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  Guías culturales

UNA APROXIMACIÓN A LOS ESTUDIOS CULTURALES


Por María Luisa Pérez Bernardo
mperez@udallas.edu

 

"Cultural studies is concerned with all those practices, institutions and systems of classification through which there are inculcated in a population particular values, beliefs, competencies, routines of life and habitual forms of conduct".

(Bennett, 1998:28).

Comienzo y formación de los estudios culturales

Los estudios culturales comenzaron en Inglaterra a finales del S. XIX con la creación de la sociedad denominada "Culture and Society". Esta disciplina trata de comprender las identidades raciales, nacionales, sociales y las de género. Es por tanto, un campo complejo y muy amplio, difícil de delimitar. El objetivo de los estudios culturales es el de examinar el modo en el que las relaciones influyen y dan forma a unas prácticas culturales concretas. También se trata de estudiar la cultura y analizar el contexto político y social en que se manifiesta.

La etapa de cristalización de los estudios culturales se produjo en la década de 1960, dedicándose los estudiosos a la influencia de la cultura difundida entre la clase obrera inglesa. Los defensores de los estudios culturales trataban de mostrar el surgimiento de esta clase, recuperando de este modo la acción, las preocupaciones y las experiencias de la población de Inglaterra, cosa que había sido rechazada hasta ese momento. Los teóricos que promovieron este movimiento fueron Raymond Williams (1921-1988), Edward P. Thompson (1924-1993) y Richard Hoggart (1918). Estos veían la historia desde una postura marxista, construida a partir de las luchas sociales y de la interacción entre cultura y economía. Sus estudios se basaban en las relaciones de poder y las estrategias de cambio social. También se centraban en la noción de resistencia a un orden impuesto por el capitalismo como sistema fundamental (Mattelart, 2004: 41). Los principios de estos pensadores se verán plasmados en la revista "New Left Review", y en clubs como el "New Left Club". También contribuyó de forma especial el "Centre for Contemporary Cultural Studies" de Birmigham (1964), que inició una forma de aproximarse al estudio de la comunicación de masas. El interés del "Centre for Contemporary Cultural Studies"se centra en analizar de forma específica el aspecto social, el desarrollo de la cultura, las practicas sociales etc. En este centro comenzaron a estudiar las diferentes jóvenes "subculturas", también se analizó la situación de los grupos marginales como las mujeres o las comunidades de inmigrantes. De esta forma, se observa el rechazo de todas estas críticas hacia el legitimismo, las jerarquías académicas, fijándose por el contrario en lo trivial, en lo cotidiano, en los modos, derribándose así la noción de dominación social. Dentro de este sistema los estudios culturales pretendían enfocarse en estos grupos de resistencia, en este repertorio que se anteponía a la dominación. De esta manera, los fundadores de los estudios culturales disuelven la cuestión de poder y dominación. Estos plantearon una ruptura con el legitimismo, invirtiendo las jerarquías culturales. Mattelart en su libro sobre los estudios culturales clarifica esto mismo:

Pensar en los contenidos ideológicos de una cultura no es más que comprender en un contexto determinado en que medida los sistemas de valores, las
representaciones que contienen, intervienen para estimular procesos de resistencia o de aceptación del estatus quo, en que medida discursos y símbolos
le otorgan los grupos populares una conciencia de su identidad y de su fuerza, o participan del registro alienante de la aquiescencia a las ideas dominantes

(Mattelart 2004: 61).

Los estudios culturales y su aplicación literaria


Los estudios culturales se han aplicado a muchos campos de investigación, entre estos, la literatura. Críticos como Louis Althousser o Raymond Williams formularon como la literatura podía servir como agente de cambio en el mundo contemporáneo. Posteriormente a los padres fundadores, Stephen Greenblatt ha tenido una repercusión crucial al aplicar los estudios culturales a la literatura del periodo isabelino, en concreto, el es uno de los creadores del llamado "New Historicism". El "Nuevo Historicismo" establece una conexión entre un objeto estético (cualquier texto) y la sociedad, sirviendo la obra para así mostrar los diferentes contextos culturales en que esta fue escrita. El "Nuevo Historicismo" comenzó entre 1979-1980 con la publicación de diversos textos y artículos, como "Improvisation and Power" por Greenblatt y un grupo diferente de críticos como Montrose, Jonathan Dollimore y otros. El objetivo de esta escuela crítica es la de buscar aquellos elementos escondidos en el texto y que muestran toda esa cultura marginal.

