Sombra de la noche que llegas a mi corazón,
dime ¿por qué has esparcido mi alma en tus caminos?
La ilusión de un mundo que detiene el viento,
la esperanza del amor que trae sueños,
sueños que hacen olvidar el resto,
que fulminan la existencia con un sólo aliento.
¡Por qué confundes mi ser
con palabras no escuchadas!
¡Por qué torturas mi ánima débil
con caricias tan deseadas!
Siento el latir de mi corazón
fuerte y palpitante
que me empuja a ser feliz
y no quedar errante.
Quiere vivir siendo uno sólo
y no dividido en partes.
Sombra de la noche que llegas a mi corazón,
dime ¿por qué has esparcido mi alma en tus caminos?
¿Quieres confundir mi esencia y dividir mi destino?
¡Ay! Aún recuerdo ese momento divino
en que la Tierra eligió con desatino
y paró un instante su avance
haciendo volar mi alma toda
hacia un destino ignorado.
¡Ay! Aún siento cómo quedé pasmado
al volar mi mente a su lado
como llevada por un ser alado,
sin avisar. Sin previo aviso.
Y también recuerdo no recordar,
y sé no saber en ese preciso instante
si mi alma era mía o era prestada.
Si era mía… o me era arrancada.
Pero ahora, sombra maldita,
no confundirás más mi criterio
librarás a mi corazón de su cautiverio
y dejarás a su libre albedrío
lo que le pertenece, ¡eso digo!
Sin embargo pasan los días
y mi corazón se retuerce angustiado
esperando el momento anhelado
de ver mi alma a mi lado.
Sombra de la noche que llegas a mi corazón,
dime ¿por qué has esparcido mi alma en tus caminos?
Sólo me queda vivir mi destino,
olvidar mis conocidos,
dejar mi mente al viento de estío,
cortejar a mi amor con dulzura
y volar al lado de mi alma
que ya para siempre será pura.
Sombra de la noche que llegas a mi corazón,
has vencido la batalla,
no sin tener razón,
ya que este espíritu prendado
ríe ya sin ningún temor.