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TESIS SOBRE LA MODA

Master Gestión Cultural

Pablo E.Duarte

 

6.La Moda y el Color.

La moda: un concepto lleno de colorido

Noemí Vásquez, una de las precursoras en España de un nuevo estudio de la imagen personal basado en el color, considera que el esta herramienta es un magnánimo instrumento de comunicación entre nosotros y nuestro entorno; según ella, su propósito en el mundo animal y vegetal es proteger, defender y atraer.

Por su parte, Isabel Villavecchia, explica que durante las últimas décadas el uso de los colores en la moda ha sido prácticamente inexistente.

...”La elegancia y la discreción eran sinónimos de colores como el beige, el gris, el azul o el negro, pero ¿no se oculta detrás de este convenio un cierto matiz de inseguridad y de querer pasar desapercibido?
La base del trabajo para realizar una carta de color personalizada es el estudio de los tonos de la piel, los ojos, el cabello, los rasgos de la cara y la personalidad. Según estas características, cada persona pertenece a un grupo determinado con distintas categorías de colores:

  • Colores básicos. Ideales para prendas de esas que se denominan de 'fondo de armario' y que los forman los tonos más oscuros de cada gama.

  • Colores de piel. Vienen determinados por un tono más oscuro al de la piel. Son los mejores para vestirse a diario, viajar y pasar desapercibida.

  • Colores tranquilos. Son todos los de la gama de los pastel. Se trata de colores claros pero con un poco de pigmentación.

  • Color de ojos. Sirve de comodín y debe ser la base de color de nuestro armario.

  • Colores románticos. Se deben usar a partir de media tarde y por la noche. Están formados por toda la gama de los rojos.

  • Colores impactantes. Son los únicos que no derivan del color de la piel. Son colores que provocan un fuerte contraste y se deben utilizar en momentos en los que se quiera llamar la atención”...

A la hora de analizar la moda, debemos tomar en cuenta el significado de los colores, base fundamental para lograr el buen vestir. Por ejemplo, el color blanco denota y exalta la pureza de la luz; el rojo refleja la fuerza de la provocación (la pasión); el amarillo resalta el despertar de la imaginación; el azul nos obliga a meditar; el naranja nos coloca bajo el influjo del sol; el verde es el color del desarrollo (se puede emplear para causar una buena impresión de trabajo o personal); el violeta nos envuelve en un aura netamente espiritual; el añil nos inyecta humanidad; el rosa es el color del amor y, finalmente, el negro representa el lado más enigmático de la luz. Este último denota también seriedad, formalidad y gran elegancia en sus usuarios.

          El uso del color es algo tan importante que ha hecho que gente como Tommy Hilfiger llegue a la cima de su carrera. Recordemos que este reconocido modisto anglosajón se apropió de las barras, de las estrellas y de los colores de la bandera norteamericana, insignia presente en cada una de sus creaciones.

     ...”Este modisto defiende como nadie los colores del espíritu americano. Hilfiger vende como nadie todo aquello que lleva su nombre: ropa, fragancias, maquillajes, bolsos, carteras, correas...”...

     Sus inicios se remontan al año de 1.969, fecha en la cual se dedicó a distribuir ropa hippie. Y a fines de los 70 y principios de los 80 (tiempo en el que había desaparecido, prácticamente, la era disco, trabajó en la marca Jordache. En 1.985 fue capaz de crear su propia línea, la cual se apoyó en un impactante eslogan publicitario: “Los cuatro mejores diseñadores de ropa varonil son Ralph Lauren, Perry Ellis, Calvin Klein y Tommy Hilfiger. Y es que tal y como dice este osado diseñador:

...”La base de nuestra colección consiste en mezclar el sport con un corte clásico, a fin de crear algo nuevo y excitante. Esto es lo que nos permite llegar a un público bastante amplio”..., comenta.

...”Su mejor arma es la publicidad, la cual se apoya en la utilización de chicas y chicos genuinamente americanos, de grandes mandíbulas y de aspecto sano. Sus últimos grandes fichajes tienen conexión con la Casa Blanca, pues este afamado diseñador se apoyó en las figuras de Laurent Bus y George P. Busch, sobrinos de George Busch”...

