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| Ermita
de San Miguel Arcángel. Breña Alta |
Esta pequeña iglesia, dedicada al Patrón de
la Isla, fue fundada en 1705 por el Licenciado don Carlos
Doménech (o Doménego) y Montañez (1661-1711),
Venerable Beneficiado de la Parroquia Matriz de El Salvador
de la capital palmera. La licencia la obtuvo del Iltmo. Sr.
Obispo "de estas Islas" don Bernardo de Vicuña
y Suazo, expedida en La Orotava el 16 de agosto de 1702: "..
damos lizencia al referido Lizdo d. Carlos Domenego Montañes
para que pueda erigir y labrar y edificar en la dha jurisdicción
de la breña alta y hacienda de malvasia y viñuedo
la dha hermita a la advocación el Archangel San Miguel,
separada de las casas que el susodho tiene en dha hacienda
y con solo una puerta a la via publica a su propia costa y
expensas..." El fundador la dotó con 50 reales
anuales sobre la hacienda de su propiedad en la que se hallaba
enclavada la ermita. Así consta en el testamento otorgado
ante Antonio Vázquez el día 23 de febrero de
1711.
La bonita y sencilla capilla de San Miguel, que da nombre
al barrio de Breña Alta donde se ubica, así
como a la finca que la contiene, "se fundó y erigió
por voluntad del mencionado Licenciado en una hacienda de
malvasía y vidueño de su propiedad, heredada
y perteneciente a un vínculo fundado por su tío
don Jacinto Doménego Benítez y Valera".
Esta hacienda está enclavada en las medianías
de Breña Alta, limitada hacia el Sur-Este con el camino
vecinal que divide los barrios de El Llanito y Miranda. Tiene
forma triangular, con un vértice que mira hacia el
norte y que se ensancha hacia el sur. Lorenzo y Rodríguez
también nos detallan que el acusado desnivel de la
zona "la configura en parcelas o terrazas abancaladas,
de gran impacto visual, donde predomina el cultivo de cereales,
con una calidad y características de suelo de extraordinaria
fertilidad".
El heredero de don Jacinto Doménech, su sobrino don
Carlos Doménego Montañés, el 30 de octubre
de 1700 había impuesto sobre esta finca un tributo
redimible de 1.825 reales de principal a favor de la primera
de las capellanías instituidas por el capitán
don Francisco Díaz Pimienta. Así consta en el
Archivo de Protocolos Notariales de la capital palmera (Escribanía
de Antonio Vázquez, 1700).
Se barajaron varias causas por las que este conocido personaje
quiso fundar la ermita en su hacienda en las medianías
de Breña Alta. Posiblemente se debió a la propia
comodidad de poseer un recinto sacro al lado de su residencia
veraniega donde poder disfrutar de las funciones religiosas.
También pudo influir su gran preocupación por
las clases menos aventajadas de la sociedad, pobres y enfermos,
etc. En sus tierras trabajaban numerosos labriegos y campesinos
de toda la comarca y según dejó dicho en su
testamento: "... los fieles de aquel territorio por su
pobreza no podían asistir a la misa mayor de su Parroquia,
y por las precisas ocupaciones de sus labranzas les será
más fácil oírla en dicha Ermita en el
consuelo espiritual..."
"… Reconocimos en la visita de esta Hermita, estar
el ladrillado y mas de media vara de la pared de la mano derecha
del altar mui humedo, y con manifiestas señales de
que por aquella parte se entra agua en la Hermita, lo que
confesso suceder Melchor Rodríguez, mayordomo de aquella
hacienda por estar parte de ella superior a la Hermita, y
por obviar el daño que se puede seguir al edificio,
mandamos se hiciesse por la parte de afuera arrimado a la
pared, que se mida la necessaria de argamasa con riego competente
por el desagüe de la Hacienda al camino…" (Libro
de Visitas. Visita de 1725, fol. 61).
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| Altar
de la Ermita de San Miguel Arcángel |
De construcción austera, la pequeña iglesia
presenta en su configuración actual, muros de mampostería
encalados "con entradas útiles, en el frente hacia
el naciente y en la parte posterior, a través de la
sacristía, hacia el poniente". Otra entrada posee
orientada hacia el norte, lindante con la casa de la familia
Leal-Martín. Ésta fue construida entre 1911
y 1920 por don Miguel Leal de Paz.
