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PARROQUIA MATRIZ DE EL SALVADOR

José Guillermo Rodríguez Escudero

HISTORIA

La suntuosa iglesia de El Salvador del Mundo, en la pintoresca capital de La Palma, es parroquia matriz de esta Isla y bajo su jurisdicción se encuentran varias iglesias y ermitas. Se cree que fue erigida entre 1494 y 1500, si bien en aquellos comienzos constituiría un pequeño recinto sacro de una sola nave que fue agrandándose a medida que transcurría el tiempo y las diversas generaciones iban queriendo plasmar su huella en ella. Tras la edificación de la ermita de La Encarnación – extramuros de la ciudad donde los religiosos acompañantes de la expedición de la conquista de La Palma iniciarían su labor pastoral- pronto sería sustituida por un recinto sacro más importante: la parroquia de El Salvador.

De esta manera llegaría a conformarse su forma actual, un singular templo de tres grandes naves y cinco capillas, incluida la mayor. Un esquema basilical donde dichas naves tienen casi la misma altura y la central es más ancha que las laterales. Su configuración actual data de la segunda mitad del siglo XVI y primer tercio de la centuria siguiente. Se mezclan aquí elementos mudéjares, góticos, renacentistas, barrocos y neoclásicos.
Tradicionalmente se ha pensado que este templo había sido arrasado en 1553 durante el ataque pirático de François Le Clerc y Jacques de Sores. Sin embargo, diversos investigadores han coincidido en que, aunque sí hubo saqueo de la iglesia, ésta no fue incendiada. El ingeniero italiano Leonardo Torriani, enviado por Felipe II en 1584 y 1587, refiere el terrible ataque que sufrió la ciudad y su incendio, pero no hace mención a que esta edificación que nos ocupa se quemase. Tampoco el viajero portugués Gaspar Frutuoso en sus escritos de 1590 - más explícito que el anterior autor- menciona a El Salvador como una iglesia rica, pero no nombra daños en ella. Recordemos que el regidor Lomelín lamentaba en 1559 el robo de alhajas y ornamentos del templo, pidiendo que se repusiesen los tesoros desaparecidos así como la construcción de la torre.

Una pérdida irremplazable fue el conjunto de los primitivos libros parroquiales. El llamado “antiguo” se supone que se inició con la visita del obispo Diego de Deza en 1558. Sí se conservan el de Bautismos empezado en 1564, el de Matrimonios en 1580, el de Confirmaciones en 1602 y el de Defunciones en 1634.

 

ARQUITECTURA

La cabecera – la parte más antigua de la iglesia - constituye un cuerpo independiente a nivel más alto que el resto del templo y separado de las naves por arcos de medio punto. Se trata de la capilla del Evangelio o San Pedro – antes de Santa Ana hasta 1818 – construida entre 1601 y 1611 por el almirante palmero Francisco Díaz Pimienta (héroe de la Batalla de Lepanto) sobre capilla anterior más pequeña cubierta con bóveda baída cuya decoración la realizó Ubaldo Bordanova en 1895. El retablo pictórico flamenco de Santa Ana – la imagen, también flamenca, se venera en la parroquia vecina de San Francisco – se sustituyó por uno neoclásico debido al deterioro que sufría. Junto a esta capilla se halla una pequeña dependencia conocida como “la alcoba de San Pedro” donde se veneraba la imagen de candelero y procesional de San Pedro en Cátedra (obra de Juan de Silva de 1742 y hoy custodiada en la iglesia vecina de Santo Domingo). La capilla de la Epístola o del Carmen – fundada por Diego de Monteverde y construida en 1580- tuvo otras advocaciones: del Espíritu Santo, de San Luis, de Santiago y por último de la Virgen del Carmen (la antigua imagen se venera en la ermita de San Telmo bajo la advocación de Virgen de La Luz).

La capilla mayor ocupó el último lugar en las reconstrucciones del siglo XVII. Las obras se iniciaron durante la mayordomía de Juan de Valle que sólo las había iniciado cuando murió en 1609. Al derrumbarse la capilla en 1613 hubo que acelerarlas a cargo de los maestros Pinelo, Jordán, Gómez y Rivera. Está formada por un antepresbiterio que comunica con las capillas colaterales y un presbiterio plano más elevado. La bóveda de medio cañón fue realizada en 1818 para superar las deficiencias de la armadura mudéjar original. La magnífica decoración es de 1895 y se debe al maestro Bordanova que representó una visión celeste de la Trinidad.

