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Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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RELATOS


Por dRum
sonorosapiens@gmail.com

 

" # "

Prólogo

Primero de todo me gustaría presentarme, realmente no tengo un nombre específico, los que me lean en papel me pueden llamar tinta, si me transmito a través de un ordenador me llamarás píxel, si me escuchas de la boca de otra persona puedes llamarme historia, soy la sabiduría, la comunicación, soy material y no material a la vez, soy "eso", pero de todos esos nombres, el que prefiero es el de " ?" . no puedo llamarme de otra forma porque…

Yo soy el todo y el nada, mientras me lees, será todo lo que hagas en ese momento, cuando me dejes de leer, pasaré a ser la nada. No soy dios pero podría serlo con solo proponérmelo, podría ser cualquier cosa que quisiera o contar cosas las cuales escapan de la imaginación de cualquier persona.

Lo sé todo y no sé nada. He visto universos paral·lelos, las infinitas personas y formas que podría haber adoptado cada persona, los infinitos destinos y caminos que podrían haberse tomado, las infinitas vidas y/o muertes que podrían haber vivido.

Soy eso y lo otro, blanco y negro, ruido y armonía… soy y no soy.

Soy pasado, futuro y… presente. Presente… me recuerda a…

Historia #1 : Atrapado

Vuelvo a ser yo y no vuelvo a serlo, porque como sabéis, soy el todo y soy la nada, pero eso ya quedó explicado claramente en el prólogo. Así pues, voy a explicaros algo que sucedió hace cierto tiempo en un lugar X, a una persona cualquiera, pero esta prefiere que le llamemos Juan José Martínez Blanco para conservar el anonimato.

Juan tenía una vida normal, vivía al margen de lo que él consideraba pensamiento alternativo, ( ya fuese para bien o para mal ). No es que fuese tonto, ni falto de opiniones, mas no le interesaba nada más que él mismo y lo que le daba su trabajo: el de relojero.

En efecto, Juan fabricaba relojes, pero estaba descontento con su trabajo en si. A Juan no le interesaban los relojes físicamente sino lo que ellos significan, el tiempo. Podía pasarse horas mirando uno, divagando sobre hipótesis metafísicas que le permitían alcanzar un estado de éxtasis espiritual.

<<El presente se vuelve pasado con sólo pronunciarlo o ni eso, y un futuro puede no llegar nunca si en un pasado no se ha tenido presente, lo cual significa que nunca se ha existido, el futuro, por otra parte, nunca llega, ya que cuando llega es presente, por tanto pasado…>>

Realmente se trataba de vivir el momento. Pero él eso no lo entendía (o no quería entenderlo). Tenía la necesidad de complicarse para intentar dar un significado a su vida. Todas esas paradojas voloteaban por su cabeza cuales buitres esperando a que el cerebro se atrofiara para darse un banquete, y éstas mismas hacían que él tuviera una razón para vivir. Era "feliz".

Un día, Juan salió de su casa. No sabía que ese día seria decisivo para él, por lo que actuó con naturalidad, ajeno, naturalmente, a las circunstancias que se acontecerían. Pero realmente se trataba de la calma que tiene la marea antes de las tempestades.

Empezó a andar, y a medida que iba pasando el rato se iba sumiendo más en sus cavilaciones, pero ésta vez no eran divagaciones temporales, sino curiosamente ilógicas, curiosamente porque tampoco podia saber si eran ilógicas. No pensaba con normalidad, sus pensamientos iban desvaneciéndose para dejar paso a otros sin relación alguna entre unos y otros. Estas circunstancias podrían bien compararse con alguien que hubiera tomado ácido en exceso y a medida que iba haciendo efecto iba sintiendo que estaba mas atrapado. Atrapado… Esa es la palabra. De momento Juan estaba atrapado en todos los pensamientos y en ninguno a la vez, padecío tanto esta locura que le acechaba para sus adentros, que no se podía imaginar que existiese algo peor que eso… pero eso si que existía y estaba a a punto de suceder.

Al cabo de dos horas la paranoia esquizoide que le corroía aumentó drásticamente, sumergiéndole en un océano de locura y dejavús, el lugar más caótico que pudiera imaginarse. Tenía la impresión de que a cada minuto que pasaba se iba alejando cada vez más de la normalidad para adentrarse en el agujero negro de un pensamiento único y francamente desquiciante: el de todo, y el de nada. El infinito.