La sacristía no fue edificada junto con la ermita,
pero ya existía en 1768, según consta en la
visita de ese año. Ubicada junto a la pared norte y
"aneja de dos plantas", tiene ventanales de cantería
albeada en ambos lados, "habiendo quedado cerrado el
que mira hacia el norte cuando fue construida la sacristía".
Si bien el techo de ésta es "a cuatro aguas",
el cuerpo de la nave se halla cubierto de tejado de a tres
aguas: "dos vertientes en los laterales, que se funden
en la fachada principal, y una en la parte posterior".
Esta techumbre exhibe un sencillo entramado de vigas y tableros,
en forma de par y nudillo. Se refuerza la armadura mediante
dos tirantes rematados en canes simples que atraviesan la
nave de lado a lado.
La sencilla espadaña, de doble hueco en forma de arco
de medio punto, alberga dos pequeñas campanas que son
repicadas desde un balconcito de madera al que se accede desde
el coro. En éste se halla un órgano de la década
de 1940-50, y que vendría a sustituir al antiguo de
tubos, ya muy deteriorado. Se asciende a él mediante
una pequeña escalinata de 15 peldaños.
Las pequeñas dimensiones de la ermita (el recinto
mide 9,25 x 5,38 mts.), no son óbice para que posea
otros elementos propios de iglesias más grandes, como
un púlpito de base octogonal en el lado del Evangelio,
una pequeña pila para agua bendita en el de la Epístola.
Está labrada en cantería y empotrada en la pared.
El frontis, de eje simétrico, "se prolonga superiormente
en hastial limitado por una cornisa". La entrada de la
ermita culmina en vano central adovelado en cantería,
"con impostas sobresalientes". En el frente de la
ermita, lindante al camino público, se encuentra la
pequeña plazoleta donde tiene lugar la verbena y los
festejos en honor al patrón del Barrio.
Gracias a la donación altruista hecha en 1984 por
doña Josefa Leal Martín, el Ayuntamiento de
Breña Alta obtuvo una franja de terreno para que se
ensanchara y, según Lorenzo y Rodríguez Leal:
para "facilitar el acceso de los vecinos a sus domicilios,
en un gesto, aún, no suficientemente valorado".
Estos mismos autores, nos cuentan de cómo tradicionalmente,
en el ámbito familiar, se ha conocido como "Cuarto
de las Marías", la estancia de la parte posterior
de la ermita, con entrada a través de la finca y que
se comunicaba con la iglesia a través de una ventana
de celosía, "cuyo uso pudo haber sido en un principio
el de gozar el oficio de la misa de forma privada, y que don
Miguel Leal de Paz tapió".
La preciosa efigie del Patrón de La Palma fue colocada
el 29 de septiembre de 1705, día en el que se bendijo
la ermita, asistiendo a la solemne ceremonia el Ldo. don Mateo
Fernández de la Cruz Piñero, sacerdote de San
Pedro Apóstol, don Nicolás de Acosta, el presbítero
don Juan Álvarez y numerosísimos fieles. La
primera misa fue cantada y con ministros, celebrada ante la
presencia del fundador. En el Libro de Relaciones de Tributos
de Fábrica, Memorias, Capellanías y Obras Pías
de la parroquial de Breña Alta, quedó perpetuado
aquel instante: "... la colocación de la imagen
se hizo el 29 de septiembre de dicho año de 1705, cuando
el dicho Ldo Carlos Domenego dixo este dia la missa, fue con
licencia del cura de esta Iglesia, quien predicó con
la fiesta..."
En los municipios palmeros de las Breñas se hallan
dos imágenes salidas de la gubia del imaginero dominico
fray Marcos Gil. Una de ellas se trata, ni más ni menos,
que de "San José y el Niño", Patrón
de Breña Baja, y de otro "San Miguel Triunfante"
de nuestra ermita homónima de Breña Alta, amén
de otras en la capital palmera.
Doña Clementina Calero y doña Ana Quesada,
informan también de que Fray Marcos "esculpió
un "San José con el Niño" para el
templo de Breña Alta, o el "San Juan Bautista"
para el de Breña Baja (ambos en La Palma)".
