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Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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Guías culturales

Ermita de San Miguel Arcángel

José G. Rguez. Escudero

 

FUNDACIÓN
Ermita de San Miguel Arcángel. Breña Alta

Esta pequeña iglesia, dedicada al Patrón de la Isla, fue fundada en 1705 por el Licenciado don Carlos Doménech (o Doménego) y Montañez (1661-1711), Venerable Beneficiado de la Parroquia Matriz de El Salvador de la capital palmera. La licencia la obtuvo del Iltmo. Sr. Obispo "de estas Islas" don Bernardo de Vicuña y Suazo, expedida en La Orotava el 16 de agosto de 1702: ".. damos lizencia al referido Lizdo d. Carlos Domenego Montañes para que pueda erigir y labrar y edificar en la dha jurisdicción de la breña alta y hacienda de malvasia y viñuedo la dha hermita a la advocación el Archangel San Miguel, separada de las casas que el susodho tiene en dha hacienda y con solo una puerta a la via publica a su propia costa y expensas..." El fundador la dotó con 50 reales anuales sobre la hacienda de su propiedad en la que se hallaba enclavada la ermita. Así consta en el testamento otorgado ante Antonio Vázquez el día 23 de febrero de 1711.

La bonita y sencilla capilla de San Miguel, que da nombre al barrio de Breña Alta donde se ubica, así como a la finca que la contiene, "se fundó y erigió por voluntad del mencionado Licenciado en una hacienda de malvasía y vidueño de su propiedad, heredada y perteneciente a un vínculo fundado por su tío don Jacinto Doménego Benítez y Valera".

Esta hacienda está enclavada en las medianías de Breña Alta, limitada hacia el Sur-Este con el camino vecinal que divide los barrios de El Llanito y Miranda. Tiene forma triangular, con un vértice que mira hacia el norte y que se ensancha hacia el sur. Lorenzo y Rodríguez también nos detallan que el acusado desnivel de la zona "la configura en parcelas o terrazas abancaladas, de gran impacto visual, donde predomina el cultivo de cereales, con una calidad y características de suelo de extraordinaria fertilidad".

El heredero de don Jacinto Doménech, su sobrino don Carlos Doménego Montañés, el 30 de octubre de 1700 había impuesto sobre esta finca un tributo redimible de 1.825 reales de principal a favor de la primera de las capellanías instituidas por el capitán don Francisco Díaz Pimienta. Así consta en el Archivo de Protocolos Notariales de la capital palmera (Escribanía de Antonio Vázquez, 1700).

Se barajaron varias causas por las que este conocido personaje quiso fundar la ermita en su hacienda en las medianías de Breña Alta. Posiblemente se debió a la propia comodidad de poseer un recinto sacro al lado de su residencia veraniega donde poder disfrutar de las funciones religiosas. También pudo influir su gran preocupación por las clases menos aventajadas de la sociedad, pobres y enfermos, etc. En sus tierras trabajaban numerosos labriegos y campesinos de toda la comarca y según dejó dicho en su testamento: "... los fieles de aquel territorio por su pobreza no podían asistir a la misa mayor de su Parroquia, y por las precisas ocupaciones de sus labranzas les será más fácil oírla en dicha Ermita en el consuelo espiritual..."

ARQUITECTURA

"… Reconocimos en la visita de esta Hermita, estar el ladrillado y mas de media vara de la pared de la mano derecha del altar mui humedo, y con manifiestas señales de que por aquella parte se entra agua en la Hermita, lo que confesso suceder Melchor Rodríguez, mayordomo de aquella hacienda por estar parte de ella superior a la Hermita, y por obviar el daño que se puede seguir al edificio, mandamos se hiciesse por la parte de afuera arrimado a la pared, que se mida la necessaria de argamasa con riego competente por el desagüe de la Hacienda al camino…" (Libro de Visitas. Visita de 1725, fol. 61).

Altar de la Ermita de San Miguel Arcángel

De construcción austera, la pequeña iglesia presenta en su configuración actual, muros de mampostería encalados "con entradas útiles, en el frente hacia el naciente y en la parte posterior, a través de la sacristía, hacia el poniente". Otra entrada posee orientada hacia el norte, lindante con la casa de la familia Leal-Martín. Ésta fue construida entre 1911 y 1920 por don Miguel Leal de Paz.

