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RELATOS


Por Vanessa Arroyo Nieto
flor8494@hotmail.com


EL AGUA MILAGROSA DE TRABAZOS

En un pueblo situado entre Zamora y Salamanca, llamado Trabazos, muy cerca de Alcañices, vive un buen hombre, Don Rafael, que prepara un agua con la que logra curar gran cantidad de enfermedades de ésas que dicen los médicos que no tienen cura, como por ejemplo: esclerosis múltiple, enfermedades del corazón y del riñón, diabetes, parálisis, epilepsia, y otros trastornos físicos y mentales. Don Rafael lleva preparando esta agua desde 1977, y dándosela a los enfermos para curar sus dolencias. Os podéis imaginar, pues, la larga experiencia que ha acumulado durante todos esos años, a la hora de diagnosticar y aconsejar a todos los numerosos enfermos que acuden hasta aquí cada año.

Os contaré mi historia para que os sirva de ejemplo y comprendáis lo que es todo esto:

Me llamo Vanesa, y tengo veinte años. Nací con una enfermedad en los ojos llamada retinosis pigmentaria; hasta los once años veía lo suficiente para defenderme, pero a partir de esta edad perdí totalmente la visión. Durante esos nueve años he acudido a la consulta de numerosos oftalmólogos: el DR. Vega, de Oviedo; el DR. Barraquets, de Barcelona; el Dr. Pastor, en Valladolid. Fui también a Inglaterra, a la consulta de una famosa oftalmóloga, y en fin, pasé por la consulta de los mejores oftalmólogos. Todos ellos coincidieron en que ya no iba a volver a ver, pues tenía el nervio óptico muy dañado.

En junio del año pasado me enteré de la existencia de Don Rafael. Mi hermana me contó lo que había visto en una página de Internet, y también en una entrevista por televisión. Entonces, de acuerdo con mis padres y abuelos, nos desplazamos a Trabazos.

Tras siete días de estar tomando el agua, empecé a ver y distinguir las luces y las sombras; el décimo día logré ver un paso de peatones; y pasado un mes y medio de estar tomando el agua a diario, empecé a distinguir los colores, y a apreciar algunas formas. Estoy supercontenta e ilusionada, si lograra ver, me gustaría estudiar la carrera de psicología, y sacarme el permiso de conducir.

A diario acudo a la plaza, a tomar el agua, y allí me encuentro y converso con otros pacientes, que me hablan de sus enfermedades, y de cómo se han curado. Estos relatos son tan emocionantes y me transmiten tanta alegría, que los quisiera compartir con vosotros:

Laura y Juan, son un matrimonio que viene desde Badajoz, y llevan tomando el agua desde hace nueve años. Juan lleva ya nueve operaciones de corazón, y ahora está totalmente curado, hasta el punto de que no necesita medicamentos, no le han vuelto a repetir los ataques y es muy feliz.

Ana, que viene desde Valencia, los médicos le dieron seis meses de vida, porque tenía cáncer en un estado muy avanzado, de esto hace ya cuatro años; ahora acude a Trabazos cada cierto tiempo, para seguir protegiendo su salud con la pócima preparada por Don Rafael. Ella también está muy contenta, como es lógico.

Manolo, de Cebreiro, viene desde hace dieciocho años, porque padecía de esclerosis lateral; aquí logró recuperarse, y ahora sigue muy bien.

Fidel, que aunque es gallego, viene desde Madrid, y que ya empieza a encontrarse mejor de su enfermedad.

Inés, que viene desde Alicante, y que me está enseñando a escribir, y a bailar.

Caqui y Victoria, que vienen desde Murcia, y de tantas y tantas personas estupendas.

El lugar desde donde os escribo se halla situado a 700 metros sobre el nivel del mar; en esta época del año su clima es seco y soleado, y de noches frescas; el aire y el agua son muy limpios, pues hay muy poca contaminación. Y, qué duda cabe, el entorno también ayuda a sanar.

 

EL INTERNADO

En un pueblo de Valencia llamado Gandia vivía una familia muy rica, la cual estaba formada por los siguientes miembros:
La madre que se llamaba Raquel, el padre Luís y la hija Sara.

Sara tenía 16 años y la gustaba mucho estudiar y por cierto siempre sacaba buenas notas pero la asignatura que peor se la daba era la física y la química.

En sus ratos libres Sara escuchaba música, leía, y otras de sus aficiones era chatear.

Sara se solía pasar chateando 3 horas al día pero al cabo de un tiempo cuando conoció a alguien muy especial para ella se tiraba hasta 6 horas seguidas chateando sin parar.

