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  Guías culturales

J.R.R. Tolkien, scop del siglo XX:
comentarios al capítulo VI del libro III de The Lord of the Rings

Por Rafael Juan Pascual Hernández
rjph@correo.ugr.es
 
J.R.R. Tolkien, scop del siglo XX: comentarios al capítulo VI del libro III de The Lord of the Rings

El propósito con el que escribo este artículo es el mismo que me condujo a la redacción de mi anterior publicación (¿Literatura fantástica? Isengard y Dunsinane; Fangorn y Birnam) (1): intentar hacer ver, en la medida de mis posibilidades, que cuando se habla de Tolkien no se está tratando con un escritor de segunda categoría, sino con un autor cuya aportación a la literatura ha sido, en grado sumo, importante, pues supone el retorno, en una sociedad de un antirromanticismo casi patológico, como opina C.S. Lewis, de la epopeya, esto es, del género épico. Si bien es cierto que, al contrario de todas las grandes obras épicas de la Antigüedad, The Lord of the Rings está escrita en prosa (aunque portadora de un bello ajuar poético, fácilmente apreciable, por ejemplo, en lo metafórico de las descripciones que pueblan las páginas del libro), también hay que tener en cuenta que los géneros literarios no permanecen inalterados a lo largo de su historia y desarrollo. Y si el teatro, que hoy día se escribe en prosa, sigue siéndolo a pesar de que los versos compuestos por Sófocles en sus obras dramáticas sean la delicia del amante de la poesía, suponemos que la epopeya ha de regirse en función de los mismos parámetros.

No tome el lector el párrafo anterior más que como una mera declaración de intenciones.
Si hubiese que decir cuál es la característica de The Lord of the Rings que lo convierte en una obra de culto, creo que ésta sería el hecho de que dicha epopeya se encuentra emplazada y firmemente sustentada por una compleja cosmogonía creada exclusivamente por el autor. De hecho, Tolkien estuvo trabajando en dicha cosmogonía durante toda su vida. Para la creación de ese universo cosmogónico, Tolkien, además de hacer uso de su portentosa imaginación y de sus profundos conocimientos lingüísticos y filológicos, recurrió a diversas tradiciones culturales, tales como la céltica (aunque en menor medida de la que normalmente se le atribuye), la griega (tema que me gustaría tratar en otra publicación) y, por encima de todas, la anglosajona, junto con toda la mitología nórdica. De hecho, la propia expresión "Tierra Media" (2) está basada en la concepción de la tierra que tenían los anglosajones: plana y rodeada de mares. Pues bien, si en mi anterior artículo, ya citado, utilicé, con el propósito que menciono en el primer párrafo, una comparación entre Tolkien y el genio del teatro isabelino y paradigma de la literatura universal, William Shakespeare, esta vez me voy a centrar en algunos puntos concretos de la obra tolkieniana influidos por la tradición anglosajona (el capítulo VI del libro III de The Lord of the Rings: The king of the golden hall), pero evitando incurrir en lo que Tolkien llamaba simplificación, señalando desde el principio que el mundo anglosajón no es el mundo rohirrico, aunque sí son parecidos (3).

Creo que la mejor manera de empezar es situando a los anglosajones en su contexto histórico. Nos trasladamos, de este modo, a las islas británicas en el siglo I a. de Cristo: los romanos inician la conquista de dicho territorio insular, que durará hasta el siglo V, y se mezclan con los pueblos celtas que allí habitaban previamente, dando lugar al colectivo conocido como los bretones. Ya en los siglos V y VI comienza la conquista de Bretaña por parte de tres pueblos germánicos diferentes: los anglos, los jutos y los sajones, que posteriormente darán lugar a los anglosajones; se supone que el Rey Arturo fue uno de los bretones que se opusieron a la conquista de las islas por parte de los pueblos germánicos. Estos pueblos, que hablaban el idioma conocido como anglosajón o inglés antiguo, conocido por Tolkien a la perfección, llevaron consigo al nuevo territorio su propia idiosincrasia y sus propias costumbres: paganismo, belicismo y un kin system (4), esto es, un sistema social fuertemente basado en los lazos de parentesco. La clave para triunfar en aquella sociedad era la guerra: el clan más fuerte era el más poderoso y el más rico, pues obtenía el botín del enemigo derrocado tras la batalla. Debido a esa importancia de la guerra, la figura del luchador será uno de los pilares fundamentales de la sociedad germánica. Dado que tenían ese sistema social, en el que el linaje era esencial, los juramentos de sangre entre los guerreros estaban a la orden del día. Eran gentes que gustaban de componer canciones y poemas orales sobre sus antepasados, que recitaban normalmente con acompañamiento del arpa. De esta creación artística se encargaba el bardo anónimo que en inglés es designado scop, de ahí el título del artículo.

