- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
Publicar en Liceus

Agenda: destacados

Festival Escena Contemporánea 2009.

Del 26 de enero al 22 de febrero de 2009
 

EXPOELEARNING 2009.

19 y 20 de marzo de 2009







Publicar en Liceus
Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

 Ir al artículo...








  Guías culturales

Jean-Jacques Rousseau: El contrato social (II)
Raquel del Coso

5. Concepciones políticas

Rousseau por A. Ramsay
Rousseau por A. Ramsay
Libertad política: su filosofía la había destacado Locke en sus Tratados sobre el poder civil: es el ideal de equilibrio de poderes mediante su respectiva moderación. Su doctrina exigía una monarquía tolerante, pacífica y favorable a las empresas de la burguesía. La reflexión política llegó a ser un gran tema. Mediante esa toma de conciencia se produce la transformación del súbdito en ciudadano.

Fisiocracia: el gobierno de la naturaleza tiene como apologetas Quesnay, Turgot y Le Mercier de la Rivière que conciliaran el liberalismo económico absoluto.

Despotismo: los filósofos de este despotismo, como Diderot, o como Holbach tienen cuidado de distinguirlo de la tiranía arbitraria. Se trata de disponer los medios más eficaces para defender los intereses de los ciudadanos propietarios, creando una colectividad de hombres dichosos e instruidos.

 

6. La Enciclopedia

Portadilla de la Enciclopedia
Portadilla de la Enciclopedia
La empresa enciclopédica de D’Alembert y Diderot era la imagen exacta del espíritu filosófico de la época: obra colectiva, en la que el consenso de los espíritus autoriza variaciones de pensamiento, y que aunque razona las artes y las técnicas, también defiende el liberalismo y el pensamiento libre. Su objetivo era favorecer la difusión de la filosofía de la Ilustración. Diderot recurrió a autores conocidos de la talla de Montesquieu, Voltaire, Rousseau, Buffon, Du Marsais o Daubenton y a otros menos conocidos. D’Alembert se ocupaba de las Matemáticas, Diderot de la Historia de la Filosofía, el abate Morellet de la Teología, Buffon de las Ciencias de la Naturaleza, Paul-Joseph Barthez de la Medicina, Quesnay y Turgot de la Economía. El caballero de Jaucourt ayudaba a Diderot en tareas de redacción y de edición.

La Enciclopedia se entiende a sí misma como una eclosión de luz que ilumina el mundo humano, pero esa luz ya no es luz sobrenatural de la fe, ni siquiera la luz de la metafísica, sino la luz más inmanente a los hechos naturales y humanos.

Rousseau fue colaborador de la Enciclopedia en los primeros años, escribiendo artículos sobre música. Su amistad con Diderot resultó determinante, puesto que su visita a la cárcel a ver a Diderot  resultó una experiencia “iluminada” de la que salió “lleno de entusiasmo por la verdad, por la libertad, y por la virtud” al ver “otro universo" y se convirtió "en otro hombre”.

Aquel mes de octubre de 1749 se da cuenta Rousseau de que es filosofo “desde ese momento estuve perdido”.

 

7. Filosofía de Rousseau

Busto de Rousseau por J.-A. Houdon
Busto de Rousseau por J.-A. Houdon
7.1. Sus obras

En lo que se refiere a las obras de nuestro autor, existen dos momentos:

  1. el primero, entre 1710 —comenzando con el Discurso primero (De las Letras y las Artes)— hasta 1762, cerrado con el Emilio  y con  El contrato social. Entre esas dos fechas, Rousseau concibió una ópera, El adivino de la aldea, que dieciocho meses después de la publicación del Discurso primero acabó de poner de moda a Rousseau; una novela epistolar, La nueva Eloísa, y el Discurso segundo (Sobre el origen de la desigualdad, 1754).
  2. El otro momento de la escritura de Rousseau, aparentemente el más literario y, que al descifrarlo resulta ser obra de la razón al mismo tiempo obra de delirio, es el más conocido: las Confesiones, cuyos seis primeros libros se publican en 1782, y los seis últimos en 1789.

Rousseau es uno de los grandes de la Ilustración francesa, aunque al mismo tiempo su superador. Es rival de Voltaire: Voltaire es el racionalista e intelectualista y Rousseau es el hombre del sentimiento del corazón. Se le ha  llamado el profeta de una era de Sturm und Drang en la historia  de la cultura humana, y se ha dicho que expresó “el indefinido anhelo de toda la humanidad” que no podía ser acallado por las teorías vacías de sentimiento del racionalismo y del materialismo de la época.

Para él, la naturaleza es por doquier perfecta y el hombre debe reconquistarla para ser también el perfecto. Reacciona violentamente contra una cultura contrahecha a fuerza de sobre-educación y refinamiento, contra todo lo que es amaneramiento y lujo. La humanidad ha de volver a la sencillez de la naturaleza, a las sobrias virtudes cívicas, a la dicha del hogar y la familia. Las creaciones artificiales de la cultura soterraron al hombre primitivo, mataron el desarrollo espontáneo de sus sentimientos naturales básicos, siempre buenos.


7.2. Teoría rousseauniana de los vicios de la cultura y sus antídotos

Jean-Jacques adopta la hipótesis de un libre estado de la naturaleza del hombre. En dicho estado, el hombre vive de manera individualista e inmerso en el orden natural y puede confiar plenamente en su sentimiento. La reflexión representa la fuente de los males sociales y de la separación del hombre de sí mismo. Rousseau considera el amor de sí mismo como algo fundamental del que derivan todos los sentimientos, y sobre todo la compasión.

