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1.
Introducción:
La fotografía y el dibujo son lenguajes plásticos
que tienden a fusionarse gracias a la ruptura de fronteras
que se dio en las artes visuales; la aplicación de
estos lenguajes al campo de lo social intenta comprender las
relaciones socio-culturales como totalidad. Este encuentro
entre arte y vida, intima con la realidad, para intentar obtener
una compresión del laberinto en que se ha convertido
el destino del acontecer cotidiano para dar respuestas creativas
a este conflicto.
Se establece un alejamiento del idealismo, del romanticismo
y su tipología en el campo de lo estético, lo
filosófico y lo sociológico.., para ir al encuentro
de un empirismo de la utopía como concreción
histórica. Es esta la búsqueda de revelaciones
simples, propias del día a día de la cultura
urbana popular, como las verdades que se encuentran plasmadas
en esta serie de fotografías participativas y dibujos
referenciales, del barrio caraqueño Bucaral, ubicado
en la Castellana, en las cercanías del Ávila.
Se inicio este proyecto en junio del 2003, a lo largo de varios
meses a través de una aproximación a la visión
del mundo de los miembros de esta comunidad, y a principios
del 2004 se inicio la recopilación de las memorias
de vida, que se convirtieron en una investigación con
vida propia “Verdades de Bucaral, memorias de vida.” (nota
a pie de página: Investigación que tuvo como
antecedentes la recopilación del testimonio de Luis
Zambrano, publicado por la Dirección de Museos del
Conac, con el titulo “Luis Zambrano, Tecnologo Popular”-autor:
Eduardo Planchart Licea- y la investigación de memorial
oral y fotografía auto-representativa, “El Mercado
de Catia”, experiencia expuesta y testimoniado con participación
del taller de fotografía Roberto Mata, experiencia
expuesta y testimoniada en un catálogo del Mujabo,
2000.) Como un proceso paralelo a la recopilación de
la memorial oral urbana, se inicio la investigación
de fotografía participativa de Diana López y
los talleres de dibujos referenciales con niños, adolescentes
y adultos. Investigación de la cual surgieron decenas
de fotografías, que revelaron su intencionalidad, y
generaron una toma de conciencia de la acción fotográfica
gracias a los talleres donde las imágenes fueron contextualizadas,
y ordenadas por cada uno de los participantes en cuadernos
de dibujo, acompañadas de reflexiones escritas; se
realizo de esta manera un proceso de concientización
y curatorial participativo Talleres similares se realizaron
para crear los dibujos referenciales, donde se proyecto la
percepción de la realidad y visión del mundo
de los bucaraleños.
Este tipo de investigación visual dentro de la obra
de Diana López, tiene uno de sus antecedentes en la
investigación visual “Esto no es un martillo”, 1995
(expuesta en la Sala Mendoza en 1997), donde niños
de diversas nacionalidades realizaron fotografía auto-representativas
y luego retornaron junto a la artista a seleccionar y titular
las imágenes. Los dibujos referenciales han sido utilizado
por disciplina como la geografía urbana y la como vía
de aproximación a la percepción del espacio
por sus usuarios, diversos campos de la psicología
analíticas para adentrarse en el inconsciente y generar
procesos terapéuticos. Estas metodologías visuales
se emplearon para obtener un acercamiento a una mirada al
interior de la comunidad para su compresión y ayudar
a generar respuestas de acción participativa.
2. Diferencia entre fotografías representativas
y dibujos:
Las
fotografías acentúan las diferencias entre el
espacio público y el privado, al ver y sentir el espacio
como fragmento, es este un imperativo que impone el recuadro
del visor a la composición, visión que se distingue
por la transmitida por los dibujos, pues es determinada por
la imaginación y guiado por la línea como huella
del Ser, por tanto se plasmar el espacio vivido e imaginado
como totalidad, pues se desea representar la vida cotidiana
en toda su trama. Y cuando se representa un fragmento de la
realidad, se tiende a percibir como unidad, tal como ocurre
con la representación de Kevni Barrera de algunos personajes
típicos del barrio como taparon y el vendedor de tizana,
donde también se trazan las acciones que realizan los
personajes: tumbar mangos en un caso y en el otro vocear lo
vendido o sea la tizana.
