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NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ. ERMITA DE SAN TELMO. SANTA CRUZ DE LA PALMA

José Guillermo Rodríguez Escudero


- LAS ANTIGUAS FIESTAS

En la bella iglesia de San Telmo, Patrón de los Mareantes, “templo palmero marinero por excelencia”, desde antiguo se celebraban grandes fiestas en honor a la Virgen de La Luz el día de su onomástica, el 8 de septiembre. Los festejos de los dos patronos del barrio pujaban en espectacularidad con el resto de las celebradas en la ciudad y en la isla, e incluso entre sí.

La fundación de esta festividad mariana, por cuya asistencia el Beneficiado recibía “cuatro ducados”, se debió a la devoción que doña Ana González de Lima profesaba a la preciosa imagen de la Virgen. En su testamento, otorgado ante el escribano don Andrés de Chávez el 21 de octubre de 1652, dejó un tributo de 500 reales que poseía sobre los bienes de don Bartolomé Martín, en el municipio norteño de Puntallana. Puntualizaba que “si la imposición fuese redimida, se pusiera sobre bienes seguros”.

- LA POLÉMICA

La costumbre de la fundadora fue continuada por su hijo político, el Capitán y Regidor de la Isla don José de Arce y Rojas, progenitor del Venerable Padre José de Arce, misionero jesuita mártir llamado el “Apóstol del Paraguay”. El Regidor cumplió con la tradición hasta 1680, fecha en la que pretendió trasladar la imagen de la Virgen de La Luz hasta la ermita de San Francisco Javier, fundada por él el 26 de febrero de 1674, en la Calle Real del Puerto de esta ciudad, hoy desaparecida.

Tanto la Cofradía de los Mareantes como las autoridades eclesiásticas se opusieron tajantemente a este traslado, por lo que la procesión no se llegó a verificar. Los vecinos del barrio de San Telmo también se habían manifestado en contra de esta decisión unilateral del ilustre caballero.

No contento con el resultado, el Sr. Arce solicitó licencia para celebrar la “Fiesta de la Luz”, el mismo día 8 de septiembre, con una imagen de la Virgen que se hallaba entronizada en la ermita de su fundación. Tampoco la Iglesia estuvo conforme, aunque sí le autorizó la celebración de la octava de la fiesta, es decir, el día 15 del mismo mes.

Debido a los obstáculos a los que se enfrentó y a la unánime respuesta del vecindario y eclesiásticos, el Regidor decidió no continuar con su tradicional y heredada devoción. Los Cofrades mareantes de San Telmo determinaron entonces tomar a su cargo la fiesta mariana. Los herederos de doña Ana González de Lima siguieron entregando los réditos de la fundación hasta 1738, dejando de hacerlo durante cierto tiempo. Más tarde, el 17 de julio de 1750, la dama doña María del Patrocinio Volcán y Medina, devota encargada de la venerada imagen, reclamó el cumplimiento de la fundación. Así fue presentado ante el escribano público don Andrés de Huertas, “pidiendo ejecución contra los bienes de don Luis de Arce y Rojas”.

La mencionada Señora falleció en la capital palmera el 1 de diciembre de 1766. Su testamento fue otorgado ante don Miguel de Acosta el 15 de noviembre anterior. Allí consta que poseía varias cantidades de dinero en las “Indias de Su Majestad” y era su deseo de que se invirtieran en “retocar y componer la imagen de la Santísima Virgen de La Luz”.

- LAS FIESTAS ACTUALES

“Su fiesta de septiembre es un acontecer repleto de entusiasmo, trabajo, colaboración y de tantas manifestaciones por sus calles y rincones, quedándonos atónitos ante el derroche de muchos sacrificios convertidos en auténticos vítores a la Madre de Dios”. A modo de pregón, el querido vecino del barrio, don Domingo Cabrera, sintetizaba así una de las fiestas más importantes de la ciudad en el programa de las pasadas ediciones.

Cuando otras han decaído, ésta se ha logrado mantener incluso en tiempos difíciles, tanto económicos como devocionales. Aun más, ha ido creciendo en espectacularidad, y cada año surgen nuevos actos. Algo de lo que debieran aprender el resto de los barrios.

