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| E. Delacroix - La Libertad
guiando al pueblo (1830) |
El año 1789 desempeña un
papel importante dentro de la historia destacable del mundo
contemporáneo. En este año se despunta un movimiento
interno revolucionario, que estaba destinado a trastocar un
antiguo modelo y a adaptarse a una nueva realidad social,
económica y política. La Revolución Francesa
fue el intento de implantar un régimen parlamentario
frente a la Monarquía absoluta de Luis XVI [1].
Fue el empeño de derrocar un modelo antiguo de sociedad
y hacer ondear en lo más alto la bandera con los colores
de la libertad y la igualdad: "Liberté, Égalité,
Fraternité" ("Libertad, Igualdad, Fraternidad").
La Monarquía absoluta moderna era anacrónica,
fuera de su tiempo, e incapaz de adaptarse a las nuevas circunstancias
y a las trasformaciones producidas en la sociedad y a la aparición
de un nuevo baluarte dentro de ella: la burguesía.
En la Europa del s. XVIII, muchos de los intelectuales optaron
por el cambio pero tomando la vía de la reforma. En
el s. XVIII estaba vigente la filosofía de
la Ilustración, aliada en algunos casos con
el absolutismo. Ciertos monarcas absolutos inspirados por
los filósofos se modelaron a sí mismos en el
ideal del rey filósofo. Un ejemplo de ello fue el monarcaJosé
II de Austria [2].
La filosofía intentaba afianzar una serie de principios
que contribuyeran a enflaquecer a un "orondo Antiguo
Régimen" y aportar argumentos de arranque a los
descontentos para implantar un nuevo sistema basado en el
liberalismo democrático. Los filósofos de la
Ilustración defendieron que el autogobierno era un
derecho natural de todos los seres humanos y que los gobiernos
derivaban sus justos poderes del consentimiento de los gobernados.
La Revolución Francesa fue una revolución social
de masas cuya apología fermentaba en el monopolio político
por parte de un estamento que se negaba a cualquier tipo de
cambio que trastocase sus privilegios.
Un primer acto revolucionario reseñable dentro de
este período sería la decisión por parte
del tercer estado de proclamarse en Asamblea Nacional, es
decir, como representante único del pueblo. La transformación
de los Estados Generales en Asamblea Nacional representó
una verdadera revolución jurídica y la consagración
del principio de la monarquía constitucional frente
a la de derecho divino, que se rubricó más tarde
en la Constitución de 1791.
El Antiguo Régimen cayó bajo la doble presión
de la burguesía y de las clases populares. Entre 1789
y 1791 la Asamblea Constituyente llevó a cabo una gran
reconstrucción de las instituciones políticas
francesas: fueron anulados los privilegios, derechos feudales
y señoriales y las correspondientes obligaciones y
pagos.
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La cabeza de Luis XVI
se muestra en público
tras su ejecución (grabado contemporáneo) |
La Constitución de 1791 supuso el
establecimiento de los principios fundamentales de un nuevo
régimen partiendo de lo afirmado en la Declaración
de Derechos; en el aspecto político se proclamó
la soberanía nacional ("la fuente
de toda soberanía reside en la nación")
y la división de poderes y la monarquía
constitucional como forma de Estado. La soberanía
popular significaba una inversión total de la anterior
teoría de la soberanía real. El poder ejecutivo
lo detentaba el rey, Luis XVI era "rey de los franceses
por la gracia de Dios y la voluntad de la nación"
pero con unos poderes muy limitados. El legislativo se delegó
en la Asamblea Nacional.
Se aprobó la Constitución Civil del Clero que
convirtió a los clérigos en funcionarios del
Estado y se nacionalizaron los bienes de la Iglesia.
No era, pues, un régimen democrático, ya que
diferenciaba entre ciudadanos activos y pasivos en función
de sus riquezas. Sólo fue un boceto con un diseño
poco trabajado.
La muerte de Luis XVI simbolizó la total ruptura de
la Revolución con el Antiguo Régimen. Su ejecución
tuvo lugar en la Plaza de la Revolución, hoy de la
Concordia.
