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"... y rociaba así las esquinas de la sala
mientras recita la lista de los nombres infernales a los que
es preciso tener a raya en estas primeras fases e iniciación,
y así clamaba a Abaddón el exterminador, a Achpuch
el diablo maya, a Ahrimán el maldeano, a Bafomet del
Temple, a Beelzebub de las Moscas, a Damballa de la serpiente,
a Hécate de los abismos, a Guayor el diablo guanche,
a Mefistófeles el Fausto, a Metzli la azteca, a Moluch
el fenicio, a Sekhmet la egipcia vengativa, a Shiva el hindú,
a Tchort el ruso, a Thamuz el sumerio, a Thot el mago y, por
último a Yen-lo Wang de China. Y nombraba luego a los
cuatro príncipes: a Satán, señor del
sur y del fuego, a Lucifer, del naciente y el aire, a Belial
del norte y, por último, a Leviatán que gobierna
el poniente y es una sierpe surgida de las profundidades marinas,
dioses todos de la mano izquierda que deben guardar reposo
hasta ser llamados..."
Luis León Barreto, Las espiritistas
de Telde
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| El diablo y San Miguel
Arcágel. Siglo XVI |
Se designa con el nombre de diablos a los espíritus
malignos que representan en el mundo las fuerzas del mal.
Se les llama también demonios- de la palabra griega
daimon-, que en la mitología clásica se aplica
a unos seres intermedios entre los dioses y los hombres. La
fe cristiana enseña que Dios creó a todos los
ángeles puros y buenos, y que los sometió a
una prueba. Mientras unos salieron vencedores de la misma,
otros resistieron a Dios, quien los condenó a los suplicios
del infierno: estos son los diablos o demonios. Obedecen a
un jefe, el Diablo, que es designado con los nombres que hemos
visto: Satán (el enemigo o el malvado), Lucifer (el
brillante), Belcebú, etc. Aunque perdieron la gracia
divina, los diablos conservaron parte de los dones que hacen
que la naturaleza angélica sea superior a la del hombre.
Pueden ejercer, así mismo, su poder en el mundo de
diversas formas: poseen poder sobre la naturaleza material,
llegando a realizar prodigios; tientan a las personas y se
esfuerzan por conducirlos al mal; pueden producir profundas
perturbaciones en las facultades humanas, por la obsesión
y la posesión... En cuanto al protestantismo ortodoxo,
mantiene la doctrina de la personalidad de Satán. Lutero
tenía una concepción muy realista del poder
físico del diablo. El protestantismo liberal relegó
a Satán a mero símbolo.
| 1 - EL ARCÁNGEL
SAN MIGUEL Y EL DIABLO |
"... Miguel y sus ángeles peleaban contra
el dragón, y el dragón, con sus ángeles,
lidiaba contra él: pero estos fueron los más
débiles, y después no quedó ya para ellos
lugar ninguno en el cielo. Así fue abatido aquel dragón
descomunal, aquella antigua serpiente, que se llama diablo,
y Satanás, que anda engañando al orbe universo:
y que fue lanzado a la tierra, y sus ángeles fueron
con él precipitados."
Apocalipsis 12,7-10.
Existe un gran apartado, en cuanto a la iconografía
arcangélica, donde el Patrón insular, San Miguel,
se nos muestra en combate con el dragón apocalíptico,
claro ejemplo de "Psicomaquia", o lucha del alma.
Ésta fue muy representada por el arte medieval. Se
adoptó este nombre después de un poema de Prudencio,
donde sus personificaciones de vicios y virtudes, así
como los debates que imagina entre estos personajes abstractos,
influyeron en la literatura alegórica medieval. En
la Biblioteca de la Burguesía de Berna (Suiza), en
la miniatura de un manuscrito carolingio del s. IX, se aprecia
dos episodios de la Sicomaquia, donde la Fe acaba de vencer
al Paganismo, al que pisotea y cuatro mártires reciben
la corona triunfal. En otra, la Castidad se defiende de la
Lujuria que la ataca con sus llamas.
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| San Miguel Arcágel.
Siglo XVI. Las Nieves |
En cuanto a la tipología miguelina en La Palma, y
siguiendo con la clasificación de sus tipos de imágenes,
fruto del profundo estudio de Martín Sánchez,
encontramos también cómo en la clásica
escena aparece batiendo al Dragón a sus pies, o cualquier
otra configuración que adquiera el Maligno, "serpiente,
diablo zoomórfico o antropomórfico, etc."