Durante estas festividades, el vecindario recuerda a todas aquellas personas, muchas anónimas, pero otras cuyos nombres han perdurado a través de los tiempos y a las que el pueblo hace público homenaje en agradecimiento por engrandecer las fiestas y la devoción a sus patrones: don Gabriel Gómez, doña Josefa (Morita), doña Lola de las Casas Pérez, don Félix Hernández, don Felipe López, don Manuel Pérez Páiz, don Domingo Cabrera –padre e hijo-, don Pedro M. de Las Casas –actual rector del Santuario de Las Nieves-, sus capellanes, mayordomos, cofrades mareantes, devotos vecinos… y, por supuesto, el actual cuidador de la ermita, nuestro admirado amigo Félix Rodríguez González. Sin ellos, y sin tantos otros personajes, sería imposible llevar adelante una tarea tan ardua y, a veces, tan ingrata. Todo se olvida tras comprobar el exitoso resultado.


En sus fiestas, La Virgen luce sus mejores galas: arropada por un ampuloso manto de brocado en oro de valioso rostrillo, lleva en su mano derecha la larga candela y la rosa, ambas de plata; en la izquierda, el Niño Jesús con gran corona imperial de plata como su Madre; gran cantidad de joyas en el pecho y otras que penden desde las manos del Niño, como collares, rosarios, anillos, etc. Una mandorla barroca y dorada que nimba toda la imagen y otra con siete estrellas doradas que circunda su cabeza, imprime aun más espectacularidad a la estampa.

 

- ARTES SUNTUARIAS Y JOYERO DE LA VIRGEN

Otra gran devota de esta Virgen, doña Margarita de la Ascensión, legó en su testamento de 16 de enero de 1706, una casa que poseía en el barrio para así contribuir a su fiesta anual. Siguiendo con los donativos hechos a la imagen, también don Manuel Crisanto Cabezola y Volcán, dejó en testamento “el farolito de cristal engastado en oro y esmaltes, con pendientes perlas” que siempre ha lucido el Niño. Una magnífica bandeja de plata le fue regalada por el Mayordomo don Diego Méndez en 1652.
Una valiosa lámpara de plata fue un obsequio entregado al templo bajo la mayordomía de don Gabriel Hernández y que cuelga del arco toral, con la siguiente inscripción: “Esta lanpara se jiso el año 1664 siendo maiordomo Gabriel Hernándes”. Lo más viejos del lugar la llaman “la lámpara de la Virgen”, como nos recuerda el querido Rector del Santuario de Ntra. Sra. de Las Nieves en su documentadísimo artículo en la prensa local en 1970.

Doña María Nieves Herrera donó un “buen rosario de oro y corales”. Un sagrario de metal dorado barroco, haciendo juego con el magnífico retablo de la ermita, obsequiado por “un grupo de señoritas del barrio, residentes en Venezuela”. Precisamente un grupo de mujeres, con lo que ganaron en un partido de fútbol entre “casadas y solteras”, compraron en la famosa Casa de Santa Rufina en Madrid y regalaron a la Virgen la magnífica vela de plata que porta en su mano derecha. La rosa del mismo material, hecha por el orfebre don Manuel Hernández Martín, fue donada por doña Pilar Nola Pérez del Amo; un juego de lavabo aparece fechado en 1652…Los vecinos de Timibúcar un rosario de perlas y plata y una cruz verde de oro, etc.

Y así un largo catálogo de regalos: alfombras, lámparas, alhajas, colgaduras, vasos sagrados, mantos (tiene uno azul, otro verde, otro de brocado en oro: “el bueno”, etc.). Han sido infinitas las dádivas, valiosas unas, más modestas otras, con las que todas las familias del sector han ofrendado a su patrona. Incluso pequeñas cuotas semanales de todos los vecinos han servido para hacer realidad la hermosa y acogedora ermita que aun hoy tenemos la suerte de contemplar. Afortunadamente, permanece abierta con regularidad y sus tesoros pueden ser admirados por propios y extraños. Incluso, durante la mayor parte del tiempo que está cerrada, se puede ver su interior a través de un postigo de cristal colocado en la cancela de la entrada que está bajo la espadaña. Por desgracia, no ocurre lo mismo con otros templos de la ciudad y de la isla.