En las naves laterales y a la altura de su sexto tramo se sitúan capillas poco profundas que se abren en el muro mediante un arco de medio punto sobre columnas toscanas apoyadas en un alto pedestal. Las paredes de fondo están decoradas con pinturas imitando cortinajes recogidos a ambos lados de los retablos realizados por Bordanova en 1895. Se denominan del Cristo o de las Ánimas (aunque tuvo varios nombres anteriores; nave de la Epístola; capilla fundada antes de 1556) y de San Juan Bautista (fundada por Juan de Valle en 1609). En ella están entronizadas las imágenes que les dan nombre en sendos retablos neoclásicos.

Separando las naves se colocaron unas columnas cilíndricas y de cantería gris, cuyas bases son poligonales y los fustes lisos; capiteles de orden toscano rematados por grandes equinos y sobre ellas, danzas de arcos de medio punto en toba roja. Son columnas que pertenecen a la última etapa del gótico y son extrañas en la arquitectura española del siglo XVI, no así en algunas zonas de Sudamérica. Los pilares del antepresbiterio se desarrollan sobre grandes plintos rectangulares con cuatro medias columnas cilíndricas en cada uno de sus frentes.
La parroquia fue restaurada a principios del siglo pasado mientras fue párroco don Benigno Mascareñas. De esa misma época son los repintados de las columnas de la capilla mayor realizados por Bordanova. Su loseta actual, de mármol blanco, data de 1947, que vino a sustituir a otras de mármol blanco y negro de 1757 que, a su vez, habían reemplazado a otras de barro. En el crucero del templo se halla una lápida sepulcral de estilo gótico con pequeños blasones en sus esquinas.

 

CORO

El coro – cuyo frente es curvo y ondulado - se alza sobre los pies de la nave central. El desnivel respecto al resto de la iglesia se salva mediante siete escalones. Fue reformado por Marcelo Gómez de Carmona en 1784. En otro recinto lateral se halla el baptisterio –en la nave de la Epístola- y el del Evangelio se utiliza como actual capilla de la Santa Cruz – si bien se usó inicialmente para el órgano y luego en el siglo XVIII fue sede de la capilla de San Pedro y enterramiento de los miembros de su cofradía. El precioso coro va cerrado por una reja de madera y lleva una tribuna en la parte superior donde se aloja el órgano – hoy inexplicablemente inservible – que fue regalado por don José Gabriel Martín Hernández en 1823 que sustituyó a otro anterior. Sobre las tres dependencias corre una balaustrada formada por pequeñas pilastras y en el centro un grupo escultórico en su color representando a dos ángeles sosteniendo una cruz. El arco de entrada al coro se apoya en ménsulas y su clave remata con un escudo representando a San Miguel Arcángel. Las pilastras están pintadas imitando mármol y la reja en blanco y dorado. En el interior se encuentra una sillería constituida por quince asientos en madera de factura reciente y en los extremos, junto a la reja, espacios abiertos con campanillas. Se aprecia también un facistol de madera de barbuzano tallado del siglo XVIII, etc.

ARTESONADO

 

Es espectacular el artesonado de las tres naves- el mejor de su género en Canarias- que presenta gran profusión de lazos mudéjares combinados con elementos decorativos de clara influencia portuguesa. El artesonado – cuyos tirantes están también ornamentados con lazos mudéjares- se halla interrumpido en las capillas cabeceras de las tres naves. En la principal se aprecia una bóveda de cañón sin vestigio alguno del antiguo tesoro.

 






ARCHIVO Y SACRISTÍA

Por otro lado, destaca en la sacristía una bóveda gótica de terceletes de insigne belleza. Ésta se caracteriza por sus nervios combados, que son, en realidad, nervios curvos empleados en la arquitectura religiosa del siglo XVI, sumándose en las bóvedas a los ya preexistentes terceletes y ligaduras. Sus claves constituyen un bellísimo ejemplo del arte del Renacimiento en Canarias. En número de nueve, incluida la central que representa al Salvador, sirven de nexo a las ligaduras. Se aloja en el primer cuerpo de la torre. Tiene planta rectangular y posee un lavabo en mármol rosa donado por Juan Massieu en el siglo XVIII, una cajonera de tres cuerpos flanqueada por armarios de cuarterones, etc.

