- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus
 
  Guías culturales

LA VIUDA VALENCIANA


Por Vicente Adelantado Soriano

El montaje de La viuda valenciana por Teatres de la Generalitat es, cuanto menos, un digno montaje en todos los aspectos: luces, escenografía, música, vestuario, etc, pudiendo mejorarse, no obstante, en la dicción de los versos de Lope de Vega por parte de algunos de los actores. No se nos escapa que decir una obra escrita en verso no es nada fácil, pues utilizar tan convencional método para lograr darle verosimilitud a tan artificiosa forma de hablar no es sencillo, nada sencillo. Y en el montaje de La viuda... a veces los versos son dichos demasiado precipitadamente, y con unos gestos y posturas que resultan excesivamente convencionales y molestos. Aun así fueron escasos los momentos en los que se desentonaba del buen nivel, alto muchas veces, alcanzado por la pareja protagonista, Alicia Ramírez en el papel de Leonarda, y Juanjo Prats en el de Camilo. Este último moduló la voz de una forma preciosa logrando buenos y excelentes resultados. Como hemos dicho, no desmerecía a su lado Alicia Ramírez. En absoluto.
La viuda valenciana es una típica obra del Barroco español: comedia de enredo e intriga, con la ingeniosa salvedad de que ahora las entradas y salidas, idas y venidas, no vienen motivadas por los celos o por el abandono del amado o la amada, sino por la oscuridad. Como siempre, o casi siempre, es la mujer la que toma la delantera o iniciativa en las relaciones eróticas, siendo el hombre, el galán, un mero juguete en sus manos.
Leonarda es una viuda valenciana a la cual insta su tío a casarse para evitar murmullos y habladurías. Ella, sin hacer caso de nada, prefiere perseverar en su estado. Hasta que conoce a Camilo, galán del que se enamora, y al que piensa gozar sin que la vea ni conozca por aquello de la negra honra. A este efecto lo hace llevar a su casa con un capirote en la cara; y en tanto permanece con ella, se mata toda luz que pudiera haber en la cámara. Y es así como Camilo se enamora sin ver ni saber de quién. Su enemiga será la oscuridad.
Es la mujer, por lo tanto, quien toma las decisiones, cosa que bien puede hacer Leonarda, pues es rica, viuda y vive sola. Y es consciente, como le dice su criada, de que el tiempo pasa. Se lo hace ver, ante su negativa a tomar estado, poniéndole un espejo ante sus ojos. Leonarda se convierte en el tópico, en el collige, o virgo, rosas. Y actúa en consecuencia. Tras conocer a Camilo, por supuesto, en tanto desprecia a sus tres pretendientes, tres miles gloriosus venidos a menos.
Prendada de Camilo, hace que su criado Urbán lo guíe y conduzca a su casa. Se aprovecha la mascarada realizada en Valencia con motivo de las bodas de Felipe III. Y Camilo, con capirote, temeroso de que se trate de una encerrona, de que un doncel se haya prendado de su persona, se ríe de su propia galanura, o de que lo requiera una dama que padezca del mal francés, accede, pese a todo, a ser conducido de esta guisa y manera.
Parece ser que Lope aprovechó para la comedia algunas situaciones similares producidas en su vida. Como aprovechó la mascarada de la ciudad para urdir una intriga tan convencional como verosímil en sus manos. No deja de llamar la atención que una obra publicada en 1620, aunque parece ser que escrita mucho antes, siga fielmente los preceptos que el mismo Lope dio en Arte nuevo de hacer comedias, escrito en 1609. Sabido es que la teoría siempre sigue a la práctica y no al revés, como es el caso de Lope de Vega:

Guárdese de imposibles, porque es máxima
que sólo ha de imitar lo verosímil.

Y ahí reside precisamente su gran maestría: en hacer posible en la comedia lo que, contado sin su ritmo, sus versos, y su enorme conocimiento del teatro, no sería sino una anécdota insustancial y que sirve, cuanto menos, para cuestionar la visión que se tiene de alguna que otra época. Pues la obra de Lope rezuma erotismo y sensualidad por los cuatro costados. Sirve de excusa la mascarada, el carnaval, al que sólo los deseos de saber, de ver, de Camilo pondrá fin.
Impagable resulta la pesada broma que Leonarda le gasta a Camilo. Deseando saber éste con quien pasa las noches, sigue a Urbán, el criado de Leonarda. Y sabiendo ésta cuanto se propone, hace que su criado acompañe a su prima, quien es descrita por el atribulado Camilo como un horror:

La frente vellosa y chica,
blancos y pocos cabellos,
cejas tiznadas de hollín,
por falta de pelos,
ojos a oscuras suaves,
porque eran de rocín muerto,
nariz de jabón de sastre,
y barbuda por lo menos;
la cabeza tuerta un poco.
Los hombros, Floro, sin cuello,
el andar como de un ganso,
muy a espacio y patiabierto.

Si es típico de la comedia de capa y espada del barroco español que sea la mujer quien lleve la iniciativa, en ninguna obra se puede apreciar mejor esta característica que en La viuda valenciana. Quien a su vez, a fuer de obra bien montada, perfecta, sigue en todo los dictados del maestro:

El primer acto ponga el caso,
en el segundo enlace los sucesos
de suerte que, hasta el medio del tercero,
apenas juzgue nadie en lo que para.

Una obra, pues, digna de verse, y muy dignamente montada y dirigida por Vicente Genovés. Una obra que distrae y enseña que una cosa es la vida con su rica y carnavalesca variedad y otra muy distinta los preceptos con que quieren constreñirla. Una obra, en fin, digna de aplauso:

Y escribo por el arte que inventaron
los que el vulgar aplauso pretendieron
porque, como las paga el vulgo, es justo
hablarle en necio para darle gusto.

Si hablar en necio es hablar como Lope lo hace en esta comedia, esperemos que, dada la enorme cantidad de obras que escribió, podamos seguir disfrutando de muchas de esas necedades durante mucho tiempo. Pues valen más estas lopescas boberías que otras muchas de otros muchos llenas de rancios artificios y desmedidas pretensiones.

 

 


Vicente Adelantado Soriano es Doctor en Filología Española

Volver a Trabajos de Investigación...

 



        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online