En los años 70 también gracias a la generosidad e interés de las gentes del sector de San Telmo, pudo llevarse a cabo la reparación, el embellecimiento y dotación del templo: nuevos bancos, cancel de entrada, acondicionamiento del presbiterio…

- LAS DOS IMÁGENES MARIANAS

El desaparecido historiador palmero Alberto José Fernández García confirmaba- creemos que algo apesadumbrado- que “no hemos podido localizar el lugar donde pudiera localizarse la primitiva imagen de Nuestra Señora de La Luz que en aquel tiempo recibía culto”. En cambio, el profesor Jesús Pérez Morera, nos informa: “Por lo que respecta a la antigua Virgen de La Luz que existía en la ermita desde principios del siglo XVIII, fue cedida en 1873 a la parroquia de Mazo con el fin de celebrar con ella la procesión que la Hermandad del Rosario hacía todos los primeros domingos.”

Lo que sí afirma este experto en arte, que fue Alberto José, es que, la que actualmente se venera, fue entronizada allí en 1863. Procede de la Parroquia Matriz de El Salvador de esta ciudad, donde recibía culto bajo una diferente advocación: Nuestra Señora del Carmen. Esta imagen fue esculpida en 1718 por otro prestigioso imaginero de la saga de los Silva, Juan Manuel de Silva Vizcaíno (1687-1751). La efigie se encuentra entronizada en la hornacina central del retablo mayor del testero de la ermita, una obra maestra, “una preciosa joya, dorada y policromada”, cuya decoración se basa en temas platerescos con una técnica intensamente barroca, rematado con una gran venera o concha.

En el antiguo retablo construido antes de 1717, la Virgen se situaba en un nicho lateral mientras que el Crucificado que actualmente se venera en el coro, estaba entronizado en el centro del altar. Al otro lado, en otra hornacina se hallaba San Telmo.

- SAN “TELMITO”

Las brillantes fiestas anuales en honor a la Virgen de La Luz absorbieron finalmente las de “San Telmito”, como aún se conoce popularmente al Santo dominico en su barrio. Tal fue la devoción a la nueva talla, que los vecinos bautizaron a la ermita con el nombre de la Virgen. Tanto es así, que el sello oficial del templo dice: “Ermita de Nuestra Señora de La Luz”. El original fue aprobado por el Obispado de Tenerife y se encuentra clasificado en el Archivo Diocesano Nivariense.

Como nota curiosa sobre este tema, recogiendo la información publicada por el rector don Pedro M. Francisco de Las Casas, diremos que, a principios del siglo XX, un libro-guía impreso en inglés, en Londres, titulado “Brown’s Madeire, Canary Islands and Azores”, en su título “Churches” (iglesias), relacionaba los templos de la capital: “La Virgen de Las Nieves, San Salvador, San Francisco, Santo Domingo, San Francisco Javier, Iglesia (escrita en español) de La Luz…”. (En lugar de San Telmo).

 

- LA TALLA DE LA VIRGEN

El bello rostro de la imagen presenta un cuidado modelado, “expresándonos esta obra las cualidades artísticas de su autor”. El Niño Jesús, que sostiene en su brazo izquierdo, “carece del cuidado que se puso en la ejecución de la Virgen”. El imaginero, hijo legítimo del afamado artista don Bernardo Manuel de Silva (1655-1721), quien se autodenominaba “maestro del arte de pintor y escultor”, heredó de su padre también el arte de dorador. Aunque, recogiendo las palabras de Margarita Rodríguez González: “…sin embargo, Juan Manuel de Silva no aparece en la documentación con la asiduidad de su progenitor, posiblemente porque en un principio permaneció a su sombra”.

En este sentido, la primera noticia que tenemos de su trabajo- dato recogido por el querido investigador Pérez Morera en su obra “Silva”- ya con independencia del taller paterno, data del 9 de noviembre de 1714 cuando, ya con 27 años, había recibido 40 reales del mayordomo de la Cofradía del Carmen de El Salvador, fundada en 1659. Así, en el Libro de cuentas de esta Hermandad, Sección “Clero”, 2573, consta el pago mencionado “a Juan Manuel de Silva por el trauajo de retocar la ymagen de Nra. Sª. del Carmen”.

