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Guías culturales

ÁLVARO REJA : "EL ALMA HUMANISTA DE UN PINTOR"

David Fraile Seco para Liceus.com

Álvaro Reja trabajando en su estudioCuando las tardes de estío son esbozadas en los tejados de la vetusta Palencia, encontramos en una ventana perdido, un tañer de metal de la fragua de un mundo que se crea, de un espíritu que se atrapa, de un sueño del que se despierta. La calle Mayor de Palencia, testigo mudo del tiempo, recoge en su ser una guarida de un artista, de un atrapasueños, de un malabarista del espíritu.

Cuando Liceus tuvo el placer de penetrar en ese mundo aparte dentro del propio mundo, se paró reloj, y comenzó un emocionante viaje, que gracias a la gentileza de Álvaro Reja, cual Alicia anfitriona en su país de la las maravillas nos enseñó los rincones de su alma y las manos de su espíritu.

Álvaro Reja vio la luz una tarde primaveral y en sus venas quedó impreso indeleble la huella del artista, la marca del pintor, la explosión de colores del mundo que emerge, nuevo, puro; porque como el mismo reconoció a Liceus, "nació para esto, y de no haber sido pintor, no podía haber sido otra cosa; debido a que todos tenemos un fin o mejor dicho un motivo en este mundo él es eso, simple y llanamente… pintor".

Este "viaje" del cual Liceus es participante privilegiado nos llevará a ver como espectadores de excepción lo que el 1 de Octubre de este año los leoneses podrán "paladear con sus ojos" en una de las mayores y mas prestigiosas galerías de arte de esta provincia y de España, la Galería Bernesga.

Noé
Noé
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Fue curioso, al ver su intenso e innumerable currículo, y su contrastado prestigio con exposiciones importantes en España (Palencia, Málaga, León, Burgos, Oviedo) Francia, Portugal (Lisboa), México (México D. F), Estados Unidos (Nueva York, Beverly Hills, Texas), Venezuela (Caracas), Italia, Alemania (Colonia), Suiza(Ginebra), Toronto, Tokio, incluso con notables premios internacionales con los que cuenta; como él, preso de una inocente modestia renegaba de cualquier facto curricular que pudiera ser su carta de presentación, al considerarlo "fuegos de artificio innecesarios".

Al preguntarle qué pintor contemporáneo destacaría se nos negó a darnos un nombre claro, aunque su respeto por Zacarías González quedó latente durante nuestra conversación ,"de Zacarías González destacaría su espíritu, el amor con el que trabaja sus obras, la armonía transmisora de verdad, aunque he de reconocer que su soledad, su tristeza, su agonía, no va en la línea de lo que yo quiero transmitir". Le preguntamos entonces ¿qué es lo que él transmite?, dudó, he de decir que lo pensó y nos contestaba "yo hago principalmente, o por lo menos lo intento, pinto para mí, o mejor dicho hago lo que me gustaría ver, hago un tipo de pintura que me gustaría disfrutar … soy un autor que no se queda conforme hasta que el cuadro tiene una vibración, una energía, un mensaje, en lo cual yo me conformo y al fin logro que mis ojos descansen en el cuadro; debido a que yo he pensado siempre que la pintura es el descanso de la mirada, yo jamás reposo hasta que el cuadro tiene una total comunicación conmigo. Durante todos estos años he llegado a la conclusión, y soy consciente de que muchos críticos no estarán de acuerdo conmigo, es que en la pintura no se sabe lo que se quiere decir pero está claro que en todos los cuadros se quiere decir lo mismo, es como pintar toda la vida el mismo cuadro, pero con diferentes matices, formas, colores(…)a fin de cuentas no se puede explicar, por que la pintura no es el mundo de la literatura, sería como intentar explicar el amor (…)".