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| Imagen
de San Miguel |
Como decíamos, don Jesús Pérez Morera
ha atribuido al dominico grancanario las imágenes de
"San Miguel" y "Santo Domingo", mientras
que la de "San Vicente" lo fue por la profesora
Doña Clementina Calero Ruiz, quien ha encontrado una
gran semejanza entre esta talla y la del Santo de misma advocación
del convento dominico de Teguise, "tanto en la manera
de tallar la cabeza como las manos y, sobre todo, atendiendo
a su policromía".
En palabras del historiador palmero Pérez Morera,
las obras de Fray Marcos Gil "emanan espiritualidad y
misticismo, a propósito para el fin para el que fueron
creadas: mover a la devoción y a las cosas de Dios
a través de sus santos, que encarnan los ideales contrarreformistas
de la Iglesia Militante o la defensa armada de la Fe, en el
caso miguelino".
En contraposición al Arcángel de la iglesia
del ex convento de San Miguel de Las Victorias, hoy de Santo
Domingo de Santa Cruz de La Palma (1703), el titular de la
ermita de San Miguel de Breña Alta (según Martín
Sánchez y recogidas en la obra del sacerdote e historiador
Julio Sánchez): "es aquí más bien
un joven de rasgos más suaves y fácilmente menos
rollizo, y sus facciones poseen ciertos rasgos femeninos,
aspectos estos que lo diferencian del modelo analizado anteriormente,
mucho más varonil y de acusado empaque barroco".
El pintor palmero, también escultor, Aurelio Carmona
López (1826-1901), remodeló esta imagen del
"Príncipe de las Huestes Celestiales".
Se trata de un modelo de iconografía muy frecuente
en las Islas, y representado en América, pero prácticamente
desconocido en la Península, surgido en el siglo XVII,
"a la sombra de la contrarreforma", prolongándose
hasta el primer tercio del siguiente siglo. No llevan el diablo
bajo sus pies, pero sí el escudo en su brazo izquierdo
con la inscripción en latín "Quis sicut
Deus" (Quién como Dios). Otros distintivos diferenciales
son: el bastón sobre el que se apoya con su mano derecha,
gran manto de cola, coraza y casco con plumachos. Una peculiar
forma de representar a San Miguel, alejada de las representaciones
reflejadas en las hagiografías y aquellas aparecidas
en los libros clásicos sobre estos temas.
A la bella imagen de "San Miguel Triunfante" de
la ermita de Breña Alta- réplica de la que hizo
para en convento de Sto. Domingo-, no se le conocía
"hasta la fecha documento que acredite su autoría
o taller, aunque en buena lógica pudiera tratarse de
un artista local". Estos apuntes se desprenden del trabajo
que, sobre este templo, publicaron en 1997, don Antonio Lorenzo
y doña Nieves Rodríguez. En el libro de Miguel
Ángel Martín Sánchez se lee: "los
documentos no dicen nada sobre la procedencia, taller o autoría
de la imagen, ni quién fue su donante". Sin embargo,
como hemos visto, Pérez Morera, ha atribuido a Fray
Marcos su creación.
Aquellos mismos autores describen así esta magnífica
efigie del Patrón de La Palma: "representa la
figura de un adolescente alado, de dulce expresión,
y facciones casi femeninas, ataviado con ropas militares,
fajín, capa y casco empenachado. En la mano derecha
sostiene, sin llegar a blandir, una espada en actitud estática
o poco beligerante; y en la izquierda un escudo circular con
adornos y las clásicas siglas Q.S.D. (Quis Sicut Deus
= Quien como Dios)". También tienen mención
especial en este libro, los penetrantes ojos de cristal pintados
"al reverso e instalados presumiblemente desde el interior
de la figura". Igual que en el caso del Arcángel
de Santo Domingo, comprobamos cómo en éste de
la ermita, el borde de la capa se aprovecha como punto de
apoyo, "y la imagen (brazos y piernas) ofrece una ligera
inclinación hacia la derecha a fin de compensar el
conjunto".
La imagen- una talla de bulto redondo de 110 cms.- es aquí
más bien un joven de rasgos más aniñados
y suaves y facialmente menos rollizo, y sus facciones poseen
ciertos rasgos femeninos, aspectos estos que lo diferencian
del de la capital palmera, "mucho más varonil
y de empaque barroco".
