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  Guías culturales

YA LLEGAN "LOS DIVINOS" A SANTA CRUZ DE LA PALMA

José Guillermo Rodríguez Escudero



“Venid, venid pastores
cantemos con fervor,
que los campos se cubran
de gloria y esplendor…”


Ya se oyen los emotivos y sugerentes villancicos palmeros, y también los de “fuera”, por las bellas y empedradas calles de la histórica ciudad. La gente se reúne para cantar, para oír, para disfrutar… es época de añoranza por lo que había y ya no hay, por los que estaban y ya no están… época de mazapán y de panderetas… de felicidad y de tristeza… de revivir tradiciones…

“Pueblo palmero
venid cantad
que el Rey de los Cielos
ha nacido ya…”

…el fervor popular hierve en todas las esquinas y la tradición emana orgullosa por doquier… las canciones ingenuas y frescas, viejas pero tan presentes, exhiben un sello de inmortalidad que ya nadie podrá enmudecer u ocultar… unos momentos de tranquilidad entre tanto trajín y agobio… un intervalo de poesía y una recarga de manjares para unas almas cansadas por la rutina y el estrés de una vida muy acelerada, a pesar de encontrarnos donde nos encontramos… Música en la madrugada bajo el frío relativo, pero “aguantado” con cariño y coraje…

“…en la noche vestida de estrellas,
ve La Palma en el cielo brillar,
un tesoro de amor más precioso
que el azul maravilla del mar…”

¿Quién en esta bonita ciudad no tiene o ha tenido un hijo, un pariente, una vecina… en “Los Divinos? ¿Qué se puede contar de ellos que no se haya contado ya? ¿Quién no se ha “congelado” literalmente, oyéndolos desde el balcón de su casa de madrugada mientras las notas se van alejando hasta ahogarse en el silencio de la noche? ¿O tal vez durante el largo y penoso pero muy gratificante recorrido, acompañado de chocolate, de pan de manteca, de frutos secos regados con un buen licor de naranja casero…?

“Esta noche en La Palma
reina la alegría
los dolores y penas
en lozanía…”

Las nueve noches que preceden a la Nochebuena, simbólicamente recordando los nueve meses de embarazo de María, arrancan como de costumbre la noche del 16 de diciembre…Comienzan las “Misas de Luz” en las iglesias, las reuniones para los preparativos…las compras… Como todos los años y como en todos los sitios, La Palma se une para anunciar la gloriosa buena nueva: el Nacimiento de Jesús, un momento de fervor religioso, cultural, histórico, devocional… que parece irse desvaneciendo por la ola americanizada del invento de la Coca Cola: el rojo y blanco “Papa Noel”, quien trágicamente pretende desplazar al Belén, a los Reyes Magos… en mi casa, ¡ni hablar! como tampoco en otros orgullosos hogares…

“Vayamos presurosos
por la ruta de Belén
y saludemos al Niño
que nos trae nuestro bien…”

El villancico, como composición poético-popular dedicada a la Natividad de Jesús, recorrió por primera vez las calles de la capital palmera en 1947. Unos cánticos literarios cuyos estribillos podrían ser representados “a lo profano”, cuando su evocación pretendía rememorar y ser justo lo contrario, es decir, interpretarse “a lo divino”.

“De colores se viste la clara madrugada
los balcones con flores se abrazan en el mar
ya llegan las parrandas por la calle Real
y que feliz encuentro en mi bella ciudad…”

Unas rondallas cuya principal característica es la buena armonización de todas sus voces y que se adornan con bien afinados timples, laúdes, panderetas, triángulos, guitarras, bandurrias… Por la noche sus ecos se antojan celestiales y desde la cama o desde el alféizar de la ventana los escuchamos con alguna que otra lágrima en los ojos… existe una mezcla de emociones…

“Hoy les vengo a cantar mi alegría
hoy les vengo a cantar con fervor
hoy les vengo a traer la noticia
de que ya ha nacido el Niño de Dios…”

Las calles se transforman en un hervidero de gentes que van y vienen, cada uno a lo suyo, con unas perspectivas diferentes y con unas vidas que no se encuentran… una vez empiezan los acordes de los divinos “Divinos”, todo el mundo se agrupa en corro. Es tiempo de la unión de miras y de compartir el arte, la música, la poesía, el frío de la noche, el regocijo, los adornos, las comidas de empresa, familiares, los regalos, la ilusión de los niños… Es Navidad… y en La Palma, con “Los Divinos”, es aún más especial.

“Mortal que lloras
los graves daños
que en tantos años
tu culpa da
con gran anhelo
busca gozoso
al Niño hermoso
nacido ya..”


 

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