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Filosofía Moral. 1

 

 

  • TEMA 3: LAS ESCUELA ESTOICA: SÉNECA “EPÍSTOLAS MORALES A LUCILIO”

Séneca es uno de los autores latinos que le correspondió acuñar el lenguaje latino, lo cual, lo dotó lo suficiente como para hablar de la interioridad humana. Habló del problema de la libertad interior y de la felicidad unida al problema de la autarquía, el único lugar real donde cabe buscar la felicidad auténtica es en la libertad interior, en mi propia interioridad. Mi felicidad depende de lo que haga yo y no mi relación con el mundo.

Esta libertad es ajena a los bienes externos, la felicidad no quiere decir que estemos felices porque nos pasa cosas buenas, aunque tengamos problemas, también podemos ser felices con los problemas.

Las pasiones hay que suprimirlas radicalmente, la libertad humana es un auto asumirse, abstraerse, estar encerrado en sí mismo, contrapuesto a una alienum: ser de otro. Mi felicidad no depende de mi sino de factores exteriores a mí. Hay que crear una actitud interior:

Se habere us alienum esse: alienarse a otro, ser de otro. Hay que evitar esto.

No consiste en producir modificaciones en el mundo lo que hay que cambiar es nuestra actuación, nosotros mismos frente al mundo, que no depende de contingencias externas. Hay que modificarse, el trabajo constante con uno mismo tiene un fin fundamental que es esa libertad interior y alcanzar ese estado de felicidad.

Séneca va a tener influjos del pasado que van a ser muy importantes. También hay una influencia de la filosofía cínica. “... para llegar a las riquezas, el camino más corto es rechazarlas...”. Séneca, es quizás, el autor pagano que más se acerca al mensaje evangélico de aquel momento.

La curación del alma y la moderación:

Séneca propone la extirpación de las pasiones que son vistas como tentaciones y la  versión del pecado que es un concepto muy novedoso. Séneca va a concebir la filosofía como una nueva teoría, no como algo que se puede aprender y olvidar sino como algo fundamental, el remedio, la medicina para salvar o sanar al alma humana, el individuo que ha crecido tiene que hacer algo con su vida para alcanzar la verdadera ciencia, uno mismo debe saber cuidarse.

La función de la filosofía es una función terapéutica, no consiste en argumentaciones, palabras y discursos sino en obras para dirigirse a uno mismo, obrar en uno mismo, la teoría de la interioridad del alma.

Epístola 53 – 9: 

La filosofía es obrar en uno mismo. Aplicar la terapia al estado enfermizo que se llega a adquirir.

Epístola 16 – 3:

La filosofía no es una actividad que se ofrezca a la ostentación, no es un ejercicio para compartir, es para conseguir la tranquilidad.

Tampoco consiste en pasar un rato, los textos de Séneca (sus cartas), son una invitación teórica a que cada uno nos pongamos en camino de hacer eso.

Un tema muy importante para Séneca es la libertad interior y la felicidad que consiste en la virtud, si uno consigue ser virtuoso, se consigue ser feliz. La persona virtuosa es aquella que ha conseguido tener bajo su control aquello que radica de la felicidad.

Todos los bienes externos, para un estoico, son indiferentes. Ninguna merece la pena obtenerlas por sí mismas, no son componentes de la felicidad humana. Lo único que tiene valor intrínseco es aquello que tiene una virtud de tipo de aptitud ante los bienes o males que nos suceden.

SÉNECA: Epístolas a Lucilio

  • Obrar uno consigo mismo conduce a la Felicidad.

  • Invitación a la práctica de la Filosofía; no es un tratado de  Filosofía.

  • Reflexiona sobre la escuela epicúrea y la aristotélica.

  • Inventa un lenguaje nuevo.

Postura estoica:

  • Lo interior frente a lo exterior.

  • Formación de la individualidad.

Epístola V (1): Felicidad es hacerse mejor en el interior y en silencio (retiro momentáneo para encontrarse a sí mismo en soledad), es decir, sin llamar la atención, sin hacer ostentación del cambio o transformación hacia ese modelo estoico. Que nada en ti denote que eres distinto en la intimidad.

§         Frente a EPICURO y su filosofía de la comunidad, está la individualidad estoica.

§         Frente a las comunidades epicúreas cerradas a la sociedad establecida, un hombre estoico en sociedad. 

§         Ciudadano del mundo (ideal) vivir la vida: Qué, cómo, cuándo y dónde te ha tocado vivir.

§         Supresión de todos los deseos: dominio de sí mismo.

§         Esclavo de sus pasiones: todos debemos ser iguales interiormente (ética, moral), dominando las pasiones, aunque seamos diferentes exteriormente (jurídica, social).