Por último, nos trasladamos al siglo IV d. de C., época en la que comienza la cristianización de la sociedad germánica, que durará hasta el siglo VI, auspiciada por San Agustín de Canterbury. Estamos hablando de un período muy importante, pues es ahora cuando la escritura comienza a ganar terreno a la transmisión oral, gracias al elogioso papel desempeñado por la Iglesia. Los clérigos sintieron la necesidad de conservar para la posteridad esos cantos tan bellos, que les fueron, además, útiles para facilitar la aceptación de su religión por parte de los germánicos, pues cuando los pusieron por escrito introdujeron en los mismos sus propias creencias y sus propios puntos de vista.

No podemos hablar de los anglosajones sin mencionar el gran poema épico y elegíaco que compusieron: Beowulf, que data del año 700 y que fue refundido en sajón occidental a finales del siglo X d. de C. y principios del XI. La acción transcurre alrededor del siglo V d. de C., y está dividido en dos partes fundamentales: en la primera, el scop narra cómo un héroe proveniente de la Suecia Meridional, Beowulf, acude en ayuda de Hrothgar, rey de los daneses, pues él y su corte se ven acosados por los ataques del monstruo Gréndel y, posteriormente, de la madre de éste. En la segunda parte, Beowulf, que ha llegado a ser el rey de su clan, se enfrenta a un dragón cuya ira ha sido despertada por la avaricia de un hombre que roba una copa que era parte del tesoro que el gusano guardaba en su cueva (5) Beowulf consigue matar al dragón, pero éste también acaba con él. Beowulf, que está escrito en verso, refleja dos características muy frecuentes en la poesía anglosajona: el ritmo perifrástico (los sucesos que van a ocurrir son adelantados por el narrador, pues lo que interesa no es mantener el suspense, sino deleitarse en la recitación) y la ausencia de rima, que era compensada por el continuo uso de sonidos aliterados (cuatro en cada verso) (6).

Me gustaría concluir esta presentación del pueblo anglosajón citando las palabras que Tolkien pone en boca de Aragorn en el capítulo The Riders of Rohan, en el libro III, para describir a los rohirrim, pueblo basado íntegramente en los anglosajones:

They are proud and wilful, but they are true-hearted, generous in thought and deed; bold but not cruel; wise but unlearned, writing no books but singing many songs, after the manner of the children of Men before the Dark Years.

Son orgullosos y porfiados, pero sinceros de corazón, generosos en pensamiento y actos, audaces pero no crueles; sabios pero poco doctos, no escriben libros pero cantan muchas canciones parecidas a las que cantaban los niños de los Hombres antes de los Años oscuros.

Tras esta breve introducción histórica y cultural, vamos a pasar a analizar qué rasgos más notables de esta sociedad germánica aparecen en el capítulo The king of the golden hall. He elegido dicho capítulo porque en el mismo los rohirrim son descritos en profundidad.

Creo que el primer elemento a mencionar es la presencia de un hall, pues se trata éste del término utilizado por los estudiosos para designar el castillo en el que el líder del clan habitaba, y en torno al cual se agrupaban el resto de edificios y viviendas, tal y como sucede en Edoras. El hall es símbolo de la unidad de un determinado clan, y en Caedmon's Hymn, poema anglosajón que data del siglo VII d. de C., introducido en la obra latina An Ecclesiastical History of English People, la tierra entera llega a ser identificada con un hall construido por Dios como morada para los hombres, lo que refleja la importancia fundamental que para un anglosajón común de aquella época tenía dicha construcción.

