- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus



 

  Guías culturales

RELATOS


Por Raúl Allain Vega
raulallave1189@hotmail.com


INDIFERENCIA GENÉTICA

- ¡Mamá! ¡Papá! Por favor, cómprenme esa prótesis azul, ya no quiero seguir cojeando. Además el doctor ha dicho que es necesaria, porque o sino puede afectarme a la columna – Repite incansablemente y se desgañita ascendentemente en sincronía con el dolor profuso que acusa su enjuta cintura, mientras millones de personas lo observan desde el cielo.

- ¡Ay, hijo! Son sólo 18,3 centímetros de diferencia entre tus piernas. Nadie se da cuenta, eres un egoísta y un pretencioso. Aparte, no tengo plata – Responde la madre, mientras escrupulosamente oculta decenas de chocolates triangulares en los bolsillos interiores de su saco.

- ...

Todo completo.
El niño tenía 11 años. Todos sus compañeritos hacían escarnio de él, rayaban sus impecables cuadernos y pintaban con plumones arcoiris la camisa que él mismo, con sumo esmero, planchaba para poder obtener 20 en conducta.

- ¡Cojo! ¡Monstruo! ¡Jorobado! Le gritaban mientras trataba de ocuparse en el baño; no podía identificar las voces, pues también había resultado medio sordo después de una caída cuando apenas era un bebé.

Mientras regresaba a su casa, pasó un año. Ya era un púber, su mirada se comenzaba a inclinar hacia ese lado morboso de los primeros años de la juventud.

- ¡Qué me miras horrible! ¡Ay, aj! ¡Me das asco! – Le expelía en la cara una niñita de ojos rojos.

Él permanecía mudo, y a lo lejos escuchaba el musitar de su madre que eran en realidad vociferaciones de la peor calaña. Sonaba el timbre y él, radiante regresaba a su hogar, ideando una vez más cómo disuadir a su madre de que le comprara esa prótesis azul que emparejara sus piernas. Ahora intentaría llorar...

- ¡Mamá! ¡Papá! Todos me fastidian y... dice que doy asco. Y a mí me duele mucho, mucho porque ya estoy grande y casi no tengo amigos. Y los poco que tengo me quitan mis cuadernos para copiarse la tarea.

- ¡Qué mierda quieres! ¡Ya te dije que no tengo plata! ¡Ya estás grandecito, hijo de puta! ¡Anda a trabajar!... ¡Cojo de mierda, eso es lo que eres, un cojo acomplejado de mierda!- Así respondía la madre mientras rumiaba chocolates, esta vez más caros.

- ....

Todo completo.
Y de esta forma, creció introvertido y melancólico. Procurando sacar las mejores calificaciones para que su mamá se enorgullezca de él y así pudiese recibir ese abrazo que tanto anhelaba, ese abrazo que necesitaba cuando recordaba que al alba debía de ir al colegio, sólo para escuchar otra vez: ¡Cojo! ¡Lero, lero! ¡Cojo! ¡Cojo!...

- Felicitaciones señora, su hijo ha alcanzado el 1er lugar de la clase.

- Claro, si no fuera por mí, qué sería de este chiquito. Yo le doy todo, conmigo está feliz.

- -Felicitaciones al señor-. – Sólo un oído se afectó verdaderamente.

- ...

Todo completo.
Pasaron un par de años más. Ya tenía 15 años, y había aprendido a ignorar los insultos y a no tener amigos. A la par que su mamá comenzaba a endeudarse con el dueño de la tienda “más grande y más bonita”, como decía... cuando era niño, que expendía chocolates.
Las calorías de los chocolates le habían dado una forma fofa y puerca a la madre que ya bordeaba los 55 años...

- ¡Ay! Necesito plata, ¿qué hago maldita sea? ¡Ah! Ya sé...

- Mamá, quiero visitar a mi abuela. – ...Dice sonriente

- Está bien, hacia allá vamos. – ...Responde

Llegan a la casa, la puerta era colosal, lúgubre y tétrica. Al niño le gustaba el lugar, pero a la Mamá le daba repugnancia el olor nauseabundo a desagüe de callejón. Lugar del cual la abuela se negaba a salir debido a sus memorias de infancia.

- Mamá, necesito de tu ayuda – Dice la madre de... a su progenitora, con aires de tristeza y melancolía, que mostraban tal carácter ficticio, que eran más fidedignos que los reales.

- ¿Qué paso hija? No me digas que... murió.

- No, no es eso. Necesito dinero para la prótesis del niño. -al momento de explicar esta frase hizo varios tipos de ademanes que señalaban al niño- Me lo fastidian mucho, pobrecito. Me da tanta pena.

En aquel momento, el entonces quinceañero se colmó de alegría. Por fin lo tendría todo, por fin dejaría de llorar, por fin podría convencer a todo el mundo con sus palabras académicas y refinadas. Ahora su mundo sería perfecto...

- Claro, hija. ¿Cómo no te voy a prestar para esa noble causa?

- Gracias mamá – Responde esbozando una suerte de sonrisa, que parecía reconfortar su “pesadumbre”

- ¡GRACIAS ABUELA!- Grita el joven con eminente furor y un salto en espiral.

Desfilaron segundos nada más desde que cerraron el viejo portón de la casa de la abuela. Cuando de pronto el niño brincó con furia y abrazó a su mamá...

- ¡Mamá! ¡Mamá! Ahora sí todo va a estar bien, hasta voy a poder hablar con las chicas que se asquean de mí. Les voy a hacer pagar todo...

