Perdona si olvidé como hablar. Es que esto del tiempo
me inspira a realizar otros actos más importantes,
como por ejemplo, caminar en la búsqueda permanente
de lo temporal. Que figura más atrayente. Parto y
sigo partiendo, y me doy cuenta finalmente que mi presente
es perpetuo.
Tu figura me encadena y siento que estás jugando
con mis objetivos. A lo mejor te parecen bastantes difusos,
pero esa es la incertidumbre que no permite que tenga un
descanso de acorde a todo ser humano. Tu te ríes
de mí sin descaro. No permites que me acerque, ni
siquiera a vislumbrarte por un segundo, si es que existen
los segundos ante tu presencia.
Finalmente, con más entusiasmo que
razón, me doy cuenta tristemente que soy un ser ahistórico.
Que melancolía....y ni siquiera puedo percibir esto
por ser y estar en un estado temporal. No vivo lo temporal;
el tiempo no lo percibo, ni transcurre por mi corporalidad.
La soledad invade todo aspecto de la historia.
Qué más se puede ser y hacer si la "gran
historia" entra por todos mis poros. Simplemente, vivir
y adecuarse a la vida privada, refugiándose como
un lector en los estantes abarrotados de libros que buscan
el significado de la vida y del "tiempo perdido".
Con ese estado temporal y espacial en la que
se encuentra mi conciencia, ayer la observe caminando. Presentí
que ella también me observaba, pero como es costumbre
su mirada se aparta de la mía. Su bufanda de múltiples
colores indica que ya está en movimiento. A lo mejor,
de igual forma trata de encontrar el tiempo. Probablemente,
ya lo encontró y es su secreto mejor guardado. ¿Porqué
compartir preciado secreto? No sé, posiblemente yo
también lo escondería, pero a ella no. A mi
mujer de las caminatas y miradas ocultas, a la mujer que
se esconde detrás de los pilares de la indiferencia,
jamás pensaría en ocultar el secreto que he
andado buscando durante toda mi vida.
Pensando, a lo mejor ella es mi noción
de tiempo que tengo. Un tiempo difuso y esquivo, que aparece
cuando a ella se le ocurre. Me habla cuando tiene animo
y me mira sin que yo me de cuenta. O sea, el tiempo es totalmente
indiferente a mi obsesión. Ostenta su poder y magnetismo
sobre mí. Sabe de su potestad. Lo único que
imagino, es acercarme y darle un largo beso. Sin escape
y sin solución; le causaría un gran problema:
quedarse junto a mi vitalidad. Por fin "ella":
el tiempo, no se alejaría por un instante de mi temporalidad.
En consecuencia, la metafísica se acabaría
y pasaríamos a vivir nuestra realidad yo y "ella":
el tiempo.
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