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RELATOS BREVES

Por Francisco Rodríguez Criado
morrisito67@telefonica.net

Semblanza
Relatos del autor

¿ES NECESARIA LA ESCRITURA?

En los cuestionarios realizados a escritores es habitual encontrar preguntas como "¿En qué cuidad del mundo le gustaría vivir?" o "¿Cuál es su idea de la felicidad?". Sonrío con maldad al leer estos ligeros y prescindibles interrogatorios de urgencia; en fin, no culpo a nadie, con algo hay que rellenar las páginas de las revistas, periódicos y suplementos culturales.

Creo recordar que Truman Capote se hacía preguntas similares en su "Autorretrato", incluido en el libro Los perros muerden. Concebidas originalmente con intención literaria (si acaso ese "Autorretrato" es el origen, el modelo que después han seguido tantos periodistas), es apreciable que estas interrogaciones pierden fuerza cuando llegan al escritor de nuestros días. Otra pregunta típica, "¿Por qué escribe usted"?, es despachada en no pocas ocasiones con dos palabras: "Por necesidad". Y la duda que me asalta es: "¿Realmente se escribe por necesidad?"

Es muy probable. Es más, lo doy por seguro. Pero ¿hay algo que el ser humano no haga por necesidad? Por necesidad llevamos a cabo numerosas acciones cotidianas como comer, ducharnos, tirar al contenedor la bolsa de la basura o tomar medicamentos cuando estamos enfermos.

Así pues, "por necesidad" suena poco menos que a respuesta en blanco.

Empecé a plantearme lo insustancial del asunto un día en que, acuciado por un problema doméstico (los grifos del cuarto de baño perdían agua), tuve que llamar al fontanero. Horas antes había leído uno de esos cuestionarios y me dije: "¿Qué pasaría si interrumpo en plena faena a este buen hombre para preguntarle por qué trabaja?"

Supongo que, algo confuso, llave inglesa en mano, se hubiera "defendido":

-A ver... ¿No me dijiste que viniera a arreglar la avería?

He llegado a la conclusión de que se sigue haciendo uso de tan manida respuesta a la también manida pregunta por tres motivos:

a) por pereza (buscar una respuesta ingeniosa y sincera puede resultar agotador)
b) por mimetismo (siguiendo las huellas de otros autores, que respondieron anteriormente "por necesidad")
c) por la sincera convicción de que escribir es realmente un acto profundamente espiritual.

La opción c es la más peliaguda de todas. Muchos pretenden concederse a sí mismos excesiva trascendencia, sugiriendo en voz baja (o no tan baja) que para el resto de la Humanidad es necesario que ellos escriban (cuando en ocasiones sería preferible que se dedicaran a hacer encajes de bolillos o a disecar mariposas).

Al analizarlo fríamente, se entiende que al escritor profesional moderno, tan hábil en el cortejo mediático, le mueven diversas y en ocasiones encontradas motivaciones a la hora de tomar papel y pluma. La fama, el beneficio económico, la vanidad, el prestigio social, la imagen, etcétera.

No podemos, claro, meter en ese grupo (el de los pragmáticos) a todos los escritores. De hecho podríamos, siendo generosos, hacer un segundo grupo, el de los demiurgos; en éste tienen cabida aquéllos que entienden la literatura como la búsqueda de la verdad, la realización personal o el vehículo hacia la consagración del arte.

Falta un tercer grupo (mixto), que reúne las mejores y peores características de uno y otro. Por eso lo de "encontradas motivaciones".

¿Y qué ocurre con los grandes escritores? ¿Por qué escribían? A saber. Habrá de todo, como en botica. El atormentado y perfeccionista Flaubert, siempre en la búsqueda de la frase perfecta, del clímax artístico, tardó años en dar por finalizada Madame Bovary. El autor francés se quejaba amargamente de lo mucho que sufría escribiendo, y de ahí que algún malicioso se haya preguntado: "Pues si tanto sufría con ello, ¿por qué no lo dejaba?"

Dostoievski, por el contrario, no tardó tanto en la creación de su famosa novela corta El jugador. Acuciado por las deudas de juego y la presión de sus inescrupulosos editores consiguió, según cuentan algunos gacetilleros literarios, redactarla en pocos días a una taquígrafa, Ana Grigotievna Snitkin, con la que inesperadamente acabó por contraer matrimonio.

Dos caras de la moneda: Flaubert, rentista sin problemas económicos, recluido en casa como si de un asceta o un inválido se tratase, se permitía el lujo de respirar la literatura como algo espiritualmente necesario. En el caso del maestro Fiodor, al menos en la obra antes citada, prevalecía entre otros el interés mercantil de acabar el libro a toda costa, y cuanto antes mejor. A pesar de las prisas nos entregó una lección nada desdeñable sobre la condición humana pasada por el filtro del casino.

Como lector desinhibido, y en base a estos dos ejemplos (podría añadir otros más), me abstengo de enjuiciar las motivaciones iniciales del autor a la hora de encarar el folio en blanco. La literatura no se hace con buenas intenciones, avisó sabiamente André Gide con estas palabras u otras parecidas. Y tenía razón, aunque a muchos les duela confesarlo.

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Relatos del autor


 

SEMBLANZA DE FRANCISCO RODRÍGUEZ CRIADO


Breve currículum

Francisco Rodríguez Criado es escritor y profesor de narrativa en talleres literarios. Nació en Cáceres en 1967. Con dos novelas y varios diarios inéditos en el cajón, algunos de sus cuentos han sido premiados o han resultado finalistas en diversos certámenes literarios. Artículos, poemas y cuentos suyos han visto la luz en revistas y periódicos de España y México.