Sin embargo, no todo en la vida de Tommy Hilfiger ha sido digno de alabanza. Recordemos el comentario que hizo este prestigioso diseñador en el marco de la entrevista que sostuvo con la reconocida locutora y animadora (de color) norteamericana, Oprah Winfey:

...“Si yo hubiese sabido que los negros americanos, los latinos, los mexicanos y los asiáticos llegarían a comprar mi ropa, no la hubiera hecho tan buena. Desearía que este tipo de gente no la comprara, pues está hecha para gente caucásica, de clase alta”...

      Al escuchar semejante afirmación, la reconocida Oprah le exigió a Hilfiger que abandonara, al unísono, su aclamado show televisivo. No obstante, el espíritu arrogante de este exclusivo diseñador, quizás, potencia aún más las ventas de sus productos en todo el mundo. Prueba de ello es que los seguidores de dicha marca la siguen comprando de forma compulsiva, como si se tratase de un producto alimentario de primer orden. Sólo basta con acercarse a un centro comercial o a una tienda Tommy para comprobar la veracidad de esta afirmación, por más descabellado que pueda parecer. Sabemos que la publicidad obra, en algunos casos, de forma misteriosa.  Y esta no sería la excepción a la regla. De todos modos, aquí queda arraigada la siguiente impronta: La moda está asociada a rebeldía y a todo lo que potencie y aúpe la irreverencia juvenil, hecho que justifica el por qué los jóvenes de todo el mundo aún siguen comprando la marca Tommy Hilfiger, pese a todo el desprecio que este diseñador pueda sentir por los habitantes de los estratos más bajos de la población mundial: latinos, negros americanos, entre otros.

7. La moda y los compradores de ilusiones

Tal y como señala Massimo Dessiato en su libro: “La Configuración del sujeto en   el mundo de la imagen audiovisual”, uno de los efectos de la comunicación generalizada que mayormente impacta es la compra de identidades ficticias:

...“ Adquiriendo los signos exteriores propios de la moda, promocionados por la publicidad y por todo género de ficción, los individuos suplen a una falta de actividad política, hecho que los aleja de cualquier relación propia o con el otro. Es como si flotasen en un vacío de relaciones significativas sin percibir tal cosa con exactitud: un vago malestar se posesiona del individuo postmoderno. Ya no experimenta culpa, sino ansiedad. Cuando piensa su condición, su razón no sabe indicarle qué cosa le molesta.

Hoy día, la gente se preocupa bastante por sí misma: su estado físico y psíquico es objeto de una constante atención. Desde los textos de autoayuda, todo género de saber prolifera para que el individuo haga un mejor uso de su vida, para que pueda sentirse cómodo y disfrutar más: el bienestar se ha tornado una preocupación constante. Alimentarse con comida genuina, tomar clases de baile, ir al gimnasio, conocer la propia sexualidad para obtener más placer, viajar,  aprender a relacionarse, vestirse de manera adecuada y con el look más idóneo son actividades que se han vuelto normales: en pocas palabras, estar sanos, esbeltos, tener buena apariencia. La comunicación generalizada contribuye de forma importante para que estas actividades sean realizadas de manera oportuna.

A pesar de las ocasionales ilusiones de omnipotencia, el narcisismo espera de los otros la confirmación de su autoestima. No puede vivir sin un público de admiradores. Su aparente libertad respecto de los vínculos familiares y de los vínculos  institucionales no lo hace más autónomo u orgulloso de su propia individualidad. Por el contrario, ella promueve la inseguridad, que sólo puede ser superada captando en las atenciones de los demás el reflejo de su yo grandioso o también asociándose con quien goza de carisma, fama y poder. Para el narcisista el mundo es un espejo, mientras que para el individualista primitivo era tierra de nadie a modelar según su voluntad. La pantalla televisiva es hoy día el nuevo espejo de Narciso”...