El dibujo a diferencia de la fotografía nos pone
en contacto de manera directa con el imaginario, y la percepción
simbólica de la realidad, a diferencia de la fotografía
que nos enfrenta a una imagen inmediata muy cercana a la realidad
mediada por un mecanismo que tiene como uno de sus objetivos
capturar la espontaneidad, sin embargo la intencionalidad
no se establece de manera nítida ni tan subjetivizada
como ocurre con el dibujo que habla por si, y no exige la
necesidad de talleres para adentrarse en ellos; lo cual no
ocurre con las series fotograficas, pues para interpretarlas
y acercarse a su proceso cognocitivo es necesaria la palabra
y la realización de talleres para este fin.
La ordenación de estas miradas en un espacio es una
situación de tabula rasa, donde se debe se busca recuperar
la mirada que se tuvo para generar la fotografía. Se
establece también una clara distinción entre
los dibujos y las fotografías entorno a las creencia
religiosas públicas y privadas, pues se dibujan sólo
una expresión religiosa como lo es la cristiana a través
de la capilla. A diferencia de lo que ocurre con las fotografías
que documentan la multiplicidad de creencias religiosas. Estas
distinciones también dan en relaciones de oposición:
-
Luz- oscuridad:
Son realidades estéticos, y de alta significación,
al estar relacionada la luz a la seguridad, situación
que se opone en los cuadernos a la oscuridad que domina
en algunos callejones. Esta oposición manifiesta
el deseo de iluminar todo el sector. Las palabras complementan
la intencionalita de esta oposición como señala
Nairoby Blanco:
“En el dispensario hace falta luz en la parte
de abajo”,
-
Espacios abiertos-espacios cerrados:
Los espacios abiertos versus los espacios cerrados y enrejados,
también tienen presencia, y poseen diversas significaciones:
la primera asociada a una necesidad de espacios abiertos
para el esparcimiento y la otra a una solución
privada de seguridad; aspecto que se complementa con el
predominio de ventanas metalizadas en los pisos superiores
y balcones, lo cual genera un tipo particular de comunicación
debido a lo estrecho de los callejones. Esto crea una
dialéctica particular en el hogar entre lo intimo
y lo público, pues en algunas áreas se enfatiza
esta separación y en otras se distiende como ocurre
con el balcón.
-
Urbano-natural
Lo urbano versus lo natural, es otra constante en las
fotografías al destacar la ausencia de árboles
dentro del barrio y su presencia tanto en el Avila como
en los jardines de las quintas y residencias que rodean
el Bucaral.
3. Similitudes entre fotografias participativas y
dibujos referenciales
Diversas
series fotográficas como dibujos referenciales destacan
la importancia de la plazoleta y su iluminación por
ser un espacio de entrada al barrio, es uno de los lugares
más apreciadado esteticamente y simbolicamente, pues
expresa el mejoramiento de la calidad de vida que se han dado
en la comunidad. Un ejemplo de esto son las palabras que acompañan
estas imágenes: “Yo tire esta foto porque me gusta
la pared.” (Juan José) “Esta es una de las paredes
que les pegaron una serie de piedras y Nuris esta recostada
de la pared.”(Nairoby Blanco).
Entre los hitos simbólicos asociados a la seguridad
y estabilidad como son la iglesia, el dispensario, el hogar,
ocupa un lugar fundamental la cancha de de usos multiples,
tal como se manifiesta en la serie de dibujos de Kevin Barrera,
en uno de ellos se representa como jugador lanzando la pelota
a la canasta y ubica este espacio al lado de su casa, realidades
que une a través de una línea sinuosa que unee
estas dos realidad y las aisla del espacio exterior. Se expresa
a través de este dibujo un deber ser individual y colectivo
como es la unión del deporte a la cotidianidad.
En los dibujo de Mónica Morón Lugo el centro
visual y simbólico son los placeres que todo niño
encuentra en las bodegas y en los vendedores de alimentos
y granjerías, realidad que se vincula con la basura.
Este recorrido visual se inicia en un árbol de mango
inexistente ubicado en el interior del barrio imaginado, del
cual tumban sus frutos propios de la comunidad, que viven
de traer mangos y otras frutas al barrio; no sólo están
presentes en los dibujos de Mónica, sino en también
Kevin dedica un dibujo a este anhelo de tener árboles
dentro de su sector.
