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Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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RELATOS


Por Rafael Ruiz Martinez (Tarki)
tarki_chan@hotmail.com


CUMPLEAÑOS SANGRIENTO

En la ciudad empedrada de Murdis side, de muros antiguos y casas bajas, la lluvia untaba y traía serenidad. La tormenta habia sido esperada por los vecinos de allí durante mucho tiempo, debido a la sequía que azotaba la zona, y aquella noche caía con fuerza, los rayos quebraban la noche, con estrepitosos sonidos y los relámpagos traían por unos segundos la luz del día.

Era verano, y las tormentas en ese tiempo, solían ser devastadoras y solitarias, puesto que la mayoría de los habitantes de Murdis side se desplazaban a la costa a pasar las vacaciones.

Poca era la gente que quedaba allí, como Markus, que en aquel momento observaba desde el cristal de la ventana de su cuarto, los tejados de las casas mas bajas; le encantaba ver como rompían las enormes gotas de agua en la teja o en las chimeneas de los hogares de sus vecinos, formando pequeños ríos por las canaletas, desembocando finalmente en el suelo.

Era 22 de agosto, el día de su cumpleaños, habia invitado a sus amigos a casa para la celebración, pero a causa de la lluvia no pudieron venir, o eso le dijeron a él por teléfono.

En todo caso, se habia quedado con la tarta derritiéndose, los refrescos servidos, y los aperitivos encima de la mesa del salón, la play station preparada para unos partidos de fútbol, el equipo de música repleto de CDS recién grabados, todo preparado para la gran fiesta de cumpleaños sin sus padres, que se encontraban en Kenya por negocios, y sus amigos no aparecerían.

Markus, con cara de resignación, intentaba no pensar, que se habia gastado la paga de dos meses en preparar todo aquello, y que sin duda tendría que bajar y darse un atracón para amortizar el dinero.

Todo empezó a olvidársele un poco, o más bien a guardarse en el apartado "para después" de su cerebro, cuando pareció ver algo muy extraño, una silueta danzarina en el tejado colindante al de su casa, se movía por las sombras, pero se podía ver lo suficiente como para deducir que parecía un hombre.
Pero… ¿Qué podía hacer una persona, subido en un tejado a las diez de la noche danzando como un poseso por los tejados en pleno diluvio?

Era raro, pero era cierto, Markus no le quito ojo de encima, se movió un momento a coger sus prismáticos y cuando volvió ya no estaba allí, habia desaparecido.
-Pero no puede ser- pensó Markus,
-¡hay por lo menos quince metros desde allí hasta el siguiente tejado!-

En milésimas de segundo el corazón estuvo a punto de pararse, una imagen grotesca pálida con colmillos llenos de sangre, enormes ojos grandes, con los parpados negros y el pelo largo mojado y despeinado se pego en el cristal de su ventana, gruñendo como un animal.
-¡Tienes suerte, si no hubiera comido tanto hace un momento! ¡Tú me harías de cena! -
Dijo el ser, sin dejar de gruñir

Markus se retiró, lo más rápido que pudo del cristal, y con los nervios tropezó con la cama y se cayó al suelo, cuando volvió a mirar al cristal, aquel monstruo habia desaparecido.

El corazón aun no le habia dejado de dar espasmos, así que decidió bajar a tomar algún tranquilizante para relajarse, abrió la puerta del cuarto y la cerro rápidamente como para encerrar en ella el miedo que lo habia inundado completamente. Una vez cerrado, una olor desagradable como cuando preparan gran cantidad de animales para cocinar, ese olor a… carne.
-deben ser imaginaciones mías-se dijo a si mismo
-eso…-dijo refiriéndose a la aparición del vampiro
-…me está volviendo loco- Markus se llevo las manos a la cabeza, frotándose con fuerza el cabello.

El olor no cesaba, incluso se hacia mas fuerte conforme andaba hacia las escaleras.

El joven quería hacer caso omiso de aquella pestilencia, pero su olfato ya no pudo mas cuando fue a bajar el primer escalón, le vinieron como sietes arcadas de vomito, y con la inercia al apoyar el pie en el peldaño, pisó algo liquido, que untaba el suelo, y callo rodando por las escaleras, aterrizando, una vez habiendo probado con su espalda el filo de cada uno de los escalones, en un enorme charco de …
-¡¡SANGRE!!- exclamo al levantar la vista, se miro las manos empapadas de aquel liquido.
En la salita de estar, justo al bajar las escaleras, todo el tapiz del suelo, la puerta que daba al salón, las paredes… todo manchado de sangre.
-No puede estar sucediendo esto, no, a mi no- exclamó.

La mancha pasaba por debajo de la puerta del salón, Markus cojió aire, se puso en pie y abrió la puerta.
Era indescriptible lo que vio, todos sus amigos estaban allí, unos desangrados, otros descuartizados, vísceras esparcidas por el suelo y un cartel enorme sobre la mesa que decía:

¡FELIZ CUMPLEAÑOS MARKUS!

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