La sacristía no fue edificada junto con la ermita, pero ya existía en 1768, según consta en la visita de ese año. Ubicada junto a la pared norte y "aneja de dos plantas", tiene ventanales de cantería albeada en ambos lados, "habiendo quedado cerrado el que mira hacia el norte cuando fue construida la sacristía". Si bien el techo de ésta es "a cuatro aguas", el cuerpo de la nave se halla cubierto de tejado de a tres aguas: "dos vertientes en los laterales, que se funden en la fachada principal, y una en la parte posterior". Esta techumbre exhibe un sencillo entramado de vigas y tableros, en forma de par y nudillo. Se refuerza la armadura mediante dos tirantes rematados en canes simples que atraviesan la nave de lado a lado.

La sencilla espadaña, de doble hueco en forma de arco de medio punto, alberga dos pequeñas campanas que son repicadas desde un balconcito de madera al que se accede desde el coro. En éste se halla un órgano de la década de 1940-50, y que vendría a sustituir al antiguo de tubos, ya muy deteriorado. Se asciende a él mediante una pequeña escalinata de 15 peldaños.

Las pequeñas dimensiones de la ermita (el recinto mide 9,25 x 5,38 mts.), no son óbice para que posea otros elementos propios de iglesias más grandes, como un púlpito de base octogonal en el lado del Evangelio, una pequeña pila para agua bendita en el de la Epístola. Está labrada en cantería y empotrada en la pared.

El frontis, de eje simétrico, "se prolonga superiormente en hastial limitado por una cornisa". La entrada de la ermita culmina en vano central adovelado en cantería, "con impostas sobresalientes". En el frente de la ermita, lindante al camino público, se encuentra la pequeña plazoleta donde tiene lugar la verbena y los festejos en honor al patrón del Barrio.

Gracias a la donación altruista hecha en 1984 por doña Josefa Leal Martín, el Ayuntamiento de Breña Alta obtuvo una franja de terreno para que se ensanchara y, según Lorenzo y Rodríguez Leal: para "facilitar el acceso de los vecinos a sus domicilios, en un gesto, aún, no suficientemente valorado".

Estos mismos autores, nos cuentan de cómo tradicionalmente, en el ámbito familiar, se ha conocido como "Cuarto de las Marías", la estancia de la parte posterior de la ermita, con entrada a través de la finca y que se comunicaba con la iglesia a través de una ventana de celosía, "cuyo uso pudo haber sido en un principio el de gozar el oficio de la misa de forma privada, y que don Miguel Leal de Paz tapió".

LA IMAGEN DE SAN MIGUEL

La preciosa efigie del Patrón de La Palma fue colocada el 29 de septiembre de 1705, día en el que se bendijo la ermita, asistiendo a la solemne ceremonia el Ldo. don Mateo Fernández de la Cruz Piñero, sacerdote de San Pedro Apóstol, don Nicolás de Acosta, el presbítero don Juan Álvarez y numerosísimos fieles. La primera misa fue cantada y con ministros, celebrada ante la presencia del fundador. En el Libro de Relaciones de Tributos de Fábrica, Memorias, Capellanías y Obras Pías de la parroquial de Breña Alta, quedó perpetuado aquel instante: "... la colocación de la imagen se hizo el 29 de septiembre de dicho año de 1705, cuando el dicho Ldo Carlos Domenego dixo este dia la missa, fue con licencia del cura de esta Iglesia, quien predicó con la fiesta..."

En los municipios palmeros de las Breñas se hallan dos imágenes salidas de la gubia del imaginero dominico fray Marcos Gil. Una de ellas se trata, ni más ni menos, que de "San José y el Niño", Patrón de Breña Baja, y de otro "San Miguel Triunfante" de nuestra ermita homónima de Breña Alta, amén de otras en la capital palmera.

Doña Clementina Calero y doña Ana Quesada, informan también de que Fray Marcos "esculpió un "San José con el Niño" para el templo de Breña Alta, o el "San Juan Bautista" para el de Breña Baja (ambos en La Palma)".

