|
Ocho años antes de que yo naciese, don Tomás,
el director del colegio San Antonio (donde yo cursaría
mis estudios), telefoneó a mis padres para ponerles
al corriente de mi última travesura: me habían
pillado in fraganti fumando un cigarrillo en uno de los
reservados del baño. Durante ocho años mis
padres analizaron paso a paso cuáles habían
sido los errores cometidos en la educación que habrían
de darme. Nací, sin embargo, con las lecciones mal
aprendidas. Por eso, cuando al cabo de esos ocho años
sonó el teléfono en casa, mis progenitores
ya sabían. Ni siquiera descolgaron el teléfono,
se limitaron a subir al coche, que mi padre condujo en silencio,
el gesto ceñudo, mirándome de reojo a pesar
de que yo no estaba allí. Ya en el despacho del director,
donde yo llevaba recluido más de una hora, mis padres,
nada más entrar, rogaron al director disculpase mi
conducta, "ya se asegurarían ellos de meterme
en vereda y corregir en el futuro las faltas del pasado".
Don Tomás, después de una leve amonestación
(y en contra de lo que cabría esperar), sonrió
con benevolencia; me alborotó incluso el flequillo
con la mano, en un gesto amistoso. Y acto seguido, dejando
mi asunto a un lado, empezó a elogiar las excelentes
condiciones intelectuales de mi hermano Enrique, que nacería
catorce meses después y del cual puedo decir con
orgullo que todavía ostenta el mejor expediente académico
de los anales del colegio. "Serán como el día
y la noche, los dos hermanos", vaticinaron mis abuelos
maternos el día en que mis padres se casaron. (Lo
dijeron en tono bajito, para que yo no pudiera escucharles
allá donde estuviera: no querían ofenderme.)
Una previsión para nada equivocada, todo sea dicho.
MENDEL,
DE LA CALLE MARKET
|
Mendel, el pintor que vivía en la calle Market,
había convencido a un amigo labriego, viejo y achacoso
como él, para que le cortara la oreja izquierda.
Mendel era sordo de ese oído desde los ocho años,
secuela de unas fiebres mal curadas; así que pensó
que no tenía nada que perder. Después de la
"hazaña" su fama de autor maldito recorrería
todo el país y sus cuadros, por fin, serían
apreciados en su justa medida. ¿Qué tenía
Van Gogh que no tuviera él? "Guardaré
la oreja en la nevera e invitaré a grandes personalidades
de la cultura a que vengan a admirarla", le dijo a
Moshe, que era el nombre del labriego. Éste se encogió
de hombros, alzó la hoz y cortó la oreja de
un tajo limpio. Aunque la amputación resultó
un éxito, el tiempo se encargó de arruinar
las previsiones del pintor. Los galeristas seguían
rechazando sus obras; su mujer, harta de sus extravagancias,
lo abandonó; y sus hijos Yoshua y Lea, avergonzados,
optaron por negarle el saludo. Era increpado por unos y
otros; los niños le perseguían por la calle
y entre burlas coreaban: "Mendel el loco, Mendel el
loco"; el rabino alzó las manos e invocó
al Todopoderoso pidiendo perdón por su "alma
extraviada"; los acreedores le reclamaban a voces el
pago de sus deudas. Por si fuera poco, un funcionario del
juzgado le había amenazado con el desahucio. La palabra
"idiota" estaba en boca de todos. Ante estos reproches,
Mendel, con aire de no entender nada, se mesaba su larga
y canosa barba y sonreía más feliz que nunca:
Moshe, pobre ignorante, le había sajado la oreja
equivocada.
**********************
Ensayos
del autor
SEMBLANZA
DE FRANCISCO RODRÍGUEZ CRIADO
|
Breve
currículum
Francisco Rodríguez Criado es escritor y profesor
de narrativa en talleres literarios. Nació en Cáceres
en 1967. Con dos novelas y varios diarios inéditos
en el cajón, algunos de sus cuentos han sido premiados
o han resultado finalistas en diversos certámenes
literarios. Artículos, poemas y cuentos suyos han
visto la luz en revistas y periódicos de España
y México.
LIBROS
Sopa de pescado
Editora Regional de Extremadura, Cáceres, 2001
10 relatos
Los Bustamante, una familia del siglo XX
Departamento de Publicaciones de la Diputación de
Badajoz (2001)
1 relato ilustrado
Siete minutos
Editorial La bolsa de pipas, Palma de Mallorca, 2003
30 relatos
La ciudad y sus personajes solitarios, el
azar, el desamor, el sexo o el absurdo son algunos de sus
temas preferidos, abordados generalmente con humor y melancolía.
Ahora está escribiendo un diario (Diario de la contradicción)
donde combina reflexiones con vivencias cotidianas.