Para Mónica la dimensión del juego esta presente
en sus dibujos a través de una rayuela, junto a elementos
de su entorno social, junto a una rayuela y una plantas en
maceta; rasgos que se repiten en el dibujo de Daimara. Al
igual que Kevin unen la dimensión del juego con el
hogar , Se podría expresar a través de estas
distinciones, las relaciones que las convenciones sociales
establecen entre el juego y el sexo.
En otra de las representaciones deportivas de Kevin dibuja
un campo de juego sin jugadores, en una visión esquemática,
desde una perspectiva aérea, delinea así un
fragmento de la realidad significativo para la comunidad.
Expresa una situación contraria al dibujo realizado
por Mervin Rodríguez, donde la cancha esta integrada
con jugadores, a pesar de tener un sentido utópico,
pues esta ubicada en Valencia, el interior de Venezuela.
3.1. Dimensión ética.
En
la fotografía participativa y los dibujos referenciales
los participantes afirmaron una posición entre los
que es y lo que debería ser; como se manifiesta en
la fotografía de Angel Teran, que muestra a un hombre
pintando las paredes del barrio, acción que complemente
con una reflexión de un fuerte carga etica: “Para que
vean la Venezuela que queremos.” sin embargo no se detiene
este discurso en la acción de lo posible, sino reconoce
la cultura del trabajo y se identifica con ella, esto se manifiesta
al afirmar de otras imagenes :“Esta foto es un señor
que esta instalando los bombillos del callejón 3”,
“Este es el callejón con los bombillos prendidos.”
Esta dialéctica nos acerca de manera vivida a la
intencionalidad de estos fotógrafos amateur, tal como
se evidencia en el cuaderno de Juan José Acosta, al
acotar de varias de sus fotografías: “Yo tire esta
foto por que me gusta cuando arreglaron el callejón”,
“ “Yo tire esta foto por que quedo bonito el callejón”,
“Yo Tire esta foto por que están trabajando.” Se percibe
en ellas tanto los problemas de la comunidad como las soluciones
que se les está dando, posición que afirma una
visión crítico constructiva. Estos rasgos se
destacan al dirigir Juan José y Zoraylin su discurso
visual y sus palabras al mural del artista David Bello en
la entrada de Bucaral, sobre la cotidianidad del sector, ante
él niños y adolescentes no sólo se limitaron
a un juicio estético sino se destacaron problemas latentes
en la comunidad:
“Yo tire esta foto porque me encanta el mural que hizo el
poeta David Bello. Y por la basura que no combina, porque
se llena y el mural queda feo.” Es esta una apreciación
compartida por niños y adultos, que se evidencio tanto
en las entrevistas realizadas como en las fotografías
y comentarios que las acompañaron, donde se combinan
la dimensión de lo estético y la salubridad
de la comunidad. Esto también se manifiesta en las
palabras de Zorailyn: “Esta foto la tome para que vean lo
lindo que se ve nuestro sector Bucaral, pero un poco sucio…,.”
Expresan el agrado de la comunidad por la creación
del mural “Reflejos de Bucaral”, por mejorar la percepción
que tiene la comunidad de si misma y genero a su vez un proceso
concientización de logros y problemas colectivos. De
igual manera se asumio una actitud positiva hacia los valores
que muestran en el mural “Reflejos de Bucaral”, 2004, como
son la tradición, la música, el deporte, el
descanso, el trabajo que al ser representados plásticamente
reforzaron la identificación de la comunidad con sus
propios valores culturales y espirituales, esto se expresa
en la cantidad de fotografias tomadas de él, como en
los comentarios que las acompañan:
“Lo que a mi más me gusta del sector, gracias al
profesor David Bello.” Zoraylin Nuryaham Martínez;
“Yo tire esta foto por que me encanta el mural que hizo
el poeta David Bello.”(Juan José Gonzalez)…
En estas fotografías y su discurso destacan el universo
de los valores éticos, tanto para el bienestar del
sector como del país, se asume una posición
para accionar esta dimensión de transformación,
por ejemplo a través del deporte, las creencias religiosas,
el trabajo, y la solidaridad. En este sentido, Ender González
fusiona en sus imagenes y palabras el deporte como destino
creador de un aprendizaje que crear vías para mejorar
la calidad de vida, pues esta actividad exige la coordinación
de esfuerzos colectivos para lograr un fin:
“Las barras son bonitas”, “Los niños están
jugando béisbol”, “Yo, Ender soy un jugador de Futbol
junto a mis compañeros”
De
igual manera uno de sus dibujos Kevin Barrera reubica la cancha
al lado de su casa, como una manera de fusionar estas dimensiones,
a través de su imaginario expresa la necesidad del
deporte como una aprendizaje para la vida, por expresar el
constante entrenamiento, el trabajo en equipo para lograr
un fin, el bienestar que da el conocer los límites
físicos, y la satisfacción del triunfo y perder
como una mayéutica al futuro éxito; visión
que se opone a la intolerancia, a la concepción del
destino como golpe de suerte, como juego de azar y no como
resultado del esfuerzo sostenido y del apoyo mutuo.
