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EL AUTO DE LOS REYES MAGOS EN LA VILLA DE GARAFÍA

José Guillermo Rodríguez Escudero


El Auto de los Reyes Magos es una obra teatral religiosa de la segunda mitad del siglo XII. Es la más antigua muestra de teatro en castellano, escrita en una arbitraria forma dialectal, propia de las gentes de Toledo de aquella época. Se conserva en estado fragmentario. Éste consta de 147 versos de metro irregular, y se inicia con un monólogo de cada uno de los tres reyes magos sorprendidos por la aparición de la estrella de Oriente, que luego les llevará a presencia del rey Herodes. El monarca, también en un monólogo, manifiesta su intranquilidad por la noticia que le han dado los magos y convoca a sus sabios para poder tomar las medidas oportunas. Justo en este punto se interrumpe el texto que debería acabar con la adoración de los magos ante el Niño Jesús en Belén. Aunque sigue el texto canónico, también contiene detalles procedentes de las tradiciones conservadas en los evangelios apócrifos.

En la villa norteña de Garafía, en La Palma, y más concretamente en su capital municipal, Santo Domingo, la víspera de la Epifanía del Señor - la noche del 5 de enero,- se celebra de una manera muy especial. La multitud de vecinos se congrega en las calles aguardando el Auto de los Reyes Magos, bajo un frío estremecedor. Esto no parece importar mucho a los numerosos niños y niñas que, muy ilusionados, soportan las inclemencias meteorológicas. Es la hora de los chiquillos que se agolpan para saborear expectantes aquello que llevan ya un año esperando, los prolegómenos de su gran e interminable noche de emoción y nervios. Los mayores, quienes no quedan exentos de este clima sentimental, incluso disfrutan más que sus hijos. Se hace el silencio, la representación va a comenzar.

Aparecen los tres Reyes Magos ataviados con ricas vestiduras y acompañados por sus respectivos pajes. Entonces es cuando se inician los diálogos de los monarcas, sobre cuyas cabezas relucen unas enormes coronas. Los versos no son ajenos a los vecinos. Muchos de ellos ya han sido reyes en alguna edición. Muchos de ellos conocen los versos que han sido transmitidos de generación en generación y los van diciendo en voz baja, en un imperceptible tono. Sin embargo, el movimiento de labios los delata. La emoción se va incrementando y se va olvidando el intenso frío a medida que se va desplazando la obra a los diversos escenarios del núcleo de Santo Domingo. Por fin, se encuentran con Herodes en su palacio. El malvado soberano les hace prometer que regresarán a verlo cuando encuentren al Mesías que acababa de nacer. Por supuesto, los Reyes jamás le informarán. La estrella de Oriente les guiará hasta el portal de Belén- situado en el interior de la antigua iglesia de Nuestra Señora de La Luz, Patrona del Municipio-, donde María y José custodian al Niño Jesús. Se inicia la adoración y la entrega de los preceptivos obsequios. Con estas palabras se acompaña el ofrecimiento de las tres dádivas, pronunciadas por cada uno de los monarcas: Melchor:“(...) tuyo es el cielo y la tierra / oro te doy como Rey (...)”; Gaspar: “(…) eres Dios eternamente/ es mi deber incensarte (...)”. Baltasar: “(…) y yo tan sólo te ofrezco / mirra como hombre mortal (...)”.

Antes de dar paso a la curiosa danza de cintas, concluye la representación con el canto de los villancicos. Se trata de la única danza de cintas que se conserva en La Palma, donde parejas de muchachos y muchachas bailan vestidos con los trajes tradicionales, rodeando un largo palo central donde van entrelazando largas cintas de diversos colores sobre el madero a medida que se desarrolla la danza.

El investigador Navarro Artiles, en su obra El Teatro de Navidad en Canarias, nos aclara que conoce una copia firmada por el célebre y prestigioso poeta local don Antonio Rodríguez López, informando de que es de autor anónimo “o nosotros no hemos llegado a averiguar su autor”. Se trata de medio millar de versos bien medidos y de una gran pureza. Unas estrofas completas que influyeron claramente en otras representaciones del Archipiélago.

Estos versos los recoge Orribo Rodríguez y Rodríguez Martín en la obra Del lugar de Cabalguen, publicado por el Ayuntamiento de Garafía en 1997.

La investigadora palmera Hernández Pérez, en su magnífica y detallada obra La Isla de La Palma. Las Fiestas y Tradiciones, nos informa de que conserva una copia mecanografiada “en la que se dice que corresponde al auto de Reyes Magos de Garafía de 1940, de la cual, no conocemos al copista ni la fuente...”. Reproducimos aquí algunas de las estrofas con las que comienza esta obra.

“Reyes Magos de Garafía, 1940

Melchor:

Compañeros, alzad / que brilladora / la estrella nos invita a caminar/
El sueño sacudid, que sin demora / la jornada debemos continuar./
Cese la fatiga y el astro contemplad, / desaparezca el cansancio del día;/
Levantaos, preparaos y marchad

Gaspar:

Dispuesto a partir/ Nada detiene nuestro anhelo de andar./
Seguid la senda; en marcha compañeros/
Que conviene presentarnos sin tardar.

Baltasar:

Sabed, pues, que de admirar / el rumbo de la estrella/
No será éste el camino. Fijémonos bien en ella./
No nos cueste el retornar.”

En la obrita también participan los siguientes personajes:
- el ángel (“Reyes de las tierras del lejano Oriente, /habéis venido hasta aquí muy anhelosos...”, etc);
- el secretario de Herodes (“Guardias, ¿han llegado los Reyes del Oriente?”... etc);
- el Guardia (“No, señor Su Majestad, por mucho que hemos velado”... etc);
- el abominable rey Herodes (“¡Oh, Reyes imbéciles/ que me habéis dado el engaño!”.... etc.).

Al final, la guardia del monarca procede a degollar a los niños, los Santos Inocentes, a las puertas de palacio. Son unos instantes cargados de gran dramatismo.

La investigadora llanense nos informa de que en esta versión hay algunos fragmentos que recuerdan a la publicada en Del lugar de Tagalguen, de los mencionados autores Orribo y Rodríguez, aunque aparecen más personajes, como el secretario y el segundo ángel (“según el copista no se conoce su parlamento”). En cambio “hay otras partes que son totalmente diferentes, e incluso la trama de la representación, donde destaca el final con el dramatismo del degüello de los niños en las puertas del palacio de Herodes que no se desarrolla en el primero”.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

-HERNÁNDEZ PÉREZ, María Victoria. La Isla de La Palma. Las Fiestas y Tradiciones, Centro de la Cultura Popular Canaria, Litografía Romero, Santa Cruz de Tenerife, 2001
-NAVARRO ARTILES, Francisco. El Teatro de Navidad en Canarias, Aula de Cultura del Cabildo de Tenerife, Enciclopedia Canaria, Santa Cruz de Tenerife, 1966.
-ORRIBO RODRÍGUEZ, Tomás; RODRÍGUEZ MARTÍN, Néstor. Del lugar de Tagalguen, Garafía, Ayuntamiento de Garafía, Santa Cruz de Tenerife, 1997



 






 

 

 

 

 

 

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