En el capítulo XII del Apocalipsis aparece el Príncipe
de las Huestes Celestiales aplastando al dragón y clavándole
su lanza. En La Palma, este modelo tiene un significado muy
especial, ya que, desde la época de la conquista, la
figura del Arcángel- representante de todos los ángeles
fieles y defensor de la Iglesia-, se erigía como símbolo
victorioso dentro de las luchas contra los aborígenes
palmeros, representados por Satán - jefe de los ángeles
rebeldes y encarnación de la idolatría.
Así se nos presenta en el escudo que data de la primera
mitad del siglo XVI. Su ubicación primitiva era sobre
la puerta de la Torre de San Miguel del Puerto. En 1553 ya
estaba construido. Se trata de una obra en piedra caliza de
medio relieve de 100 x 75 cms, sin atribución. El Dragón
Infernal aparece contorsionado a sus pies, atravesado por
la larga lanza que termina en cruz abanderada. También
del medievo, nos llega la variante de la figura negativa,
"un diablo más o menos deforme". No sólo
combate al oponente de Dios con una espada, a veces flamígera,
o lanza, sino que lo sujeta con una cadena. En el tipo que
Martín Sánchez califica como "mixto",
aparece San Miguel batiendo al Demonio y al mismo tiempo,
llevando la balanza: Psicostasis ("peso del espíritu
o soplo vital").
"... y vi una bestia que subía del mar, la
cual tenía siete cabezas y diez cuernos, y sobre los
cuernos diez diademas, y sobre las cabezas nombres de blasfemia.
Esta bestia que vi, era semejante a un leopardo, y sus pies
como los de oso, y su boca, como de león..."
Apocalipsis 13, 1
- En la magnífica escultura del Arcángel de
113 cms., titular del Patronazgo de La Palma que se conserva
en la iglesia homónima de Tazacorte- procedente de
taller brabanzón del primer tercio del siglo XVI-,
observamos cómo a sus pies se retuerce el diablo negro,
en configuración zoomórfica. Sus "vellosas
extremidades terminadas en garras" se clavan en el escudo,
como si quisiera arrebatárselo, mientras que la otra
tiene asida la parte posterior de la pierna del santo y que
se funde con el manto de aquél. Martín Sánchez
dice que "por su textura, el Demonio nos parece estar
completamente lleno de pelos". Recuerda Réau que
"estos pelos son la imagen del pecado que se levanta
en la conciencia". La bestialidad del Maligno queda así
reflejada: dos cuernos, nariz aplastada y una gran boca abierta
con dos largos colmillos y una carnosa lengua roja sobresaliente,
"semejantes a los de los perros y que parece indicar
la expresión de un grito desgarrador". Es la talla
del Patrón "San Miguel", "Vencedor del
Demonio", recientemente restaurado por las profesionales
del Taller de Restauración del Cabildo Insular y que
desfila procesionalmente cada 29 de septiembre, día
de su onomástica.
- Otra efigie espectacular es la que se venera en el Real
Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves. Lucifer
es representado como una horrible bestia antropomórfica
alada que mira al suelo, derrotada. Tiene unas grandes orejas
puntiagudas hacia abajo, ojos redondos inflamados, gran cabeza
en proporción a su cuerpo, boca desencajada con amplios
bigotes, nariz aplastada y hendida. Una bestia que tiene sus
extremidades como las de un macho cabrío y unas alas
membranosas de quiróptero, aludiendo así que
Satán es el "Príncipe de las tinieblas".
Sobre su pecho descansa el pie izquierdo del Arcángel,
único punto de apoyo del elegante ser alado que sugiere
estar flotando. Su antigua ubicación era el retablo
de la Vera Cruz del convento franciscano de la capital palmera.
Es una escena alejada del carácter violento que encierra
el concepto de la lucha apocalíptica. Está concebida
como una escena casi graciosa. Para Réau, la influencia
del teatro de los Misterios, al final de la Edad Media, contribuyó
a orientar la iconografía diabólica hacia la
caricatura: "del drama se ha caído en la farsa.
El diablo ya no da miedo: hace reír. Es el coco para
los niños: una especie de guiñol o Polichinela..."
- En la nueva Parroquia de San José de Breña
Baja, sobre una ménsula (primitivamente en el retablo
mayor de la antigua iglesia), se custodia otra talla flamenca
policromada de 110 cms del último tercio del siglo
XVI. San Miguel se representa como "Vencedor del Mal",
portando la balanza y sobre una infernal criatura. Las extremidades
superiores se asemejan a las humanas por sus largos dedos,
tal vez de uñas largas, en cambio, las inferiores terminan
en garras. Dos cuernos puntiagudos salen de su cabeza, que
tiene barba, bigote, nariz aguileña, gran boca abierta,
ojos desencajados... "como si estuviera emitiendo un
rugido desgarrador".