En cuanto al archivo y despacho parroquial, éste se encuentra en la parte exterior de la torre y detrás de la cabecera de la iglesia, en una nueva sacristía construida en 1816 y cuyo balcón en el lado curvo se asoma a la calle Real. Se halla también un armario empotrado de 1826, dos cajoneras y un armario-archivo del XVII y otros enseres que completan el ajuar del templo.



ORNAMENTOS



Los ornamentos que se custodian en el templo son magníficos y de un valor incalculable. Destaca por su antigüedad y valía un terno completo de damasco y terciopelo carmesí con bordados en oro y seda (Sevilla, s. XVI) al que se conoce como el tejido litúrgico más antiguo de Canarias. Se considera el “riquísimo pontifical de brocado” que regaló a la iglesia don Luis Vandewalle “El Viejo” antes de 1587; la llamada casulla “Primavera” del s. XVIII - bordada en oro y sedas sobre tisú blanco-; otra casulla roja de seda bordada en colores; otro terno completo de terciopelo morado bordado en oro; el palio – el mejor de su género en Canarias- y un terno completo de tisú blanco con bordados en oro, ambos procedentes de Lyon; y así un largo catálogo de casullas, capas pluviales, planetas, etc. confeccionados en terciopelos y bordados en oro, plata, etc. Unas obras de arte dignas de una catedral.

 

 

PINTURAS

En cuanto a los elementos pictóricos existentes en el interior del templo, cabe destacar un magnífico cuadro de Juan de Miranda (otros piensan que su autor es José García Hidalgo y anterior a 1700) que representa a San Felipe Neri – actualmente en la nave del Evangelio-; un cuadro de San José y otro de Santa Ana que rematan los altares de ambas capillas laterales y que pertenecen a la escuela madrileña; un cuadro de los Mártires de Tazacorte (probablemente del siglo XVI, ya que consta que una centuria después fue restaurado); dos lienzos enormes de San Cristóbal y San Miguel (ambos de Bordanova); el gran cuadro de la Transfiguración del Señor, del madrileño Antonio María Esquivel y Suárez de Urbina (de 1837), colocado en el altar mayor. Fue muy elogiado en la Exposición de la Academia de Bellas Artes en 1837.



Los frescos que adornan las capillas fueron obra del también madrileño Ubaldo Bordanova Moreno a finales del siglo XIX. Existe un cuadro de la Virgen de Arántzazu (anónimo popular que ya se hallaba en el templo en 1719), otro de Nuestra Señora de Las Nieves (s. XVIII, propiedad de la sociedad “La Cosmológica”).






En la sacristía se conservan dos grandes retratos de los obispos Francisco Guillén y Domingo Pantaleón Alvarez de Abreu, inventariados desde 1784. Otros retratos: Pinto de Guisla (obra anónima del siglo XVII), Cristóbal Pérez Volcán (Habana, 1790), Manuel Díaz (lienzo de Aurelio Carmona), etc.

No existe, entre otros, el cuadro traído de Flandes de la Virgen de La Concepción colocado en la capilla del Santi Spiritu – actual del Carmen- fundada por Juan Fdez. Escudero en 1526.

 