Imagen de San Miguel

Como decíamos, don Jesús Pérez Morera ha atribuido al dominico grancanario las imágenes de "San Miguel" y "Santo Domingo", mientras que la de "San Vicente" lo fue por la profesora Doña Clementina Calero Ruiz, quien ha encontrado una gran semejanza entre esta talla y la del Santo de misma advocación del convento dominico de Teguise, "tanto en la manera de tallar la cabeza como las manos y, sobre todo, atendiendo a su policromía".

En palabras del historiador palmero Pérez Morera, las obras de Fray Marcos Gil "emanan espiritualidad y misticismo, a propósito para el fin para el que fueron creadas: mover a la devoción y a las cosas de Dios a través de sus santos, que encarnan los ideales contrarreformistas de la Iglesia Militante o la defensa armada de la Fe, en el caso miguelino".

En contraposición al Arcángel de la iglesia del ex convento de San Miguel de Las Victorias, hoy de Santo Domingo de Santa Cruz de La Palma (1703), el titular de la ermita de San Miguel de Breña Alta (según Martín Sánchez y recogidas en la obra del sacerdote e historiador Julio Sánchez): "es aquí más bien un joven de rasgos más suaves y fácilmente menos rollizo, y sus facciones poseen ciertos rasgos femeninos, aspectos estos que lo diferencian del modelo analizado anteriormente, mucho más varonil y de acusado empaque barroco". El pintor palmero, también escultor, Aurelio Carmona López (1826-1901), remodeló esta imagen del "Príncipe de las Huestes Celestiales".

Se trata de un modelo de iconografía muy frecuente en las Islas, y representado en América, pero prácticamente desconocido en la Península, surgido en el siglo XVII, "a la sombra de la contrarreforma", prolongándose hasta el primer tercio del siguiente siglo. No llevan el diablo bajo sus pies, pero sí el escudo en su brazo izquierdo con la inscripción en latín "Quis sicut Deus" (Quién como Dios). Otros distintivos diferenciales son: el bastón sobre el que se apoya con su mano derecha, gran manto de cola, coraza y casco con plumachos. Una peculiar forma de representar a San Miguel, alejada de las representaciones reflejadas en las hagiografías y aquellas aparecidas en los libros clásicos sobre estos temas.
A la bella imagen de "San Miguel Triunfante" de la ermita de Breña Alta- réplica de la que hizo para en convento de Sto. Domingo-, no se le conocía "hasta la fecha documento que acredite su autoría o taller, aunque en buena lógica pudiera tratarse de un artista local". Estos apuntes se desprenden del trabajo que, sobre este templo, publicaron en 1997, don Antonio Lorenzo y doña Nieves Rodríguez. En el libro de Miguel Ángel Martín Sánchez se lee: "los documentos no dicen nada sobre la procedencia, taller o autoría de la imagen, ni quién fue su donante". Sin embargo, como hemos visto, Pérez Morera, ha atribuido a Fray Marcos su creación.

Aquellos mismos autores describen así esta magnífica efigie del Patrón de La Palma: "representa la figura de un adolescente alado, de dulce expresión, y facciones casi femeninas, ataviado con ropas militares, fajín, capa y casco empenachado. En la mano derecha sostiene, sin llegar a blandir, una espada en actitud estática o poco beligerante; y en la izquierda un escudo circular con adornos y las clásicas siglas Q.S.D. (Quis Sicut Deus = Quien como Dios)". También tienen mención especial en este libro, los penetrantes ojos de cristal pintados "al reverso e instalados presumiblemente desde el interior de la figura". Igual que en el caso del Arcángel de Santo Domingo, comprobamos cómo en éste de la ermita, el borde de la capa se aprovecha como punto de apoyo, "y la imagen (brazos y piernas) ofrece una ligera inclinación hacia la derecha a fin de compensar el conjunto".

La imagen- una talla de bulto redondo de 110 cms.- es aquí más bien un joven de rasgos más aniñados y suaves y facialmente menos rollizo, y sus facciones poseen ciertos rasgos femeninos, aspectos estos que lo diferencian del de la capital palmera, "mucho más varonil y de empaque barroco".

EL RETABLO

En el testero del altar mayor se encuentra el retablo de corte barroco, en cuya única hornacina central se halla entronizada la efigie del Arcángel. Lamentablemente el dorado original ha sido recubierno con purpurinas de escasa calidad. La imagen está flanqueada por los bellos lienzos de "Nuestra Señora de Aránzazu" y "San José y el Niño Jesús".