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| J.-L. David - Napoleón
cruzando los Alpes |
El proceso revolucionario cambió de signo con la aparición
en la escena militar francesa de Napoleón Bonaparte.
Napoleón fue refrenado por un plebiscito y consagrado
por la presencia del Papa.
Napoleón consolidó las conquistas revolucionarias:
destrucción de las estructuras feudales, estabilización
del liberalismo económico, e instalación de
la burguesía como clase social dominante. Ahora bien,
quedaron suprimidos los ideales de democracia política
y de igualdad social.
Napoleón llegó enorgullecerse más del
código napoleónico en el que expresó
en leyes los principios de la revolución que de sus
cuarenta batallas.
Las naciones que se coligaban temerosas de que la situación
revolucionaria francesa se extendiese como la pólvora
vencieron a Napoleón en la "batalla de las naciones",
Leipzig. Este ejército coligado se encaminó
contra Paris en la llamada campaña de Francia.
Luis XVIII vivió exiliado en varios países
europeos hasta que se convirtió en rey después
de la primera abdicación de Napoleón, que tuvo
lugar en 1814. Este monarca quiso restablecer un gobierno
para un país que había pasado por una Revolución
y por el mando de Napoleón introduciendo características
liberales en su régimen real. La Carta que promulgó
en 1814 prometía en principio un gobierno representativo
(con dos cámaras, una hereditaria y otra electa), libertad
de prensa y mantenimiento de las reformas agrarias de la Revolución.
| La Europa de la Restauración |
Las naciones vencedoras deseaban implantar un sistema de
seguridad colectiva sometiendo la vida internacional a un
derecho que no fuera el de la fuerza. La obra de estas naciones
inspiradas en el Antiguo Régimen iba encaminada a restaurarlo
y a destruir no sólo la configuración actual
del mapa, sino también las ideas difundidas por la
Revolución Francesa. El nuevo orden europeo lo definirían
cinco potencias: Inglaterra, Rusia, Austria, Prusia y Francia.
La Restauración fue como la reorganización
de la política de los países europeos conforme
a los principios del tradicionalismo o simplemente como el
restablecimiento institucional del Antiguo Régimen.
Se realizó en el Congreso de Viena en 1815, y en contra
de ella se desataron las oleadas revolucionarias de 1820,
1830 y 1848. La Restauración se concreta en dos hechos
importantes: la configuración de un nuevo mapa europeo
y un sistema de equilibrio internacional (la Santa y la Cuádruple
Alianzas).
El término restauración en Francia
fue usado para indicar el restablecimiento de la rama de la
familia de los Borbones, en la figura del monarca Luis XVIII.
Los dos pilares básicos del Antiguo Régimen
eran la monarquía absoluta (trono) y la iglesia (altar),
y la Restauración les devolvió sus antiguas
atribuciones. El tradicionalismo suponía una utopía,
una vuelta al pasado, pero aceptando unos valores nuevos.
Los autores de la Restauración se basaron en las
ideas de una serie de teóricos que, a partir de las
"Reflexiones sobre la República en Francia",
del ingles E. Burke, defienden el principio del origen
divino del poder monárquico, a través
del Papa, representante de Dios en la tierra (es decir, alianza
entre trono y altar). La monarquía tenía un
carácter absoluto: el rey era el propietario legítimo
de la nación y no tenía que rendir cuentas a
nadie nada más que a Dios. Por lo tanto la soberanía
popular y las constituciones eran un atentado contra esa propiedad:
el hombre no tenía facultad para limitar ese poder
proveniente de Dios.
Otros teóricos fueron Luis de Bonald, filósofo
y político francés defensor de los principios
monárquicos y religiosos (Teoría del poder
político y religioso, 1796), Ludwig von Haller,
Montalembert y Joseph de Maistre, en cuya principal obra política,
Consideraciones sobre Francia (1797), presenta la
Revolución Francesa —sujeto central de sus reflexiones—
como un acontecimiento satánico y "radicalmente
malo", tanto por sus causas como por sus efectos. Enemigo
declarado, al igual que el filósofo británico
E. Burke, de las ideas propugnadas por la Ilustración,
condenó igualmente la democracia, por ser causa de
desorden social, y se mostró firme partidario de la
monarquía hereditaria.
