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TESIS SOBRE LA MODA

Master Gestión Cultural

Pablo E.Duarte

 

CAPÍTULO 1. PARTE INTRODUCTORIO-ANALÍTICA

1-Tesis y antecedentes de la moda
2-La Moda. Tesis
3-Continuación del trabajo de grado
4-Al estudiar y analizar la moda
5-Charles Chaplin y la moda. Tesis

6-La moda y el color
7-La moda y los compradores de ilusiones
8-Publicidad y moda

9-Objetivos de la Publicidad. Fases
10- Narciso, consumo, publicidad y moda


CAPÍTULO II. REPORTAJES Y CONSIDERACIONES FINALES

1-Giovanni Scutaro
2-Sociólogo Tulio Hernández
3-Disertación Sociológica


1-Tesis y antecedentes de la moda

...”El concepto moda es una palabra abstracta, sin forma, rostro ni composición definida, que espera pacientemente tu ayuda para llegar a convertirse en fiel realidad. El pomposo y fulgurante mundo de las pasarelas no es absolutamente nada sin ti. Devuélvele la vida a las prendas que reposan, inertes, en el guardarropa de tu habitación acogiéndolas en tu seno y sintiéndolas cerca, muy cerca.

Soplan renovadas y fresquísimas corrientes en el mundo de la moda, generando torbellinos perfectamente acompañados por el delicado, suntuoso, muchas veces erótico y siempre acompasado movimiento del abanico. Tómalo con gracia y hazlo oscilar de un lado a otro de esa imaginaria línea que delimita la elegancia. Entorna los ojos y roza tu mentón con las suaves blondas del encaje que rodea sus varillas”...

Un poco de historia
La palabra costura deriva del latín consutura, arte de coser, la expresión "alta costura" es la traducción literaria del francés "haute couture", moda de alta calidad y confección artesanal. El couturier o la couturiere crea modelos a partir de una toile.
 

 

La moda se origina, posiblemente, en el antiguo Egipto, un país milenario cuya historia se remonta, aproximadamente, al año 3000 antes de Cristo. Esta fue  y sigue siendo una de las culturas más poderosas y ricas de todos los tiempos, en la que los egipcios y egipcias de la Antigüedad consideraban las telas que cubrían sus cuerpos como importantes símbolos religiosos y míticos. La creencia en la vida después de la muerte y en la innegable inmortalidad del alma se pone de manifiesto en los tejidos, las formas y colores.

La forma de vestir de la época respondía a una compleja mentalidad que definía perfectamente y sin ningún tipo de dudas la condición social y la función que cada persona cumplía en la sociedad. Uno de los marcadores más importantes de la diferencia de clases era la presencia o no de adornos y joyas en las telas. Los amuletos protegían del mal y aportaban a aquellos que los poseían energía y poderes mágicos.

Los tejidos solían ser transparentes, puesto que no existían, en aquel entonces, prejuicios en torno de la desnudez corporal. La forma de vestir respondía, holísticamente, a un sentido estético que, bajo ningún concepto,  obedecía a un patrón moralista.

El Faraón, ser mítico y descendiente directo del Dios del sol Ra (la más poderoso de todas las Deidades), era vestido con un traje especial, el cual le otorgaba una fuerza única y una energía sobrehumana sin igual. Esta vestimenta poseía un significado mágico y divino; ahí reside su inigualable grado de superioridad estética.

         Han pasado los años y la moda ha sobrevivido los embates del tiempo, al punto que se ha convertido en el eje definitorio de una cultura, la juvenil, y de una sociedad. Vestirse con la marca x es actuar en consonancia con el momento que se vive. Existen ciertos parámetros estético-sociales que diferencian a las distintas sociedades y a sus habitantes. Sin embargo, cada quien escoge la manera como quiere y desea lucir.