            Después de revisar esta interesante y acertada reflexión, me autoinquiero lo siguiente: ¿De no existir la publicidad y los medios de masas, Madonna hubiese logrado convertirse en lo que representa hoy en día? Este irreverente personaje del mundo artístico-musical demostró, en su momento, que la lucha por ocupar un espacio en la sociedad y por alcanzar la máxima exaltación del yo y del ideal hedonista era lo más lo más importante; indistintamente de lo acertado o equivocado de dicha postura ideológica-psicológica de vida.

 Definitivamente este astro de los ochenta, quien aún sigue siendo la Diva del pop, supo como aprovechar sus dotes artísticas para cuajar y posicionarse en todo el mundo como un patrón estético-musical y social a seguir. Esta súper estrella se ha erigido como una referencia casi obligada para  las generaciones presentes y futuras, las que, posiblemente, se encontrarán ávidas de conocimiento.

Es de hacer notar que Madonna siempre se ha adaptado – base de su gran éxito y popularidad – a los nuevos tiempos, de forma asertiva y especial.

...”Así como Madonna  resulta ser un coctel de identidades que produce una sola, Schawarzenegger ofrece un look, una identidad homogénea. Ambos son perfectamente reconocibles, interpretables, personalizados a la vez que universales: se han convertido en prototipos del look, algo dispuesto para ser imitado desde su aparición en el supermercado de identidades, cosa que conseguirán si ejercen la seducción imprescindible, cosa, en estos casos, sobradamente demostrada. En este aspecto, la moda sería una manufactura del carisma, según la feliz expresión de Salvador Giner. La moda es ese laboratorio de la identidad y de la apariencia que permite todos los experimentos posibles. El ofrecer la posibilidad de conseguir una mezcla propia y un look personalizado, es el oficio propio de los artífices de la moda (diseñadores, estilistas, modistas) a aquellos consumidores conscientes de que la imagen propia es lo que se valora. El look configura no sólo la propia imagen, sino la marca del producto vendible que aspiran a ser los individuos ”... (LOAEZA Guadalupe. Miami Shopping. Compro, luego existo)

La autora antes citada señala que nos vendemos a nosotros mismos, pues intentamos convertirnos en valor estético.

.. “En nuestro tiempo es la imagen lo que vende y de hecho se dice ya, como elogio de alguien, que sabe venderse bien”...

La moda le permite a cada quien lucir como quiere y de acuerdo con sus necesidades y requerimientos. En este sentido, vemos como cada grupo social se viste, comporta y habla de determinada manera. En esta era postmoderna, cada persona trata de adquirir ese sentido de pertenencia, hecho que les deja a muchos jóvenes ser ”aceptados” por otros.

Para comprender a la sociedad, la cual es sumamente diversa y compleja, tenemos que entender que en la actualidad se manejan códigos lingüísticos, culturales, estéticos, musicales muy precisos. Los tenagers han creado, prácticamente, su propio lenguaje, el cual les permite interactuar y comprenderse fácilmente. Este es un rasgo definitorio en éstos.

Grafiquemos un poco esta situación: La moda dark, por ejemplo, puede ser catalogada como una de esas aristas sociales predominantes en la actualidad. No en todas las sociedades, pero sí en la mayoría de ellas; sobre todo en las del primer mundo.

...”La palabra Dark (muy cercana al gótico) significa obscuridad, adentrarse en un  ambiente de calma en medio de la naturaleza sombría y melancólica. El color negro va de la mano con esta cultura, por ese significado de tinieblas, muerte y emociones profundas.

Al penetrar a este mundo de fantasía y muerte, se estereotipa al individuo "Dark", como una persona vestida de negro y de comportamiento "extraño". Pero el término Dark posee una diversidad de significados tanto en Europa como en otros países. Algunos la perciben como un estilo de vida indispensable para expresar sus sentimientos en un mundo que consideran artificial. Para otros es una moda, un gusto musical o una forma de rebeldía.

Comenzó como una broma, entre grupos de adolescentes obsesionados por la obscuridad y la muerte. Posteriormente se convirtió en una nueva cultura con base en la Inglaterra postpunk.