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| San Miguel Arcágel.
Tazacorte. Patrón de La Palma |
- Otro de idéntico tipo es el óleo sobre tabla
(166 x 76 cms.) colgada en la pared lateral izquierda de la
nave central de la iglesia de Santo Domingo. Es la imagen
titular del Ex Convento de San Miguel de Las Victorias y,
como tal, su ubicación primitiva era en el retablo
mayor, hoy desmembrado. Es obra del flamenco Pourbus el Viejo
(1523-1584). Otra horrenda criatura boca arriba trata de apoderarse
de uno de los platillos de la balanza mientras es pisoteada
por el Arcángel. En el desnudo humano de Satanás,
dibujado en escorzo violento, se resaltan los músculos
de los brazos y de las piernas. Los pies son deformes en relación
al resto del cuerpo, "presentando una exagerada longitud
de los dedos". Sus orejas son puntiagudas, la boca abierta,
músculos faciales tensos y marcados como si estuviera
gritando. En contraposición, el Arcángel presenta
un movimiento lento y majestuoso y de su rostro emana una
gran tranquilidad y belleza.
- Actualmente se venera en la sacristía gótica
de El Salvador, sobre una repisa de madera, la imagen de San
Miguel, "Vencedor del Diablo", antiguamente entronizada
sobre el remate del sagrario del antiguo y fabuloso altar
mayor. Es una talla policromada de 130 cms de altura, de 1644,
atribuida a Antonio de Orbarán. Sobre la fulminada
escultura de su pequeño y delgado oponente, surge majestuoso
portando en su mano derecha una espada flamígera. Acompaña
cada lustro a la Virgen de Las Nieves en su paseo triunfal
por las calles de la capital palmera.
- En la hornacina lateral izquierda del retablo del Rosario,
en la parroquia de Ntra. Sra. de La Luz de Garafía,
aparece otro San Miguel, de 1742. Una talla policromada de
110 cms de altura salida de la gubia de Nicolás de
Avendaño (1699-1759). Acerca de esta efigie nos dice
Martín Sánchez: "sobre la originalidad
de la concepción del dragón en esta imagen,
nos presenta ciertas dudas, ya que si tenemos en cuenta la
disposición de las piernas y el calzado del Arcángel,
esto nos indica, una colocación primitiva sobre el
plano de una base. Además, la figura de Miguel queda
sujeta a la de su contrincante mediante una placa metálica."
Es posible que el pueblo no entendiera la ausencia de la bestia,
porque se aprecia que originariamente no poseyó diablo.
Por no adaptarse al gusto popular, se le hizo este nuevo "y
rudo acoplamiento". La sensación maléfica
del bicho la proporciona una boca de la que sobresale una
lengua bulbosa entre colmillos. Por medio de unas pinceladas
se imitan las ascuas del infierno.
- En el pequeño museo de arte sacro de Los Llanos
de Aridane, en la iglesia de Los Remedios, se ubica una escultura
popular de 125 cms. sobre una forma diabólica de color
oscuro. Es del siglo XVIII.
- En este mismo municipio, en el Santuario de Las Angustias,
su San Miguel se presenta como un joven adolescente imberbe,
cuya belleza se ve confrontada con una menuda figura satánica
que se retuerce a sus pies y que aun conserva partes de un
casco de guerrero, "aludiendo una batalla recién
librada". Las terminaciones de sus extremidades se asemejan
a unas garras de animal, tal y como "si se hubiese querido
plasmar un instante de la metamorfosis del ángel sublevado
hacia una configuración antropomórfica o zoomórfica".
Martín Sánchez también nos indica que
esta figura lleva en la zona de los genitales otra cabeza.
Recordamos las palabras de Réau en su capítulo
"Satán y los Demonios", cuando al hablar
del paganismo en la iconografía diabólica, de
aquél "es la exhibición de cabezas que
hacen muecas, o que ríen burlonamente en los lugares
más incongruentes y los más obscenos del cuerpo
de los demonios: sobre su vientre, sus rodillas, su sexo o
las nalgas". Este autor nos recuerda que fue la mitología
griega la que suministró al arte cristiano el modelo
del diablo, tras haber destacado su derivación del
Sátiro antiguo.