ESCULTURAS

Así mismo, entre los elementos escultóricos que contribuyen a realzar la belleza del templo, destacan las imágenes neoclásicas de Nuestra Señora del Carmen – capilla colateral de la Epístola-, Nuestro Señor del Perdón y San Pedro Penitente – en la del Evangelio-, todas ellas del prestigioso imaginero orotavense Estévez del Sacramento (s. XIX); a la izquierda del Señor se encuentra una columna y el gallo, obra del palmero Aurelio Carmona López; San Juan Bautista (obra de escuela andaluza atribuida a Jacinto Pimentel y otros escultores del barroco sevillano) ; en el frontal del altar de este último se venera en una urna el Cristo Yacente o del Clavo, obra del célebre escultor malagueño Palma Burgos; San José y el Niño (de escuela andaluza, obra del sevillano Benito de Hita y Castillo del s. XVIII); el Cristo de Los Mulatos (en la antigua capilla de Marcos de Montserrat o de Ánimas – flamenco del XVI – uno de los más valiosos de Canarias que comparte Calvario con San Juan y la Soledad). También en la nave de la Epístola se encuentra el gigantesco Cristo de las Siete Palabras (2,20 mts.) procedente de la desaparecida ermita del Señor de la Caída. Se trata de la polémica obra del palmero Marcelo Gómez Carmona que fue salvada milagrosamente del incendio que sufrió el pasado siglo; escondidos en el interior del coro se encuentran dentro de sendas urnas sobre ménsulas las imágenes de San Luis de Francia (flamenca del siglo XVI) y San Juan Nepomuceno (talla barroca del siglo XVIII). Otras tallas modernas de tamaño natural son el Sagrado Corazón de Jesús (procedente del convento de Santo Domingo) y La Milagrosa. Imágenes de vestir para un Nacimiento son San José y la Virgen, atribuidas a Estévez y adquiridas tras la muerte del maestro. San Miguel Triunfante es una pequeña escultura situada en la sacristía sobre un castillo y una cruz de fondo, obra probable de Orbarán que antiguamente se veneraba en el primitivo retablo mayor, lamentablemente desaparecido.




En la Sala Capitular se encuentra un San Ignacio en madera estofada y pintada con halo de plata que podría haber llegado de la desamortizada ermita de San Francisco Javier de la calle Real del Puerto; una imagen antigua y muy deteriorada de la Virgen de la O, etc. En el altar mayor aparecen cuatro ángeles blancos: dos turiferarios arrodillados a ambos lados del tabernáculo y dos sobre el altar, adorando el Triángulo- Ojo de Dios. Son tallas en madera pintadas de blanco de Estévez.

 



RETABLOS

El altar mayor es neoclásico. Su expositor y sagrario representan el globo terráqueo sostenido por unas espigas e imágenes de los profetas, obra del maestro Estévez, amigo del Cura Díaz. Sustituyó a otro más antiguo “famoso en toda Canarias”, que era el segundo retablo conocido que tuvo la capilla mayor, ejecutado por Antonio de Orbarán. Un magnífico retablo que se componía exclusivamente de hornacinas con esculturas dispuestas al menos en tres calles y tres cuerpos.








Además de los retablos mencionados, existen dos a los pies de las naves centrales: en la nave de la Epístola, el barroco del XVIII del Corazón de Jesús (originalmente de San Joaquín) con decoración floral en oro sobre fondo rojo con tablas pintadas de San Juan Bautista y San Juan de Mata y uno pequeño de la Dolorosa; el de La Milagrosa (antiguamente de San Felipe Neri, con pájaros pintados y ángeles con flores y con un cuadro de la Virgen de Las Nieves en el ático.



PILAS DE MÁRMOL

Guardia la parroquia un conjunto interesante de pilas de mármol – una bautismal y cuatro para agua bendita – todas ellas de procedencia italiana. Destaca en el baptisterio una espléndida pila de mármol blanco de Carrara de estilo renacentista, de la que consta su existencia ya en el siglo XVII. Se considera la más antigua de las italianas que se ha visto en Canarias. Tiene forma de copa agallonada con friso de relieves en el borde en el que está tallada la vida de San Juan Bautista y está rematada por una estatua del mártir. Algunos autores coinciden en que estamos ante una obra procedente de talleres genoveses a fines del siglo XV y comienzos del siglo XVI, origen que le atribuye el Dr. Hernández Perera. En 1552 la pila antigua de cerámica sevillana fue vendida a la parroquia de San Pedro de Breña Alta. Otras cuatro pilas para agua bendita de mármol blanco también se hallan adosadas a las columnas del cuatro tramo de las naves. Dos iguales inventariadas en 1719, otra con un querubín esculpido en el frente colocada en 1740 y de origen genovés y la última de 1603 descrita como “pila de alabastro” que se aproxima a las obras decorativas de los escultores florentinos del XV al XVI.