A través de la proyección del imaginario que
se da en los dibujos, se expresa la necesidad de estabilizar
equipos deportivos y la creación de campos, así
cuando Mervin dibujo un campo de béisbol, no lo ubican
en el sector, sino en Valencia debido a la ausencia de campos
accesibles para practicar este deporte. Este deseo se observa
también desde otra perspectiva, en los dibujos de Mónica
Morón, al eliminar en su dibujo la calle principal
y el espacio para aparcar los carros para transformarlo en
campo de juego y crear una reja a la entrada del barrio, junto
al dispensario. Delinea un deseo individual y colectivo, que
reconstruye de manera utópica el espacio urbano vivido,
para crear otro donde se intensifiquen las relaciones sociales
más humanas.
Las fotografías participativas tienen muy presentes
valores como el trabajo y la educación, y se expresa
esto tanto en las imágenes y las afirmaciones que las
acompaña: “Los obreros están trabajando”(Ender
Gónzales), “En estas fotos están pintando las
rejas”(Nairobi Blanco), “En la escuela Remanso hay niños
que están aprendiendo cosas.” , “Este es Eduardo pintando
un callejón de mi casa”; “A mi gusta esta foto porque
están arreglando las ventanas y bueno por eso me gusta
la foto”(Eva Marina Lugo), “Para que se vea el modulo, el
mural y a los obreros cuando están trabajando”, “Para
que vean la Venezuela que queremos”(Angel Terán); “Yo
tire esta foto porque estabamos estudiando”¨, “Estabamos
en clase y algunos jugando”(Juan José Gonzalez).
3. 2. Dimensión lúdica:
Existen una serie de dibujos sobre los recorridos realizados
por los participantes para trasladarse a espacios de diversión
que manifiestan los valores y necesidades relacionados a la
dimensión lúdica. Así, en todas las representaciones
de esta temática Mónica, vincula la diversión
a uno de sus mayores placeres como es el tomar jugos naturales,
siguiendo la estructura del comic, escribe: “aquí esta
mi familia tomando jugo de parchita”, al dibujar esta escena
delinea un viaje de diversión a la playa junto a su
familia, a donde se movilizan en una camioneta. Dentro de
esta concepción del espacio imaginado no existen desviaciones
de Bucaral a Playa Escondida, sitio ubicado en el litoral
central, pues la niña dibuja una carretera que comunica
en línea recta la comunidad y la playa. Para ella no
existien lugares que llamen su atención en el recorrido.
Y se representa en la misma hoja diversos momentos y acciones,
como es el traslado al litoral y a sus primos caminando sobre
las dunas de arena para llegar a la orilla del mar. Se establecen
por tanto varios momentos y lugares en la misma representación:
el inicio del viaje, representado por la camioneta en cuyo
interior viaja su familia, el trayecto en la carretera, la
caminata que deben realizar para acceder a la playa; y, de
allí en adelante la acción se desencadena de
manera libre en la orilla del mar. El tercer dibujo de Mónica,
expresa en un mismo plano otros momentos y lugares de diversión
que conviven en el mismo espacio dibujistico, la ida directa
de la casa al Parque Humboldt sitio de diversión, donde
representa diversos momentos lúdicos. En este dibujo,
se delinea también al vendedor de jugos. Dentro de
este plano de diversiones las situaciones de desagrado también
se hacen presentes, como son los miembros de la comunidad
que no botan la basura en sus recipientes, si no la tiran
fuera de ellos. Acción que también se encuentra
presente en las diversiones que dibuja Mervin, en una de ellas
se representa montado en un muro agarrando mangos, al otro
extremo se ven los potes de basura acompañados de las
frases: “No botar la basura en el suelo, no rebotarla en el
suelo”.
