Me pasa amiga,
que una idea se ha metido en mi cabeza.
Una gran idea como una gran ciudad,
como una mala sombra.
Una idea que envuelve
y recoge mi pensamiento
en una simple palabra o acción.
Un escalofrío profundo araña mi piel.
El vacío se arrastra por mis venas
y, en un acto único de instante,
empuja mi escasa esencia
a lo más lejos de mí.
Y en ese lugar recóndito
en el que no tengo espacio
ni para la esperanza,
pienso y despienso
sobre el dolor que me produce
mi mundo sin contornos.
Me encuentro desasistida y olvidada
y dibujo la muerte camino largo y lento
y la dibujo sueño y descanso
del agitado camino
que me trajo aquí.