 

PÚLPITO




Así mismo, es magnífico su hermoso púlpito de estilo rococó, encontrado en la nave principal junto a la sexta columna de la nave del Evangelio. Reproduce formas de rocalla separadas por pilastras, siendo más sencilla la barandilla de la escalera. Se apoya en basamento octogonal de piedra y pedestal marmóreo que parece ser el primitivo púlpito traído de Lisboa en 1612. A este pie se añadirían algunos adornos vegetales superpuestos y también dorados. Por su semejanza con la reja del coro se ha determinado que el autor de ambas obras es Marcelo Gómez Rodríguez de Carmona. El tornavoz se mandó dorar en 1768.

 

 

 

TESORO DEL TEMPLO

En cuanto al impresionante tesoro de la iglesia, podemos destacar numerosas piezas y elementos. Destacables son, entre otros: las placas de plata en relieve del sagrario (s. XVI); portapaz en relieve de la Virgen y los Santos (s. XVI); crismeras (1590); la cruz de guión y acetres de plata en su color (s. XVI); varias de palio (Sevilla, s. XVII); tres cálices de plata (Canarias, s. XVII); cruz plana de plata (s. XVII); jarro de plata de tipo castellano (s. XVII); corona imperial de la Virgen del Carmen (c. 1666); custodia procesional de plata de tipo piramidal o “andas del Corpus” (Pedro Leonardo de Escovar. 1664-1671) que sustituyó a otra anterior que era “grande de dieciocho pilares con campanillas”; custodia de sol de plata calada (La Habana, 1671); cruz procesional de plata procedente del extinto convento de Santa Catalina (La Palma, hacia 1670); arqueta para óleos (1671); salva con pie (Portugal, s. XVII); cáliz de bronce dorado (Madrid, XVII); dos hostiarios de plata (La Palma, 1675); potencias de plata del Cristo del Calvario (s. XVII-XVIII); lámparas de plata (Canarias, s. XVII); seis candeleros de plata (Tenerife, 1688); concha bautismal de plata (anterior a 1692); salvillas de plata (Canarias, s. XVII); un hostiario de oro y esmaltes (Jean Delobel, París, 1779); un sagrario portátil de plata (anónimo canario de 1733); una naveta de plata engastando la concha de un “nautilus pompilus” (Italia, s. XVII); paloma de plata (procedente del ex convento dominico de San Miguel de Las Victorias, s. XVII); custodia de plata (Caracas, Francisco de Landaeta, 1779, conocida como “la más rica de Canarias”, cuajada de esmeraldas, diamantes, granates, rubíes, etc.); otra cruz de guión (Canarias, s. XVIII); dos vinajeras de plata (Canarias, s. XVIII); seis cetros de plata (La Palma, 1705); la media luna de la Virgen del Carmen (anterior a 1714); otro cetro de palta (Diego Viñoly y Diego Sánchez, La Palma, 1726); hostiario (anterior a 1717); cruz de plata procesional de gran tamaño y sección hexagonal con decoración relevada de carácter vegetal (Canarias, 1726); custodia de palta sobredorada (La Palma, Juan de Silva, 1803); fuente de plata (Méjico, 1733); sagrario de plata (Canarias, 1733); lámpara de plata (Diego Sánchez de La Torre, 1739); crucifijo de altar (s. XVIII); cuatro horquillas de plata (s. XVIII); frontal de plata repujada (La Laguna, 1762); báculo de Santa Clara (s. XVIII); atril de plata repujada (La Palma, 1754); cruz pontificia (XVIII); tres cálices de plata sobredorada (s. XVIII); misal con guarniciones de plata (1754); Guión del Santísimo (vara de plata de 194 cms. de altura formado por piezas de distinta procedencia); y una larga lista de piezas de plata de gran valor : manifestadores, mitras, hostiarios, cálices, portapaces, incensarios, fuentes, viriles, copones, palmatorias, custodias, candeleros, hisopos, acetres, navetas, vinajeras, campanillas, ciriales, etc.