Cuando Gandalf, Legolas, Gimli y Aragorn están contemplando los túmulos en la colina sobre la que está erigida Edoras, éste último entona una canción en rohirrico, que reproduzco en la lengua común:

Where now the horse and the rider? Where is the horn that
was blowing?
Where is the helm and the hauberk, and the bright hair flowing?
Where is the hand on the harpstring, and the red fire
glowing?
Where is the spring and the harvest and the tall corn
growing?
They have passed like rain on the mountain, like a wind in
the meadow;
The days have gone down in the West behind the hills into
shadow.
Who shall gather the smoke of the dead wood burning,
Or behold the flowing years from the Sea returning?


¿Dónde están ahora el caballo y el caballero? ¿Dónde está el cuerno
que sonaba?
¿Dónde están el yelmo y la coraza, y los luminosos cabellos
flotantes?
¿Dónde están la mano en las cuerdas del arpa y el fuego rojo
encendido?
¿Dónde están la primavera y la cosecha y la espiga alta que crece?
Han pasado como una lluvia en la montaña, como un viento en el
prado;
Los días han descendido en el Oeste en la sombra de detrás de las
colinas.
¿Quién recogerá el humo de la ardiente madera muerta,
o verá los años fugitivos que vuelven del mar?

Presento ahora un extracto del anónimo poema elegíaco anglosajón The Wanderer (El Caminante), que versa sobre el dolor que siente un guerrero que ha perdido lo que más significado tiene para él en su vida, es decir, su rey, su clan y el hall, después de una batalla, y queda así obligado a hollar las sendas del exilio, al nomadismo, que es lo que más teme un ciudadano de esta sociedad germánica, en la que la meta última es la estabilidad. Este poema fue encontrado en un manuscrito del siglo X d. de C., el Libro de Exeter:

Where has the horse gone? Where the young warrior? Where is the giver of treasure? What has become of the feasting seats? Where are the joys of the hall? Alas, the bright cup! Alas, the mailed warrior! Alas, the prince's glory! How that time has gone, vanished beneath night's cover, just as if it had never been!

¿A dónde ha ido el caballo? ¿A dónde el joven guerrero? ¿Dónde está el que reparte el tesoro? ¿Qué ha sido de los asientos del festín? ¿Dónde están los gozos del palacio? ¡Ay, la brillante copa! ¡Ay, el guerrero en cota de malla! ¡Ay, la gloria del príncipe! ¡Cómo se ha ido el tiempo, desaparecido bajo el velo de la noche, como si nunca hubiese sido!

Las similitudes no son casualidad. Tolkien está haciendo uso aquí de unos temas que eran frecuentes en la poesía anglosajona de aquella época, y cuyo origen encontramos en la tradición clásica romana: ubi sunt? y tempus fugit. Suponen una reflexión sobre la fugacidad de la vida, lamentando la ausencia, a causa de la rapidez con la que pasa el tiempo, de aquéllos que ya no viven.

Creo que también es importante resaltar el paralelismo existente entre la llegada de Beowulf a Heorot y la de Gandalf y compañía a Meduseld (palabra que en anglosajón significa, precisamente, mead-hall), pues en ambos fragmentos podemos apreciar un recibimiento muy similar a los visitantes por parte de los habitantes del palacio. Por ejemplo, las armas y atavíos descritos son los mismos: soldadas armaduras, brillantes cotas de malla y afiladas lanzas. Asimismo, podemos apreciar desconfianza tanto en Wulfgar, guardián de la puerta de Heorot, como en el anónimo cabecilla de los vigilantes de la puerta de Edoras, pero mientras que la desconfianza del primero atiende al hecho de que las dos únicas razones por las que un príncipe germánico viajaba a tierras extrañas eran la aventura o el destierro, la del segundo se debe a la xenofobia introducida en el comitatus (7) de Théoden por Gríma. Además, tanto en Beowulf como en The Lord of the Rings, las armas han de ser dejadas fuera del hall o palacio, costumbre que es ilustrada por la mayoría de las sagas escandinavas.