Sus padres se preocuparon bastante porque la chica había dejado de lado sus estudios y había dado un cambio tremendo ya que no quería ni salir de casa.

Así iba pasando el tiempo y la joven cada día iba a peor, entonces ella misma les dijo a sus padres que se había enamorado de un chico de Venezuela y que quería ir a conocerlo.

Entonces sus padres al decirles que quería ir a Venezuela la dijeron que si estaba loca y que ellos no lo veían bien y que dejara de pensar en ese chico y volviera a pensar en sus estudios y que si en un tiempo no cambiaba de actitud la quitarían Internet y la mandarían a un internado fuera del país por ejemplo a California.

Entonces la chica dijo muy enfadada:
- muy bien, decir lo que queráis pero nunca jamás voy a dejar al chico de Venezuela y voy a dejar los estudios y me voy a poner a trabajar y cuando este unos meses trabajando y consiga ahorrar dinero me iré a Venezuela y si me tengo que quedar allí a vivir me quedaré.
Entonces los padres súper preocupados llamaron a un internado que hay en California y que si las chicas tienen un mal comportamiento es muy duro.

Al cabo de unos meses y con mucha paciencia los padres de Sara la llevaron a este internado, aunque ella no quería pero fue obligada.

Al principio lo pasó fatal porque se escapaba , la encerraban para que no se escapara la castigaban sin hablar la vez a la semana cuando la correspondía sin hablar con su familia incluso las dos veces al año que se iba es decir:
Navidades y verano si tenía un mal comportamiento no se iba.

La joven se tiró sin ir a Gandia un año y medio, luego volvió a cambiar para bien empezó a estudiar y a conocer a gente nueva pero eso sí se quedo estudiando todo el bachiller y la carrera de psicología en la universidad de California.

Al terminar la carrera la chica decidió volver a España y por cierto sus padres estaban súper contentos del cambio que había dado su hija en el tiempo que había estado fuera del país.

Al regresar a España la chica buscó un empleo que por cierto la encantaba ya que era de ayudar a todas las personas que lo necesitaran y también al cabo de un tiempo conoció a un grupo de amigos y amigas con el cual salía todos los fines de semana cosa que sus padres y ella misma se alegraron mucho porque ahora Sara era una chica buena , agradable tenía amigos en España y California que por cierto cuando tenia vacaciones siempre viajaba a California para visitar a sus amigos y amigas que tanto la habían apoyado durante su estancia allí.

Al cabo de un tiempo la joven conoció a un chico, primero fueron buenos amigos pero al cabo de un tiempo se hicieron novios y la verdad es que a Sara la había venido la suerte porque este chico era bueno y agradable y a Sara la trataba fenomenal.

Al cabo de un tiempo los jóvenes se fueron a vivir juntos y la verdad que tanto el como ella y sus respectivas familias estaban muy contentas y felices ya que veían que los jóvenes estaban muy bien juntos y se llevaban muy bien.

UNA ADOPCIÓN MUY ESPECIAL

En un pueblo de Barcelona llamado Castelldefells vivía una familia muy rica, que estaba formada por los siguientes miembros:
La madre Estrella, el padre Oscar y su hija Carla.
Carla tenía 15 años y la verdad era muy consentida y egoísta.

Carla estudiaba en un colegio privado de Barcelona pero ella siempre pasaba de estudiar y lo único que quería es estar con sus amigas por ahí.
Pero un día su padre se enfadó tanto que la dijo:
-Carla cambia la actitud o inmediatamente irás a Madrid a donde tus tíos que ya sabes que allí no puedes salir ya que ellos son mayores y no te consienten que llegues a las tantas te permiten que como mas tarde llegues a las 11 de la noche y eso los fines de semana y los días de diario no pisas la calle ni por imaginación.

Entonces Carla que era muy contestona dijo:
-Ni hablar yo a Madrid no me iré allí no puedo hacer lo que me gusta y siempre que he ido me he aburrido un montón.

Entonces el padre afirmó:
-Pues si no quieres ir a Madrid cambia y a partir de ahora los días de diario solo saldrás de seis a ocho y los fines de semana de seis a diez.
Entonces Carla dijo:
-Eso no es normal todas mis amigas salen hasta las once y media y yo solo hasta las diez.
Así iba pasando el tiempo y Carla seguía comportándose mal, no cumpliendo sus horarios seguía sin estudiar y hacia la vida imposible a las empleadas que trabajaban en su casa.

