- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus



 

  Guías culturales

ARTÍCULOS


Por Vicente Adelantado Soriano


LO IMPORTANTE NO ES LO QUE SE HACE, SINO QUIEN LO HACE

Hace falta mucho sentido del humor para vivir en España, para soportar tanto despilfarro y tanta corrupción, a tanto político y a tanto politicastro. Y hace falta mucha confianza en la Ley y en la Justicia para llegar a tomar la resolución final que toma Walt Kowalski, el personaje que interpreta Clint Eastwood, en su propia película El gran torino. En este último film, Eastwood ni analiza la corrupción policial como en El intercambio, ni ofrece una salida justiciera matando a los malvados. Se inmola él, por el contrario, por la paz y la tranquilidad de sus nuevos vecinos y amigos. Bien es verdad que quien se inmola es un anciano enfermo y desahuciado, sin lazos familiares aunque con un perro que no le ladra.
En España es más que impensable, podría resultar una película de ciencia-ficción, el que alguien, confiando en la Justicia y en la Ley, “obligara” a los malos a disparar sobre su pecho. Pues aquí la Ley, la Justicia, la Política y todo, se han convertido en un lupanar de la peor estofa: unos gastan el dinero ajeno a manos llenas, otros pagan favores con dinero público, los demás allá filtran documentos de una investigación ya no sabemos si aparente o real, una menor utiliza la tarjeta visa de un ayuntamiento y compra y derrocha sin que nadie se entere, estos son acusados de corrupción y malversación, alguna eminente política se ríe de todo, y todos viven y gozan en tanto caminamos hacia un desmesurado paro y un enorme estancamiento económico. Sólo faltan las guitarras, las palmas y el bronco “¡Olé!” oliendo a cazalla.

A fin de evitar el colapso total, el gobierno no hace más que “inyectar” dinero a los bancos, que parece ser han sido los protagonistas de todo este desbarajuste y de toda esta crisis. Y éstos se apresuran a subir los intereses de las hipotecas al más mínimo cambio del Euribor, pero no las rebajan cuando desciende porque eso depende de cuando se firmó o se concedió la hipoteca y de otras muchas cosas que, como las cadenas, se componen de pequeños eslabones a los que no se les dio mucha importancia el día de la firma, y contra los que, por otra parte, nada puede el firmante. Ir a otro banco, desde luego. Pero de molinero cambiarás... Y nadie rinde cuentas de nada, ni da explicaciones.
Ya no se sabe, además, ni a ciencia cierta ni incierta, si tanta filtración de espías, trajes regalados, corrupciones y corruptelas, es cierta o es, por el contrario, un intento desesperado por acabar con la oposición a fin de no rendir cuentas a nadie de cuanto se hace o se deja de hacer, con el dinero de la nación, y con los intereses de la misma. Descabezada la oposición, llegamos al poder absolutista: el gobierno sólo debe rendirle cuentas a Dios.

Ahora bien, visto como actúan gobierno y oposición, parecen todos una y la misma cosa. Tan es así que tal vez ya fuera dable hablar de una nueva clase social: los políticos, la burguesía y el sufrido proletariado, reconvertido ahora en “ciudadanía”, aunque no tardará mucho en volver a pagar impuestos con su propia prole. O, en caso de no tenerla, tal vez vendiéndose él mismo como esclavo. El mito del eterno retorno.
Si éste fuera el guión de una película futurista, o un libro renacentista sobre una utopía, hablaríamos ahora del hartazgo de la gente común y corriente de tanta filtración, tanto juez que no juzga, tanto político que no gobierna, y tanto y tanto absurdo y necio nacionalismo. Harta y cansada la gente de robos, de intereses mezquinos, de vanas palabrerías... prefería antes ser honesta, cumplir con su obligación sin que nadie le pidiera cuentas, que tener que soportar a los políticos y llegar, así, sin ellos, a un mañana radiante y feliz.

Por supuesto que todos sabemos que eso, cumplir cada cual con su obligación sin que nadie lo vigile, es una utopía. Y quien mejor lo sabe son los políticos, pues son ellos los primeros en no cumplir sino con las consignas de su partido antes que con el bienestar del común de los mortales. Algo muy similar hace la Justicia, que nunca ha sido ciega, coja ni manca. No deja de ser significativo que, implacable, pida no sé cuántos meses de prisión a una madre por pegarle un merecido sopapo a su hijo, y no se encarcele a quien roba o nos mete en una guerra por propio prestigio y beneficio. Y no hay vez que no se acuse a un político de irregularidades que no salgan todos sus correligionarios, en formación, a defenderlo. Es una reacción propia de histéricos, o de la estúpida e interesada máxima de que en política todo vale.

Debe de ser así. Pues clama al cielo que una mujer, menor de edad, pueda abortar sin consentimiento de sus padres, pero que no pueda comprarse un paquete de tabaco o una cerveza. Abortar es muy feminista. Fumar y emborracharse no tanto. Y educar a los hijos está muy mal visto, ya no se lleva. Quizás la madre en vez de haberle pegado a su hijo, lo tenía que haber metido en el ejército a fin de que se lo llevaran a cualquier país en guerra y, con un poco de suerte, le pegaran un tiro, o lo hubieran hecho volar por los aires desgajado en mil pedacitos. Nadie le hubiera tirado nada en cara. Además, el tal sujeto hubiese muerto por la patria. Y ya se sabe: dulce et decorum est pro patria mori. Hay que saber hacer las cosas bien. O ser amigo de los jueces. En caso contrario, no se olvide: lex, dura lex. Como para dejarse matar a fin de que se cumpla la ley. Cosa de otras galaxias.


Volver a Trabajos de Investigación...


        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online