- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus

Agenda: destacados

Festival Escena Contemporánea 2009.

Del 26 de enero al 22 de febrero de 2009
 

EXPOELEARNING 2009.

19 y 20 de marzo de 2009

Publicar en Liceus
Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

 Ir al artículo...

 


 

  Guías culturales

RELATOS


Por Rodrigo Díaz Vela
ciegalien@hotmail.com

 
UN VIAJE SIN SENTIDO

Es un hermoso día, el sol brilla resplandeciente y una suave y refrescante ráfaga de viento nos auxilia del calor, acerco mi muñeca a los ojos son las 2pm mi reloj pulsera así lo indica, al quitar el brazo de mi vista y ver el horizonte avisto un cartel muy poco familiar de calzado ingles, cambie la vista hacia la derecha y vi mas menos unas cinco personas mas, algo esperan, mire hacia la izquierda y un semáforo marcaba rojo, ¿Dónde estoy?.

Repentinamente sentí algo muy extraño un escalofríos que recorrió todo mi cuerpo, como una fría ráfaga atravesando el crudo invierno, ¿y este hermoso reloj donde acabo de ver la hora de donde salio?, trate de recordar, por mas que intente no logre siquiera un indicio de la obtención de este vislumbrarte reloj dorado que adorna con sus vaivenes mi muñeca derecha.

Paralelamente sostenía algo en mi mano izquierda, no sabia lo que era, , al parecer era un extraño maletín, por razones obvias aun mas desconocido me era su contenido, no quise indagar de inmediato en el.

De pronto las cinco personas que estaban a mi derecha comenzaron abordar un bus, impulsivamente y por una extraña razón al igual que ellos lo aborde, unas estrechas escalerillas tuve que subir hasta llegar a un hombre con volante en mano, de serio semblante y ceño muy fruncido, de inmediato alzo su mano yo le consulte que necesitaba, el me dijo muy enfadado que le pagara el pasaje, instintivamente metí la mano en el bolsillo superior de mi smocking y saque un billete, se lo entregue y al instante su actitud cambio, alegremente me invito a tomar asiento y me dijo que si algo llegase a molestarme que le avisara.

Al sentarme en el asiento que el chofer me había señalado, mire por la ventana como rápidamente el paisaje cambiaba al parecer íbamos muy rápido, al dar rojo el semáforo 4 cuadras mas alla de la partida, un humilde señor algo tosco, sucio y mal oliente subió las escalerillas puso la mirada en el horizonte y comenzó a cantar, la canción me parecía conocida, era un clásico de la nueva ola , no recuerdo el nombre pero tenia muy buen ritmo y el hombre la cantaba animosamente, terminada la canción dijo el nombre del autor, José Alfredo fuentes creo que se llamaba no lo recuerdo muy bien, posteriormente comenzó a cantar en ingles una canción de un ritmo completamente diferente, al igual que la anterior me pareció muy familiar y nuevamente ese escalofrió recorrió mi cuerpo sin saber el porque, cuando hubo terminado dijo que el autor se denominaba James brown y que el tema era llamando i feel good o algo por el estilo, luego comenzó a dar un breve discurso sobre su paupérrima situación económica, decía tener una familia conformada por 2 hijo y una esposa que estaba a punto de dar a luz, según el lo habían despedido y la búsqueda incesante de empleo no dio resultados por ende se vio en la obligación de buscar el modo de sacar adelante a su familia, y cantando en la vía publica y en los buses lo consiguió, el pedía tan solo un aporte voluntario.

Al dar vuelta la mirada vi un gran numero de personas que escuchaban sin mayor admiración el discurso, todos parecían ir en su mundo, me sorprendió la falta de impresión que manifestaban.

Detrás de mi se sentaba un elegante hombre, bien peinado, con lentes, llevaba un peinado bigote, y una barba cortada en su punto, conversaba exaltadamente por un teléfono celular, parecía enfadarse y ala vez tranquilizarse, gritaba y suspiraba .

Al parecer tenía muchos problemas.

El cantante luego de terminado su discurso se dispuso humildemente con su sombrero a pedir un aporte voluntario, un anciano le dio una moneda, al acercarse al asiento del elegante hombre este siquiera lo miro, y el cantante con la cabeza agachada corrió su sombrero al acercarse a mi, sin dudarlo metí la mano en el mismo bolsillo donde había encontrado anteriormente dinero con al esperanza de encontrar mas, desgraciadamente no habían mas pero por una extraña razón sentí que debía abrir el maletín y efectivamente había un sin fin de billetes, saque 2 y se los di el muy alegre me dirigió un gracias y se fue. En ese instante sentí mucha rabia:

Tal vez todas esas personas escucharon las canciones, algunos las disfrutaron otros no, lo que me llamo mucho la atención es que en el momento que este cantante dio las razones del porque eligió como escenario ese lugar, no se dignaron a escucharlo como se debe, unos conversaban otros comían y los pocos que escuchaban parecían estar pensando en alguna otra cosa. Es cierto tal vez todos tienen problemas y muy graves pero dudo que un momento de silencio y dar una moneda les haya dado mayores problemas, si son tan graves como algunos decían dudo que eso los haya incrementado, tal vez haber aportado algo a ese extraño hubiera alivianado ese pesado cargamento de problemas que todos llevan a sus hogares, es mas aquel hombre elegante que no soltaba el celular de la mando siquiera lo miro, dudo que dentro de su seudo elegancia una moneda o tan solo una mirada le halla afectado.