Estos veían como dentro del vasto campo de la cultura, tanto la literatura, como la lengua, pueden considerarse testimonio y vehículo de aquella y, a la vez, como elemento primordial en la conformación de la misma. La literatura ocupa un lugar prioritario al desempeñar, alternativamente, la doble función de vehículo de transmisor de cultura, o de intérprete de los demás sistemas constituyentes de la misma.

Alta y baja cultura

A partir de los estudios culturales se ha intentado difuminar así las fronteras entre las clases populares y la cultura producida por las clases eruditas. En oposición a una concepción elitista y estética de la cultura, Raymond Williams desarrolló una comprensión de la cultura que enfatizaba la vida diaria. Williams estaba particularmente preocupado por la experiencia de la clase trabajadora, su construcción activa de esta, poniendo de relieve la democratización de las normas de conducta y de la política. Su concepto de cultura era por tanto antropológica ya que se fijaba principalmente en los valores, normas y significados cotidianos, promoviendo de esta manera el aspecto popular. También Thompson en The Making of the English Working Class (1963), apunta esto mismo, como la cultura es un fenómeno histórico forjado y creado por la gente, sin ser una cosa, sino más bien un conjunto de relaciones sociales y experiencias.
Mientras que en el pasado se había distinguido entre lo culto y lo popular, desvalorizando el segundo término, y considerándolo como inferior y contaminado, tanto estética como políticamente, es en este periodo cuando una cultura más democrática va surgiendo. Se ve por tanto como una cultura legítima también supone una oposición, es decir a aquellas que se refieren a la denominada cultura de masas, producida por las industrias culturales. La cultura de masas siempre implica una amplia capacidad de producción, consumo y popularidad, mientras que la alta cultura es siempre el resultado de un acto individual de creación, que tiende a la exclusividad. La cultura popular subraya la ordinariez de la vida, así como la capacidad de creación que tiene la gente para construir prácticas con significado propio, dando voz y autoridad a lo considerado como inferior, de mal gusto, vulgar o grosero. Muchos llegan a plantear la relación de las clases populares con la cultura desde una perspectiva de la carencia, del menos, de la in-cultura, toda vez que está menos familiarizadas con la cultura legítima, es decir, socialmente consagrada (Mattelart 2004: 70). Eso, si los defensores de la cultura popular afirman como esta pone en juego una serie de obstáculos a la dominación, tratándose así de una declaración de independencia, de alteridad, de intención de cambio, de rechazo del estatus subordinado. Ahora bien, la distinción entre alta y baja cultura va cambiando con respecto al paso del tiempo. Así durante la época Isabelina, las obras de Shakespeare eran consideradas como pertenecientes al vulgo, a las clases populares, mientras que en nuestros días, estas piezas dramáticas están vinculadas a la alta cultura.

La expansión geográfica de los estudios culturales:

Si bien es cierto que hasta ahora hemos desarrollado los principales planteamientos sobre los estudios culturales y como estos comenzaron y se difundieron en Inglaterra, no hay que olvidar como esta escuela se fue extendiendo en diferentes marcos internacionales, muchas veces como contrapartida al "euro centrismo" de los estudios británicos. De hecho, los estudios culturales empezaron a descentrarse, brotando en nuevas zonas geográficas como EEUU, Canadá, Australia, Francia y la India.

En EEUU, los estudios culturales se han basado en el énfasis de la etnología, desviándose de los supuestos marxistas existentes en Gran Bretaña. En este país, el referente principal es la cultura como forma de resistencia, el compromiso más activo con la política de la identidad social y con un examen de las representaciones de las formas culturales. De esta manera, los norteamericanos se enfocaron más en la política social, y en concreto, en las dificultades de los marginados, interesándose por los discursos de la periferia. Además, hay que clarificar como estos estudios han estado influidos por las teorías posmodernas, por el feminismo, o por las cuestiones de raza e identidad.

