- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus

Agenda: destacados

Festival Escena Contemporánea 2009.

Del 26 de enero al 22 de febrero de 2009
 

EXPOELEARNING 2009.

19 y 20 de marzo de 2009






Publicar en Liceus
Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

 Ir al artículo...


  Guías culturales

TRES NOVELAS DE HERMANN HESSE

Valmore Muñoz Arteaga

vajomar@cantv.net
LA GRAN ILUSIÓN DE JEAN RENOIR
Apuntes sobre un clásico del cine

A mi amiga Valentina Alvarado

I.- Cuando los críticos se proponen hacer una lista con las películas más importantes del siglo XX, podremos encontrar cualquier cantidad de títulos, desde Citizen Kane hasta Rashomon, de Ladri de bicicletti hasta Jules et Jim; de igual manera ocurrirá con los directores, muchos nombres se harán constantes Chaplin, Ford, Murnau, Lang, Mizoguchi, Carné, entre tantos otros. Sin embargo, habrá una película y un director en común en toda lista que se aprecie de objetiva. Esa película es La grande illusion (La gran ilusión) y ese director es Jean Renoir. Director francés que tuvo un proceso de madurez de los más interesantes en el cine, ya que su período de creación forma parte de la transición del cine mudo (Nana, Tire au Flanc) al cine sonoro (On purge bébé, La nuit du Carrefour, Madame Bovary). Una madurez que atraviesa por diferentes momentos. Renoir tuvo una época llamada del Frente Popular donde realizó películas excelentes como Toni y Le crime de Monsieur Lange. Un período en el cual se ve afectado por la inminente llegada de la guerra, donde dirige valiosos filmes como La Bete Humaine y La règle du jeu. Un Renoir que probó las mieles de Hollywood con The southerner y The woman on the beach. Por último, un cuarto y ultimo período de plena madurez donde realiza French cancan y Elena y los hombres.

Sin embargo, y a pesar de La règle du jeu, será La grande Illusion con la cual alcanzará la inmortalidad. Una película de enorme proporciones en cuanto al tratamiento de un tema polémico y difícil sobre todo en el momento en el cual se decide a trabajarlo. La película aparece en 1937, con guión del propio Renoir y Charles Spaak. Con las actuaciones de Erich von Stroheim, Jean Gabin, Pierre Fresnay, Marcel Dalio, Dita Parlo, entre otros. La primera proyección del filme fue en junio de 1937. Obtuvo varios premios como Premio al mejor filme extranjero en Nueva York (1937) y la Bienal de Venecia. La película fue prohibida antes de la guerra por la censura fascista de Italia y llamada enemiga cinematográfica Nº 1 por Goebbels.

II.- Considerada por todos la obra maestra de Renoir, es una de sus películas sobre la guerra y la conquista del pacifismo y un nuevo orden mundial. La grande illusion se centra en una anécdota real de un soldado que logró fugarse infinidad de veces de campos de prisioneros alemanes durante la Primera Guerra Mundial. Le guión de la película fue rechazado por diferentes productores hasta que Jean Gabin, el más importante actor del momento, se unió a la filmación. Más aún cuando Erch von Stroheim se une al mismo, su participación es tan importante que de una pequeña aparición que tiene su personaje (el comandante Rauffenstein) pasó a ser un personaje fundamental y dominante. La figura acicalada del alemán se convirtió en la imagen más conocida de la película, "simbolizando el antiguo orden aristocrático de Europa que se desmorona ante la embestida del armamento y la tecnología de la guerra moderna" (John Kobal). Esta película permitió, como ninguna otra, ver en el enemigo, ver en el ser que se supone debes odiar, el rostro humano. A mi modo de ver, es esto lo que hace de la película, más allá de utópica, una película realista en cuanto al tratamiento de la condición humana. Acostumbrados al cine de guerra americano, siempre maniqueo, siempre llevando la integridad del Tío Sam por encima de la nobleza, de la justicia, del valor, del desprendimiento, de un heroísmo fastidioso y estúpido, falso como falsas son sus intenciones.