Solo comparable a una sobredosis de anfetamina, la sensación en la que iba cayendo nuestro amigo era la siguiente : a cada 100 milésimas de segundo se le aparecía en la mente la imagen de un objeto aleatorio entre todos los tipos de formas físicas que hay en este planeta, para dejar paso a otra imagen aleatoria la cual no tenia ni por asomo relación alguna, dejando paso a otra y a otra y a otra… en medio de infinitas imágenes aparecían todos los posibles estados de animo los cuales dios sabe como no acabaron con su frágil corazón, ya que éstos combinaban estados de estrés, paz interior y euforia. Hace falta recalcar que a medida que pasaba el rato se iba reduciendo el tiempo entre imagen e imagen mental hasta alcanzar el punto descrito como infinito.

Lo que pasó a continuación será bastante difícil de describir, basta con que os diga que Juan… se quedó atrapado en el presente.

Pasó el resto de sus días sin poder siquiera pestañear atrapado en un ínfimo fragmento de tiempo infinito, siendo consciente en todo momento de lo que sucedía. Al cabo de un tiempo la locura consumió su alma. Sus neuronas se atrofiaron sumiéndole en un estado vegetativo, del que, al final, no le permitía dejar pensar con nitidez. No envejeció fisicamente porqué el tiempo no transcurría pero transcurría pero su estado mental iba degenerando a una velocidad de vértigo. Al cabo de cierto tiempo se podría decir que clínicamente estaba muerto, pero en algún lugar de él existía una pizca de conciencia, la cual le permitió existir siempre, hasta ningún fin de los tiempos.

<<¿Como puedo estar atrapado
en el tiempo si éste es infinito?>>

<<¿Como puedo estar bloqueado
enmedio del todo y la nada?>>

" #2"

No podéis tener ni una pequeña idea de cómo es el fin del mundo, principalmente porque habéis sido creados para depender de la felicidad y de la paz espiritual, bien, nada es así. Bueno… casi nada. Como ser omnipotente que soy, puedo aseguraros que no existe más belleza que la que reside en el caos y la destrucción. En el fin del mundo, la esperanza, (esa negación total de la realidad) asomaría por vuestro corazón solo para, acto seguido, romperse en mil pedazos, atrayendo sobre vosotros la más terrible penumbra y desesperación. Vuestros sentidos (ya atrofiados por la locura en la que os veríais sumergidos), no os permitirían actuar con lógica, recurriríais a vuestros instintos primitivos como seres animales que sois.

Declarada ya una orgía total de actos furtivos, suicidios en masa y pánico general, a algunos les daría por rezar mientras otros intentarían huir, pero totalmente en vano. Los dados ya se habrían tirado, no existe un proceso inverso. Ya ennegrecido el cielo se desatarían tormentas y diluvios, erupciones volcánicas que arrasarían toda vida animal, tornados, tsunamis… Los miedos a los que tanto teme el hombre se verían desatados entonando al unísono el dulce y tan anhelado sonido del caos más absoluto. Ruido.

Pero no sería suficiente… la oscuridad tiene una guinda en el pastel, la cúspide de la destrucción total. Un renacimiento cósmico, al cual le sigue la nada para luego, otra nada seguirle, pero esa nada volvería a serlo todo… Me explicaré.

Yo, ”?”, soy el único “ser” que puede describiros que sucede cuando ocurre tal hecatombe, podría citárosla del revés ya que la he vivido innumerables veces, infinitas veces. Todo el sonido, por ínfimo que sea, iría disminuyendo de volumen, los astros se apagarían y los planetas dejarían de rotar, como si fuera la tranquilidad de la marea a la que le precede una gran tormenta.

En un fragmento de tiempo ínfimo todo se contraería, todo se movería hacia si a una velocidad vertiginosa. El universo entero quedaría reducido a un pequeñísimo agujero negro del cual no existe ninguna posibilidad de escapar. Ese es el punto cero, momento en el cual acaba la creación. Terminado ya el caos y la destrucción se avecina un largo tiempo de paz astronómica, una mezcla de tranquilidad y locura nunca imaginable por el ser humano, la de la nada.

Todo vuelve a ser igual, empieza la expansión del universo para dar paso a otra creación de la vía láctea, junto a los infinitos planetas que residen fuera de ésta, y también a una magnifica y espeluznante explosión cuyo sonido no puede ser audible a causa del vacío del espacio… el big bang. Poco a poco, muy poco a poco todo vuelve a ser igual que antes, células, peces, dinosaurios, simios… humanos… Efectivamente, como ya habrás interpretado, a causa de esta reacción de la naturaleza, todos volvemos a vivir la misma vida infinitas veces, pero con la diferencia de que el recuerdo de haberla vivida se desvanece a causa del renacimiento cósmico… o no del todo Los dejavús, símbolo inequívoco de que nada es perfecto, parece que rememoren situaciones ya vividas, lo cierto es, que realmente las has vivido.