- La magnífica efigie conservada en la parroquia de
San Juan de Puntallana, de 130 cms, del célebre imaginero
Benito de Hita y Castillo, se cataloga como "San Miguel
batiendo al Demonio". Esta fabulosa pieza de la escuela
barroca sevillana está entronizada en el retablo mayor
y es del siglo XVIII. Fue donada por el Coronel don Felipe
Massieu y Vandale junto a la talla de "San Antonio de
Padua" del mismo escultor. Aquí el dragón
negro de cresta membranosa y de redondos ojos rojos al que
el pie del santo aplasta contra el suelo, es muy pequeño
y da, hasta cierto punto, algo de lástima. Aquí
se trataba de ensalzar la figura del Arcángel, dejando
a la diminuta bestia en un segundo plano. No existe una acción
recíproca entre ambos, por lo que, más que una
lucha entablada entre los dos personajes, se trata "de
un Miguel, ya triunfante sobre la sinuosa y ondulada forma
dragonada".
- Una pequeña escultura barroca es la que se conserva
en el despacho parroquial de San José de Breña
Baja, primitivamente en la antigua casona de la familia Fierro
en Las Salinas del mismo municipio. Una preciosa talla policromada
anónima de 63 cms. de análoga catalogación
que la anterior. San Miguel - exultante de victoria- aparece
sujetando al Maligno - doblegado a sus pies- con una cadena,
mientras que con la mano derecha empuña la espada en
actitud amenazante. Tiene figura humana con algunos rasgos
de animal. Por ejemplo: orejas puntiagudas, cuernos prominentes,
ojos esféricos sobresalientes, boca abierta y retorcida
de la que salen unos dientes afilados, "confieren a esta
cabeza una fuerza brutal y expresiva".
- El Demonio de nuestra siguiente escultura tiene forma humana
y está casi boca abajo. Curiosa representación
para una escultura anónima de pequeño formato,
casi 35 cms., cuya ubicación primitiva era el oratorio
particular de "un catalán llamado Ferrer"
de la capital palmera. Hoy es propiedad de una familia de
la misma ciudad, la del fallecido don Argelio Pérez
Algarrada. Una imagen que presenta un sabor que ya parece
anunciar el Rococó. Es posible que llevara originalmente
una cadena con la que ataba al Demonio - al que le falta la
mano derecha-, a quien intenta agredir con la espada de la
otra mano. Miguel flexiona la pierna derecha y la apoya sobre
el cuerpo negruzco de Belzebú.
- Otro óleo sobre lienzo, éste de enormes proporciones
(350 x 210 cms aprox.) es el que podemos admirar en la nave
del Evangelio de El Salvador. Fue atribuida a Ubaldo Bordanova
por el historiador Fernández García. Aquí,
el Diablo tiene proporciones idénticas al Arcángel.
Éste parece danzar sobre el cuerpo retorcido del "Ángel
Caído". El Maligno se representa con forma humana
y extremidades acabadas en forma de enormes y afiladas garras
de animal. Lleva también gigantescas alas membranosas.
Según se cuenta, un borracho o deficiente mental acuchilló
la tela justo en la zona donde estaba pintado Lucifer. Tras
la faena, gritaba orgulloso por la calle que "¡había
matado al Diablo!". Está aun pendiente su restauración.
- Existe un relieve en piedra esculpido en el siglo XX en
uno de los pórticos de entrada en el actual Instituto
de la Plaza de Santo Domingo, de Santa Cruz. Cerca de donde
se ubicó la primera ermita de San Miguel de Las Victorias
y el mural del "Cristo de La Portería". Aquí
el "Adversario de Dios" aparece aplastado bajo los
pies del Santo en forma de terrible dragón alargado
con fauces abiertas y con largos dientes afilados.
"...Señor Nuestro Jesucristo, Rey de la Gloria,
libra las almas de todos los fieles difuntos de las penas
del infierno, líbralas de aquel lago profundo, sácalas
de la boca del león, no las devore el abismo, sino
que el Príncipe San Miguel las conduzca a la Luz santa..."
(Ofertorio de la Misa de Difuntos)
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BIBLIOGRAFÍA:
- LEON
BARRETO, Luis. Las espiritistas de Telde, Biblioteca
Básica Canaria, Viceconsejería de
Cultura y Deportes, Madrid, 1990
- MARTÍN
SÁNCHEZ, Miguel. Miguel, el Arcángel
de Dios en Canarias. Aspectos socio-culturales
y artísticos. Excmo Cabildo Insular de
Tenerife, Litografía Romero, Santa Cruz
de Tenerife, 1991.
- FERRANDO
ROIG, Juan. Iconografía de los Santos,
Ediciones Omega, Barcelona, 1950.
- RÉAU,
Louis. "Satan et les Demons", Iconographie
de l'art chrétien, PUF, Paris, 1956
- RODRÍGUEZ
ESCUDERO, José Guillermo. "Iconografía
de San Miguel en Santa Cruz de La Palma",
El Día/ La Prensa, (2 de octubre de 2004)
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