Se trata de una imagen de candelero cuyo rostro sigue el modelo flamenco arquetípico en el taller familiar de los Silva. El profesor palmero Jesús Pérez Morera nos lo aclara aun más: “hay que decir, sin embargo, que en aquella ocasión su trabajo se limitó, tal y como consta en las cuentas de la cofradía, a retocar la antigua Virgen, ya que la actual fue donada por don Francisco Ignacio Fierro hacia 1733”.

La esposa de este mayordomo de la Virgen, “que se hizo nueua”, doña Luisa de Silva y Santa Cruz, le había dado de limosna un vestido y joyas de oro”. Así lo confirmó también la profesora Gloria Rodríguez en su obra sobre el suntuoso templo de El Salvador.

Esta imagen de candelero adquiere un aspecto monumental y solemne, y parece inspirada en los ideales clásicos de belleza, sobriedad y reposo. Su posición frontal y cabeza erguida, con rostro de dulce expresión ensimismada, abstraída y serena actitud, cabello partido en raya a la mitad, cejas finas y curvas, boca pequeña y labios finos, amplia frente y barbilla prominente, etc., nos recuerda su gran afinidad con la estatuaria de inspiración flamenca.

Su postura majestuosa y hierática, de ojos semicerrados y mirada perdida, ha cautivado a muchas generaciones de navegantes y a hijos del barrio, que han regresado a su “terruño amado” para cumplir viejas promesas y a rezar ante la “Virgen de La Luz y San Telmito” por los que aquí ya no están y para agradecer su retorno a casa. Por ello, siempre al finalizar los Triduos en su honor durante los festejos anuales, siempre se celebra una emotiva “Santa Misa por los difuntos del Sector”.

- OTRAS OBRAS DE SILVA

Obra de su gubia también es la imagen de Santa Rita de Casia, “Patrona de las Viudas”, muy semejante a la Virgen de La Luz, que actualmente se venera en la iglesia de Santo Domingo, y que fue donada al extinto convento de Santa Catalina de Siena de esta ciudad en 1730 por el dominico Fray Juan de Guisla y Acuña. Así mismo esculpió las tallas de la Virgen del Carmen y de San Agustín de la ermita de Nuestra Señora del Carmen del Barranco de Maldonado en Santa Cruz de La Palma. En 1742 hizo y doró unas nuevas manos para la imagen de San Pedro en Cátedra de la Parroquia Matriz de la Isla.

- RESTAURACIÓN

Precisamente, según Félix Rodríguez, uno de los promotores de la iniciativa de la última restauración de la Virgen, la colaboración de los vecinos ha sido “gratificante” a la hora de recaudar los fondos económicos necesarios para ejecutar los trabajos que ha realizado el experto restaurador del barrio, Domingo Cabrera Benítez. Esta devoción popular se tradujo en una aportación de 200.000 pesetas, cantidad que se empleó íntegramente en devolver a la escultura su aspecto original, retirándose añadidos, como el pelo, “que estaba confeccionado con papel de periódico”, también repintes que ocultaban la original policromía, restaurar piezas faltantes, y eliminar todos aquellos elementos que nada tienen que ver con la prestancia, distinción y porte de una pieza histórica de su categoría.

- CUADROS

En la ermita de San Telmo también se conservan dos lienzos que muestran su inconfundible estilo: “La Oración del Huerto” y “Jesús entre los sayones”. Ambos proceden del cercano Ex -Convento de San Miguel de Las Victorias, cuya comunidad hizo numerosos encargos al maestro Juan Manuel de Silva. Es precisamente en la capilla del convento, la de Nuestra Señora del Rosario, advocación por la que profesó particular devoción, donde yace enterrado “por voluntad propia antes de morir”, junto con su esposa, doña Mariana Gómez Zacarías.

- TRONO DE BALDAQUINO

El magnífico trono barroco de baldaquino de la Virgen de La Luz- regalo que fue entregado al mayordomo don José María Corral en 1863- acompañado por la magistral representación de un galeón español del siglo XVII- que le sirve de andas a San Telmo-, recorría procesionalmente las engalanadas calles del Barrio los días 7 y 8 de septiembre de cada año, entre grandes fuegos artificiales, descansos, plegarias cantadas, cuadros plásticos, etc.