En el testero del altar mayor se encuentra el retablo de
corte barroco, en cuya única hornacina central se halla
entronizada la efigie del Arcángel. Lamentablemente
el dorado original ha sido recubierno con purpurinas de escasa
calidad. La imagen está flanqueada por los bellos lienzos
de "Nuestra Señora de Aránzazu" y
"San José y el Niño Jesús".
Lorenzo Tena y Rodríguez Leal, en su estudio sobre
la ermita, nos describen el retablo: "sobre el banco,
dos columnas de capitel corintio, fuste acanalado y retallado
de motivos florales en su tercio inferior, enmarcan una hornacina
con arco de medio punto donde se aloja la talla de San Miguel
Arcángel, cubierta con puerta de cristalera. Superpuestos
a este conjunto, el arquitrabe, un friso con decoración
en relieve de guirnaldas y cornisa denticulada, dan paso a
un frontón triangular, partido, en cuyo interior se
encuentra una concha".
| NUESTRA SEÑORA
DE ARÁNZAZU |
Existen tan sólo dos imágenes de la Patrona
de Vizcaya en todo el Archipiélago Canario. Una, como
hemos visto, en esta ermita, y la otra, en la sacristía
gótica del suntuoso templo de El Salvador de la capital
de La Palma.
La que se venera en el retablo barroco de esta capilla, a
la derecha de la hornacina de San Miguel, es un lienzo de
un solo paño cuyas medidas son 129 x 172 cms., obra
del prestigioso artista palmero Juan Manuel de Silva. Ejecutó
este cuadro aproximadamente en la década de 1730 -1740.
Según el profesor palmero Pérez Morera, estamos
ante la aparición de la Virgen sobre un arbusto de
espinos (que simbolizan dificultades u obstáculos importantes),
revestida con ampulosos ropajes barrocos, corona imperial
y con una aureola brillante a su alrededor. La luna de plata
a sus pies, según la simbología apocalíptica,
y a su derecha sostiene a Jesús al que señala
con su mano izquierda. El Niño lleva también
en la siniestra la bola del Mundo, símbolo de su poder
sobre todo lo creado.
Recientemente el lienzo ha sido restaurado por el Taller
de Restauración del Cabildo Insular de La Palma. Una
magnífica obra que podemos admirar en todo su esplendor.
Así, se distinguen claramente los dos escudos heráldicos
pintados en ambos extremos, pertenecientes al donante y su
esposa. También una cartela en la base del árbol
donde se lee: "La milagrosa Ymagen de nuestra Sa de Aran[…]
fecha por deuda de su mas umilde […] Dº Salvador Manrique
de Lara. Año de 17[…]".
Esta imagen sigue desfilando procesionalmente durante sus
fiestas anuales a finales de septiembre, en la que hay también
verbenas, conciertos, loas y fuegos artificiales. Es posible
que estas salidas, en un terreno tan húmedo como El
Llanito- donde está ubicada la pequeña iglesia-,
hayan sido determinantes para el deterioro paulatino que ha
venido sufriendo la efigie. Por ello es posible que con los
actuales repintes se haya intentado ocultar su verdadero aspecto.
Sería interesante y preciso que se restaurase. En mi
última visita (diciembre 2004), noté muy deteriorada
a la imagen.
Hoy en día, tanto en la víspera como en su
onomástica del 29 de septiembre, detrás de la
imagen cuando ésta está en sus pequeñas
andas de madera, se colocan unas ramas de palmera, alusivas
a su patronazgo insular. Después de la novena se inicia
la procesión en los alrededores de la ermita. Una vez
fuera, los vecinos saludan a su patrón con una descarga
de voladores que estallan en el cielo, mientras el trono es
acompañado con un peculiar repicar de campanas desde
la espadaña y la banda de música municipal entona
marchas procesionales. A su regreso, los fieles se aproximan
al trono, generalmente adornado con claveles, para besar la
mano de la efigie.
Al igual que en la ermita de "Nuestra Señora
de la Concepción del Risco" del mismo municipio
breñusco, se celebraba un novenario ofrecido por cada
uno de los barrios colindantes. Esto se venía haciendo
desde el primer tercio del pasado siglo pero, a diferencia
de aquellas fiestas de la Virgen en agosto, en Los Llanitos
dejaron de hacerse, lamentablemente.