Lorenzo Tena y Rodríguez Leal, en su estudio sobre la ermita, nos describen el retablo: "sobre el banco, dos columnas de capitel corintio, fuste acanalado y retallado de motivos florales en su tercio inferior, enmarcan una hornacina con arco de medio punto donde se aloja la talla de San Miguel Arcángel, cubierta con puerta de cristalera. Superpuestos a este conjunto, el arquitrabe, un friso con decoración en relieve de guirnaldas y cornisa denticulada, dan paso a un frontón triangular, partido, en cuyo interior se encuentra una concha".

NUESTRA SEÑORA DE ARÁNZAZU

Existen tan sólo dos imágenes de la Patrona de Vizcaya en todo el Archipiélago Canario. Una, como hemos visto, en esta ermita, y la otra, en la sacristía gótica del suntuoso templo de El Salvador de la capital de La Palma.

La que se venera en el retablo barroco de esta capilla, a la derecha de la hornacina de San Miguel, es un lienzo de un solo paño cuyas medidas son 129 x 172 cms., obra del prestigioso artista palmero Juan Manuel de Silva. Ejecutó este cuadro aproximadamente en la década de 1730 -1740.

Según el profesor palmero Pérez Morera, estamos ante la aparición de la Virgen sobre un arbusto de espinos (que simbolizan dificultades u obstáculos importantes), revestida con ampulosos ropajes barrocos, corona imperial y con una aureola brillante a su alrededor. La luna de plata a sus pies, según la simbología apocalíptica, y a su derecha sostiene a Jesús al que señala con su mano izquierda. El Niño lleva también en la siniestra la bola del Mundo, símbolo de su poder sobre todo lo creado.

Recientemente el lienzo ha sido restaurado por el Taller de Restauración del Cabildo Insular de La Palma. Una magnífica obra que podemos admirar en todo su esplendor. Así, se distinguen claramente los dos escudos heráldicos pintados en ambos extremos, pertenecientes al donante y su esposa. También una cartela en la base del árbol donde se lee: "La milagrosa Ymagen de nuestra Sa de Aran[…] fecha por deuda de su mas umilde […] Dº Salvador Manrique de Lara. Año de 17[…]".

FIESTAS

Esta imagen sigue desfilando procesionalmente durante sus fiestas anuales a finales de septiembre, en la que hay también verbenas, conciertos, loas y fuegos artificiales. Es posible que estas salidas, en un terreno tan húmedo como El Llanito- donde está ubicada la pequeña iglesia-, hayan sido determinantes para el deterioro paulatino que ha venido sufriendo la efigie. Por ello es posible que con los actuales repintes se haya intentado ocultar su verdadero aspecto. Sería interesante y preciso que se restaurase. En mi última visita (diciembre 2004), noté muy deteriorada a la imagen.

Hoy en día, tanto en la víspera como en su onomástica del 29 de septiembre, detrás de la imagen cuando ésta está en sus pequeñas andas de madera, se colocan unas ramas de palmera, alusivas a su patronazgo insular. Después de la novena se inicia la procesión en los alrededores de la ermita. Una vez fuera, los vecinos saludan a su patrón con una descarga de voladores que estallan en el cielo, mientras el trono es acompañado con un peculiar repicar de campanas desde la espadaña y la banda de música municipal entona marchas procesionales. A su regreso, los fieles se aproximan al trono, generalmente adornado con claveles, para besar la mano de la efigie.

Al igual que en la ermita de "Nuestra Señora de la Concepción del Risco" del mismo municipio breñusco, se celebraba un novenario ofrecido por cada uno de los barrios colindantes. Esto se venía haciendo desde el primer tercio del pasado siglo pero, a diferencia de aquellas fiestas de la Virgen en agosto, en Los Llanitos dejaron de hacerse, lamentablemente.

