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Por Vicente Adelantado Soriano


LOS COCHES RUGEN EN INGLÉS

No se puede negar lo evidente: la instalación del circuito de fórmula 1 en Valencia ha sido un éxito total. Imagino que los políticos y empresarios que lo han promovido estarán más que orgullosos y contentos. No menos orgulloso y contento está el público que ha agotado las entradas, la más barata a 180 euros, y la más cara a 400. Cualquiera diría que estamos en época de crisis. En la reventa, por si quedaban dudas, se están alcanzando precios astronómicos. Ya se habla de 900 y 1000 euros por entrada.

No menos éxito ha obtenido la exposición de los cuadros de Sorolla en la sede de Bacaixa, también de Valencia. Las colas para entrar a verlos eran inmensas. De locura. Y también, según los periódicos, ha sido importante la ganancia, crematística, generada por la contemplación de dichos cuadros.
Igualmente, por supuesto, está siendo otro éxito el Biopark, un moderno zoo, a cuyas puertas se hacen, igualmente, interminables colas. Parece que a la gente, y más con este clima tan benigno, le encanta estar en las colas. Puede ser una nueva forma de hacer amistades, conocer gente e incluso, por qué no, de cambiar de pareja.

En tanto sucede esto, cosas de la publicidad, desde luego, la casa museo de Benlliure está vacía. Allí apenas si va alguien a visitarla. Y algo similar sucede con el museo de Bellas Artes. Es, quizás éste, el mejor museo europeo por lo que respecta a pintura religiosa, por no citar cuadros de otras temáticas. Y no es que no hay colas para entrar, es que los alumnos no pueden contar, como pasaba hace años, cuando no teníamos circuito de fórmula 1, con una guía que les vaya explicando las diversas pinturas o los trípticos.

Junto con dos grupos diferentes de la ESO tuve la suerte de asistir, hace un par de cursos, a las explicaciones de la guía del museo. Oír los comentarios sobre los cuadros de aquella señora fue una delicia, no solo para el profesor, sino, lo más importante, para los propios alumnos. Aprendieron a ver un cuadro y a valorar el museo de su ciudad. Explicado con pasión y verdadero didactismo. Aprendieron algo sobre técnicas de pintura, sobre historia y sobre cómo mirar un cuadro. Y disfrutaron. No conviene olvidar el carácter lúdico. Hemos intentado que más grupos y más alumnos asistieran a tan didácticas explicaciones en cursos sucesivos. Pero en esta vida todo lo bueno se acaba, y aquello se terminó. La excusa no hace falta ni mentarla: no hay presupuesto. Las arcas del estado se han quedado vacías.

Como siempre es la educación, la niña fea de todo sistema político, la que ha pagado los platos rotos por atender a la fastuosidad de todos los eventos, y por crear más eventos, contra más caros, mejor. Y ahora, qué pena, no se ha promovido ninguna manifestación por parte de autoridades ni de padres para suplir esta carencia de nuestro asendereado sistema educativo. Al fin y al cabo tenemos un circuito, coches que rugen y espectáculo. Y cuando quieran pinturas, ya les dirán las autoridades los que tienen que ver, dónde los tienen que ver, y cómo, y los obligarán a hacer largas colas para que imaginen que trabajan y se sacrifican por la cultura, por un pintor del país. Todo depende de un buen montaje publicitario.

Ya lo dijo Pier Paolo Pasolini: controlando la televisión, no hace falta ningún ejército. Con ésta se puede poner a mucha gente de pie y en formación. Así es. No hace mucho un alumno se me quejaba del alto precio de una entrada para ir al teatro. Creo que costaba 4 euros, y encima le regalaban el texto de la obra que iba a ver. Evidentemente es muy caro. Y más para asistir a una tragedia y ser testigo de cómo se matan los unos a los otros. Algunos padres, a su vez, se quejan del precio de los libros o de las entradas a museos y catedrales. Mantener el patrimonio les parece un gasto tonto y superfluo que no les corresponde a ellos. Es mejor, desde luego, gastarse 180 euros por cabeza para intentar ver pasar a un coche a 300 kilómetros por hora quemando litros y litros de gasolina. Es más cívico y más ciudadano. Y más si el coche ruge en inglés. Entonces debe de ser el delirio.


 



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