En el Diario de Avisos (septiembre de 1929), se detallaban
los festejos en honor de San Miguel: "…a las doce de
la mañana del sábado se anunciarán las
fiestas con repiques de campanas, salvas, cohetes, elevación
de globos, etc. A las tres de la tarde interesante partido
de luchas canarias. A las siete de la noche, solemne novena
con procesión y se quemará una bonita colección
de fuegos artificiales. El domingo a las 9 de la mañana
se celebrará solemne función religiosa, predicando
en dicho acto el elocuente orador don Elías Pérez
Hernández. A las tres tendrá lugar el segundo
encuentro de luchas. Dado los preparativos que se hacen y
la inusitada animación que existe, es de esperar que
dichos festejos han de resultar extraordinariamente espléndidos
y brillantes…"
La pequeña iglesia fue edificada en 1705 en una época
en la que la tierra era la principal fuente de subsistencia
y riqueza, con la que quedaba consolidada la primacía
de la nobleza y su estatus social. Al quedar abolidos los
vínculos y mayorazgos en 1820, coincidiendo con el
fin del Antiguo Régimen, el sucesor de la familia portadora
de los apellidos "Doménego, Manrique de Lara y
Echeverría", don Ramón de Echeverría
y Bueno, Gobernador Militar de La Gomera, procedió
a su enajenación en el año 1841: "ha deliberado
enagenar una hacienda de tierra pan sembrar, viña,
árboles, casas y una Ermita titulada de San Miguel
situada en dicha Isla de La Palma y Pago que llaman de Miranda
jurisdicción del lugar de Breña Alta, perteneciente
a la referida vinculación…". Así consta
en la Escritura de Venta de la Hacienda y su Ermita, custodiada
en el Archivo Histórico Provincial de Tenerife (Escribanía
de Manuel del Castillo. 1841).
Después de su venta, "ya sin mediar imposición
vinculante", se produce una fragmentación de la
hacienda, "en las que, unas veces por compra-venta, o
por disposiciones testamentarias, las diferentes parcelas
correspondientes a los nuevos propietarios habrían
de ir cambiando paulatinamente la fisionomía del intrincado
mapa de linderos y lindantes en el campo".
Los autores Lorenzo Tena y Rodríguez Leal, en su ameno
y detallado trabajo sobre la hacienda y la ermita de San Miguel,
también nos informan de cómo estamos ante un
caso excepcional de finca, "cuya quieta pertenencia ha
continuado de forma espontánea en la familia del comprador
Don Mateo Bravo y su esposa Doña Agustina Guerra Pérez".
Mediante sucesivas herencias hasta la actualidad, se conserva
aun en un magnífico entorno, bien cuidado teniendo
en cuenta los tiempos que corren, con una ermita "perfectamente
integrada en un paisaje eminentemente agrícola, al
que siempre ha estado vinculada".
Tras las novenas y procesión de la imagen del patrón
del barrio del Llanito, se interpreta la "Loa" en
su honor. Su autor fue don Gumersindo Galván de las
Casas y ha sido transmitida oralmente por los vecinos hasta
nuestros días. Fue creada en las primeras décadas
del siglo pasado. Martín Sánchez, en su estudio
sobre la advocación miguelina en Canarias, la transcribe
literalmente:
(estribillo)
"Un canto de amor y gloria
al Arcángel San Miguel
entonan con alegría
los hijos del pueblo fiel;
escucha nuestras plegarias,
atiende nuestra oración,
que El Llanito te venera
con la mayor devoción.
Arcángel divino y justo
De la celestial mansión,
Que sabes pesar las almas
En la presencia de Dios,
Contempla nuestro suplicio,
Acoge nuestro clamor
Y tendremos un consuelo
Para nuestra salvación"
Nos relata Miguel A. Martín que, en 1937 se produjo
una de las rogativas que el pueblo de Breña Alta rindió
al Arcángel debido a la terrible sequía que
se estaba produciendo.
La otra tuvo lugar por la Guerra Civil española. Nos
cuenta que de ésta última había que extraer
"una doble lectura: Miguel, defensor de Dios - nacionalistas-
frente a Satán - republicanos y anarquistas".
