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Noticias Frescas del Autor del Amadís de Gaula

Santiago Sevilla
sevillagloor@yahoo.com

 

La gran adivinanza del Amadís se ha resuelto: Su autor se había ocultado detrás del personaje en la novela Don Brián de Monjaste, como él, hijo del rey de España. En el nombre de Brián están, en otro orden, casi todas las letras del nombre del autor, Anric, como en su tiempo se conoció a Don Enrique, Infante de Castilla y León. La siguiente clave para identificar al autor es la batalla de Tagliacozzo, donde Don Enrique campea con un ejército español bajo su mando, al igual que Brián de Monjaste contra los Siete Reyes, con idéntica descripción de la batalla en la relación histórica, y también en la más famosa novela de caballerías, el “Amadís”. Don Enrique es el único Castellano que vivió en la corte de Westminster y Windsor en la era caballeresca de Eduardo I de Inglaterra, o rey Lisuarte, famoso como caballero triunfador en justas y torneos, al igual que Don Enrique, hermano de la reina de Inglaterra Doña Leonor de Castilla. Don Enrique es una de las encarnaciones más perfectas del caballero andante español. Hay noticias frescas sobre su vida aventurera. Contradictoriamente, las noticias más frescas en Historia son justamente las más antiguas y por tanto más cercanas a la vida de este extraordinario personaje.
En primer lugar deben nombrarse las ‘’Memorias de Don Fernando IV de Castilla’’ de quien fue tutor Don Enrique cuando viejo, a la vuelta de su prisión en Castel del Monte en Puglia, tierra de Bari, reino de Nápoles. Este Códice se encuentra en la Biblioteca Nacional de España, y fue copiado y publicado en 1860 por Don Antonio Benavides, Miembro de la Real Academia de Historia.
En segundo lugar, las más frescas noticias del Infante Don Enrique las encontramos en “El Libro de las Armas” del Infante de Castilla Don Juan Manuel, sobrino de Don Enrique, que data de 1335, treinta y un años después de la muerte de nuestro autor del “Amadís”.
En tercer lugar, invoco una admirable obra del insigne Don Gonzalo Argote de Molina, titulada “Nobleza de Andaluzia” de 1588. Este Sevillano señor no sólo fue genealogista, sino también editor, anticuario y escritor medievalista. Fue él, quien publicó “El Conde Lucanor” de Don Juan Manuel, y el “Libro de la Montería” del Rey Alfonso XI.
Extraigo de estas últimas cristalinas fuentes históricas dos batallas que pintan muy diáfanamente al autor del “Amadís”:
La primera es la batalla de Sevilla, donde el padre de Don Enrique, el rey Don Fernando III el Santo, conquistó esta célebre ciudad.

“Cuando el Santo Rey tenía asediada a Sevilla, acudiendo el héroe a la principal avenida de la ciudad, que era el Aljarafe, dejó en el Real al infante D. Enrique, su hijo, con los esforzados capitanes Lorenzo Xuarez y Arias González, y muy pocos peones. El Rey de Sevilla embistió al Real, sabedor de la escasa guarnición que lo presidiaba, obligándola a huir; pero el Infante, haciendo las veces del Rey, infundió en los pechos de los defensores tal valor, que resistiendo otra vez con denuedo, decidieron a poco rato de pelea a los enemigos a volver a la ciudad con más prisa de la que habían venido, siguieron el alcance los Cristianos, y mataron gran número de peones y de caballeros, sin contar los que perecieron en el río, creyendo encontrar en la opuesta orilla la seguridad que buscaban. Así empezaba a dar muestras de su valor el Infante D. Enrique, casi a los albores de su vida....” (Memorias de D. Fernando IV).
Don Enrique nació en 1230 y la conquista de Sevilla se logró en 1248, cuando este príncipe apenas contaba con dieciocho años.
Su última batalla la batió en 1296, cuando tenía sesenta y seis años de edad, poco después que los Moros de Granada mataran en combate al Maestre de Calatrava Don Ruy Pérez Ponce de León:
“Y el Infante Don Enrique partió contra los Moros, y hallaron cuatro leguas más adelante de Arjona, donde se dieron batalla. Y al principio los Christianos se desbarataron, y los Moros mataron muchos dellos, y los demás dieron a huyr, y hubieran muerto al Infante, si dó Alonso Perez de Guzmán no lo socorriera. El cual
aviendo peleado bravamente con los Moros, por su parte, y muerto y derribado muchos dellos, sabiendo el peligro en que el Infante estava, dexó la batalla, y fuéle a socorrer, y hallándolo derribado en tierra, y a su cavallo cortadas las riendas en poder de los Moros, y socorriéndolo con otro cavallo lo sacó en salvo, quedando Don Alonso peleando hasta que el Infante estuviese fuera de peligro. Y allí cargó toda la batalla de los Moros contra Don Alfonso, y le mataron todos sus vasallos, y él sólo escapó entre tanta muchedumbre, aviendo hecho una hazaña tan famosa. Y siendo muertos y captivos muchos Christianos los demas se salvaron en Arjona con don Alonso Pérez de Guzmá, y có el Infante dó Enrique.” (“Nobleza de Andaluzia” por Don Gonzalo Argote de Molina).
No quiero mentar las demás batallas de Don Enrique, que son muchas, sino que pido al lector amigo que vea en estas dos, la primera y la última, un indicio más de la autoría del “Amadís”, que es un libro con las descripciones de batallas más vívidas y reales que en ningún otro y que sólo pueden manar de una pluma que también ha sabido esgrimir y blandir la espada en combate.
La cuestión que surge, es cuándo Don Enrique empezó y cuándo terminó de escribir el “Amadís”. Mi convicción es que emprendió a escribir después de 1259 cuando su matrimonio fallido con Doña Constanza de Aragón y la sospecha de que Don Alfonso Manuel era su propio hijo, le inspiraron la invención de Oriana, Amadís y su hijo Esplandián. (Ver “El Libro de las Armas” de Don Juan Manuel). Terminó de escribir acaso ya en años cerca de su muerte en 1304, pero tuvo tiempo de ver su obra, y de cerciorarse que muchos habrían de leerla, entre ellos Don Pero López de Ayala, que ha dado razón de ello en 1385. Los más folios del “Amadís”, que son mil trescientos, tiene que haberlos escrito Don Enrique en su larguísima prisión entre 1268 y 1292, a vistas del mar Adriático en Canosa de Puglia y Castel del Monte. Habría tenido que promediar unas sesenta páginas por año, de su propio puño y letra, o algo menos, si escribió los años siguientes, cuando ya había recuperado su libertad. Escribir con pluma fue trabajoso y lento, y un libro tan ingenioso y pulido debe haber demandado ciertas correcciones. Lo que ya se debe reclamar es que se reconozca ya la autoría del “Amadís” por el Infante Don Enrique de Castilla, aunque su ducho plagiario, Garcí Rodríguez de Montalvo, sea quien le copió y cambió, en algo, su primer texto en aquellos históricos folios, algunos pocos descubiertos por el filólogo Don Antonio Rodríguez Moñino.
No cabe que la hermandad de historiadores de la literatura española sigan ubicando al “Amadís” en el siglo XVI, cuando data del siglo XIII en su mayor parte y haya aparecido en los albores del siglo XIV. No es bueno glorificar una usurpación tan desvergonzada como la del Regidor de Medina del Campo, Don Garcí. Es apología del plagio y debe terminar.



 

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