Epístola XXXI (11):  Vida del alma (divinidad interior). Punto de partida optimista. Le dan un significado ético –moral a términos socio – jurídicos. La injusticia social no es criticada (acción externa), sino que es un renuncio interior (mundo interno).

Epístola V; XIII: No se debe anticipar el futuro. Vive el presente (Carpe Diem). La previsión y la imaginación del futuro es un mal que produce ansiedad en el presente.

Epístola XVI (9): La Filosofía no consiste en palabras, sino en obras. La vida interior está muy relacionada con la vida natural. Lo natural es limitación. Si un deseo es ilimitado no es natural, sino que proviene de la opinión (social).

Epístola XXIII (3): La Felicidad y la alegría es interior y no depende en absoluto de lo exterior que está sometido a la Fortuna (fuera de control). El fin del estoicismo es la búsqueda de la felicidad, la tranquilidad del ánimo interior.

Epístola 71 – 7: Establece una tesis muy importante. Es imposible alcanzar la libertad interior si uno no consigue liberarse de los bienes externos. Todos los bienes que no son de uno, deben ser tratados como si fueran indiferentes, lo único que es auténtico, lo que tiene valor para Séneca es el valor en sí que es la virtud del alma. Nos hace una invitación al desprendimiento de los bienes exteriores,  no tienen el mismo rango respecto a la virtud y el valor en sí, ninguna de esas cosas que son indiferentes son constitutivos para la felicidad humana, no tienen ningún valor porque nada de las cosas exteriores dependen de mí, no están bajo mi control (despego de esos bienes externos).

Otra tesis es algo que tiene virtud y valor en sí:  El valor en sí es considerado como el sumo bien y no admite grados. Cuando alguien se gana ese estado, está en el sumo bien y pase lo que pase en el exterior, a su libertad interior no le afectará nada.

La relación entre las cosas indiferentes (si ese alguien consigue esa libertad interna no le afecta interiormente sino superficialmente). Aunque la tortura duela, no hay que dejarse llevar por la desesperanza, hay que hacer que ese dolor sea superficial y no nos invada, no hay que tenerle miedo.  

Séneca, dice, que esas cosas que nos afectan superficialmente son irracionales y cuanto más se acerquen al interior de la persona son racionales, lo racional mantiene firmes sus convicciones.

El único bien es la virtud que esta ubicada en la parte más noble de nosotros, en la parte racional y más noble, tiene que ver esto con el juicio estable y verdadero (que es muy importante en cuestiones acerca de lo moral).  

Hay que distinguir en este juicio verdadero:

  • Que cosas tienen un valor verdadero

  • Que cosas tienen un valor secundario

Los bienes externos son iguales entre sí, respecto a los deseos que tenemos hay que  eliminar las pasiones.

Epístola 85: Si nosotros damos paso a la pasión en cualquier sentido, la razón no tiene control sobre ella (“...será arrastrada por un torrente... la pasión por muy pequeña que sea no obedece a leyes...”) no importa la intensidad de esa pasión, si la dejamos pasar, la razón no podrá detenerla. Hace una crítica a la filosofía Aristotélica.

Es mejor evitar que ninguna de esas pasiones pasen porque cuando entran hay que intentar sacarlas aunque nos duela y esa enfermedad consiste en una agitación del alma, para ello se utilizará la terapia del alma.

Hay que tener pasiones con moderación. El mal consiste en flaquear en esos males, la libertad humana consiste en no flaquear. Esas cosas exteriores que se colocan dentro de nosotros, eso es un mal porque nos afectan y les hemos dejado pasar.

Metáfora del escultor:

Un buen escultor es el que no le importar el material que sea le, vale cualquiera que le demos y con él hace la obra más perfecta, en la medida que el material lo permita. Nosotros debemos darle a nuestra vida la figura más perfecta que podamos. Los materiales con los que vamos a trabajar van a ser los bienes y nuestras pasiones y saber relacionarse uno mismo. La vida es el arte de vivir, para los estoicos consiste en todas estas cosas.  

Epístola 118: “...cuidado de uno mismo...” Uno se conoce a sí mismo cuando se enfrenta al exterior, cuando te enfrentas al mundo y te enfrentas a esas pasiones. Plantearnos situaciones en la que demostremos que somos personas moderadas. Hay que preguntarse ¿Quién soy?

La tentación no es intrínseca, es muy importante y es parte de la vida humana, ¿quién soy yo?, no lo sabemos hasta que no seamos tentados. Uno se esculpe a sí mismo. Una vez que empieza la pasión es difícil frenarla y luchar contra ella, lo mejor es no tenerla.