         Curiosamente, la postmodernidad, patrón de la más variopinta, irreverente e inverosímil condición de vida y de llevar las cosas, le otorga a la jóvenes (especialmente) esa potestad para lucir como quieren, en detrimento de lo moralmente preestablecido o de lo que caracteriza al común denominador humano. Muchos son los colores y diversos son los atuendos existentes en el mercado textil. Los grandes mall del planeta (lujosos y flamantes centros comerciales) están plagados e inundados de una serie de tiendas que resaltan lo que está de moda en las capitales más importantes del globo terráqueo. El llevar o adquirir las ropas creadas por los más reconocidos diseñadores del mundo (Hugo Boss, Tommy Hifiger, Polo-Ralph Laurent, Giorgio Arman y Levi Strauss, entre otros) es algo que se ha erigido como una pauta, irrevocable e irrenunciable de vida. Lamentablemente, estas marcas no pueden ser adquiridas por la totalidad de sus fans, puesto que éstos no pueden competir con los altos precios de las mismas. En este sentido, tienen que conformarse, muchas veces, con la adquisición de productos similares (meras imitaciones). Esta situación ha dado pie al nacimiento de los imitadores, personas encargadas de vender todas las piezas de moda a los precios más bajos del mercado. Esto ha potenciado, fomentado y alimentado el mercado buhoneril (ventas informales). El comprador sabe, en una actitud poco conformista, que no está adquiriendo la etiqueta original.

         No cabe duda que la moda es, sin lugar a dudas, una actitud ante la vida. Llevar los atuendos del momento es estar al día y en consonancia con este sui generis mundo.

2-La Moda. Tesis

La moda: Un arte humano, místico, creativo y espiritual

         La moda es algo más que ropa, es una distinción estético-social que nos permite distinguirnos y diferenciarnos, de alguna manera, en el contexto en el que nos desenvolvemos.

...“La moda implica un cambio continuo. Realza lo individual y lo efímero, hecho que, precisamente, le confiere ese poder de seducción. Esta se mueve en la estrecha línea que separa el consumo del arte. A diferencia de lo que ocurría en siglos pasados, hoy en día podemos elegir libremente la ropa que deseamos, con la única limitación de nuestras posibilidades económicas... Prácticamente se hace imposible escapar al dictado de la moda, pues si un color determinado se considera moderno, será imposible encontrar ropa en otro color. La expansión de la confección ha permitido que la moda se convierta en un elemento más. El siglo XX fue el siglo de la revolución de la moda. Las líneas y las formas de la ropa eran totalmente distintas a sus antecesoras más recientes. Un ejemplo muy clarificador de este cambio se puede apreciar en la longitud de las faldas. En la historia de la moda occidental, vemos que el borde de la falda llegaba, como mínimo, hasta el tobillo. Pero la falda podía ser aún más larga. Originario del siglo de Oro Español y en referencia a la reina Isabel, en alemán existe un dicho muy significativo que dice que ninguna reina de España tiene piernas. Durante siglos, esta expresión se ha empleado para todas las damas que cuidaban su reputación”...

         Un dato curioso lo constituye el hecho de que el siglo XX fue la época que le permitió a las mujeres vestir ropa masculina. En este sentido, el uso del pantalón se convirtió en una prenda corriente en el vestuario femenino.

...”La moda vive de la diferencia entre ambos sexos, en la que radican su interés y su potencial para los cambios. Por ejemplo, existen muchos hombres que llevan el pelo largo, mientras que un gran número de mujeres lo llevan corto, incluso al rape”...

         Resulta un hecho indudable e ineludible el que la moda comporta y configura actitudes sociales, bases de las grandes transformaciones y rasgos actitudinales de la humanidad, a lo largo del tiempo. Por ejemplo, el uso del sombrero (objeto que protege la cabeza de las personas) se empleaba como símbolo distintivo de la condición social, del aspecto religioso o de la conducta política e ideológica. En Italia, los sombreros ostentaban los colores y símbolos de las familia, mientras que en Francia, en el marco de la realización de la Revolución Francesa, los gorros frigios constituían una declaración política y una contraposición a las pelucas de los nobles. Y, actualmente, se reconoce el rango de un dignatario católico  a través del uso del gorro.

...”Tras la Segunda Guerra Mundial tuvo lugar la irrupción del NEW LOK en el mundo de la moda. El reconocido hombre de la moda, Christian Dior, declaró, en la época en la que ganó su primer sueldo como diseñador de sombreros, lo siguiente:  Lo que cuenta en un sombrero es el perfil. Sus creaciones parecían esculturas, como en el caso de un pequeño toque, adornado con una pluma y que se llevaba sólo en un lado de la cabeza. Volvía a ser válido aquello de que las mujeres bien vestidas  no podían salir a la calle sin sombrero. Esta fue la última vez que se impuso una etiqueta estroicta en el siglo XX: como complemento imprescindible de un conjunto a la moda, el sombrero debía combinar perfectamente con el vestido o el traje. Incluso en reuniones y en el teatro, era costumbre no quitarse el sombrero, a pesar de que, a veces, estos modelos impidieran toda visión”...