Cuando uno muere, instantáneamente vuelve a nacer. Una vida entera se forma por minúsculos espacios de tiempo, cada uno correspondiente a una de las infinitas vidas que has vivido, logrando así, una vida en su totalidad. No existe ningún tipo de “se ha terminado”, tus errores, tus orgasmos, tus cavilaciones espirituales serán siempre infinitas, se repetirán una y otra vez sin descanso hasta el fin del mundo, cuando mueras, volverás a nacer exactamente con las mismas condiciones y entorno de tu persona.

Esta es la teoría del renacimiento cósmico, la única y posible, si alguien me asegura que después de la muerte hay una nueva vida, no podré evitar esbozar una sonrisa, porque esa, será igual de exacta que las infinitas anteriores o siguientes vidas en las que esa persona haya existido.

" #3"

Klake llegó a su casa cansado, como de costumbre. Hogar, dulce hogar… Solo pisar la casa le invadió ese sentimiento de seguridad y comodidad que inspira una cosa abarrotada de condimentos y sofás minimalistas. Pero antes debía leer su correspondencia, su pequeña “tradición”desde hacia mucho tiempo. Klake se dirigió a la mesa para leer la correspondencia. Facturas, más facturas, y publicidad. Decepcionado, Klake recorrió el amplio comedor para ir a su cuarto a dejar las cosas. Tardó un rato en darse cuenta de lo que sucedía, exactamente, cuando alzó la vista y vio, no sin el más gran asombro, de que volvía a encontrarse en el comedor.

Klake se dijo “son imaginaciones, el estrés del trabajo supongo…” con lo que volvió a recorrer el comedor, dirigiéndose a su habitación. Al atravesar la puerta, la vista se difuminó pudiéndose vislumbrar otra vez el comedor, un sudor frío recorrió su frente.

La primera reacción fue pensar que había enloquecido del todo, obviamente, pero no eran imaginaciones suyas, había entrado en una especie de bucle el cual no le permitía salir del comedor, ya que si intentaba atravesar la puerta principal volvía a encontrarse en la puerta que daba de nuevo al comedor.

Lo volvió a intentar muchas veces, pero no había solución alguna, estaba atrapado en su comedor minimalista. Llegó a odiar todos y cada uno de los objetos de la sala cargando su ira incluso, con un jarrón de cerámica “ying”.

Al cabo de unas horas, sentía una mezcla de ira e impotencia al más alto grado imaginable, sus venas de la cabeza bombeaban al máximo, su cara adoptó un tono rojizo blanquecino. No había otra opción, la muerte era la solución a ese gran tormento.

Sin pensárselo dos veces saltó por la gran ventana, un estallido de adrenalina recorrió su cuerpo, sentía el aire contra sus mejillas, éste, iba aumentando de potencia. Pero en el momento de impactar contra el suelo cayó por la otra ventana del comedor para estamparse de bruces contra el suelo.

Dolorido y fatigado psíquicamente, se incorporó. Repasó la estancia intentando encontrar alguna solución a su problema… pero nada. Tal era el diseño tan moderno de su comedor, que no existía ningún borde donde poder desgarrarse las venas. La cocina estaba al lado de su habitación, por lo que no podía hacerse de un cuchillo afilado tampoco Vociferó maldiciones a diestro y siniestro, enloqueció de ira, así hasta que su cuerpo no aguantó mas debido a la deshidratación que sufría, poco a poco, su piel se cangrenó, a causa del hambre se mordió la lengua y se la comió, pero sabia que era alargar la espera de lo inevitable. La muerte se cernió sobre él de una manera eficaz y espantosa, no sin antes, hacer agonizar a su víctima, Klake, cuyo ultimo pensamiento fue “¿porqué?”

Ser humano, no intentes encontrarle explicación a todo lo que ves o oyes, en nuestra existencia, (la cual incluye infinitos planetas y sistemas solares) puede ocurrir cualquier cosa por pintoresca y macabra que parezca Si no mirad nuestro mundo desde otra perspectiva y entenderéis lo que os digo. Éste es uno de los infinitos destinos que podría haber tomado, los cuales, se encuentran repartidos en forma de réplicas de nuestro planeta por todo el universo.

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