- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus



 

  Guías culturales

ARTÍCULOS


Por Vicente Adelantado Soriano


EL DEBATE Y LÓPEZ DE AYALA

Esta noche pasada se ha celebrado el primer debate televisado entre los dos políticos que, en este país, pretenden tomar las riendas del poder. Ha sido todo un acontecimiento, pues hacía ya muchos años que los jefes de los partidos no debatían en un espacio público. Por miedos o por intereses electoralistas han convertido en una cosa excepcional lo que en una democracia debería ser algo normal, si es que hay ideas que discutir y programas que analizar. Cuando no hay nada, ¿de qué se va a discutir? ¿Para qué hacer debates? Tal vez para vender imagen.

Los periódicos, al menos en su edición digital, todavía no ofrecen datos del seguimiento que tuvo el dicho debate. No había fútbol nacional, no había cine, ni programas de cotilleo. Es probable, pues, que el debate fuera muy seguido por los telespectadores. Ahora bien, falta saber si fue seguido por verdadero interés, o por la posibilidad de asistir, una vez más, a una pelea de patio de vecindad, a verlos tirarse los trastos a la cabeza y acusarse el uno al otro de esto, aquello o lo demás allá. Los debates que hemos visto en el Parlamento daban pie para pensar que podía ser uno y lo mismo el de ahora. Pero en la televisión no tenían al coro. Y sin éste es más difícil montar payasadas y soltar exabruptos. Máxime cuando hay tantos intereses en juego.

Sí que hablan los periódicos de un ganador y de un perdedor. Ignoro cómo se pueden determinar estas cosas. Imagino que cuenta mucho la simpatía personal, la imagen que cada uno ofrece de sí mismo, y la habilidad con la que maneje tanto sus palabras como sus silencios y sus gestos. No es nada nuevo decir que un buen político tiene mucho de actor. Ahí están los viejos libros de retórica para remarcarlo. Y la cosa fundamental: la captatio benevolontiae. Por supuesto que luego importa el mensaje. Aunque cada vez menos. Pues, por desgracia, casi todos los programas políticos son iguales o muy parecidos. Tanto si gana el uno como el contrario en nada va a cambiar la vida del español medio. Todos los programas parecen pensados y hechos para perpetuarse en el poder el partido que los engendró, no para solucionar los problemas o hacer más feliz al ciudadano medio.

Además, hacer programas o planes políticos y no decir con qué y con cuánto dinero se cuenta para llevarlo a cabo, es hacer castillos en el aire. Así, hace algunos años, el Partido Popular sacó una ley de educación que, sobre el papel, era una preciosidad: los alumnos podían escoger tramos al llegar a 2º de la ESO. Lo cual suponía que se terminaba la conflictividad en las clases: se salían de ellas aquellos que deseaban hacer un módulo o lo que fuera. Sí, sobre el papel es una maravilla. Pero eso supone un gasto considerable, tanto en aulas como en profesores: supongamos que en cada clase hay cuatro alumnos que quieren hacer tramos, y que cada uno escoge un tramo diferente. ¿Se va convertir el instituto entonces en una especie de ferretería o Corte Inglés de la educación? ¿O se va a hacer un centro único y los alumnos se tienen que desplazar? ¿O fue el plan una propuesta electoralista? Que yo sepa nadie explicó cómo se iba a llevar a cabo y con cuánto dinero. Por lo tanto, se convirtió en papel mojado.

Absurdo me parece, por parte de los dos políticos, que al hablar de la educación todo se reduzca a hablar de becas o a la necesidad de quitar una asignatura impertinente y propiciar el esfuerzo cuando tantos años llevamos haciendo lo contrario. ¿Y pretenden cambiar ahora, de la noche a la mañana? ¿Se propicia el esfuerzo y la bondad de las ideas en los partidos políticos o en los mismos colegios? Vistas las significativas deserciones de uno y otro bando, no parece que sea así. Por lo tanto, es muy posible que se esté predicando una cosa y haciendo la contraria.

No veo, por otra parte, que el debate sea el modo más indicado para saber cómo funcionan los políticos y qué van a ofrecer en un futuro inmediato. Tal vez no tengan nada, ni ideas, y lo único que desean es el poder por el poder. Aburrido ante la tele, no lo pude evitar: me acordé de Pero López de Ayala y de su libro, Rimado de palacio:

Está el mundo en quexa e en tribulaçión;
los nuestros rregidores son dello ocasión,
e así cresçen los males, muchos además son;
ca cobidiçia les çiega todo su coraçón.

Por supuesto que no estoy acusando a nadie de robar, ni de favorecer a parientes y amigos. Ya hemos tenido bastantes escándalos en este país por culpa del dinero y de la ambición. Y los que no se saben y nunca se sabrán, tal vez porque rozan la legalidad, o porque nadie los ha denunciado.
¿Para qué quieren el poder? ¿Qué es lo que van a hacer? Anoche no lo explicaron. Pero López de Ayala volvió a darme la respuesta:

Agora el papagdo es puesto es rriqueza;
de lo tomar qualquiera, non le toma pereza;
maguer sean viejos, nunca sienten flaqueza;
ca nunca vieron papa que muriese en pobreza.

¿De eso se trata? No, sinceramente no creo que se vaya a notar mucha diferencia entre que nos gobierne un partido u otro. A veces da la impresión de que todo funciona por inercia. Y lo que sí se queda uno con ganas de saber siempre, en esos debates y en otros, es cómo ciertas personas han alcanzado el poder dentro de su partido. ¿Cómo una persona llega a ser proclamado líder de una formación política? Me aterra pensar que sea por lo mismo que otra ocupa una cátedra, o la de más allá gana un premio literario. Es para echarse a temblar. Sea cual sea la respuesta.

Pero así están las cosas. Ya se dijo en su día que Nixon perdió la presidencia frente a Kennedy por haberse afeitado por la mañana. Por la tarde ya tenía cara de cansado. Kennedy se acababa de afeitar y maquillar. Y no lo olvidemos: vale más una imagen que mil palabras. No hay más que comprar El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha con cualquier programa televisivo. El mejor es el que más audiencia tiene.

 



Volver a Trabajos de Investigación...


        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online