Los principios de la Restauración surgen de las ideas
tradicionalistas ya comentadas y que serán aplicados
después a la práctica en el Congreso de Viena:
- Principio de legitimidad. Es la devolución
del trono a su legítimo poseedor, el rey, que lo
recibe de Dios y al que nadie, ni ninguna institución
(es decir, constituciones) le pueden arrebatar o limitar
su poder (carácter absoluto de la monarquía).
Las monarquías, por tanto, no estuvieron limitadas
por ninguna constitución revolucionaria o documento
que recordara a Napoleón o alguna revolución,
excepto en el caso de Francia, país en el que para
poder negociar y mantener la paz y el equilibrio se realizó
una carta otorgada.
- Principio de equilibrio. Recaba un nuevo
orden internacional dirigido por las grandes potencias,
ya que existe una relación entre el poder de un país
y la responsabilidad internacional que le corresponde desempeñar.
Se aplicó el principio regulador, con la necesidad
de restaurar el mapa, para plantear un equilibrio de fuerzas,
y que ningún país fuese hegemónico.
- Principio de intervención o solidaridad.
Consiste en el derecho a intervenir en los asuntos internos
de un Estado cuando lo que sucede en él repercute
a los demás o solo para restaurar por solidaridad,
los derechos de un rey legítimo.
Se aplicó el principio de intervensionismo político,
se aceptó que las potencias europeas interviniesen
en los intereses de otras bajo la justificación que
se deseaba no poner en peligro el equilibrio internacional.
Esto es algo propio de la sociedad contemporánea,
precedente de la O.T.A.N. y el Pacto de Varsovia.
| La Restauración de Europa:
el Congreso de Viena, la Santa Alianza y la Cuádruple
Alianza |
Tras la derrota de Napoleón y con la firma del Tratado
de Paris (1814) entre Francia y los estados coligados se estipuló
la vuelta de Francia a las fronteras de 1791 y la reunión
de un Congreso Internacional para regular la reorganización
del mapa europeo y la paz continental. Lo primero se realizó
en Viena y lo segundo en las Alianzas.
El Congreso se celebró entre 1814-1815, pocos días
antes de Waterloo. Participaban, en especial, las cuatro grandes
potencias: Rusia (representada por Neselrode y el propio Zar
Alejandro I), Austria (por Metternich y el emperador Francisco
I), Prusia por (Hardenberg y el rey Federico Guillermo III)
e Inglaterra (por Castlereagh). Más tarde, Francia
gracias a Talleyrand consiguió ser admitida en el grupo
de los "grandes" en el Congreso.
Las mismas ambiciones de las potencias dividieron el sentido
político en dos bloques: Inglaterra y Austria, y Rusia
y Prusia. Estas rivalidades enfrentaban a Rusia con Austria,
porque las dos pretendían expansionarse por los Balcanes
ante la descomposición del Imperio Turco, y con Inglaterra,
porque Rusia deseaba el predominio en el continente e Inglaterra
quería un equilibrio para conservar su hegemonía
en el mar. Austria rivalizaba con Prusia puesto que el engrandecimiento
de la segunda podría unificar Alemania, acabando con
la hegemonía austriaca.
La combinación de principios y ambiciones de las potencias
dio como resultado la configuración de un nuevo mapa
europeo que favorecía a las grandes e ignoraba las
realidades y deseos nacionales de otras. Los cambios geopolíticos
que se produjeron fueron los siguientes:
Francia volvió a sus fronteras de
1791 y, después del Imperio de los Cien Días,
el Congreso decidió rodearla de unos estados tapón
para evitar su engrandecimiento: al norte los Países
Bajos (Holanda, Bélgica y Luxemburgo); al este la Confederación
Helvética que pasó de 12 a 26 cantones; al sureste
el reino de Piamonte-Cerdeña, agrandado con Saboya,
Niza y Génova.