En
otras expresiones estéticas coinciden Mervin, Mónica,
y ….. al representar una de las diversiones de los niños
de la comunidad, hacer recorridos por las quintas cercanas
que identifican por los frutos o golosinas que les regalan.
Lo cual se ha convertido en una costumbre, pues es se encuentra
presente en los en los testimonios orales de la generación
anterior, quienes recuerdan como se iban algunas tardes a
las quintas a buscar cambures y panecillos, y en diciembre
recuerdan la entrega de bolsas con chocolates de algunas quintas
a los niños de la comunidad.
Estamos ante relaciones sociales donde se percibe el campo
de lo lúdico y del imaginario de los niños y
adolescente de Bucaral, donde se evidencia la realidad que
dominan parte de su vida, como es la aridez de lo urbano a
pesar de estar en la cercanías del Avila, pero ¿por
qué se da esta situación? Sera acaso porque
la vida de Bucaral se cierra sobre si misma, como un destino
que lleva siempre a un retorno, tal como se observa en la
delimitación que se hace en casi todas las representaciones
del barrio, tanto fotográficas como dibujisticas. En
cuanto a las fotografías participativas la tendencia
dominante es la diversión al interior de la comunidad,
como se observa en la imágenes centradas en tomas de
jugadores de fútbol y béisbol en las calles,
sólo dos series están dedicados a lugares fuera
de la comunidad como son la ida a una piscina de las gemelas
Blanco y los niños de la familia de Ana Teresa en sus
juegos en el Parque del Este y la Cota mil.
4. Estética:
Los criterios estéticos o lo considerado bello por
la comunidad, se evidencia en las fotografías a través
de elementos propios de lo público, como es el frisado
de las casas, la iluminación, las fachadas .“Esta foto
la tome porque no me gusta como se ven las casas, o mejor
dicho esos bloques rojos.” (Zurailyn Nuryaham).
El
valor estético se expresa en la visión del mundo
de Zurailyn, quien manifiesta una empatía por la naturaleza,
aunque cuando sea inaccesible, pues el Bucaral a pesar de
estar en las cercanías del Avila esta rodeado de jardines
de quintas y edificios, criterio que se explicita en con los
comentarios que acompañan dicha serie: “Esta foto la
tome porque la mata de mango queda hermosa allí y siempre
la he reconocido como la mata del manguero bucareño,
tal vez bucareño no es una palabra pero me gusta”,
“Esta foto la tome a la palmera que esta en el fondo, desde
chiquita la he visto, o sea la he plantado, o sea tiene años
plantada allí.”
Jesús Vísquel, en su trabajo creativo reconstruye
la calle principal o boulevard de Bucaral y mimetiza la capilla
con el resto de las fachadas, pero mantiene un detalle en
común con el anterior dibujo al sobredimensionar el
espacio público, con un fin lúdico y deportivo
al igual que Mónica. Jerarquiza como una prioridad
la salud y el abastecimiento de alimentos y bebidas, a través
de sobredimensionar y reubicar el dispensario y las bodegas.
Si embargo el espacio cuyas dimensiones es de mayor tamaño
es su hogar, sin ventanas en la planta baja y con ropa colgada
en el exterior rasgo común a esta zona urbana. Por
tanto los centros simbólicos tienen un fuerte carácter
de intercambio socia: el hogar-la familia, el dispensario-la
salud, la escuela y las bodegas. En esto último coinciden
las representaciones plásticas con los relatos de los
fundadores del barrio, quienes destacan que uno de los grandes
cambios en Bucaral fue la apertura de una bodega.