En el Diario de Avisos (septiembre de 1929), se detallaban los festejos en honor de San Miguel: "…a las doce de la mañana del sábado se anunciarán las fiestas con repiques de campanas, salvas, cohetes, elevación de globos, etc. A las tres de la tarde interesante partido de luchas canarias. A las siete de la noche, solemne novena con procesión y se quemará una bonita colección de fuegos artificiales. El domingo a las 9 de la mañana se celebrará solemne función religiosa, predicando en dicho acto el elocuente orador don Elías Pérez Hernández. A las tres tendrá lugar el segundo encuentro de luchas. Dado los preparativos que se hacen y la inusitada animación que existe, es de esperar que dichos festejos han de resultar extraordinariamente espléndidos y brillantes…"

ENAJENACIÓN DE LA ERMITA

La pequeña iglesia fue edificada en 1705 en una época en la que la tierra era la principal fuente de subsistencia y riqueza, con la que quedaba consolidada la primacía de la nobleza y su estatus social. Al quedar abolidos los vínculos y mayorazgos en 1820, coincidiendo con el fin del Antiguo Régimen, el sucesor de la familia portadora de los apellidos "Doménego, Manrique de Lara y Echeverría", don Ramón de Echeverría y Bueno, Gobernador Militar de La Gomera, procedió a su enajenación en el año 1841: "ha deliberado enagenar una hacienda de tierra pan sembrar, viña, árboles, casas y una Ermita titulada de San Miguel situada en dicha Isla de La Palma y Pago que llaman de Miranda jurisdicción del lugar de Breña Alta, perteneciente a la referida vinculación…". Así consta en la Escritura de Venta de la Hacienda y su Ermita, custodiada en el Archivo Histórico Provincial de Tenerife (Escribanía de Manuel del Castillo. 1841).

Después de su venta, "ya sin mediar imposición vinculante", se produce una fragmentación de la hacienda, "en las que, unas veces por compra-venta, o por disposiciones testamentarias, las diferentes parcelas correspondientes a los nuevos propietarios habrían de ir cambiando paulatinamente la fisionomía del intrincado mapa de linderos y lindantes en el campo".

Los autores Lorenzo Tena y Rodríguez Leal, en su ameno y detallado trabajo sobre la hacienda y la ermita de San Miguel, también nos informan de cómo estamos ante un caso excepcional de finca, "cuya quieta pertenencia ha continuado de forma espontánea en la familia del comprador Don Mateo Bravo y su esposa Doña Agustina Guerra Pérez". Mediante sucesivas herencias hasta la actualidad, se conserva aun en un magnífico entorno, bien cuidado teniendo en cuenta los tiempos que corren, con una ermita "perfectamente integrada en un paisaje eminentemente agrícola, al que siempre ha estado vinculada".

LOA A SAN MIGUEL

Tras las novenas y procesión de la imagen del patrón del barrio del Llanito, se interpreta la "Loa" en su honor. Su autor fue don Gumersindo Galván de las Casas y ha sido transmitida oralmente por los vecinos hasta nuestros días. Fue creada en las primeras décadas del siglo pasado. Martín Sánchez, en su estudio sobre la advocación miguelina en Canarias, la transcribe literalmente:

(estribillo)

"Un canto de amor y gloria
al Arcángel San Miguel
entonan con alegría
los hijos del pueblo fiel;
escucha nuestras plegarias,
atiende nuestra oración,
que El Llanito te venera
con la mayor devoción.

Arcángel divino y justo
De la celestial mansión,
Que sabes pesar las almas
En la presencia de Dios,
Contempla nuestro suplicio,
Acoge nuestro clamor
Y tendremos un consuelo
Para nuestra salvación"

DOS HISTÓRICAS ROGATIVAS

Nos relata Miguel A. Martín que, en 1937 se produjo una de las rogativas que el pueblo de Breña Alta rindió al Arcángel debido a la terrible sequía que se estaba produciendo.

La otra tuvo lugar por la Guerra Civil española. Nos cuenta que de ésta última había que extraer "una doble lectura: Miguel, defensor de Dios - nacionalistas- frente a Satán - republicanos y anarquistas". También puede entenderse cómo la Iglesia Católica se alza contra los anticlericales o los "asesinos de curas", o los "pirómanos de iglesias". La supuesta invencibilidad eclesiástica simbolizada por el "brazo derecho de Dios", contra los segundos. O, ya puestos, las confrontaciones entre la "izquierda" (que constantemente mostraban su corriente anticlerical) y la "derecha" (que se defendía de los constantes ataques izquierdistas). Estos enfrentamientos desestabilizaban profundamente el equilibrio local y exacerbaban los ánimos de los vecinos de un sitio pequeño como éste.