A partir de las relaciones naturales surgen los sistemas sociales primitivos que no quebrantan la igualdad y la libertad. La igualdad natural se destruye con el desarrollo de la cultura (el lenguaje, la ciencia, el arte) y de los sistemas sociales. A la vez, la división del trabajo y la propiedad privada son una profunda incisión, ya que las relaciones de propiedad impulsan al hombre a una lucha competitiva. En resumen: la cultura impone cadenas: “que darán nuevas trabas al débil y nuevas fuerzas al rico”.

Estudio de J. J. Rousseau
Estudio de J. J. Rousseau
La razón y la ciencia debilitan el sentido natural de la moral. El lujo lo amanera y los modales lo vuelven desleal. Rousseau contrapone a todo esto su ideal de libertad. Uno de los caminos hacia él es su ideal de educación.  En su obra Émile expone su pedagogía. Goethe lo llamó "el evangelio natural de la educación". La finalidad de Rousseau es la educación del corazón y el educador no debería adoctrinar, lo cual reprocha a la educación de su tiempo. El niño debe mantener su independencia y aprender de las cosas mismas. Ya en la juventud debe ser instruido en el arte, la literatura y la religión y hay que tener en cuenta su necesidad de vida social.

El segundo camino de Rousseau para conseguir el restablecimiento de la libertad es su filosofía social y política. La idea fundamental es la de El contrato social. El amor a la libertad y a la igualdad le lleva a rechazar de plano la teoría absolutista de Hobbes y la monarquía constitucional por el patrón inglés, y aboga por una radical democracia y soberanía del pueblo, en la cual se puedan instituir fácilmente asambleas del pueblo. Si no fuese así no serían los hombres naturales, reales y originales los que constituirían el Estado, sino rígidas instituciones de la cultura. El Estado es así el pueblo mismo y no hay que ver en él más que una libre agrupación social, sostenida y sustentada por la voluntad de los ciudadanos, los cuales son hombres libres e iguales. Esa voluntad social de los hombres ideales (volonté générale) es la auténtica voluntad del Estado: “Las leyes solamente son leyes válidas si se han dictado de acuerdo con la voluntad general. De otro modo son sólo decretos particulares”.

La idea de contrato ya aparece en pensadores como Hobbes y Locke, pero Rousseau le atribuye un sentido propio. No se trata meramente de un contrato entre individuos, como era el caso de Hobbes, ni tampoco un contrato bilateral, como en Locke, en el que los individuos hacen cesión de sus poderes a un hombre o a un grupo de hombres. Para Rousseau el contrato se realiza con la comunidad, cuya volonté générale se convierte en el fundamento de todo poder político.

La sociedad civil aparece como una comunidad de hombres libres que gozan de igualdad política, de acuerdo con la cual nadie ha de ser excluido. Ello sirve de base para la conformación de esa volonté générale que está en el fondo de la llamada soberanía del pueblo. Rousseau desborda las inhibiciones tanto de Montesquieu como de Voltaire en este punto. La volonté générale es algo así como una razón pura práctica. El Estado natural se había entendido siempre como una realidad históricamente posible; para Rousseau, sin embargo, representa una imagen ideal del hombre.

El Contrato social parece pensado para una pequeña ciudad-estado como su Ginebra natal: allí la voluntad común está más cercana. Pero Rousseau generalizó y lo hizo aplicable a grandes territorios.

El tema de la religión en Rousseau también lo desarrolló en Émile. La naturaleza es el faro que señala los caminos y orienta las decisiones. En la educación hay que incluir también a la religión entre las cosas innaturales: ”Si quisiera describir de una manera simbólica la estupidez, que es capaz de revolvernos la bilis, pintaría a un pedante enseñando el catecismo”.

Estudio de J. J. Rousseau
Tumba de Rousseau en el Panteón de París
La fe de la mayoría depende de una cuestión geográfica (si han nacido en La Meca o en Roma). En la obra Profesión del vicario saboyano combate el ateísmo y el materialismo de Diderot y de su escuela, pero también la metafísica de las pruebas de la existencia de Dios de la tradición escolástica. Dios no es objeto del saber ni del entendimiento, sino del sentimiento y del corazón: “Si la vida y la muerte de Sócrates son las de un sabio, la vida y la muerte de Jesús son las de un Dios”. Una fe en Dios, una fe en la virtud y en la inmortalidad, es lo único que se requiere y basta para la verdadera religión.

Rousseau, aunque es proyectado en el fondo total de la Ilustración, significa una postura de oposición y antítesis; por haber hecho valer también lo irracional y el sentimiento frente a lo racional, y especialmente por fijar las bases de la religión, haber puesto su signo de interrogación a todo el sentido del tiempo.

Rousseau vuelve del revés el optimismo de sus contemporáneos por la cultura. Todas las realizaciones de la historia de la cultura son agriamente problematizadas por él, y de ahí el predicar una vuelta a la naturaleza, a la precultura. Quizá haya que explicar mucho de este pesimismo por un fondo resentimiento y desgarrones de la propia personalidad.

Su influencia poderosa alcanzó  a Lessing, Mendelssohn y Tieck y el Romanticismo como corriente, pero sobre todo, al igual que Hume, influyó en Kant. Este pensador dependerá de aquel al fundamentar la religión sobre  bases de fe en oposición al saber, así como también en el punto clave del primado de la razón práctica sobre la razón teorética.

 


 

Volver a Publicar en Liceus ...


Liceus ARTEZBLAI
© 2000 Liceus, Servicios de Gestión y Comunicación S.L. – Todos los derechos reservados