Durante nuestra larga e intensa entrevista y recorriendo absorto en cuadros grandes y pequeños personajes meditabundos y soñadores, pude observar como la pintura de Álvaro Reja no tiene ningún tipo de condicionante teórico, técnico ni temático, el mismo se califica autodidacta, y he de afirmar que así es, porque él mismo no creía que tenía que existir un trasfondo de intelectualidad en la pintura, un cuadro de Álvaro Reja debe mirarse y sentirse. Después de todo, le preguntamos si él se sentía creador, a lo que nos contestó tajante, "yo no creo en la creación propiamente dicha, no creo en el autor creativo, todo está inventado, porque el creador es dios (llámese como se quiera) y nadie mas(…), lo demás es una caricatura de la realidad, no se puede crear, se puede recrear la naturaleza. Un ejemplo, yo disfruto de la naturaleza, de los sentimientos, de las flores, plasmo el sentir en un cuadro… por eso el sentido de creatividad quedaría reducido a relativo sentido(…)".

El tiovivo
El tiovivo
Durante nuestra visita, y aunque aparentemente acabado, el artista supo que le faltaba algo más.
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Cierto es que durante la conversación llegamos al acuerdo que por llámese sincretismo, llámese contacto, lo que fuere, la pintura, el arte en general, no tiene acotación ni delimitaciones, todos beben de los demás y de si mismos, todos son deudores de los que fueron y de los que han de venir. De hecho al intentar indagar más allá en su personalidad pictórica, muy hábil, se declaró influenciado por todo y por todos, de hecho llegó a afirmar "yo puedo admirar las pinturas de Altamira y parecerme más moderna que un Barceló, aunque sé que puede sonar a sacrilegio (…)". Como todo artista que se precie se mostró diplomáticamente crítico con los críticos al afirmar que en muchas ocasiones "inflan" la pintura al intentar explicarla como literatura, y no se dan cuenta que la pintura es un lenguaje de sentimientos.

La verdadera pintura de Álvaro Reja está entre el cuadro y el espectador, no es ni la imagen del cuadro propiamente dicha, ni siquiera lo que el espectador tiene en la cabeza, sino que hay una comunicación, una energía entre el que mira y lo que es admirado, y no hay más explicación. Al pasar de los minutos le preguntamos, algo que todos los artistas bajo mi punto de vista se preguntan de alguna manera en algún momento de su vida, ¿cómo quiere Álvaro Reja ser recordado, o más bien si dentro de 100 años alguien viera un Álvaro Reja como querría ser recordado?, su respuesta fue rotunda, "yo tengo claro una energía que a mí me atrae, que busco, anhelo, como fin, aunque suene pretencioso, el arte debe ser capaz de cambiar a las personas, nos tiene que intentar hacer mejores (…) a mi me gustaría que algún día mi pintura fuera recordada como motivadora de un cambio por pequeño que fuera en el hombre, en uno sólo me conformo, buscar una energía más refinada, pura, positiva, porque yo creo en la pintura como belleza suprema, como el amor, donde todo termina en ello, producir ese candor en las personas para tratar de conducirlos a la belleza (…)".

Una cosa que llama poderosamente la atención en la obra de Álvaro Reja es que en muchas ocasiones sus protagonistas aunque estén en actitudes activas tienen los ojos entornados o cerrados propiamente dicho o incluso no tienen, él afirma que son actos inconscientes, porque durante toda su vida le ha costado que sus cuadros le mirasen fijamente, le cuesta que sus obras "le miren", le hablen, le desafíen, por eso esa actitud melancólica, somnolienta, viene porque realmente la o las figuras que el crea miran dentro de sí, se buscan así mismas, buscan la luz, el interior, sus sentimientos, el no ver la mirada le hace provocar lo que el denomina el estado de "no pensamiento", un remanso de paz donde eso sí, sus ojos pueden descansar plácidamente, sus ojos deben estar vueltos hacia el alma. En su pintura Álvaro Reja, reniega de la personalidad, de sus "protagonistas", no quiere humanizarlos con la imperfección de la personalidad, sino todo lo contrario, busca que sus caras, sus rostros no encuentren en el ojo del espectador un referente, una comparación, sino crear un nuevo filtro, una imagen de ambigüedad suprema que prenda una nueva llama, una nueva visión.