Añoro esa ingenuidad de antaño para no pensar tanto y actuar.

Es que los sentimientos no los huelo no los veo no los siento.

¿Es el mundo actual, acaso el que nos deja inertes ante las sensaciones?

¿Hemos perdido la facultad de la impresión?

El recorrido continuo, al mirar por la ventana me percate que ya estábamos en el centro de la ciudad un lugar muy urbanizado y plagado de edificios, de inmediato mi atención se percato de la muchedumbre que iba y venia sin detenerse, un pequeño niño era tironeado por su madre y paralelamente otro caía al suelo y nadie se inclinaba para ayudarlo, en ese instante nos detuvimos y una mujer, alta, delgada, de Tes. blanca, unos ojos deslumbrantes y elegantemente vestida subió se sentó a mi lado, de inmediato dirigió su vista hacia delante, como si yo no existiese, saco una agenda y comenzó a revisar lo que supuestamente era el itinerario del día.

Quise saludarla, pero parecía muy ocupada revisando lo que le depararía la agenda para el día de hoy.

Volví a mirar por la ventana y aquella muchedumbre que parecía nunca detenerse para admirar lo que los rodeaba continuaba en el mismo lugar, repentinamente y casi desapercibido vi un árbol en medio de todo ese mundo urbanizado pero lamentablemente nadie se detenía a mirarlo era hermoso, altísimo y tenia unas grandes hojas verdes, las cuales proporcionaban una gran sombra, claramente nunca se dieron el tiempo de sentarse a una orilla de el y apreciar sus nuevas hojas, al lado de el estaba una anciana con una tijera recortando sus brotes para que crecieran con mayor fuerza, quise bajar del auto bus y hacerle un sin fin de pregunta, pero ya era muy tarde, me llamo mucho la atención que nadie se detuviese a preguntar por aquel árbol al parecer era mas importante su trabajo, sus problemas, su rutina.

Las nubes pasan, el cielo corre y la luz se esconde, los años incesantes recorren el interminable flujo de la vida, nacen los niños estos se casan, trabajan tiene hijos y mueren, nacimos para morir y morimos para nacer.

Todo es un ciclo lo malo se vuelve bueno, lo bueno se vuelve malo, lo vivo muere, y lo muerto renace. si no aprovechamos las bellezas de la vida como el crujir de las hojas en otoño, el viento invernal, el exquisito aroma de las flores en primavera o el extenuante calor en el periodo estival nada tendrá sentido .

Sentí que era momento de abandonar el viaje, me levante de mi asiento, me costo un poco pero finalmente lo conseguí ,en el momento de levantarme sentí un fuerte dolor en la cabeza como si me hubiese pegado con algo, no le di importancia después de todo había sido un largo viaje, y puede que eso halla sido la causa de mi fuerte dolor de cabeza, presione el botón de bajada, aquella mujer aun seguía sentada al lado izquierdo de el asiento en el que estaba yo, sujete el maletín y me dispuse a bajar las escalerillas.

Comencé a caminar por las calles sin destino alguno, un extenuante calor azotaba la tarde pero una tenue ráfaga de viento lo opacaba, alcé mi brazo eran las 6 PM, habían pasado unas largas 4 horas y yo aun no podía descubrir por que llevaba aquel maletín, reloj y ese smocking tan elegante por lo demás, pensándolo bien no se como me llamo o adonde me dirijo pero todo paso a segundo plano la tarde era hermosa y el paisaje lo era aun mas, di unos cuantos pasos mas, me detuve a ver un pequeño negocio de abarrotes, un humilde hombre de mas menos 30 años se aproximo a la mujer que atendía el local, el muy cortésmente le pidió que le vendiera 3 panes esta muy rápidamente los saco los peso y súbitamente los entrego, este le respondió con un gracias, mientras el salía entraba rápidamente un hombre de cotona blanca al parecer un medico, este sin mayor reparo le pidió solo unas galletas, ella muy cortésmente se las envolvió, le dio las gracias y lo despidió, a lo que el medico siquiera sonrió.

¿Donde estoy?

Miro mi mundo circundante, no lo entiendo, una sociedad plagada de antivalores donde el sobresalir es lo mas importante y los conocimientos lo mas reconocido, es cierto es muy importante manejar una amplia gama de conocimientos pero si estos no los complementamos con los valores estos no tendrán mayor importancia.

Decidí continuar mi vagabundeo, mi reloj ya marcaba las 7pm, cuando me detuve frente a una gran multitienda me parecía muy familiar, un gran revuelo había en ese lugar decidí acercarme pero algo a la vez me lo impedía, un par de policías estaba haciendo unas preguntas a un hombre alto, con la barba bien rasurada y de pelo muy bien peinado, al parecer tenia unos 40 años, finalmente me acerque, el hombre al avistarme no me quito la mirada de encima y dijo es el, los policías se acercaron rápidamente a mi me tomaron los brazos yo no puse mayor resistencia solo preguntaba por que me tomaban si yo era un transeúnte curioso que quería saber que era lo que había ocurrido,

Ellos soltaron una carcajada y dijeron:

Me vas a decir que no recuerdas que a las 2pm asaltaste esta tienda robaste ese maletín lleno de billetes y el reloj carísimo que llevas en tu muñeca, luego corriste te volcaste contra la pared y te golpeaste la cabeza y posteriormente huiste en un auto bus, ellos soltaron otra carcajada.

En los recuerdos la vida nace y se queda.

Volver a Relatos Cortos...

 



        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online