecho, la palabra inglesa kin encuentra su origen
etimológico en la anglosajona cynn.
5 - Nótese la similitud con The Hobbit.
6 - La balada de los túmulos de Mundburgo, en el
capítulo VI del libro V de The Lord of The Rings,
tiene la misma estructura que un poema anglosajón
y carece de rima, confiriéndole, por tanto, la cualidad
de poética el reiterado uso de la aliteración.
7 - Comitatus es la expresión utilizada para referirse
al círculo de guerreros próximo al cabecilla
de un determinado clan anglosajón.
8 - El nombre Théoden proviene de la palabra Þêoden,
que significa "high-born", es decir, de noble
linaje, y es una expresión utilizada en el verso
1871 de Beowulf para referirse a Hrothgar.
9 - Los geatas son el pueblo al que Beowulf pertenece.
10 - Gréndel y su madre, así como todos los
monstruos, son, según el poema épico, descendientes
de Caín condenados a vivir en el exilio, apartados
de la sociedad civilizada, a causa del fratricidio cometido
por éste último.
11 - Láthspell es la unión de los términos
anglosajones lâð, que significa hostil, detestable,
y spell que significa noticia, narración, cuento.
12 - Odín es frecuentemente representado como un
anciano viajero y vagabundo vestido de gris, con una larga
barba canosa. Además, al igual que Odín tiene
que pasar por un terrible ritual para alcanzar el conocimiento
de las runas, Gandalf el Gris tiene que luchar contra el
Balrog de Moria parra llegar a ser Gandalf el Blanco.
13 - Wealhtheow es la esposa de Hrothgar.
|