- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus
 
   

La ermita de San Sebastián en Santa Cruz de La Palma

José Guillermo Rodríguez Escudero


San Sebastián - Altar con Ángeles
San Sebastián - Altar con Ángeles

Ya existía en 1535, año en el que se dieron a tributo unas casas terreras y solares en frente de la ermita, lindantes con las casas de Luis de Belmonte y de Julián Cornelis, en la zona alta de la capital palmera, a las espaldas de la Parroquia Matriz de El Salvador. Existe un informe de fecha 1 de junio de 1542, en el que don Luis de Belmonte, citando la ermita de San Miguel (futura iglesia de Santo Domingo de Guzmán de esta ciudad), dijo "que vio empezar a edificar dicha ermita en donde dio el sitio el Adelantado Lugo, en el barrio de San Sebastián". Se confirma así que ya estaba fabricada la ermita de este santo, ya que no es creíble que el barrio diera nombre a la iglesia, sino ésta a aquél.

No hay noticia de su fundación, sino la que suministra el Iltmo. Obispo de Canarias, Fray Diego Deza, que consta en el Libro primero de Inventarios, hecha en el año 1558. También los visitadores eclesiásticos hacen referencia a la existencia de una cofradía formada por negros en 1571.

Su onomástica aún se sigue celebrando el 20 de enero de cada año, aunque las actuales fiestas nada tienen que ver con las de antaño. Antes "con fiestas celebradas con gran concurso de gente en el mes de enero". Según el relato del alcalde de la capital palmera, don Juan Bautista Lorenzo, "la función se celebra sin llevar derechos el beneficio, con asistencia del ayuntamiento, por ser el Santo Patrono de la salud pública".

Un ejemplo de esta devoción es lo que aconteció el día 5 de junio de 1851, cuando los médicos de la ciudad de Las Palmas declararon que se estaba padeciendo el "cólera morbo", noticia que fue difundida con toda celeridad. Un barco costero la comunicó en Santa Cruz de La Palma el día 20 del mismo mes. Se celebraron juntas de sanidad y se decidió tomar serias precauciones. El ayuntamiento dispuso rogativas públicas que comenzaron el 21 de junio, sábado infraoctava de Corpus, y el 25 de julio se trajo a El Salvador la imagen de San Sebastián, donde se celebró un solemne octavario con rogativas. El día 25 de enero de 1852 se entonó el Tedeum en acción de gracias por haberse liberado la isla de la enfermedad, regresando el Santo Mártir a su ermita.

San Sebastián
San Sebastián - detalle

También con anterioridad, concretamente el 19 de enero de 1650, tal y como escribe aquel alcalde: "El Cabildo de esta Isla jura la fiesta de San Sebastián, y acuerda asistir siempre en corporación a su Hermita por haber libertado á esta Isla de La Peste…".

En tiempos del mayordomo Diego García Gorbalán, la campana fue vendida a El Salvador, razón por la cual el campanero y calderero Pedro Gutiérrez se obligó en 1638 a hacer una nueva por 225 reales. Actualmente la espadaña cuenta con dos campanas que son repicadas alegremente durante las fiestas del santo. Un repique que ya es muy popular en la ciudad y que se diferencia del resto de los de las demás iglesias.

Como anécdota, se cuenta que la demente María Ruiz, la misma que había lanzado "un vaso de escremento" a la "sacrosanta imagen de Jesús Nazareno", "suciandole la tunica y cayendo lo mas en las andas de dicha Ymagen", el 29 de marzo de 1679, fue la misma que se había descalzado en El Salvador y había "tirado con los sapatos á un sacerdote que estaba diciendo misa, alcanzandole el golpe á la casulla". No quedó contenta con estos hechos: tal era su locura que también quiso tirarle una piedra a la procesión del Santo Sepulcro y en otra ocasión "habia tirado con un palillo de un sapato al Glorioso San Sebastián".

De la reforma últimamente hecha, había vuelto a quedar esta iglesia en un estado lamentable de abandono y deterioro, estando la capilla mayor amenazando ruina hasta que, nombrado mayordomo de ella don José Pérez Ramírez en 1870 hizo, a su costa, tantas y tan valiosas mejoras, "que ha venido a ser la ermita más decente de esta población". Las obras acabaron en 1876. Tiene sólo una nave con capilla mayor, diferenciada tanto al interior como al exterior. Es una pobre construcción con las típicas armaduras de tipo mudejárico, características de toda la arquitectura del Archipiélago.