LIBROS

Sopa de pescado
Editora Regional de Extremadura, Cáceres, 2001
10 relatos

Los Bustamante, una familia del siglo XX
Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz (2001)
1 relato ilustrado

Siete minutos
Editorial La bolsa de pipas, Palma de Mallorca, 2003
30 relatos

La ciudad y sus personajes solitarios, el azar, el desamor, el sexo o el absurdo son algunos de sus temas preferidos, abordados generalmente con humor y melancolía. Ahora está escribiendo un diario (Diario de la contradicción) donde combina reflexiones con vivencias cotidianas.
Desde agosto de 1998 mantiene una web sobre el mundo de las letras en la red:
http://personal.telefonica.terra.es/web/francisco-rodriguez-criado/
que le sirve como laboratorio literario y como lugar de encuentro con otros autores del momento.
Ha escrito hasta la fecha más de 130 relatos.

COLABORACIONES:

En antologías:
Los mejores relatos del 2001, de la Asociación Cultural Nitecuento, con el relato Chocolatinas.

En revistas (versión papel)

Raíces (Revista Judía de Cultura)
Vía Lata
Cuadernos Baluerna
La bolsa de pipas
Ars et sapientia
El problema de Yorick,
Nitecuento
Cuentolandia
Qazris
Es.pasmo
El espejo
La Casa de los Malfenti

Ha publicado también algunos de sus textos en numerosas revistas literarias en internet.
En periódicos: Hoy, El Periódico Extremadura, el suplemento cultural Ananke de Página XXIV (Aguascalientes, Méjico)...
Premios literarios:
Accésit en el III Certamen del Concurso de Relatos Ilustrados de la Diputación de Badajoz.
Primer premio en el XIX Certamen literario de relatos S. Isidoro de Sevilla.
Primer premio de la revista Nitecuento (Junio 1999) al mejor artículo.
Finalista en el XV Concurso de Cuento Breve de la revista Escribir y publicar.
Primer premio de la revista Nitecuento (abril 2001) al mejor relato.

ALGUNAS OPINIONES SOBRE SUS LIBROS

"El joven escritor sorprende por el ingenio, humor, frescura y originalidad que construye con sus narraciones, que sabe concluir admirablemente. Aunque de distinta fractura temática y formal, muchas de ellas rozan la auténtica poesía y en no pocos casos sumergen al lector en la más pura estela surrealista". Manuel Pecellín, diario Hoy. 4/06/0

"Éste es un libro de calidad muy desigual. Contiene 30 narraciones que caben en sus ciento sesenta páginas de formato pequeño porque bastantes de ellos son microrrelatos. El autor trata temas muy habituales en la literatura joven de hoy: historias urbanas de gente desencantada, rupturas sentimentales y dificultades para reordenar la existencia, conflictos alrededor del sexo, la bebida y problemas de incomunicación. Bastantes de estos relatos pecan de superficialidad, pero dentro del heterogéneo conjunto se hallan piezas destacables incluso algunas perlas. De entre el nivel aceptable de los microrrelatos cabe destacar dos, dignos de aparecer en las antologías de este género: Piso amueblado y Un largo viaje. El primero es genial, se refiere a una chica que pone un anuncio para compartir piso y trata del dolor de la ausencia y del significado de las palabras. El segundo es una amarga historia, insondable y poética, que esboza los ocultos motivos que mueven a los hombres a actuar. Entre los cuentos destacaría cuatro: Paredes verdes, Radiografías, Siete minutos y Los grifos que manan, que es el mejor. En él, un narrador cuenta las dificultades de un amigo concentradas en problemas domésticos sobre el funcionamiento de las conducciones de agua y los grifos, motivo muy literario. La narración gira después hacia el propio narrador, un escritor fracasado, y se manifiestan aspectos poco favorables, incluso sórdidos de su vida. El autor mantiene un delicado equilibrio, bien resuelto en el desenlace, entre las dos vertientes. Además, aparecen unas reflexiones metaliterarias sobre la confección del propio texto muy pertinentes". Luis Latorras, Babelia (El País) 8/05/04

"Ingenio a raudales hay en los relatos de Rodríguez Criado; ingenio y buen hacer{...} No se puede decir más con menos". Antonio Fontana (Cultural Abc)
"El relato será perfecto o no será. Y los relatos de SIETE MINUTOS lo son. Vaya si lo son". (Eloy M. Cebrián)
"Francisco Rodríguez nos deja en estas páginas un espléndido ramillete de cuentos donde rebosa el humor cínico, el ingenio y la voluntad por sorprender al lector". (Diego Prado, diario El Mundo)
"Francisco Rodríguez (Cáceres, 1967) reúne en este volumen treinta relatos redondos, algunos de ellos muy breves, llenos de buen humor y desenfado, y bendecidos por una mirada de original tono poético. (Román Piña)
"En este libro no suceden cosas excepcionales sino que a veces las cosas de la vida se vuelven excepcionales, con ese punto de absurdo que las hace ambiguas" (Liborio Barrera, el Periódico Extremadura)
"Francisco Rodríguez regresa a la actualidad literaria con el lanzamiento de Siete minutos, donde recopila 30 relatos en los que vuelve a hacer de la claridad la máxima de su escritura" (Claudio Mateos, diario Hoy)

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