Cristo Malagueña
Cristo
Malagueña
Homenaje a dos grandes mitos de la pintura que le apasionan: "El Greco" y Pablo Picasso.
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En la misma línea de la argumentación anterior su pintura se desmarca bajo mi criterio, de ser cualquier reflejo de la personalidad de su autor, es decir, Álvaro Reja no es mas que un mero instrumento de la intencionalidad de su espíritu, de inspiración, o quizás en última instancia de su creador. Un pintor como Álvaro, es un canal, un medio, sobre el cual recibir todo aquello que deja escapar la pintura, no es un medio de manipulación del artista, sino en este caso el artista es manipulado por el propio cuadro. Trabajador minucioso y pulcro de sus obras, Álvaro siempre "navegará" entre varias pinturas a la vez, meditando, esperando, escuchando lo que su propia obra quiere decirle, lo que necesita, lo que le falta, incluso me arriesgaría a decir lo que quiere, es el propio cuadro el que debe decidir cuando está acabado, "cuando fuerzo el intentar acabar un cuadro es imposible hacerlo, no aparece el ángel que debe tener toda pintura".

Él mismo se reconoce títere de su propio espíritu, anhelando a veces huir de la complejidad de su alma y su mente, su arte le ha servido sobre todo para conocerse a sí mismo y a los que le rodean y esa experiencia quiere trasladarla a los ojos inquietos de los observadores, del público en definitiva, que miren al espejo de sus borrosos recuerdos y recuperen esa tenue e ingenua sonrisa que alguna vez se escapó de su rostro. Atrapar sueños le motiva, recrear recuerdos que nunca existieron, hacer posible un arco iris infinito de perfectos colores, y mirarte, provocarte y observarte sin ni siquiera hacerlo. La pintura de Álvaro Reja ,tiene el poder y la magia de robarle al mismo Chronos, todas las estampas de nuestra vida que caen, poco a poco maduras del árbol de la vida, esas hojas que cada estío olvidadas abandonan nuestra mente, por que el hombre pasa, pero el arte, sus recuerdos permanecen.

La vendedora de ajos
La vendedora de ajos
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Repudia Álvaro Reja toda aquella pintura que huela a oro, que sepa a dinero, que sea fatua, repudia el elitismo falso en el que la pintura a veces se convierte, llegándola a calificar de "cartón piedra". Se declara abiertamente admirador de Picasso, porque según él, Pablo Picasso si capta el alma de las cosas, la esencia, el ámbar eterno de la existencia, destaca sobre todo en la época azul y rosa, aún a pesar de afirmar rotundo que admira toda la tradición cubista.

Otra cuestión que no debía soslayar, era que tras a pesar "corta vida" y su dilatada carrera, su obra ha tenido desde un inicio una evolución vertiginosa, por tanto le inquirimos sobre esta cuestión al preguntarle ¿sobre qué queda del Álvaro de los principios?, afirma rotundo, "yo creo que es el mismo, lo que ocurre es que yo como autodidacta he ido evolucionando, perfeccionando, tengo mas recursos, mi pintura se ha hecho mas rica cromáticamente, más selecta, mas pulcra, más perfeccionista, más elaborada en todos los sentidos, pero sin embargo el espíritu que mantiene la obra es y será siempre el mismo (…)".

La pintura de este artista huye de cualquier mínimo convencionalismo comercial, Álvaro es un padre que presenta encima del tablero de la vida las fichas de sí mismo y de los demás, sus cuadros, sus piezas, son tan suyas como de aquellos que las observamos atónitos cuestionándonos en que momento éste artista nos desnudó el alma. Álvaro, no es que reniegue de sí mismo, pero afirma que el cerrar los ojos para recordar una de sus obras es recordarlas todas a la vez, para él todas forman un todo indisoluble .

Álvaro, pintor, con mayúsculas, pintor con espíritu de niño, sin aparente virtuosismo pero irradiador de genialidad, pintor de almas y no de mentes, retratista de ese amor que no tiene explicación, llegado el final del viaje, Álvaro sigue pintando más allá de tus sueños, de mis sueños, crea lo más puro, lo mas refinado, la inocencia inconsciente de intentar ser feliz.

David Fraile Seco

Don Quijote Preciosa y el aire El viento

Don Quijote

Preciosa y el aire El viento
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Más información
en la página web de la Galería Bernesga, o en la web www.lasectadelosartistas.com.

También en :
- Guía de Arte; Edit. D’Art Plesos S.L
- Arteguía, Fundación Gómez, Arte y Ediciones.
- Álvaro Reja, Edit. Borgia Collection
- Pintores del siglo XX, ídem.

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