La película demoró cuatro semanas en el rodaje de exteriores en Alsacia, en un cuartel situado en Colmar edificado por Guillermo II. Con este film, Renoir "explotó las oportunidades de la suerte y la improvisación siempre que fue posible, incluyendo el reparto, el argumento y la caracterización" (Ídem) El idioma del film es el francés, aunque los personajes hablan entre sí su propio idioma (francés, alemán e inglés). Hay una situación especial con el inglés que explicaremos más adelante.

En resumen, todas las ponderaciones, todos las superabundancias están permitidos en el género [de guerra], y La grande illusion no escapa a la regla. Fue aclamada por Roosvelt, Louis Ferdinand Cèline y Hermann Göering. Fue prohibida en Bélgica por el ministro Spaak, hermano del coguionista, cortadas en Alemania por orden del Ministro de Propaganda Joseph Goebbels, básicamente las escenas en donde un judío aparece como simpático. Fue entorpecida en el Festival de Venecia por el propio Mussolini, mientras en Francia algunos críticos la acusaban de antisemita. La idea de Renoir en la película es mostrar que el mundo se divide horizontalmente, que las fronteras han de ser abolidas, ya que ellas son responsables de todos los malentendidos. Sugiere tímidamente la idea de desaparecer las clases sociales, aunque es una tentación de la cual no escapa, quizás por el propio pasado burgués del director.

El argumento de la película trata acerca del capitán Boïeldieu (Pierre Fresnay), oficial de carrera, y Maréchal (Jean Gabin), antiguo mecánico ascendido a teniente, son derribados con su avión detrás de las líneas alemanas durante la guerra de 1914-1918. son encerrados en un Oflag mandado por el capitán Von Rauffenstein (Erich von Stroheim). Boïeldieu y Rauffenstein pertenecen a la misma clase social, nobles y militares de carrera. Después de numerosas tentativas de evasión, Maréchal consigue huir con otro prisionero, Rosenthal (Dalio), gracias al sacrificio de Boïeldieu, que obliga a Rauffenstein a disparar sobre él. Pálidos y agotados, Maréchal y Rosenthal se refugian en una granja alemana donde se desarrolla un idilio entre Maréchal y la granjera Elsa (Dita Parlo). Los dos prisioneros conseguirán pasar finalmente la frontera suiza.

III.- El título de la película La grande illusion significa y refleja las intenciones del autor, acordes con la interpretación que del film hacia la prensa de izquierdas. La película era la de los combatientes que se imaginaban que la confraternización de la batalla iba a acabar con las diferencias sociales, "de que, en expresión de Claudel Beylie, 'nunca habían sido tan felices y libres como en el sufrimiento común'" (Marc Ferro). Asegura Ferro: "En la primera versión del guión, el capitán aristócrata no moría e incluso se citaba en Maxim´s con el teniente proletario para después de la guerra, pero quedaba claro que no se verían más, ya que en tiempo de paz la barrera entre las clases se levantaría más alta que nunca"

Para muchos historiadores del cine la alteración del guión fue como consecuencia del encuentro entre Renoir y Stroheim. El director quedó fascinado con la personalidad del alemán y le extendió su papel, de modo que la relación entre el oficial francés y el teutón ganó importancia. "La pareja Fresnay-Stroheim hizo de contrapeso a la pareja de Fresnay-Gabin, y la primera modificación de idea inicial fue la muerte del capitán francés, ya que era la única salida en consonancia con la altura moral de sus relaciones" (André Bazin) Pero lo importante es que estos cambios trastornan hondamente la ideología de la trama, hacen de ella algo menos claro, menos evidente. Desde allí el patriotismo y la muerte cobrarán una vida diferente, asumiendo tanto protagonismo como el tema internacional y la lucha de clases, "y el gesto individual del héroe se impone a las actitudes colectivas surgidas en el sufrimiento" (Marc Ferro) Los historiadores apuntan algo que considero valioso e importante en el desarrollo, no sólo de la película, sino en el propio crecimiento personal de Renoir, afirman que a pesar de lo comprometido que estaba Renoir con las ideas progresistas y de izquierda, en el film demuestra cierta fijación por los valores tradicionales: "al evocar la guerra de 1914-1918 su admiración no se dirige al soldado raso, embarrado hasta el cuello en su trinchera, sino al as de la aviación, al caballero de los cielos" (Ídem) Esta inclinación de Renoir hacia el héroe no es producto de la casualidad, ya que él mismo ha afirmado haber sido oficial de la caballería y, estos como es sabido, provienen de la aristocracia. Esta paradoja resulta ser una de las ambigüedades de la película, de su desigual recepción, pero sin duda, también significa, un rasgo sumamente interesante ver cómo Renoir se desenvuelve drásticamente entre ambos mundos. A pesar de su inclinación por el oficial aristocrático, quien termina venciendo todos los obstáculos y conquistando la libertad es el proletario, pero aclarando que para ello necesito del sacrificio del aristócrata, sin ello la victoria era imposible.