         Es de hacer notar que en los años veinte la moda realiza el paso decisivo hacia la modernidad.  La Bauhaus estableció las bases del diseño preciso y desprovisto de todo ornamento. Por su parte, el constructivismo experimentó con formas abstractas y colores claros, buscando nuevas vías de percepción. Todas las mujeres llevaban vestidos cortos y rectos, zapatos con correa y sombreros con forma de olla.

...”La moda de los años veinte alteró de manera esencial todas las modas posteriores: líneas rectas y precisas, estructuras visibles, funcionalidad vinculada con un valor estético propio. La moda de los veinte se palpa en cualquier vidriera de una tienda de la actualidad”...

         Coco Channel fue la encargada de popularizar, si se quiere, el pelo corto. También fue una de las primeras mujeres que dejó tostar su cara al sol, en la época de la Primera Guerra Mundial.

         En la década de los veinte, la sexualidad se respiraba  en el aire, pero sobre todo la homosexualidad y la androginia, tabúes sociales de boga en la época. La moda de la época cuestionó, nuevamente, los roles sexuales. Las mujeres desempeñaban funciones masculinas, mientras que los hombres aparentaban un aspecto bastante femenino. Según la sexología de la época, la homosexualidad siempre tenía que ver con una identidad sexual cambiada: se consideraba que los hombres homosexuales mostraban tendencias femeninas, mientras que las mujeres lesbianas presentaban un comportamiento masculino. En el Berlín de los 20 tuvo lugar el nacimiento de la primera subcultura gay, hecho que le hizo ganar a esa ciudad – no en balde - el calificativo de capital homosexual de la época.

         La moda y el nacimiento de una cultura fílmica

         El nacimiento del cine sonoro configuró la creación y difusión de los más novedosos patrones estéticos de vida.

...”Las imágenes ideales de femineidad venían encarnadas por actrices como Greta Garbo, misteriosa e inabordable, así como Marlene Dietrich, quien perfeccionó la imagen de vampiresa ofrecida en El Angel Azul (1.929). El cine no se limitaba simplemente a mostrar moda sino que también la creaba. Elsa Schiaparelli declaró que la ropa cinematográfica  del presente sería la moda del mañana”... (LEHNERT Gertrud. Historia de la moda del siglo XX. Año 2.000)                                                                         

La moda está asociada a vida, a ese trajinar político-social que desemboca en la definitiva y plausible conformación de valores, hábitos, comportamientos y rasgos estéticos que nos definen como sociedad.

3. Continuación del trabajo de grado

         Definitivamente la moda es uno de los asuntos más complejos e intrínsecos en el ser humano. El querer adaptarse a esa suerte de homogenización de gustos, costumbres, inquietudes, necesidades, anhelos y hasta pensamientos oníricos parece ser la premisa de nuestros días. El alcanzar un ideal estético, donde se esté a la vanguardia, es un elemento que se ha ido configurando en todo el mundo como una impronta indeleble. Esta sociedad postmoderna, del consumo, invadida por los massmedia, ha sido adueñada, holísticamente, por la moda.

         Recientemente, fuimos testigos de uno de los espectáculos mediáticos más grandes e imponentes del planeta: la celebración del mundial de fútbol Corea 2.002. Quedó flagrantemente demostrado que el mundo entero se dejó llevar por una de las emociones humanas, la gestada por el fútbol, más variopintas de la humanidad. Muchos equipos se batieron incansablemente en una cancha deportiva, con el único fin de llegar a la esperada final y de demostrar, ante los ojos harto expectantes del planeta, cual es la más imponente escuadra futbolística. Este mundial fue, sencillamente, un duelo de titanes. Muchos fueron los esfuerzos y las energías derrochadas en esta experiencia, mística para muchos y decisiva para otros, deportiva. Sin embargo, un solo equipo sería proclamado campeón. Y este fue el brasileño. Equipo consagrado gracias a las anotaciones de la estrella carioca Ronaldo. En este sentido, quiero destacar que, en lo que a mi contexto inmediato respecta, los jóvenes de toda la ciudad se congregaron en los sitios dispuestos para tal celebración futbolística: tascas, restaurantes, cafés o en la casa de algún conocido. Estos escenarios fueron el epicentro dedicado a la observación de los encuentros y a su respectiva celebración... Muchos se abocaron a observar la transmisión del tan esperado y decisivo partido.