Se originó en Londres y Alemania, y se desarrolló en los Países Bajos de Europa como Rumania y Checoslovaquia donde el movimiento Dark se consolidó como una cultura que ya abarcaba códigos éticos, ideales y estatutos.

En el cine alemán expresionista existen peliculas como "Nosferatu" considerado como una muestra pura de la corriente gótica.

La letra de la música Dark se ha distinguido por ser muy profunda, en la cual expresan emociones muy íntimas y una poesía que se desliza hasta las entrañas”... (GARZA Mónica, TAMEZ Laura y RAMÍREZ Karina).

                        Tal y como dice el reconocido diseñador venezolano, Giovanni Scutaro, la moda es algo más que una actitud. Para él, es una forma de vida, de verse bien y de calar en esta variopinta y compleja sociedad...

8. Publicidad y moda

No cabe duda de que la publicidad está íntimamente relacionada con la moda, puesto que crea, en los potenciales consumidores, necesidades artificiales; están, indudablemente, se encuentran emparentadas e indeleblemente vinculadas con el consumo, actividad comercial que se encuentra indisolublemente adherida a esta era postmoderna y globalizada.

Hoy en día, la publicidad bombardea, de la misma manera, a los hombres y a las mujeres. Esta ciencia de vida crea, fundamentalmente, necesidades artificiales en los posibles usuarios. Para ello se vale de los medios masivos de comunicación, claves en su éxito.

...“La obsesión masculina por el cuerpo se fraguó en la década de los 80, cuando los varones comenzaron a ser bombardeados por la publicidad de la industria de la moda y la cosmética, ansiosa por explotar el bolsillo de un nuevo y potencial consumidor. Por su parte, las mujeres empezaron a  dirigir su apetencia sexual hacia un tipo de hombre con rasgos estéticamente perfectos. Ante estas presiones, al hombre no le quedó más remedio que apretarse el cinturón y subirse al tren de la estética”...

Otro aspecto que quería resaltar, en vista de que se ha configurado como una moda entre el público adolescente (principalmente), es el uso del tatuaje. Este no es más que la creación de dibujos indelebles en la piel, mediante la inserción de colorantes bajo la epidermis. Esta ciencia estética es considerada por muchos como algo meramente decorativo. Sin embargo, se remonta, prácticamente, al origen de la historia. Recordemos que en diversas culturas de antaño (de hace más de 5.000 años) ya se practicaba. El término tatuaje deriva de la palabra polinesia Ta-tau, que significa marcar sobre la piel. Los antiguos egipcios y numerosos pueblos sudamericanos y orientales (como la China, India o Japón), utilizaron los tatuajes como signos de distinción social.

En occidente ha sido menos común, pero ya en el siglo XVIII el explorador James Cook se encargó de popularizar el término; aprendió mucho de sus expediciones por los mares del Sur. El tatuaje moderno tiene cabida en el año de 1.890, fecha en la que se inventó la máquina de tatuaje eléctrica.

Otro rasgo que caracteriza a nuestra juventud postmoderna (por llamarla de alguna manera) es el uso del piercing, especie de placa metálica o de pelotica que se coloca en diversas partes y músculos del cuerpo. Muchos adolescentes – como parte de una moda que se ha hecho epidémica - se lo mandan a colocar en la lengua, en el ombligo, en el cuello, en las cejas y hasta en las orejas. Esto se puede palpar en cualquier parte del mundo. Y Venezuela no es la excepción a la regla. Ya sea por moda, o por irreverencia, gran parte de nuestros jóvenes se matan por llevar este distintivo en cualquier parte de su cuerpo, pese a lo doloroso que pueda resultar su inserción y posterior colocación... Todo sea por estar a la moda y por estar en consonancia con los demás.

El skate: ¿Una moda o una forma de vida?

Los jóvenes, al hablar de moda o de sus inclinaciones generales, se identifican, generalmente, con algún tipo de disciplina deportiva o actividad cultural o musical. Una de estas formas de vida es el skate, actividad que ha pasado por diferentes ondas y modas. En sus inicios tuvo que ver con el rock, luego con el hardcore y, actualmente, se asocia con el rap. Sus practicantes son anárquicos, no se dividen en clases sociales ni pertenecen a ningún club. Son de la calle.