Partiendo de un análisis que de la película hace Pierre Sorlin, intentaremos desmontar algunos rasgos ideológicos subyacentes en el film. Inevitablemente debemos partir de lo más polémico para el momento el asunto judío. Dentro de la película aparece un simpático personaje llamado Rosenthal quien, junto a Maréchal, es el único en alcanzar la libertad. Rosenthal es de origen judío, de hecho, él es judío, un judío muy particular. Ahora bien, este judío Rosenthal participa en la guerra como cualquier otro francés, en el campo de prisioneros es el único en recibir comida y correspondencia, es el único que posee tabaco y no tiene problema alguno para compartirlo con los demás prisioneros. Dice haber participado en la guerra y defender la patria sólo para defender sus bienes, además de presumir de una familia que se hizo rica en una sola generación. Sin embargo, más allá de lo comentado, hay una escena terriblemente reveladora. Estando encarcelado Rosenthal, éste decide compartir un chocolate con un soldado alemán, que lo acepta gustoso, mientras otro prisionero que alcanza a ver lo ocurrido, exclama desairado: ¡Todo está podrido!

Marc Ferro recoge otro dato interesante que copiamos completo: "Un dato revelador de la ideología subyacente es la forma como se presenta a alemanes e ingleses. Los primeros son en general una dechado de humanidad [...] Entre las escenas en que aparecen los ingleses sólo hay una en que salgan favorecidos, la de la representación teatral con disfraces que interrumpen para celebrar la victoria de Verdun, sacándose las pelucas y poniéndose firmes para entonar La Marsellesa. Todas las demás alusiones son negativas: llegan a un campo de prisioneros con raquetas, lo que indica que se toman la guerra como un juego, no son soldados 'de verdad', y por lo tanto no puede haber comunicación con ellos; a cambio sí la hay con los rusos"

Un aspecto interesante es la relación entre Boïeldieu y Rauffenstein y sobre todo la manera de comunicarse entre ambos. Cada personaje habla en su idioma de origen. Sin embargo, cuando ellos dos se reunían solos o en compañías de otros, casi siempre de menos alcurnia que ellos, hablaban en inglés, no en francés o alemán que parecieran considerarlos lenguas de las masas, más no de una raza de privilegiados o de escogidos como ellos. Asumen el inglés como la lengua de la aristocracia y construyen con él un muro infranqueable entre ellos y el resto de los personajes que, como su condición lo indica, no saben hablarlo.

IV.- Sin lugar a dudas, son muchas más las ideas que necesariamente se desprenden de este clásico del cine universal. Los mensajes ideológicos y los obstáculos que la hacen pasar para su muestra hacen de ella un icono de la lucha por manifestar la igualdad entre los hombres, o más bien, la humanidad entre los hombres. Una película de guerra, pero que en el fondo es una película para la paz, la hermandad y la tolerancia. Jean Renoir dejó para la posteridad en esta película su gran ilusión, un mundo que, a pesar de sus naturales diferencias, pudiese hallar espacios para la confraternidad, para dilucidar las diferencias a través del diálogo, pero, al parecer, es sólo eso una utopía, una ilusión.

Valmore Muñoz Arteaga
Universidad Católica Cecilio Acosta
Colegio Alemán de Maracaibo
Venezuela.
vajomar@cantv.net

Volver a Publicar en Liceus ...



        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online