Veamos ahora la parte de la narración en la que Gríma Wormtongue, al que ya hemos mencionado arriba, hace su aparición. Gríma, como sirviente de Saruman que es, pretende desprestigiar a Gandalf ante los ojos de Théoden (8) con la finalidad de poder seguir usando a éste último como títere. Pues bien, para ello presenta a Gandalf como nómada y vagabundo, es decir, como contrapunto del sedentario anglosajón de la época, de la misma manera que hace el scop de Beowulf para referirse a Gréndel y a la madre de éste, monstruos contra los que el héroe geata (9) ha de luchar. Extraigo aquí algunas citas de ambas obras para ilustrar lo que argumento:

And even now we learn from Gondor that the Dark Lord is stirring in the East. Such is the hour in which this wanderer chooses to return.

Y aún ahora nos enteramos desde Gondor que el Señor Oscuro se agita en el Este. Y ésta es precisamente la hora que este vagabundo elige para volver.

Do you bring men? Do you bring horses, swords, spears? That I would call aid; that is our present need. But who are these that follow you at your tail? Three ragged wanderers in grey, and you yourself the most beggar-like of the four!

¿Traes hombres? ¿Traes caballos, espadas o lanzas? Eso es lo que yo llamaría ayuda; ésa es nuestra necesidad actual. ¿Pero quiénes con esos que te siguen? Tres vagabundos cubiertos de harapos, ¡y tú el más andrajoso de los cuatro!

En la segunda de estas citas, pronunciadas ambas por Gríma, podemos ver como lo que éste llama auténtica ayuda, es decir, hombres, caballos, espadas y lanzas, es precisamente lo que Beowulf llevó consigo en auxilio de Hrothgar y de lo que Gandalf carece. Vamos a ver ahora dos de las muchas citas que aparecen en Beowulf haciendo referencia a ese nomadismo de los monstruos:

Habían vivido aquellos hombres en la dicha y la alegría hasta que un maligno enemigo comenzó a perpetrar infernales delitos. Gréndel se llamaba el diabólico espíritu, el habitante de los páramos, el que vagabundea por las tierras pantanosas y los lodazales.

La madre de Gréndel, la mujer, la hembra monstruosa, rumiaba su miseria. Debía habitar en las heladas y cenagosas aguas después de que Caín hubiese asesinado, con su espada, a su único hermano, al hijo de su padre; él, entonces, manchado por su crimen, tuvo que abandonar para siempre la alegría de los hombres y vagabundear en las tierras baldías (10).

Para dotar a sus argumentos de más fuerza, Gríma compara a Gandalf con un cuervo, y creo haber encontrado aquí un punto en el que Tolkien, haciendo gala de sus amplios conocimientos acerca del mundo anglosajón, juega con el simbolismo del que el cuervo es portador: se trata éste de un animal que en la tradición clásica simboliza desventura y muerte, pero no así en la anglosajona, en la que también representa esperanza, tal y como señala en su edición de Beowulf Ángel Cañete Álvarez-Torrijos, de la Universidad de Málaga. Gríma, el ajeno a esa tradición rohirrico-anglosajona, está desacreditándose a sí mismo sin percatarse de ello, pues le hace ver a Théoden que con Gandalf llega el auténtico auxilio que éste necesita, el mismo auxilio que Beowulf presta a Hrothgar en la adversidad.

Why should I welcome you, Gandalf Stormcrow?

¿Por qué habría de darte la bienvenida, Gandalf, Cuervo de la Tempestad?

Why indeed should welcome you, Master Stormcrow? (11) 'Láthspell' I name you, Ill-news; and ill news is an ill guest they say.

¿Por qué, en verdad, habríamos de recibirte, Señor Cuervo de la Tempestad? 'Láthspell', te nombro, Malas Nuevas, y las malas nuevas nunca son buenos huéspedes, se dice.