 

EXTERIOR

En cuanto al exterior de la iglesia está dominado por una esbelta torre negra – de aspecto casi militar - comenzada en la segunda mitad del siglo XVI, bajo cuyo primer cuerpo se encuentra la bóveda gótica y concluida en el siglo XVIII, aunque nunca llegó a cubrirse el cuerpo de campanas. Se encuentra rematada por cuatro campanas: la grande o “de fuego (fundida en la calle de la Simona); la de la “pata cabra”(procedente de Cuba y donada en el S. XIX por el gobernador de la Plaza, teniente coronel José García Aguiar; la “verde”, donada en el mismo siglo por Felipe Massieu y Tello de Eslava; la “nueva”, donada por Monteverde y Brier, beneficiado de la parroquia; y por último una esquila donada por el marqués de Guisla-Ghiselin.

Las dos puertas del templo tienen canceles al interior, realizados en 1781. Son de madera con cuarterones en su parte inferior y arquerías acristaladas en la superior. Las gradas de acceso a la entrada principal fueron realizadas hacia 1625 con piedra de La Gomera, igual a la de la fachada, por los canteros Juan Rivero y Pedro Alvarez. Las escalinatas de la portada norte son posteriores, aproximadamente de 1709, año en que se abonan los gastos de cantería al maestro Gaspar Méndez.

A pesar de recia e impresionante torre-fortaleza – construida después de la invasión francesa de 1561- , la excepcional portada principal – de cantería traída de La Gomera – constituye uno de los más bellos e importantes exponentes del Renacimiento en el Archipiélago; se levanta sobre grandes plintos que presentan espejos en sus frentes y presenta pares de columnas con fustes estriados y decorados en su tercio inferior, rematados por capiteles corintios, entablamentos y frontón triangular. Es una evocación clásica de un arco de triunfo romano y una alegoría pétrea del triunfo de Cristo y su Iglesia. En la parte superior existe una magnífica imagen en mármol blanco de El Salvador – colocada después de que un huracán derribara la anterior en 1721, obra sevillana cercana a las formas de Duque Cornejo- que sostiene el globo terráqueo en una mano, dos gárgolas de figuras fantasiosas y terroríficas (con cierto parentesco con el arte azteca) y rematando todo el cuerpo existen ondulaciones caprichosas de aire barroco. Tradicionalmente se ha atribuido esta obra al maestro Juan de Ezquerra, aunque en recientes estudios se la ha atribuido al maestro Miguel Antúnez.

El espacio externo o urbanístico de la parroquia queda perfectamente definido, conservando el clásico esquema castellano que más tarde se implantaría también en América. Se trata de una verdadera jerarquización representada por el poder religioso (iglesia), plaza pública y poder político (Ayuntamiento, de estilo renacentista), aglutinados junto a las casas de mayor rango señorial. A esta evidencia contribuye la buena conservación histórico-artística del casco antiguo de Santa Cruz de La Palma que aspira a ser ciudad Patrimonio de la Humanidad.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

-FRUTUOSO, Gaspar. Las Islas Canarias, La Laguna, 1964.
-GALANTE GÓMEZ, Francisco José. «La iglesia matriz de El Salvador, en Santa Cruz de La Palma», Arguayro, 1979, nº 115.
-HERNÁNDEZ PERERA, J. «Esculturas genovesas en Tenerife», Anuario de Estudios Atlánticos, 7, 1961.
- Idem. Prólogo a la Historia del Arte en Canarias, Las Palmas, 1982.
- Idem. Orfebrería de Canarias, Madrid, 1955.
-LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la Historia de La Palma, La Laguna, 1975.
-PÉREZ MORERA, Jesús. «Simbología masónica del retablo mayor de la iglesia de El Salvador de Santa Cruz de La Palma (Canarias)», Cuadernos de Arte e iconografía, actas de los II Coloquios de Iconografía, Madrid, t. IV, 1991.
- Idem. Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad, CajaCanarias, 2000
-RODRÍGUEZ, Gloria. La iglesia de El Salvador de Santa Cruz de La Palma, Madrid, 1985.
-TRUJILLO CABRERA, J. Guía de la Diócesis de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 1965.
-VENTURI, A. «La scultura del cinquecento», Storia dell’ Arte Italiana, Milán, 1935.


 







 

 

 

 

 

 

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