Desde el siglo XVI, San Sebastián bautizó la ermita y el barrio de su nombre, también llamado de "La Canela", "en esquina con la calle real que subía a Buenavista y la que atravesaba para Santo Domingo".

El templo fue embellecido interiormente con las pinturas murales de la capilla mayor, obra del prestigioso pintor madrileño Ubaldo Bordanova en 1899. Previamente se había hecho una nueva sacristía en 1866, orden dada por el gobernador eclesiástico. Así es como la conocemos en la actualidad.

En su retablo mayor, construido hacia 1778, recibe culto la imagen del santo romano, una escultura de madera policromada de 115 cm de alto, atravesada por trece saetas de plata traídas de Indias hacia 1642 por el capitán don Marcos de Urtusaústegui. Anteriormente poseía unas saetas de madera dorada y aderezadas por Blas Hernández en 1558, por lo que percibió 1586 maravedís. Su espléndida diadema de plata indiana data de 1574.

En el primer tercio del siglo XIX se retocaron las llagas del Mártir y se le hizo una peana, a la par que se iniciaba la costumbre de adornarlo en sus festividades con una corona y banda de flores artificiales. Acompañando al Santo en sus andas procesionales, están entronizados cuatro hermosos angelitos que portan los símbolos del Santo: la palma del martirio, las flechas, un casco romano y una corona de flores.

En el último cuarto de esta centuria, el mayordomo José Pérez le donaba la actual diadema y encargaba remodelar su cabeza al escultor Aurelio Carmona, actuación que se consideró como desafortunada.

Desde el siglo XV los artistas han preferido representar iconográficamente a San Sebastián como un joven imberbe, oficial de la guardia palatina del emperador Diocleciano, con las manos atadas a un tronco de un árbol que tiene detrás y ofreciendo su noble torso a las flechas del verdugo, martirio del que salvó milagrosamente, siendo entonces azotado hasta morir.

La reforma de la imagen en el siglo pasado dificulta su análisis estilístico, si bien todavía persisten en ella una serie de rasgos gótico-tardíos, tales como: la típica "S" descrita por el desplome de la figura al descargar su peso en una sola pierna, manteniendo la otra flexionada; la inclinación hacia delante de la cabeza, cuya cabellera recuerda en su trazado la de Santa Catalina; cierta despreocupación anatómica y el modelo acartonado del paño de pureza, surcado por rígidos dobleces de ritmos angulares. Todo ello nos permite incorporarla al grupo de las piezas flamencas importadas de los Países Bajos meridionales en torno al primer tercio del siglo XVI.

El actual retablo mayor, de estípites, se estaba fabricando en 1778, cuando el visitador Alfaro de Franchy mandó vender el pequeño y antiguo. El polifacético Antonio de Orbarán pintó el magnífico relieve de la "Imposición de la casulla a San Ildefonso", colocado en el nicho superior de ese altar.

Se conserva en su retablo-hornacina, realizado entre 1705 y 1711, una espléndida escultura de Santa Catalina de Alejandría, procedente de los talleres de Amberes, que recibía culto en su ermita homónima cercana al Castillo Real y desaparecida en 1907.

Santiago Peregrino Arcángel San Rafael Arcángel San Gabriel
Santiago Peregrino Arcángel San Rafael Arcángel San Gabriel

Además, en su interior se encuentran: una escultura andaluza (San Francisco), una cubana (San Roque) y otra mejicana (San Antonio Abad. Siglo XVIII), telas del palmero Juan Manuel de Silva (Santiago Peregrino, San Cristóbal y los arcángeles Gabriel y Rafael), procedentes de los desamortizados conventos dominicos de la capital palmera, Santo Domingo y Santa Catalina de Siena.

Gracias a la movilización vecinal, comenzarán en breve —eso esperamos todos—, las tan necesarias obras de restauración de frescos, tallas y altares. Todo este legado artístico-histórico-cultural-religioso se encuentra en un inconcebible y lamentable estado de deterioro. El Barrio de la Canela recuperará así su símbolo más preciado.

 

BIBLIOGRAFÍA:

- LORENZO, Juan Bautista: Noticias para la historia de La Palma.

- FRAGA GONZÁLEZ, Carmen: La arquitectura mudéjar en Canarias.

- FERRANDO ROIG, Juan: Iconografía de los Santos.

- Gobierno de Canarias: Arte flamenco en La Palma.

- PÉREZ MORERA, Jesús, ORTEGA ABRAHAM, Luis y LOZANO VAN DE WALLE, Jorge: Magna Palmensis. Retrato de una ciudad.

 


 

Trabajos de investigación cultural sobre La Palma ...



        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online