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ATAHUALPA Y EL INCA GARCILASO DE LA VEGA


Santiago Sevilla
sevillagloor@yahoo.com

Nadie como el ilustre Inca Garcilaso ha descrito con mayor acierto al emperador Atahualpa, rey de Quito. En su prosa elegantísima lo pinta de cuerpo entero:

“El Inca Huayna Cápac tuvo en la hija del rey de Quito, sucesora que había de ser de aquel reino, a su hijo Atahuallpa. El cual salió de buen entendimiento y de agudo ingenio, astuto, sagaz, mañoso y cauteloso y para la guerra belicoso y animoso, gentil hombre de cuerpo y hermoso de rostro como lo eran comúnmente todos los Incas ...”

En sus “Comentarios Reales de los Incas” Garcilaso nos brinda y regala la explicación del origen histórico de la nación y república del Ecuador, así como de la antiquísima enemistad entre el Perú y el Reino de Quito, fundamentodel que se formara más tarde el actual Ecuador.

Resulta que el heredero de la borla y corona imperial del Perú fue Huáscar, hijo del Inca Huaina Cápac y de su hermana, Doña Rava Ocllo, como mandaba la ley sucesoria, para que fuera puro por ambos linajes. No así Atahuallpa -quien era hijo de la princesa Caranqui del norte del reino de Quito, Scyri Paccha - pero a quien su padre entregó este reino por excepción increíble y contraria a la unidad del imperio del Tahuantinsuyo, cuya capital era el Cusco. En la guerra que se desató por esto, Atahualpa venció en batalla ante las rocas del Cusco y tomó preso a su derrotado hermano de padre, Huáscar Inca, a quien mandó dar muy cruel muerte ahogándolo, para negarle renacimiento y vida eterna, según su fe religiosa. Pero su inusitada crueldad no paró en eso, sino que exterminó en el Perú a casi todos los Incas de los linajes con capacidad de uncir la corona imperial. Mató hombres, mujeres y niños durante algo más de ocho años de su dominio en el Cusco, por medio de sus capitanes QuizQuiz y Calicuchima. Fue por esto que el sobreviviente Manco Inca, tío del Inca Garcilaso, aceptó aliarse con Francisco Pizarro y Hernando de Soto para atacar los ejércitos de Atahuallpa cuando se retraían hacia el Reino de Quito, después del ajusticiamiento de Atahuallpa por parte de los Conquistadores. Es falso hablar de la conquista del Perú, pues este imperio ya estaba conquistado por Atahualpa y la capital del Tahuantinsuyo había trashumado a Quito, que cayó en manos del Capitán Sebastián de Benalcázar recién en 1534. La fundación de Lima es posterior y el Cusco ya había sido degradado de su antigua condición de ombligo del mundo por la abrumadora conquista de Atahuallpa y el exterminio de la gran familia Inca. Sin duda hay que volver a leer los Comentarios Reales para gozar de su historicidad, brillantez y musicalidad, hereditarias sin duda, pues provienen de la misma musa y fuente literaria de su tío, el poeta toledano Don Garcilaso de la Vega que escribiera estos sublimes versos fúnebres, poco antes de su heroica muerte en la toma de la fortaleza de Frejus en la Provenza:

“Divina Elisa, pues agora el cielo
con inmortales pies, pisas y mides,
y su mudanza ves, estando queda,
¿porqué de mi te olvidas y no pides
que se apresure el tiempo en que este velo
rompa del cuerpo, y verme libre pueda,
y en la tercera rueda,
contigo mano a mano,
busquemos otro llano,
busquemos otros montes y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos,
donde descanse y siempre pueda verte
ante los ojos míos,
sin miedo y sobresalto de perderte?”

Su sobrino, el Inca Garcilaso de la Vega fue hijo del Capitán Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas, y de la princesa incaica Isabel Chimpu Ocllo, sobrina de Huaina Cápacy prima hermana de Atahuallpa. El Inca Garcilaso fue a España cuando joven de veinte años, combatió a las órdenes de Don Juan de Austria contra los insurrectos de la Alpujarra y obtuvo, por su valor, el grado de Capitán. Tomó parte en las guerras de Flandes, Navarra e Italia. Escribió “La Florida del Inca” editada en Lisboa en 1605 Y la “Historia General del Perú” que apareció póstuma. Su pluma es magistral y muy digna de disfrutarse como joya del Siglo de Oro.

 

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