Pero un día sus padres decidieron que iban a adoptar una niña para ver si Carla cambiaba de altitud entonces se lo dijeron a ella y ésta se puso furiosa y se puso a gritar:
-Lo que me hacia falta por oír queréis adoptar una niña para quitarme mi puesto, pues si adoptáis que sepáis que a la niña que traigáis la voy a hacer la vida imposible.

Entonces sus padres furiosos afirmaron:
Te crees que te vamos a permitir que maltrates a una niña que viene de un sitio que ni tan siquiera la dan cariño e incluso a veces las pegan.

Entonces la chica dijo con maldad:
Pues a mí me da igual lo único que quiero es seguir siendo hija única y que no venga nadie a quitarme mi puesto porque yo soy la principal en esta casa.

Así iba pasando el tiempo y por fin llegó la niña adoptada, ésta se llamaba María y tenía siete años.
Al llegar a la casa los padres de Carla con María lo primero que hicieron fue llamar a su hija Carla que estaba en su habitación escuchando música para que conociera a su nueva hermanita.

Entonces Carla al ver a María se puso a gritar y a decir:
-Veis lo que habéis conseguido que esta niña me quite el puesto pero no lo vais a conseguir porque la voy a hacer la vida imposible.

Así seguía pasando el tiempo y Carla seguía haciendo la vida imposible a su hermana y sus padres.
Entonces los padres de la joven decidieron llevarla a un colegio de Zaragoza interna durante un año y solo venía a casa en vacaciones, allí Carla empezó a estudiar y a sacar buenas notas y lo más importante a ser responsable y no ser egoísta.

Cuando iba a casa en vacaciones carla trataba bien a sus padres a su hermana y a las empleadas.
Al acabar cuarto de la E.S.O. y un módulo de grado medio de comercio que por cierto todos estos cursos los hizo en Zaragoza, la joven decidió echar un currículum en una tienda de su pueblo para trabajar si la cogían.

Al poco tiempo la llamaron, empezó a trabajar y a ser feliz, cosa que antes no lo había sido por ser tan egoísta. Entonces esta familia fue muy feliz por el cambio de Carla y además porque había venido otra niña más a la familia a la cual la podían dar una vida mejor y todo el cariño del mundo.

UN LARGO CAMINO DE UNA MUJER MALTRATADA

Mi nombre es Banessa Arroyo Nieto. Tengo 24 años. Nací el 20 de junio del año 1984 y os voy a contar todo lo que he vivido yo hasta el momento.
Nací en Bilbao en una clínica llamada Virgen Blanca, en cuya ciudad permanecí durante mis primeros dos años de vida, ya que acontinuación mis padres y abuelos maternos decidieron irse a vivir a Laguna de Duero una localidad de 23000 habitantes, situada a 7 kilómetros de Valladolid, ya que mi familia paterna vivía en el centro de dicha ciudad. La verdad, que el pueblo está muy bien, en el centro del pueblo hay una laguna con patos donde van los niños y personas mayores a dar de comer a los patitos y alrededor de ésta hay un parque enorme para que jueguen los niños.

Bien, ahora os sigo hablando de mí para que me conozcais más a fondo. A los cuatro años entré en un colegio de monjas llamado Ave María, en principio allí me sentí genial. El problema llegó a los ocho años de edad, pues fuí a una clínica de oviedo llamada Los Vegas y me detectaron una Retinosis Pigmentaria, en los ojos. Mi familia y yo no sabíamos lo que era ésta enfermedad, pero nos explicaron que iba a ir perdiendo la visión poco a poco, entonces recorrí muchos optarmólogos de España y del mundo, como el Profesor Pastor de Valladolid, la Doctora Coco de Inglaterra, Los Vegas de Oviedo, los Hermanos Carrascal de Oviedo, la Clínica de Zéus en Barcelona, la Tecno también en Barcelona, y en cuya ciudad también el Doctor Barraquel, la Doctora Ayuso en Madrid, el Doctor Alonso en Valladolid, y muchos más. El caso es que todos cohincidieron en que mi enfermedad visual era una Retinosis Pigmentaria y que perdería mi visión a los cuarenta o cincuenta años.