Louis Réau decía, en relación con esta simbología del Arcángel frente a los adversarios de la Fe que, "cuando la ocasión lo precisa, los pajes se transforman en caballeros; son los defensores de la ciudad celeste. Bajo el mando del arcángel San Miguel, general en jefe (archiestratega) de las milicias celestes, rompen sus lanzas contra los enemigos de su soberano y precipitan los rebeldes en el abismo". Martín Sánchez aclara que los mencionados pajes son los ángeles enviados de Dios, a su servicio.

OTRAS VICISITUDES

Otro hecho crucial fue la terrible avenida del barranco de Aduares el 16 de enero de 1957. Murieron en esta riada veintidós personas y causó enormes destrozos en casas y fincas, conllevando la ruina y desolación de muchas familias. La propia vivienda de don Miguel Leal de Paz (1885-1964) sirvió de refugio improvisado a los damnificados, "muchos de ellos sin hogar". Lorenzo y Rodríguez nos siguen informando de que la hacienda tampoco fue ajena a este triste acontecimiento que truncó el bienestar de la vecindad, y los incalculables estragos producidos por la inundación también se dejaron sentir en la finca. Don Miguel, "con gran sacrificio personal, se vio obligado a levantar nuevos muros de piedra y rellenar las zanjas socavadas en el terreno".

En el trabajo acerca de la ermita, aquellos dos autores recogen un fragmento del extenso poema que uno de los damnificados, don Juan J. Hernández Morera, en el que se refería al triste episodio vivido:

"…¡Oh, Arcángel San Miguel,
Patrón de La Palma entera,
Vecino de la pradera
Que fue un precioso vergel!
Oíste, bravo tropel,
Súplicas, lamentos tristes,
Y damnificado fuiste
En tus ricas propiedades,
Y en nuestras libertades
Yo creo que intercediste…"


BIBLIOGRAFÍA:

- LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista: Noticias para la Historia de La Palma, Santa Cruz de La Palma - La Laguna, 1975, t. I
- LORENZO TENA, Antonio; RODRÍGUEZ LEAL, Nieves: La ermita y la hacienda de San Miguel en Breña Alta, Imprenta Taravilla, Madrid, 1997
- MARTÍN SÁNCHEZ, Miguel A.: Miguel, el Arcángel de Dios en Canarias. Aspectos socio-culturales y artísticos, Excmo. Cabildo Insular de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 1991.
- PÉREZ MORERA, Jesús: Bernardo Manuel de Silva, Biblioteca de Artistas Canarios, nº 27, Madrid, 1994;
- "Prólogo" en Los escultores Miguel y Marcos Gil (de Sánchez Rodríguez, Julio)
- Magna Palmensis. Retrato de una ciudad. CajaCanarias, Santa Cruz de Tenerife, 2000.
- "San Antonio de Padua de Miguel Gil Suárez", La Huella y La Senda [Exposición] Diócesis de Canarias, VI Centenario. D.L. 2003
- SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Julio: Dos noticias de interés para el Arte de Canarias del siglo XVIII. El escultor dominico Fray Marcos Gil. El cuadro de la Virgen del arquitecto Diego Nicolás Eduardo, Imprenta Pérez Galdós, Las Palmas de Gran Canaria, 2001;
- Los escultores Miguel y Marcos Gil. Colección Alonso Ruiz de Virués, nº 6. Imprenta Pérez Galdós, Las Palmas de Gran Canaria, 2002.
- CALERO RUIZ, Clementina: Escultura barroca en Canarias (1600-1750). Santa Cruz de Tenerife, 1987;
-(con QUESADA ACOSTA, Ana María): La Escultura hasta 1900. Centro de la Cultura Popular Canaria, Santa Cruz de Tenerife, 1990;
-"La escultura anterior a José Luján Pérez", Gran Enciclopedia del Arte en Canarias, Centro de la Cultura Popular Canaria, Santa Cruz de Tenerife, 1998
- RÉAU, Louis. Iconografía del arte cristiano, PUF, París, 1956.
- RODRÍGUEZ ESCUDERO, José G. "Iconografía de San Miguel en Santa Cruz de La Palma", El Día/La Prensa, (2 de octubre de 2004)



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