En otras serie de dibujos se representa el hogar y las relaciones
humanas que se establecen con su entorno en un clima de humano
pleno de humor, que expresan concepciones del gusto, así
Ender en su dibujo se burla del mal olor de un vecino al que
saluda, y entre los factores simbólicos que llaman
su atención se encuentran los personajes que deambulan
entre las callejones y calles del barrio como vendedores de
refrescos y cuidadores de carro. Pero en su imaginario el
Avila ocupa un papel dominante, y se representa con trazos
curvos que se dominan el horizonte, se establece en su imaginario
una equilibrio entre lo natural y lo cultural, pues se establece
una interrelación a través de los símbolos
como es la cruz navideña, relacionada a la tradición
de los palmeros, en tanto expresión religiosa sincrética
y a la infraestructura de diversiones del Hotel Humboldt.
Se evidencia en estas series fotográficas un cercamiento
a la concepción del gusto, no solo por los contenidos
intrínsecos de los recuadros sino por el caos visual
del que brotan estas miradas y al ser reordenarlas según
sus criterios estéticos. Se creo de esta manera un
proceso selectivo en el que cada quien, se tuvo que enfrentar
ante el espacio en blanco como metáfora del vacio,
y actuar sobre él, para tomar decisiones estéticas
que se materializaron en su ubicación, oposiciones
o aislamiento de las fotografías en los cuadernos de
dibujo. A través de este método se pudieron
interpreta imágenes que de otra manera no hubieran
tenido sentido para el observador. Un ejemplo de esto, es
el cuaderno de Juan José González, quien al
ubicar las fotos inclinadas, tal como habían sido visualizadas
a través del visor restituyo la composición
original y acentuo este sentido al centrar la composición
en un niño sobre una patineta en equilibrio, acompañada
del comentario: “Yo tire esta foto porque se ve feo el callejón
con los cables sueltos.”
Al
iniciar el proceso de los talleres cada serie fotográfica
asumió un valor que fue más allá de lo
estético al mostar lo errado de los juicios interpretativos
que se hacían de estas composiciones. Así, donde
se interpretaba fotografías con escasa iluminación,
o enfocadas en la iluminación de los callejones; al
realizar la organización y búsqueda de la intencionalidad
a través de la escritura se restituyo el sentido de
cada toma. De esta manera se revelo que la escasa luz de los
callejones de algunas fotografías no era un problema
causado por el mal uso de la cámara, sino un efecto
buscado para acercar al otro a la necesidad que tiene la comunidad
de mayor iluminación en algunos callejones. Y en la
serie de bombillos, no se estaba solamente ante un problema
estético debido a su color plateado y protegidos por
formas anilladas, pues además de esto se deseaba destacar
la necesidad de este recurso para la comunidad por ser dador
de seguridad.
En las fotografías participativas se expresa multiplicidad
de creecias religiosas y de la concepción del gusto
dominante en ellas, tal como se observa al mostrarse la celebración
dominante del sector asociada a la vírgen María
Auxiliadora, “la procesión de nuestra comunidad desde
el Pedregal.”(Ana Teresa); también Naori Blanco expresa
con sus imágenes y palabras otra visión centrada
en la participación de los niños en la procesión
y la participación de la comunidad en la misa, en su
enfoque evita a los adultos y muestra el carácter risueño
con que es asumida esta celebración religiosa: “Aquí
están todos los niños vestidos de Angelitos”,
“Aquí esta mi hermana y el padre leyendo”, “Aquí
esta el niño entregando la ofrenda”, “Aquí esta
Paola, Mariebi y Dairi cargando la cruz.” Las visiones de
Ana Teresa y Naori son dos miradas de la misma procesión,
en donde la edad del participante determina sus descripciones
y los detalles en que enfoca el visor, para Ana Teresa es
importante adestacar la completa identificación de
la comunidad con el rito y para Naori destaca el carácter
espontáneo y fresco de sus participantes. Son dos visiones
que sintetizan la espiritualidad de una comunidad. La seria
tomada por Daniel Uvan se centra en la predicación
evángelica, enfatiza el orden que rige su organización,
las indumentarias usadas, los espacio tomados a la calle,
para convertirse en un culto público que se enfrenta
al bullicio de lo cotidiano. En el culto a Santa Bárbara
otra de las expresiones religiosas en Bucaral como se hace
evidente en la imagen del altar realizado por Angel Teran,
se manifiesta una estética populare, plena de sincretismo
y colorido de una antigua tradición que nos remonta
a nuestros origenes como país, caracterizada con una
religiosidad Este juicio recuerda una religiosidad donde se
acentua lo festivo a través de los tambores y danzas
que rinden culto a la Santa. El adolescente comenta:
“Para que vean la virgen como quedó”, tambien Andres
Machado se acerco al taller deseoso de expresar su opinión,
sobre el icono y afirmo: “ A mi gusta de esta foto que es
una virgen que se llama Santa Bárbara y todos los
años que es día de SantaBárbara le
traen los tambores.”