Otro punto que me parece conveniente resaltar en este aspecto es el hecho de que Gríma dice a Gandalf que las calamidades le siguen como cuervos. En la tradición nórdica encontramos una figura mítica que aparece siempre relacionada con los cuervos: Odín, al que siempre acompañan los cuervos Huninn y Muninn. Esto es importante, ya que Gandalf es uno de los personajes de The Lord of the Rings que más se ve influenciado por el dios escandinavo. (12)

Si continuamos con la lectura de este capítulo, veremos reflejada en el mismo una costumbre muy frecuente en la sociedad anglosajona, que es la celebración de banquetes. Théoden, en agradecimiento a Gandalf y a sus compañeros por haber librado Meduseld de las asechanzas de Gríma, les ofrece un festín, al igual que Hrothgar, que invita a Beowulf a su mesa por haber librado Heorot de Gréndel. En dicho festín era costumbre en la tradición germánica que la mujer (que aunque no desempeñaba ningún cargo de relevancia en el comitatus era símbolo de vida, sabiduría y reflexión) entregara a los guerreros una copa llena de vino. Pues bien, tanto Éowyn en The Lord of the Rings como Wealhtheow (13) en Beowulf llevan a cabo esta ceremonia.

Encontramos un nuevo paralelismo en el hecho de que, al igual que Hrothgar, Théoden, como todo buen rey anglosajón, es generoso y ofrece a Gandalf una montura, y pasamos con esto al último punto que voy tratar: el papel de los caballos. Aunque el caballo no es un elemento de especial relevancia en la tradición anglosajona, vemos que es uno de los fundamentales en la rohirrica. ¿A qué puede deberse esto? Tolkien sabía perfectamente que si en la batalla de Hastings, en el año 1066, los anglosajones de Harold II hubieran contado con caballería, no habrían sido derrotados por los normandos de Guillermo el Conquistador, y de ese modo Inglaterra no habría sufrido el afrancesamiento tan detestado por Tolkien. Sería por tanto, como señala T.A. Shippey, ésta la causa por la cual Tolkien concede ese papel protagonista a los caballos en Rohan: subsanar en su mitología lo que para él fue un percance en la Historia.

Aunque los casos en los que diversos elementos de la obra tolkieniana, tales como determinadas situaciones o nombres de personajes y lugares, se ven influidos en menor o mayor grado por la tradición anglosajona son más de los aquí reflejados, yo me he limitado a mencionar los que, dentro del capítulo VI del libro III, son los más destacados y significativos, y pretendo con ello sumar, como dije en el primer párrafo, a los muchos argumentos ya dados por los estudiosos, uno más, con la intención de demostrar que debido a esa complejidad subyacente presente en los bellos escritos del Prof. Tolkien, sus obras han de ser estudiadas dentro del género que les corresponde: el épico.


1- Ver el número 44 de la revista Estel.
2 - En inglés Middle-earth, del anglosajón Middan-geard, que puede leerse en la línea 75 del poema épico Beowulf, del que hablamos más adelante.
3 - En lo referente al denominado error de simplificación, recomiendo leer el artículo Huesos de buey y pies de plomo, de Xavier Real, publicado en el número 44 de Estel.
4 - De hecho, la palabra inglesa kin encuentra su origen etimológico en la anglosajona cynn.
5 - Nótese la similitud con The Hobbit.
6 - La balada de los túmulos de Mundburgo, en el capítulo VI del libro V de The Lord of The Rings, tiene la misma estructura que un poema anglosajón y carece de rima, confiriéndole, por tanto, la cualidad de poética el reiterado uso de la aliteración.
7 - Comitatus es la expresión utilizada para referirse al círculo de guerreros próximo al cabecilla de un determinado clan anglosajón.
8 - El nombre Théoden proviene de la palabra Þêoden, que significa "high-born", es decir, de noble linaje, y es una expresión utilizada en el verso 1871 de Beowulf para referirse a Hrothgar.
9 - Los geatas son el pueblo al que Beowulf pertenece.
10 - Gréndel y su madre, así como todos los monstruos, son, según el poema épico, descendientes de Caín condenados a vivir en el exilio, apartados de la sociedad civilizada, a causa del fratricidio cometido por éste último.
11 - Láthspell es la unión de los términos anglosajones lâð, que significa hostil, detestable, y spell que significa noticia, narración, cuento.
12 - Odín es frecuentemente representado como un anciano viajero y vagabundo vestido de gris, con una larga barba canosa. Además, al igual que Odín tiene que pasar por un terrible ritual para alcanzar el conocimiento de las runas, Gandalf el Gris tiene que luchar contra el Balrog de Moria parra llegar a ser Gandalf el Blanco.
13 - Wealhtheow es la esposa de Hrothgar.

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