|
| RELATO DE UNA NOCHE TRISTE |
Desperté ansiosa por saber de ti, por escuchar tu
voz, por saber que vendrías. Era una mañana
clara, tibia y llena de esperanzas. Creo que hice mas de lo
que un día normal en mi vida, disfrute cada segundo,
sonreía a cada instante y pensaba, pensaba en lo que
te diría al verte llegar. Al terminar las cosas rutinarias
me senté a esperar tu llamada, solo me levantaba cuando
algo dentro de mi me inquietaba, caminaba a ratos para calmar
mi ansiedad.
Así fue como empezó a caer la tarde...fría
y desesperada, yo no comprendía que las horas pasaran
sin piedad y sin alguna razón tuya. Mi inquietud maduraba
conforme pasaban los minutos, las horas. Caía el sol
al parecer mas rápido de lo normal, sin detenerse al
escuchar cada suspiro que mi alma expedía. y sí!!
Apareció la luna y fue como un golpe que me sacudió
y me dijo: si el te ama igual que tu que más da que
tu le llames. , Al entender esto me tranquilice un poco y
decidí tomar el teléfono y marcar uno a uno
los números que me llevarían a escucharte. Y
sí! Así fue, escuche una voz pero no era tuya,
esta era una voz seca, ausente que me dijo que no estabas,
que habías tomado un rumbo diferente, entonces...solo
me quedo un silencio y colgué. En mi interior algo
se rompió, era mi alma, mi respiración se acelero
y al instante me grito que te buscara donde en el fondo yo
sabia que te encontraría.
De algún lado tome fuerza de nuevo y tome el teléfono
y marque pero esta vez mis oídos querían ser
sordos porque algo les decía que esto dolería.
Me contesto una voz femenina, muy clara y serena, pregunte
por ti deseando no haberlo hecho nunca, y mira nada mas!!
Ahí estaban esperándote gustosos, quise comprobar
cada palabra escuchada así que volví a cuestionar
lo mismo para asegurarme que tu rumbo había cambiado,
para comprobar que me habías mentido. Mi alma cayo
en pedazos, se derrumbo y colgué el teléfono.
No sé cuanto tiempo paso para poder articular palabra,
para intentar comprender el por que de tu acto. Pasaron horas
y pasaron estrellas, la noche nunca se detuvo, solo se volvió
más fría...recuerdo que yo temblaba, estaba
ahogada en sollozos porque mi llanto ya no brotaba mas.
Al paso de los días, no recuerdo si fueron diez o
veinte o si tan solo fueron cuatro o cinco, yo los viví
eternos, sin fin. Uno de esos tanto días amanecí,
creo...de nuevo atormentada y me obligue a obtener alguna
razón tuya, alguna palabra que lograra sanar este dolor.
Me di a la tarea de reforzar mi alma, recoger los pedazos
de ella y cubrirla con tus recuerdos. Una vez mas tome el
teléfono, recuerdo que era una tarde muy mañana
muy brillante. Marque esos números que ya empezaba
a extrañar, esta vez tuve suerte, por fin escuche tu
voz. Mi cuerpo volvió a temblar y tu te limitaste a
preguntar ¿ cómo estas?, Que podía responder
yo!! Si mi voz era el silencio, estaba ansiosa por escucharte
decir esas palabras que tanto amor me brindaban y que tanto
necesitaba.
De alguna manera surgió una conversación, muy
fría y seca de tu parte por cierto. Fue bastante extraño
para mí escucharte hablar así, aun creo que
no eras tu. Mi razón no entendía aquellas frases
que decías, desgraciadamente hoy todavía las
recuerdo perfectamente. Era algo muy vago, sin sentido, decías:
"las cosas no se están dando para nosotros. Te
quiero muchísimo y sé que si nos viéramos
todo seria diferente. No te quiero seguir haciendo daño.
Nunca creí decirte esto. No sabes lo que me duele estar
cerrando una puerta a mi edad. No sé lo que quiero
ahora, en este momento.
Sentí un sofoco inmenso, vi oscurecer el día
en plena mañana, quede pasmada al escuchar tanta frialdad
y más aun cuando simplemente dijiste ADIOS. Que podía
decir yo, si tu ya habías decidido alejarte sin pensar
en mi, sin pensar en esa relación pura que me hiciste
creer que era perfecta. Recuerdo que solo te dije que te amaba,
que eras mi vida, que dieras la oportunidad de vernos y salvar
esto y nada...tu no respondiste nada más. Colgaste
el teléfono sin saber que me destruiste en un segundo.
A pasado el tiempo y aun no entiendo cuál fue tu razón,
tu verdadera razón, pero he aceptado que más
ya no puedo hacer para que regreses a mí, sin embargo
tu ADIOS sigue atormentando mis días.
Hoy también he recordado con claridad que aquel día
no era de mañana, fue una noche muy oscura donde solo
mi alma suspiraba, fue la noche en que comencé a morir.
|