Esta forma de vida es aderezada con una vestimenta bien sui generis: pantalones largos (tipo bermudas), sweeters con capucha a lo rapero, franelas de colores, peinados bastante underground y todo tipo de prendas ligeras que faciliten la ejecución de todo tipo de piruetas aéreas. Muchas marcas reconocidas se valen de esta actividad para publicitar sus productos. Sellos eminentemente deportivos como O´Neill, Quicksilver, Merrel, Fosil, No Fear Rollerblade, entre otros, son vendidos en demasía en las diversas tiendas que los ofertan. Un verdadero skater (o patinador) debe lucir como tal. La publicidad se ha encargado de arraigar esta impronta de vida. La moda, ciertamente, le ofrece la posibilidad a cada quien de lucir como quiere, de conformidad con su status o forma de vida. Si una persona necesita asociarse a un grupo determinado, lo puede hacer perfectamente al emplear cualquiera de las prendas que caractericen a ese sector poblacional. 

 

...”El caricaturista y genio mentor de los Simpson, Matt Groening, determinó que Bart, el niño de 10 años que no suelta su skate ni para ir al baño, debía convertirse en el símbolo de los adolescentes rebeldes del mundo entero. La revista Time nombró a Bart Simpson como uno de los 20 artistas más importantes del siglo, junto al urbanista y arquitecto Le Corbusier, a la modista Cocó Chanel y al músico Bob Dylan”...

 

Lo cierto es que este deporte está asociado con la calle, con la velocidad y con una forma de libertad única en su especie. Los jóvenes, al descargar toda su adrenalina (gracias a la puesta en escena de sus inigualables destrezas sobre el patín), son ellos mismos.

           En la sociedad contemporánea, la sociedad de la producción masiva, los bienes de consumo han adquirido una importancia muy grande, tanto en calidad de materiales para la construcción y conservación de la identidad personal, como en calidad de plataformas en la interacción y en la confrontación con los otros. Los objetos constituyen, de hecho, el sistema de signos por medio de los cuales nos presentamos a nosotros mismos, juzgamos y somos juzgados por los otros. Con y mediante las cosas, construimos una imagen de nosotros mismos que intentamos sostener y defender en las interacciones sociales, imagen que refleja a la vez la percepción que tenemos de nosotros mismos y nuestras aspiraciones personales. Comunicamos una serie de informaciones sobre nuestros valores, nuestra personalidad, y nuestros gustos.  Pero eso no es todo. A través de la manipulación, el uso, el rechazo, la destrucción de cosas nosotros comunicamos a los otros también sentimientos que a menudo no nos atrevemos a admitir a nosotros mismos, formalizar en palabras”... (DESIATO Massimo. La configuración del sujeto en el mundo de la imagen audiovisual).

 

            Cuando hablamos de que la publicidad crea necesidades artificiales, nos referimos a lo que plantea, fundamentalmente, la cita anterior: Esta técnica induce a las personas a que adquieran determinadas piezas y marcas de moda, las cuales no son harto requeridas, generalmente, por estos potenciales consumidores. Muchas veces el entorno o la interacción social con otros, hace que las personas se vean, prácticamente, forzadas a adquirir determinada pieza u objeto material, por el simple hecho de que está a la moda. Esta sociedad, indudablemente, está caracterizada por la compra compulsiva de bienes materiales. Unos son necesarios, mientras que otros no. Si la persona está en la disposición de comprar determinado producto, lo puede hacer perfectamente, siempre y cuando eso llene sus expectativas de vida o potencie, de alguna manera, su yo interno. Sin embargo, si esta persona tiene otras necesidades más importantes, debería racionalizar y priorizar su gasto; en este caso, no debe dejarse llevar por otros o por los medios audiovisuales de comunicación. Recordemos que vivimos en un tiempo eminentemente visual, donde las imágenes hablan y se venden por sí solas.