Según el programa de 2006, tan sólo se celebrará la procesión del día de la onomástica de la Virgen, el 8 de septiembre. De esa manera se trata de que ambos tronos vayan acompañados por el mayor número posible de fieles. En los últimos años ha decaído el número de feligreses y público en general que los acompañaba y era considerado un anti testimonio religioso. Los itinerarios eran muy largos y los vecinos esperaban a que las imágenes pasaran por sus casas. Entre otros motivos argumentados, se consideraba una de las razones el que no fuese un día festivo y al día siguiente había que trabajar e ir a clase. Desde ese año ya sólo habrá una larga procesión el día de su fiesta.

En los programas se pide encarecidamente: “Un detalle de amor a la Virgen de La Luz y San Telmo, engalanar las calles, balcones y ventanas del recorrido procesional. Se ruega a los vecinos y devotos de la Virgen y de San Telmo les acompañen en su recorrido procesional de las veneradas imágenes”. (2008)
La Loa a la Virgen de La Luz fue compuesta en 1966 por Felipe López y desde entonces no ha dejado de interpretarse al paso de la procesión.

Excepcionalmente, en estas preciosas andas desfiló procesionalmente la imagen de la Virgen de Loreto desde la iglesia del Sto. Cristo de Calcinas hasta El Salvador en sus fiestas de diciembre de 2004. También en la edición de 2003, fueron utilizadas para colocar en ellas el Nacimiento de la misma Parroquia Matriz.

Fernández García decía del trono: “la Santísima Virgen de La Luz dentro de sus andas procesionales barrocas, en otro tiempo doradas, de las de más bello trazado de cuantas vemos por nuestras islas”.

- OFRENDAS POÉTICAS

Domingo Cabrera escribía: “El Sagrado Galeón/surca el páramo florido/y a La Luz le abre el camino/entre rezo y contemplación…” También en prosa : “Engalana tus calles, San Telmo orgulloso... muestra tu alegría emocionado, que entre acordes musicales, y cornetas de ilusión ya sale de su ermita la Vecina más querida de este barrio…”. D. G. Galván de las Casas también recitaba: “Está puesta la Virgen en su altura/frente al arrullo del cercano mar./Y los vientos le dan en su cantar,/ alabanzas de amor y de ternura”. D. Manuel Glez. Plata “Bejeque”: “Espadaña de La Luz/ojos sobre la bahía./Bronce de campana vieja/mellada de sol y días…” “María de la Luz/ Señora y Madre/ del Barrio de San Telmo./ Centenaria presencia,/ luminoso arabesco/ sobre un inquieto puerto/ y faenar de mar…”

“… De un extremo al otro del barrio se abren puertas y ventanas para festejar la solemnidad, vibrando los acordes musicales y voces acompañados de representaciones plásticas sumidas en el embrujo de una bóveda celeste multicolor, mágicos destellos, fiel reflejo de bengalas y tracas. Frente al océano bogan los recuerdos e hitos históricos en torno a unas imágenes centenarias, que son tradición recobrada del compromiso a una faceta ancestral y a sentir en nuestra vida…”

Domingo Cabrera Pérez, 2008

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

- «Estampas de La Palma y el Mar. Entre Mariano y Marinero». Diario de Avisos, (10 de octubre de 1970), Pedro M. Fco de Las Casas.
- La iglesia de El Salvador de Santa Cruz de La Palma. Gloria Rodríguez.
- La Palma. Fiestas y Tradiciones. María Victoria Hernández Pérez.
- La pintura en Canarias durante el siglo XVIII. Margarita Rodríguez González.
- «Marinas». Diario de Avisos, (13 de septiembre de 1974). Manuel González Plata.
- «Notas históricas de La Palma. San Telmo (III)». Diario de Avisos, (19 de noviembre de 1969). Alberto-José Fernández García.
- Noticias para la Historia de La Palma. II. Juan Bautista Lorenzo Rodríguez
- Programa de 1976. «La Virgen de La Luz». G. Galván de las Casas
- Programa de las Fiestas en Honor a Nuestra Señora de La Luz y de San Telmo- 2003, 2008
- «Recuerdos de un pasado memorable»,«Luz y Camino». Domingo Cabrera Pérez.
- «San Telmo» en Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad. Jesús Pérez Morera.
- «San Telmo restaura su Virgen». El Día, (13 de agosto de 1999)
- Silva. Bernardo Manuel de Silva. Biblioteca de Artistas Canarios. Jesús Pérez Morera.

 


 

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