Números enteros, o fraccionarios, escindidos en racionales,y
.. la obligada presencia de los irracionales...
ésos no pitagóricos, que desvanecen en la fracción interminable.
Números, letras, fórmulas, signos y símbolos de ecuaciones...
Asombroso es el Universo, asombroso es el poder del Cálculo.
Su intervalo, extenso en el espacio, abarcativo en el tiempo.
Puede iniciar desde la más ínfima partícula,y
hasta más allá de las estrellas alejarse.
Ascender hacia tales alturas, para
los abismos atómicos hundirse....
Y, en el tránsito que marcan los extremos,
el enigma impregnado con la Obra te llamará,
por la senda hermética que lleva a la Unidad.
Comenzarás por el sutil arte de las transformaciones,y
con todos los signos, símbolos y números en tus manos,
el difícil ejercicio de las purificaciones proseguirás,
separando lo extraño de lo singular....
Ilusorio serías, llevar este juicio por ti sólo!
sin el Genio -que no es el tuyo - señalando la respuesta
que decida de las dos ¿cuál es lo extraño?
y en tu búsqueda sepas lo que debes apartar.
Paciente, silenciosa, perseverantemente, seguirás la Labor.
Deshacer, estructurar, refinar,
nuevamente, desestructurar, armar, purificar, separar..
Y, siempre con la fe como Guía,
buscando el Cristal Perfecto donde vibran
las fórmulas totalizadoras que contienen,
las cuatro claves inequívocas.
"El Todo, ordena el diseño de las partes"
"El funcionamiento de las partes, obedece al Todo"
"El nacimiento del Todo, precede a las partes"
"Las partes en equilibrio,son el contenido del Todo"
Si estas cuatro Sentencias has llegado descifrar,
el mágico misterio de la Unidad,
no te ha sido revelado aún.
La quintaescencia de las cuatro fusionadas en una sola,
es el milagro de la Unidad que debes encontrar.
Una ampolla hemética,finita,
en le primer día,
te ha sido entregada.
En su marcha, la invacilante burbuja,
con tu vida entera confinada,
como el extremo incierto, se agota,
el otro, ya sin destino, va colmando,
aún con tantas cosas,
por ti ignoradas...
las no existencias
... de tu vida incompleta:
tus nadas
Siento la caída,
y en su tránsito,
cuando señaladas estas preguntas,
inequívocas sentencias marcan las respuestas.
¿...es una corriente la vida,
de breves momentos,
con sus pequeñas muertes corpusculares?
Como la vida termina inmutable,
en el instante, cuando el último signo ha caido...
Es entonces la muerte,
la caida de ese último signo?
¿O, la suma final,
de todas tus pequeñas muertes?
El instante es la señal
y, cuando ella es llegada,
reposarán,
tú,
todo tu pasado,
toda tu espera,
todos tus secretos,
aún aquellos
que pudiste haber dicho
y, todos tus sueños,
aún aquellos que pudiste haber vivido
Ante mi vista tengo,
un cartoncito amarillento
en plata impreso,
por el estricto reflejo
de un instante único
y el rostro de aquel instante.
Es inmutable el tiempo detenido,
detenido, en lo que para siempre fue.
En el fugaz encuentro,
al momento,
un íntimo temblor me estremece.
Extático, en el tiempo singular,
siento tu serena mirada,
el juvenil encanto de la antigua presencia.
Siento, aquella existencia,
la existencia es renacida,
la eterna lumbre me ilumina, y
desde su encierro, el destello ha regresado.
Aquel instante,
es este instante,
su permanencia inextinguida,
está aquí.
Distante, es el pasado
como la niña lejana.
Cuando sobre una olvidada hoja,
de su fuente un filamento brota,
dejando estas ondulantes señales.
Símbolos que andan,
se detienen,
retoman su marcha,
brincan, danzan...
El hilo rizado
sigue,
la delgada cinta avanza...
Corre y vuelve,
perceptibles quedan los sueños,
encerrados en su voz plenamente tangible.
Así, cuando la pluma ha escrito,
... lo escrito,
aún hoy, fatalmente prosigue.
Entonces, ahora,
ni todo el olvido,
ni toda tu vacilación
quebrarán el trazado encanto,
de sus líneas
que para siempre perdurarán
Luz,
aprisionada en reposados granos de plata,
nos reencontramos
en tus claros, en tus oscuros,
y en la unión estricta,
de tus hondos tonos.
Luz, encerrada,
desde el instante
singular,
aun nos muestras,
aquella juvenil imagen
nuestra.
¿POR QUÉ, SEÑOR, HAS CALLADO? |
En Auschwitz, el Papa alemán
hace estas dos preguntas casi idénticas:
"¿Por qué, Señor, has callado?
Por qué, has podido tolerar todo esto?"
Dentro el infierno aquel,
Señorío y Reino del Demonio,
un grito sin esperanza aun es la misma respuesta:
¡Dios aquí no existe!
Este Mundo todo,
"por un solo Dios, absoluto, perfecto, bienhechor,
ha sido creado...."
Las religiones monoteístas lo afirman.
Si, así esto fuera,
¿Hubo, asimismo, de crear Él,
a todos sus opuestos necesarios?
¿El Bien hegemónico, también,
a la Bestia y su maldita obra puede hacer?
Porque entre ambos,
la eterna lucha devenida,
es el tercer signo inevitable....
Uno, dos, tres !
los opuestos mutuamente enfrentados,
la totalidad conforman.
Quienes a los "elegidos" no pertenezcan,
viven igual que cualquier criatura,
Siervos, animales, vegetales,
Una sola es la Ley.
Las "verdades relativas" son el enigma.
En poder del dominante siempre están,
con sus protocolos consumados,
tal como fueron dictados.
Distintos son los pueblos,
diferentes las épocas.
Renovadas víctimas, renovados verdugos,
para las sufridas vidas de ayer,
con sus historias ya "vividas",
y las pobres olvidadas vidas de hoy
que aún lo están "viviendo".
Armenia, Dresde, Hiroshima, los Gulag,...
la China de Mao, Viet-Nam, Camboya, Ruanda,...
Gaza, Bagdad, Afganistán,....
Abandonados al silencio,,,
Son algunos otros desparejos nombres
en estos cien años de sangre,
con perseverantes crímenes sin rostro,
de culpas ocultas...
en el vacío de conciencia e impiedad.
Así, mientras el Papa Ratzinger en un campo de cenizas,
al propio Señor, sus descuidadas preguntas hacía,
ubicuo, como también es el Otro,
anidado dentro una humanidad ausente,
al mirar los frutos de su incesante labor,
sonríe.....
Ser el uno, el propio,
en la caida laboriosa de tus días.
No abandones,
el paso a paso de tu obra ya cocida,
... para luego el ajeno modele,
como arcilla ?
No abandones, a la vana tentación, el descuido,
o la corriente que lleva...
y el fuego de la letra encendida
- que no es la tuya -
haga, a las formas provisorias de su intento,
definitivas.
|