Atraviesas secas oscuridades con tu mirada cristalina
rebosante de agua fresca y espontánea ternura,
siempre atenta, como un vigía en la verde colina,
dispuesta a todas horas para observar la hermosura
del rojo amanecer, a tus ojos todo fascina,
desde la rápida hormiguita hasta el gusano en la
verdura.
Mi querida Amanda, la gran musita divina,
te basta una sonrisa para despejar la más pura
tormenta de enojos acusando lo que tu cabeza maquina,
así de encantadora eres, una placentera tortura
de risas, caprichos y sueños, porque todo lo imagina
el fascinante mundo de tu mente, ¡qué locura!
Haces castillitos de pasión en el alma genuina
de quien te abraza, sin dejar de admirar la bravura
que muestras en pequeñas ráfagas, al que
no atina
esos sencillos deseos florecientes de dulzura,
una tentación de azúcar y fresas, la golosina
más preciada. Cada día ansío más
esta ricura
de poder verme reflejado en tu mirada cristalina.
CANCIÓN PARA IRIS
Ríes, corres, sueñas, mi tierna duendecilla,
vuelas orgullosa por encima de toda mediocridad
en un luminoso universo repleto de florecillas
creado por ti, sin que nadie aplaque tu sinceridad,
ajena a controversias desatadas por esa visión
sencilla
del mundo de las cosas importantes, sin asomo de vulgaridad.
Mi querida Iris, la simpática fierecilla,
siempre rebelándote frente a la estúpida
austeridad
de emociones y sentimientos, sin asomo de rencilla,
tan dulce, pero tan fuerte, abriendo con tu hilaridad
más y más corazones, formando una hermosa
redecilla
de ilusiones risueñas a través de la diáfana
claridad.
Con infinidad de colores en tus manos creas una nubecilla
henchida de gotitas plateadas, llena de mucha prosperidad,
que flota por tu cielo, azul y limpio, como graciosa navecilla
jugando contigo, sin descanso, en medio de una gran disparidad
de cometas, estrellas, planetas... Y esa suave cancioncilla,
decididamente, les entonas con increíble peculiaridad,
haciéndoles saber que siempre serás una
tierna duendecilla.
TAN SÓLO DESEO
Tras cada caricia, después de cada próximo
encuentro,
cuando ya sólo basta mirarte para poder tenerte,
cuando no necesito nada más que tu abrazo reconciliador,
es entonces que pienso que es el más feliz momento.
Pasada otra media noche, en lo más alto del cielo,
donde brillan las estrellas perdidas millones de años
atrás,
donde el firmamento es tan profundo que no existe el color,
es ahí únicamente que puedo encontrar tu
mirada en vuelo.
Dentro de todos mis sentidos, en mi alma enterrado,
en un lugar que nadie conoce pues existe porque tú
existes,
en el rincón más escondido de lo que en
verdad soy,
es en mi sitio mágico que puedo encontrar tu ser
recostado.
¿ Por qué me buscas fuera de mí,
donde puedes herirte,
atravesando gélidos desiertos de humana indiferencia,
traspasando duras puertas que jamás han sido abiertas,
si solamente corriendo por mi pulso puedo sentirte ?
Deseo, anhelando contra todos los malos elementos,
deseo, a favor de todos los sentidos que nunca se detienen,
deseo, y sigo con las manos el enredo de tu piel infinita,
deseo, tan sólo deseo, ver luz en tus ojos todo
el tiempo.