Bien, yo la verdad, siempre he sido una chica muy fuerte, y no me puse triste ni nada. Lo llebaba peor mi familia que yo.
Yo seguía en mi colegio, pero a los once años la ONCE me mandó aprender el sistema Braile, al Centro de Recursos Educativos Antonio Vicente Mmosquete de Madrid, ya que había perdido bastante visión.
La verdad, en el colegio aprendí un montón de cosas, pero también perdí totalmente mi visión.
Eso fué una sorpresa, ya que no me lo esperaba, porque normalmente con ésta enfermedad se pierde a los cuarenta o cincuenta, pero como ya os he dicho antes, la vida sigue y uno no se puede hundir, por ésta razón yo sigo aquí.
Al año siguiente, volví al colegio de monjas cuyo nombre he nombrado anteriormente, y ahí si que lo pasé mal. Los niños pasaban de mí, al igual que los profesores, pero a los 17 años volví al CRE de Madrid Antonio Vicente Mosquete para realizar un curso cuyo nombre es: Transicción a la Vida Adulta. La verdad, que aquí me fué genial, pues me enseñaron a cocinar, a saber llevar una casa y a tener más posibilidades en la vida, además conocí a muchos amigos que sigo manteniendo el contacto con ellos .

Al terminar el módulo, volví a Valladolid donde cursé hasta 2º de secundaria en un centro de adultos llamado El Cascajo, al terminar este curso 3º de la ESO no lo pude hacer, ya que cambiaron todos los profesores del centro y la directora, y tuve que aguantar humillaciones como, por ejemplo, "si no ves para que estás aquí" entonces, decidí dejar el centro y ya me dediqué más al mundo de la escritura.
Yo conozco una revista de la ONCE llamada "Prometeo" y estaba suscrita hace muchísimos años a la cual escribía relatos cortos y tenía y tengo muchísimos amigos buenos y voy a dar alguno de los nombres, por ejemplo, Manolo de Las Palmas, que siempre ha estado ahí cuando lo he necesitado, Sergio de Córdoba, y por supuesto, a mi novio que tengo en la actualidad, Francisco Manuel Hurtado Micharet, que gracias a él he superado todo lo malo que he vivido, y muchos más.

Al escribir tanto a esta revista, me llamó Alfonso Figueroa, el director de esta y seguíamos hablando diariamente. El caso, es que, me invitaron unos amigos a pasar unos días a los Ángeles de San Rafael, en Segovia, y yo les dije que "sí".
Al estar allí, me enteré de que Alfonso tenía una casa allí y mis amigos, como también eran amigos de él, decidieron presentármelo personalmente. Lo cual me enamoré de el y el supuestamente de mí.

A los pocos meses, decidí irme a vivir con el a Madrid, ya que su puesto de trabajo lo tiene allí como corrector de libros y como director de la revista "Prometeo". Al principio iba todo muy bien, pero luego empezaron los malos tratos y las infidelidades y os voy a contar por qué.
Yo tengo una pensión de 328€ mensuales por minusbalía y desde el primer momento que yo llegué allí se los tenía que dar y nunca veía nada solamente un€ diario. Os lo aseguro, luego me pegaba si me movía de dormida en la cama o me decía: "eres una inútil", porque tardaba un poco más de lo normal en hacer algo, como darle una servilleta a la hora de cenar, también me pegaba por ir al médico a ponerme una mascarilla por cualquier cosa y me insultaba él y su empleada con la que estaba liado.

Recuerdo un día que me mandó a comer a la casa de mi tía, en San Blas, Madrid y nosotros vivíamos en Cuatro Caminos, pues nuestra costumbre era dejjar las puertas cerradas y entonces, yo las dejé, ya que él me dijo que tenía una reunión importante y luego pasaría a buscarme donde mi tía, pues así lo hicimos.
Cuando llegamos a casa, yo me encontré con todas las puertas abiertas y le pregunté, ya que olía mucho a alcohol que: "quien había estado allí" entonces me pegó dos tortazos y me dijo: "cállate puta que tu aquí no pintas nada" entonces, después de tanto insistir, y de tantos insultos y golpes, me dijo que había estado la hermana de la empleada para decirle que no se casara conmigo, tonta de mí que ya tenía vestido, banquete y todo preparado para el enlace para el día 31 de marzo del año pasado. Me iba a casar con un maltratador. Si no es por mi madre y mi hermana mayor, que fueron a rescatarme, ya que el señor seguía insistiendo en que quería que me quedara, luego le pregunté "por qué has anulado la boda" y sabeis lo que me contestó: "se me ha olvidado decírtelo", y desde ese momento estoy en tratamiento psiquiátrico y psicológico. En fin, cuando logré irme con mi madre puse una denuncia y al cabo de los meses, tuve que poner otra porque el individuo metió mi teléfono en una página de internet de prostitución y estoy a la espera de que salga el juicio y espero que la justicia ponga todo en su lugar, y decir a las mujeres maltratadas que al primer tortazo corten porque siempre empiezan por ahí y luego pueden acabar muertas.

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