Desde agosto de 1998 mantiene una web sobre el mundo de
las letras en la red: www.franrodriguez.tk,
que le sirve como laboratorio literario y como lugar de
encuentro con otros autores del momento.
Ha escrito hasta la fecha más de 130 relatos.
COLABORACIONES:
En antologías:
Los mejores relatos del 2001, de la Asociación Cultural
Nitecuento, con el relato Chocolatinas.
En revistas (versión papel)
Raíces (Revista Judía de Cultura)
Vía Lata
Cuadernos Baluerna
La bolsa de pipas
Ars et sapientia
El problema de Yorick,
Nitecuento
Cuentolandia
Qazris
Es.pasmo
El espejo
La Casa de los Malfenti
Ha publicado también algunos de sus textos en numerosas
revistas literarias en internet.
En periódicos: Hoy, El Periódico Extremadura,
el suplemento cultural Ananke de Página XXIV (Aguascalientes,
Méjico)...
Premios literarios:
Accésit en el III Certamen del Concurso de Relatos
Ilustrados de la Diputación de Badajoz.
Primer premio en el XIX Certamen literario de relatos S.
Isidoro de Sevilla.
Primer premio de la revista Nitecuento (Junio 1999) al mejor
artículo.
Finalista en el XV Concurso de Cuento Breve de la revista
Escribir y publicar.
Primer premio de la revista Nitecuento (abril 2001) al mejor
relato.
ALGUNAS OPINIONES SOBRE SUS LIBROS
"El joven escritor sorprende por el ingenio, humor,
frescura y originalidad que construye con sus narraciones,
que sabe concluir admirablemente. Aunque de distinta fractura
temática y formal, muchas de ellas rozan la auténtica
poesía y en no pocos casos sumergen al lector en
la más pura estela surrealista". Manuel Pecellín,
diario Hoy. 4/06/0
"Éste es un libro de calidad muy desigual.
Contiene 30 narraciones que caben en sus ciento sesenta
páginas de formato pequeño porque bastantes
de ellos son microrrelatos. El autor trata temas muy habituales
en la literatura joven de hoy: historias urbanas de gente
desencantada, rupturas sentimentales y dificultades para
reordenar la existencia, conflictos alrededor del sexo,
la bebida y problemas de incomunicación. Bastantes
de estos relatos pecan de superficialidad, pero dentro del
heterogéneo conjunto se hallan piezas destacables
incluso algunas perlas. De entre el nivel aceptable de los
microrrelatos cabe destacar dos, dignos de aparecer en las
antologías de este género: Piso amueblado
y Un largo viaje. El primero es genial, se refiere a una
chica que pone un anuncio para compartir piso y trata del
dolor de la ausencia y del significado de las palabras.
El segundo es una amarga historia, insondable y poética,
que esboza los ocultos motivos que mueven a los hombres
a actuar. Entre los cuentos destacaría cuatro: Paredes
verdes, Radiografías, Siete minutos y Los grifos
que manan, que es el mejor. En él, un narrador cuenta
las dificultades de un amigo concentradas en problemas domésticos
sobre el funcionamiento de las conducciones de agua y los
grifos, motivo muy literario. La narración gira después
hacia el propio narrador, un escritor fracasado, y se manifiestan
aspectos poco favorables, incluso sórdidos de su
vida. El autor mantiene un delicado equilibrio, bien resuelto
en el desenlace, entre las dos vertientes. Además,
aparecen unas reflexiones metaliterarias sobre la confección
del propio texto muy pertinentes". Luis Latorras, Babelia
(El País) 8/05/04
"Ingenio a raudales hay en los relatos de Rodríguez
Criado; ingenio y buen hacer{...} No se puede decir más
con menos". Antonio Fontana (Cultural Abc)
"El relato será perfecto o no será. Y
los relatos de SIETE MINUTOS lo son. Vaya si lo son".
(Eloy M. Cebrián)
"Francisco Rodríguez nos deja en estas páginas
un espléndido ramillete de cuentos donde rebosa el
humor cínico, el ingenio y la voluntad por sorprender
al lector". (Diego Prado, diario El Mundo)
"Francisco Rodríguez (Cáceres, 1967)
reúne en este volumen treinta relatos redondos, algunos
de ellos muy breves, llenos de buen humor y desenfado, y
bendecidos por una mirada de original tono poético.
(Román Piña)
"En este libro no suceden cosas excepcionales sino
que a veces las cosas de la vida se vuelven excepcionales,
con ese punto de absurdo que las hace ambiguas" (Liborio
Barrera, el Periódico Extremadura)
"Francisco Rodríguez regresa a la actualidad
literaria con el lanzamiento de Siete minutos, donde recopila
30 relatos en los que vuelve a hacer de la claridad la máxima
de su escritura" (Claudio Mateos, diario Hoy)
|