También puede entenderse cómo la Iglesia Católica
se alza contra los anticlericales o los "asesinos de
curas", o los "pirómanos de iglesias".
La supuesta invencibilidad eclesiástica simbolizada
por el "brazo derecho de Dios", contra los segundos.
O, ya puestos, las confrontaciones entre la "izquierda"
(que constantemente mostraban su corriente anticlerical) y
la "derecha" (que se defendía de los constantes
ataques izquierdistas). Estos enfrentamientos desestabilizaban
profundamente el equilibrio local y exacerbaban los ánimos
de los vecinos de un sitio pequeño como éste.
Louis Réau decía, en relación con esta
simbología del Arcángel frente a los adversarios
de la Fe que, "cuando la ocasión lo precisa, los
pajes se transforman en caballeros; son los defensores de
la ciudad celeste. Bajo el mando del arcángel San Miguel,
general en jefe (archiestratega) de las milicias celestes,
rompen sus lanzas contra los enemigos de su soberano y precipitan
los rebeldes en el abismo". Martín Sánchez
aclara que los mencionados pajes son los ángeles enviados
de Dios, a su servicio.
Otro hecho crucial fue la terrible avenida del barranco de
Aduares el 16 de enero de 1957. Murieron en esta riada veintidós
personas y causó enormes destrozos en casas y fincas,
conllevando la ruina y desolación de muchas familias.
La propia vivienda de don Miguel Leal de Paz (1885-1964) sirvió
de refugio improvisado a los damnificados, "muchos de
ellos sin hogar". Lorenzo y Rodríguez nos siguen
informando de que la hacienda tampoco fue ajena a este triste
acontecimiento que truncó el bienestar de la vecindad,
y los incalculables estragos producidos por la inundación
también se dejaron sentir en la finca. Don Miguel,
"con gran sacrificio personal, se vio obligado a levantar
nuevos muros de piedra y rellenar las zanjas socavadas en
el terreno".
En el trabajo acerca de la ermita, aquellos dos autores recogen
un fragmento del extenso poema que uno de los damnificados,
don Juan J. Hernández Morera, en el que se refería
al triste episodio vivido:
"…¡Oh, Arcángel San Miguel,
Patrón de La Palma entera,
Vecino de la pradera
Que fue un precioso vergel!
Oíste, bravo tropel,
Súplicas, lamentos tristes,
Y damnificado fuiste
En tus ricas propiedades,
Y en nuestras libertades
Yo creo que intercediste…"
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BIBLIOGRAFÍA:
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la Historia de La Palma, Santa Cruz de La Palma
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el Arcángel de Dios en Canarias. Aspectos
socio-culturales y artísticos, Excmo. Cabildo
Insular de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 1991.
- PÉREZ MORERA, Jesús: Bernardo
Manuel de Silva, Biblioteca de Artistas Canarios,
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Miguel y Marcos Gil (de Sánchez Rodríguez,
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- Magna Palmensis. Retrato de una ciudad. CajaCanarias,
Santa Cruz de Tenerife, 2000.
- "San Antonio de Padua de Miguel Gil Suárez",
La Huella y La Senda [Exposición] Diócesis
de Canarias, VI Centenario. D.L. 2003
- SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Julio: Dos
noticias de interés para el Arte de Canarias
del siglo XVIII. El escultor dominico Fray Marcos
Gil. El cuadro de la Virgen del arquitecto Diego
Nicolás Eduardo, Imprenta Pérez
Galdós, Las Palmas de Gran Canaria, 2001;
- Los escultores Miguel y Marcos Gil. Colección
Alonso Ruiz de Virués, nº 6. Imprenta
Pérez Galdós, Las Palmas de Gran
Canaria, 2002.
- CALERO RUIZ, Clementina: Escultura barroca en
Canarias (1600-1750). Santa Cruz de Tenerife,
1987;
-(con QUESADA ACOSTA, Ana María): La Escultura
hasta 1900. Centro de la Cultura Popular Canaria,
Santa Cruz de Tenerife, 1990;
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en Canarias, Centro de la Cultura Popular Canaria,
Santa Cruz de Tenerife, 1998
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- RODRÍGUEZ ESCUDERO, José G. "Iconografía
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