Los
talleres dedicados a los dibujos referenciales materializaron
el espacio vivido, identificaron los sitios simbólicos,
y el grado de adaptación de los participantes a su
comunidad. La subjetización estilistica y el trazo
personal se convirtieron en una vía transparente de
interpretación, de ahí que no hubiese necesidad
de talleres posteriores para indagar en su intencionalidad,
pues su verdad se transparenta al comparar la expresión
plástica con el espacio real. En estas manifestaciones
dibujisticas niños y adolescentes de Bucaral nos acercan
a su universo interior a través de cambios de escala,
deformaciones, simplificaciones, reubicaciones, proyecciones,
inversiones, afirmaciones y negaciones para expresar lo sentido,
de esta manera lo deseado se hizo cercano y lo no deseado
se alejo o ignoro. Se establecio una clara diferencia entre
el espacio físico real con el deseado, pues delineo
la realidad tal cual es recreada en el imaginario. Así,
para Mónica Morón, el eje central del barrio
es la capilla, de ahí su desplazamiento de su ubicación
casi desapercibida en la calle principal del sector para reubicarla
en el centro del barrio imaginado, dicha localización
responde a un sentir que va más allá de lo individual,
pues expresa una realidad colectiva; debido a que la capilla
es un eje sacro y social, esto se manifiesta al convertirla
en ombligo del barrio y delinear a un grupo de personas dirigiendose
a ella. Al extremo superior derecho del papel se localiza
el dispensario, es la segunda edificación en importancia
simbólica, pues este local esta directamente vinculado
al bienestar físico del sector. Se establece, por tanto
una relación entre lo espiritual, y la dimensión
cultural, pues la capilla además de ser un espacio
devocional, es un espacio educativa y social a través
de los talleres y las reuniones que en ella se realizan. Ocupa
un lugar de jerarquía con la salud, pues también
se enfatiza en el dibujo las formas del dispensario médico.
Pero, para Mónica el equilibrio no sólo se da
entre estos elementos, esto se evidencia al crear un espacio
utópico de convivencia lúdica al desdibujar
la calle vehicular que cruza el barrio, para ampliar y crear
un espacio seguro de juego, en el que traza a niños
jugando fútbol despreocupadamente en un espacio amplio,
sin carros. En el extremo inferior del papel ubica el módulo
policial, sobredimensionando la patrulla, estableciendo de
esta manera otra prioridad de la gente: la protección.
En cada uno de los dibujos se acentuaron y negaron ciertos
rasgos de la realidad, incluso en términos de la cultura
religiosa, pues no se represento dentro de ellos la diversidad
de creencias religiosas propias de la comunidad. Y solo se
hace presente la capilla en los dibujos.
Conclusiones:
-
Los
talleres de fotografía participativa, y dibujo
referencial se transformaron por tanto en herramientas
metodologicas que permitieron un mayor acercamiento a
los ritmos de vida, y al imaginario urbano al evidenciar
la manera de percibir, reflexionar, y soñar la
realidad de los bucaraleños.
-
Se generó una tensión entre lo subjetivo
y lo objetivo, uniendo en un mismo plano la fotografía,
el dibujo referencial y la palabra escrita como vías
de comprensión de lo social y lo cultural. Un ejemplo
de esto es la serie fotográfica de Zorailym Nurhahan
enfocada en los árboles y palmeras que rodean el
Bucaral, símbolos fronterizos que se evidencían
a través de las imágenes tomadas, Zorailyn
afirma sobre ellas“Esta foto la tome porque la mata de
mango queda hermosa allí y siempre la he reconocido
como la mata del manguero bucaraleño, tal vez bucaraleño
no sea una palabra, pero me gusta.., la palmera que esta
en el fondo, desde chíquitica la he visto, o sea
que tiene años plantada… Y les presento a mis dos
plantas favoritas juntas como lo había mencionado
antes.” Reafirma este sentir la visión plástica
que se crea a través de la serie de dibujos que
incluyen árboles de mango en el espacio vivido,
tal como se percibe en las creaciones de Mónica,
al igual que en las Mervin, quienes dibujan en su percepción
árboles imaginarios al interior del barrio.