- ¡JA, JA! Sueña cojito, sueña. Esto es para mis deudas. Que tu padre te pague ese pedazo de plástico morado...

- ¡Papá! – Clamó en un sollozo desgarrador.

- ...

Todo completo.
Otro dúo de años pasó. El joven se había aceptado, por ende, los demás. Las lágrimas se disiparon por la alegría de su socialización.

- ¡Hola! ¿Cómo te llamas? Mucho gusto he leído tus..., son de gran nivel, pero sólo sé tu seudónimo... jijiji. – Articula suavemente una linda adolescente, que por cierto no adolecía de nada, que estaba sentada a su costado.

- .... Gracias, mucho gusto.

Comenzaron a departir, tenían mucho en común. Congeniaban muy bien. Y hasta intercambiaron números telefónicos...

- ¡Ring! Sonó el timbre de salida- Éste le recordó cuando estaba muy niño y era su alarma para inventar ideas que supuestamente convencerían a su madre.

El ahora adolescente se yergue y comienza a caminar lánguidamente para disimular su cojera. La joven se percató inmediatamente.

- ... Oye...sorry, no sabía que tenías ese “defectillo”. Oye, sorry, en verdad... – Con cada palabra que pronunciaba, agrandaba sus pasos,... su voz se asfixiaba. Hasta que se perdió en un parque frondoso y largo y azul y casi perfecto... para ella.

Era su primer día de clases en la universidad. Se sintió tan frustrado que ensayó varios cortes con gillette en su muñeca. La sangre formaba charcos de sangre en su corazón, eran adoloridos, pero no comparados con los que creaban sus lágrimas en su libido y que de paso, empapaban sus libros. Y desgarraba las hojas de éstos con furia y frenesí cada vez que se mezclaba la sangre con las lágrimas. No quería entender.

- ¿Por qué maldita sea? ¿Por qué a mí? ¿Por qué, ¡Mierda!? ¿Por qué?...

La frustración carcomía lentamente su cerebro, cuales gusanos en una manzana podrida. De qué le había servido leer tantos libros y escribir... de forma notable, pues esa chica no había sido la primera que se quiso nublar y pensar que existe un “príncipe azul”.

- ¡Mamá! ¡Quiero hablar con mi Papá, ahora! ¡Ahora sí, le voy a contar todo!

- ¡JA, JA, JA, JA, JA! Ni sabes quién es y piensas que te puede ayudar... ¡JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA... JA, JA!

- Pues sí. No creo que sea una persona tan desalmada y perversa como tú... O no me digas que está muerto- Una mueca de dolor aborda su rostro, y lágrimas se rebalsan de su alma para caer en el piso encerado a la perfección.

- ¡JA, JA, JA, JA, JA! No, no está muerto. !JA, JA, JA, JA!- Dice la madre, tambaleándose de risa en su vasta cama, que albergaba en el trasfondo a dos sábanas bordadas con hilos de oro.

- Entonces. ¡Dame su número! ¿Está en Chipre trabajando, no? Dámelo... Dámelo por favor. – Se arrodilla frente a la cama de su madre, los huesos de sus rodillas estallan en el piso y sus rótulas explotan... el líquido se esparce... en su mentalidad.

- ¿Su número?... ¡JA, JA, JA!

- Si no me das esos malditos 7 números... Lo voy a buscar y le voy a decir que gastas toda su plata en ropa y joyas finísimas, y que cuando yo te pido mi prótesis azul siempre me dices que no hay plata. – Dice de forma arrebatada y con el ademán de abalanzarse sobre la anatomía de su progenitora.

- ¡CÁLMATE, COJO DE MIERDA!... Está bien, eso voy a hacer... Apunta. 619-3000

- Ok. GrAcIAS, MAMÁ- Responde irascible, distraído y contento a la vez.

De pronto la abuela, que llegaba de su casa, entra al cuarto. Y le increpa a su hija.

- NO te habrás gastado como siempre la plata de la pensión de... en tonterías. ¿Por qué gritan? ¡Ves! Yo nunca estuve de acuerdo con esa estupidez que hiciste, no lo pudiste hacer de la forma normal. Y encima no te pusieron el que elegiste...

- Por eso vivo amargada, Mamá. Por eso estoy enferma.

- ¿¡Qué!? Mamá, estás enferma. Con razón tienes ese carácter, discúlpame.- Enuncia de forma taciturna el joven.

- ... Sí hijo, discúlpame tú también...

- Abuela, mi Mamá ya me dio el número telefónico de mi Papá. Lo voy a llamar para que mande más plata para mi Mamá y mi prótesis azul...

- ... Ya hijito... Llámalo...

El joven había comprendido las razones del comportamiento de su madre. ¿Qué habría pasado? Quizás una mala praxis en alguna operación... Pero por qué no lo supo. De repente era para que no se sintiese mal... En fin.

- Oye estúpida. ¿Qué has hecho? ¿Qué, ya te conseguiste un marido? Bueno, eso no vendría mal. Sería como un padre para tu hijo.

- ¡JA, JA, JA, JA! ¡NO! Le dije la verdad...

- Eres una maldita perra. No puedo creer que hayas salido de mis entrañas.

... Coge el teléfono y marca lentamente el número.

- ¡Aló!- ...Se anticipa

- Aló...- Responde una voz sofisticada y dulce. Le pertenecía a una mujer. ¡Ah! Entonces, eso era. Su padre se habría casado con otra mujer. En fin lo comprendía.

- ... Banco de esperma “El Milagro”...

 

 

 

Volver al Relatos Cortos...

        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online