A partir de los años 90, los estudios culturales han logrado situarse en la cabeza del mundo académico estadounidense, siendo este país uno de los principales pivotes de la difusión.

En Latino América los defensores de los estudios culturales han sido Martín Barbero, Néstor Gracía Conclini o el brasileño Paulo Freire que a principios de los años sesenta puso en marcha una pedagogía de los oprimidos. En todo el cono sur se ha tratado de ver los estudios culturales como una forma de luchar por la emancipación cultural de Europa y de EEUU. Además en Latino América estos estudios tratan sobre la hibridación cultural, o sobre la resistencia cultural hacia ciertas estructuras de poder, en concreto, hacia los regimenes autoritarios de las dictaduras de los 70 y los 80. También los estudios culturales en este continente han tratado de analizar las estructuras de poder, los movimientos sociales o la extremada concentración de los medios.

En Australia los estudios culturales también han tenido una gran acogida entre los críticos, en parte por la influencia que Gran Bretaña ha tenido en este país. Es sobre todo en el cine donde más se ha plasmado la evolución de los estudios culturales. De esta manera, el gobierno australiano en los años 70 promovió películas no comerciales, sino aquellas que representaran la nación y las particularidades más concretas de ésta, huyendo de las obras cinematográficas que defendieran una cultura oficial y conservadora, primordialmente de aquellas de origen colonial.

También en la India los estudios culturales han adquirido un gran recibimiento por los críticos. En este país los estudiosos se centran en ciertos aspectos del hinduismo, cuestionando el colonialismo y el euro centrismo. En este terreno se intenta recuperar toda la cultura que ha sido marginada políticamente, tanto por el estado como por las ideologías hegemónicas, el talante científico y el racionalismo occidental.

Conclusión:

El análisis cultural sigue teniendo mucha actualidad en nuestros días, dada la amplitud de campos que los estudios culturales han ido abarcando. Los estudios culturales que comenzaron en Inglaterra con un hondo impacto político de tendencia marxista, poco a poco han ido perdiendo este tono, desarrollándose de una forma más extensa. En este sentido, la cultura como tema de estudio ha ido sustituyendo a lo social como materia de investigación, desviándose de los planteamientos de los estudiosos de la Inglaterra de los años sesenta. Hoy en día los estudios culturales abarcan temas tan complejos como la sutileza de la vida popular, la política de los deportes, la capacidad profesional o la construcción social de la ciencia.

Como se ha ido exponiendo a lo largo de este trabajo, los estudios culturales tratan de entender la relación intrínseca entre la cultura y las diversas estrategias de poder, delimitando así la distinción entre las clases dominantes y las subordinadas. Estos estudiosos tratan así de observar la cotidianidad de los sectores populares, rechazando el legitimismo de la alta cultura. En concreto, los estudiosos de la cultura cuestionan así las diferentes disposiciones sociales, como son las raciales, nacionales, políticas o de género, poniendo en entredicho la especificidad del poder cultural de los más poderosos y disolviendo de esta forma estas orientaciones autoritarias.

Bibliografía

Barker, Chris. Cultural Theory and Practice. London: Sage Publications. 2000.
Bennett, T. Culture: A Reformer's Science. St Leonards: Allen and Unwin. 1998.
Bressler, Charles. Literary Criticism. An Introduction to the Theory and Practice.
New Jersey: Prentice Hall. 2003.
Gans, Herbert J. Popular Culture and High Culture. An Analysis and Evaluation
of Taste. NY: Basic Books. 1999.
Mattelart, Armand & Neveu, Eric. Introducción a los estudios culturales.
Barcelona: Paidós. 2004.
Sardar, Ziauddin & Van Loon, Borin. Estudios culturales para todos. Barcelona:
Paidós. 2005.
Storey, John. An Introduction Guide to Cultural Theory and Popular Culture.
Athens: U of Georgia P. 1993.
Williams, R. The Long Revolution. London: Penguin. 1965.

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