-
Dentro de los criterios estéticos que determinaron
estas miradas se establecieron entre los participantes
distinciones entre el mecanismo fotográfico efímero
y el permanente, al diferenciar entre la función
y la permanencia de las cámaras desechables con
el de las cámaras no desechables, algunos participantes
se sintieron incómodos por estar ante un objeto
tecnológico no reciclable, y no poder repetir la
experiencia con él. Este sentir se reforzó
tras ver, ordenar y reflexionar las series de imágenes
tomadas y presentir las posibilidades de extender este
recurso a otras situaciones de su comunidad, razón
que obstaculiza la familiarización con esta tecnología
y su multiplicidad de usos, para llegar a este nivel se
hace necesario una cámara que permita su uso repetido,
tal como lo exigieron los participantes de esta experiencia,
quienes tras usar este mecanismo efímero desearon
un mecanismo permanente que les permitiera perfeccionarse
a través de un proceso de ensayo y error dirigido
con las cámara automáticas. Actitud que
se resumía en la exigencia: “Cuando nos traeran
cámaras de verdad”
-
Al repartir el lote de cámaras automáticas,
aumento la motivación y se amplio el abanico de
intencionalidades visual concentrándose en situaciones
intimistas, y a una toma de posición ante problemas
colectivos. En estas series se estableció una clara
tendencia a fotografiar los espacio privados como cuartos,
y salas. Pero también deseos y anhelos, cómo
se observa en series tomadas por las gemelas Nairobi Blanco
y Naori Blanco, dandose también el caso en las
imágenes de Zoraylin Martinez quien creo una concepción
personal en sus imágenes de palmeras y árboles
de mango de las residencias que rodean al barrio y por
tanto hitos simbólicos en su vida; posición
similar se observa cuando fotografia la planta de novios
cercana a su ventana y acompaña su ordenación
de las palabras y gestos que develan su intencionalidad:
“Bueno .., je, je, je mi plantica favorita..”
Al comparar las tomas realizadas por las cámaras
desechables y las automáticas, se mostró en
las últimas mayor conciencia de querer expresar temáticas
definidas y de crear series en el tiempo, también
destacan los lugares a los que se llevo, pues se esta ante
un mecanismo estético que dio inicio a una relación
en el tiempo y el espacio que permite madurar su uso, lo
cual no ocurrio con las cámaras desechable, pues
se vinculan a la inmediatez.
-
En
casi todas las propuestas dibujisticas se re-creo el espacio
según los anhelos de cada dibujante, por tanto
se diagnostico y a la vez se proponen soluciones a problemas
concretos como son la necesidad de mayores espacios para
deportes como el béisbol y fútbol, el exceso
y mal uso del aparcamiento de los carros, la ausencia
de árboles frutales dentro del perímetro
del barrio, y la basura lanzada a las aceras; junto a
estas visiones también se representa gustos estéticos
que a su vez manifiestan prioridades existenciales y éticas
como es la cancha de basketball como sitio para la convivencia
deportiva, la plaza central como catalizador para intercambio
social, el modulo policial relacionado a la protección,
las ventas de comida y jugos en la calle central de bucaral
que en la praxis diaria es un boulevard donde se establecen
intensas relaciones sociales. Por tanto las imágenes
como los dibujos coinciden al identificar los lugares
simbólicos de mayor importancia para el sector.
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Las fotografías de los cuadernos de adultos domina
una tendencia a ordenar las fotografías temáticamente,
en lugar de la ordenación por contrastes opositivos
propia de la ubicación de las imágenes generalizada
en los niños. Así, José Daniel Uvan
desarrolla los retratos de los opuestos de la vida diaria
del barrrio, como son las apuestas, la música bailable,
junto a imágenes relacionadas al deporte; a diferencia
de Ana Teresa Castillo que centra su atención en
la peregrinación religiosa de la María Auxiliadora
y en su familia.
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