         Es de hacer notar que al finalizar dicha contienda, muchos salieron a la calle en una especie de festín de fin de siglo. Rostros pintados con los colores alusivos a la bandera brasileña, el reverberante resonar, en toda la metrópoli, de múltiples cánticos latinos (cariocas) y un despliegue sin igual, por todo lo largo y ancho de la capital, de las banderas brasileñas, fueron los signos postmodernos, sociológicamente hablando, que plagaron a todo evento y a todo pulmón las calles caraqueñas y de otras regiones venezolanas. En este punto debemos hacer un alto: ¿Será la moda capaz de motivar a muchos a insertarse en ese “obligado” proceso de homogenización de gustos y de modos de comportamiento?

...”El Superyo se presenta actualmente bajo la forma de imperativos de celebridad, de éxito que, de no realizarse, desencadenan una crítica implacable contra el Yo. De este modo se explica la fascinación ejercida por los individuos célebres, stars e ídolos, estimulada por los mass media, que intensifican los sueños narcisistas de celebridad y de gloria, animan al hombre de la calle a identificarse con las estrellas, al odiar el borreguismo, y le hacen aceptar cada vez con más dificultad la banalidad de la existencia cotidiana. Lo que motiva básicamente a los consumidores no es el valor de uso de las mercancías; a lo que se aspira en primer lugar es a la posición, al rango, a la conformidad y a la diferencia social. Los objetos no son más que exponentes de clase, significantes y discriminadores sociales; funcionan como signos  de movilidad y aspiración social”... (LOAEZA Guadalupe. MIAMI SHOPPING. Compro, luego existo).

         Para la cultura del mundo actual, lo más importante es la apariencia.

         La respuesta está ahí, esperando por ser descubierta. El ser humano trata de adaptarse a lo que le impone la comuna, esa sociedad forjadora de reglas y de estrictas e indisolubles, en la mayoría de los casos, leyes. ¡Claro está! A esto hay que añadirle que el fútbol es uno de los espectáculos, básicamente televisivos, más atrayentes de la humanidad. En esa gala deportiva son muchos los dólares apostados en pro de los equipos en pugna. Como todo en la vida, esta actividad se ha convertido en un acto lucrativo sin igual; de ello no me queda la menor reticencia.

         Apartándonos un poco de esta apreciación, quisiera recrear otra experiencia vivencial que me hace autoinquirirme muchas cosas acerca de la moda, una condición humana que, sin duda alguna, está indeleblemente asociada al concepto de cultura.

         El pasado domingo 30 de junio asistí a la presentación del reconocido astro español de la canción rockera: Miguel Ríos, quien se presentó en las instalaciones del Teatro Teresa Carreño en Caracas, a fin de deleitar al público asistente con un concierto fuera de serie.

         Este veterano de la canción (showmen) vociferó una frase que define plenamente lo que es la cultura. El dijo lo siguiente: ...”La cultura es este teatro, una de las edificaciones más importantes de Latinoamérica. Cultura es asistir a este tipo de espectáculos musicales. La cultura nos permite estar reunidos disfrutando. La cultura fomenta el desarrollo de los pueblos  y contribuye con el necesario proceso de alfabetización de los ciudadanos”...

         Comparto fielmente la apreciación de Ríos, quien entiende que nuestros pueblos deben recrearse y asistir a magnánimos eventos artísticos, hecho que potencia el universo de vida de cada ciudadano. Ojalá todos tuviesen la oportunidad de asistir a la cultura y ser una parte importante de ella. Sus premisas de vida son pasarlo bien y ofrecer un buen show, hecho logrado a través de inigualable su jocosidad y de su vasta experiencia en el mundo artístico-musical.

         Puede que la moda tenga mucho que ver en esto, puesto que esta condición humana define la permanencia de un artista en los primeros puestos de las listas de popularidad. Sin embargo, Miguel Ríos ha sabido luchar contra eso durante muchos años, ocupando un lugar importante en el ámbito musical de todo el planeta. A pesar de que posee una ideología de vida bastante enraizada, se ha ido adaptando a los cambios gestados en las últimas décadas. Parte de su espectáculo se apoyó en la presentación virtual de estrellas latinas de rock, quienes cantaron con  él gracias a la existencia de un aparato reproductor y transmisor de hologramas. La tecnología está al alcance de nuestras manos. La misión es tratar de aprovecharla sabia, racional e inteligentemente.