Rusia recibió Finlandia, Besarabia
y las dos terceras partes de Polonia, aunque Cracovia quedó
como república independiente. Rusia se convirtió
en la mayor potencia continental.
Austria renunció a Bélgica
y recibió en compensación el reino Lombardo-Veneto
del norte de Italia, una parte de Polonia, las provincias
Ilíricas y el Tirol.
Prusia tomó una parte de Polonia
(Danzing y el ducado de Pozen), la Pomerania sueca, parte
de Sajonia y la rica zona de Renania al oeste de Alemania.
Pero quedó separada en dos partes por Hannover y Francfort.
Inglaterra obtuvo una serie de puntos estratégicos
que la convirtieron en la dueña del mar: Malta y las
islas Jónicas (el control del Mediterráneo);
la isla de Helgoland y Hannover (el control del mar del Norte
y del Báltico); el Cabo, Ceilán, y algunas islas
en las Antillas.
Alemania no restableció el imperio
sino que creó la Confederación Germánica
formada por 39 estados independientes que sólo tenían
en común una dieta bajo la presidencia de Austria [3].
Otros cambios: Dinamarca perdió a
Noruega y se agregó a Suecia; a cambio Dinamarca recibe
Holstein, Schleswig y Lauenburgo. Italia quedó dividida
en siete estados.
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| J.-B. Isabey - El Congreso
de Viena |
Después de la obra de reestructuración de Europa
llevada a cabo en el Congreso de Viena era necesario un sistema
político de seguridad para mantenerla sobre todo después
de la vuelta de Napoleón frente a las apetencias de
cualquier potencia y frente a las ideas revolucionarias.
La Santa Alianza fue un pacto propuesto
por el zar y firmado por Rusia, Austria y Prusia en principio,
y secundado más tarde por la mayoría de los
estados presentes en Viena, a excepción de Inglaterra
y Turquía. Era una alianza basada en el compromiso
de gobernar siguiendo los "principios de las Sagradas
Escrituras" de una manera paternalista y de prestarse
ayuda. No fue más que una declaración de buenas
intenciones, aunque se olvidó por un instante que la
religión nunca fue base de unión internacional.
La Cuádruple Alianza. Inglaterra
fue más práctica que el místico zar ruso
y temerosa de un posible engrandecimiento de Francia y del
aumento de la importante Rusia, propuso una alianza de los
cuatro grandes. Esta idea la impulsó inmediatamente
Metternich porque vio la posibilidad de crear un consejo permanente
de vigilancia del orden establecido y de intervención
en el país donde el legitimismo pudiese peligrar. En
noviembre de 1815 Inglaterra, Rusia, Austria y Prusia firmaron
la Cuádruple Alianza (que se convierte en Quíntuple
al incorporarse Francia en 1818), que tenía como puntos
principales garantizar los tratados impuestos a Francia y
celebrar reuniones periódicas para solucionar los problemas
europeos. Nació así la Europa de los congresos
o sistema Metternich, que es el que va a regir las relaciones
internacionales entre 1815 y 1830.
El Congreso de Viena, al reinstaurar el Antiguo Régimen,
creía haber enterrado las ideas liberales y nacionales.
Pero las ideologías no se extinguen por decreto; a
lo sumo fueron obligadas a esconderse pero continuaron vivas
en una red de sociedades clandestinas que recorrieron el continente
minando la Europa de la Restauración.
NOTAS:
[1] La monarquía absoluta
supone un sistema de concentración de poder
en la corona, esta reunía todos los poderes
del estado. La corona era la cúspide de
todo poder, ya que Dios era quien concedía
ese poder porque él era la fuente de todo
poder. El mejor ejemplo se encuentra, quizá,
en el reinado de Luis XIV de Francia (1643-1715),
y su declaración "L'Etat, c'est moi"
("El Estado soy yo"). (Volver)
[2] José II (1741-1790),
emperador del Sacro Imperio Romano Germánico
(1765-1790), que trató infructuosamente
de reformar y unificar los dominios austriacos
de los Habsburgo. (Volver)
[3] Congreso permanente de delegados
de los estados. (Volver)
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