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EL ARTE DEL SONETO EN SHAKESPEARE


Santiago Sevilla
sevillagloor@yahoo.com

Nadie tan enamorado como Shakespeare. Sus sonetos son prueba fehaciente. Cada uno más apasionado que el anterior. Y son muchos: Cientocincuentaycuatro y casi todos, mensajes de amor. Breves y sin título, como e-mails, pero plenos de bella devoción amorosa. Traducirlos es una pretención muy audaz y casi siempre condenada al fracaso. Porque? Pues a razón de que el idioma de Shakespeare es entrañudo y extremo, sus metáforas tan vitales, que exasperan al culterano y derrotan al fino linguista. Es el habla de su época: Gente sin piedad, que todo lo personifican, magnifican y deprecan. Contemplan ajusticiamientos sin pestañear y se ríen de la matanza de la Peste Negra. Nuestra era actual oculta lo truculento y bagateliza lo monstruoso. Nuestro idioma se ha vuelto hipócrita y críptico. No hay palabras. Todo es inefable. El Español se ha tornado en campana sin badajo; el inglés, en cambio, en badajo sin campana. Sin embargo, no podemos dejar de disfrutar de Shakespeare por ser este un genio tan peculiar, que ignorarlo, fuera renunciar a una estética irrepetible y sublime.

Por eso quisiera rememorar primero su Soneto Sesentayuno:

LXI

Is thy will thy image should keep open
My heavy eyelids to the weary night?
Dost thou desire my slumbers should be broken,
While shadows like to thee do mock my sight?

Is it thy spirit that thou send'st from thee
So far from home into my deeds to pry,
to find out shames and idle hours in me,
the scope and tenour of thy jealousy?

O no! thy love though much, is not so great:
It is my love that keeps mine eye awake;
Mine own true love that doth my rest defeat,

To play the watchman ever for thy sake,
For thee watch I, while thou doth wake elsewhere,
From me far off, with others all to near.

Temerario en mi empeño, he traducido este soneto, que describe la angustiosa separación de Shakespeare de su esposa en Stratford Upon-upon-Avon, cuando él estaba en Londres como dramaturgo y actor de teatro:

LXI

Que tu imagen me despierte es lo que quieres?
Mis párpados exhaustos, a la noche abiertos,
Los espectros que fingen y pretenden tú eres,
desearías que reaviven a mis ojos muertos?

Este epíriritu que tú mandas a espiarme,
de tan lejos, despedido del remoto hogar,
tal alcance y pasión tiene tu celarme,
que él llegue, del desnudo ocioso, a se burlar?

Oh no! Aunque muy mucho, tan grande no es tu amor.
Es el mío propio que me tiene desvelado,
mi vero amor sincero me saca del sopor.

Me tienes de tu guardia, de ti enamorado,
por tal distancia de tus labios separado
y acaso en vela tú, cerca de otro velador.

Para avanzar en la amistad con los sonetos de Shakespeare, os propongo que leáis mis lectores, el numerado sesenta, que considero suprema poesía:

LX

Like as the waves make towards the pebbled shore,
So do our minutes hasten to their end;
Each changing place with that which goes before
In sequent toil all forward do contend.

Nativity, once in the main of light,
Crawls to maturity, wherewith being crown'd,
Crooked eclipses 'gainst his glory fight,
And Time that gabe, doth now his gift confound.

Time doth transfix the flourish set on youth,
And delves the parallels in beauty's brow,
Feeds on the rarities of natures truth,

And nothing stands but for the scythe to mow.
And yet to times in hope my verse shall stand,
Praising thy worth, despite his cruel hand.

Lo he transcrito al Castellano, a duras penas, así:

LX

Tal olas que anegan los guijarros de la playa,
Asi nuestros minutos se apuran a su fin.
Al precedente, cada uno reemplazando vaya
y en secuencia forzosa, avance a su confín.

Al comienzo, de la luz al centro, está el nacer,
que avanza a madurez, con que coronado,
de eclipses torvos, su gloria debe defender.
El Tiempo, mercedes que le hiciera, le ha quitado:

Trastorna el florecer donado a juventud,
ahonda las arrugas de la frente hermosa,
acendra achaques de Natura a la salud.

Ya, a su tajo sin atajo, la guadaña acosa.
Empero, y no obstante el Tiempo artero,
mi verso, eternamente que te alabe, espero.

Este soneto de Shakespeare esta lleno de aliteraciones, y las consonantes crean sonidos y melodías placenteras, revelando el Mas-Alla del idioma, que es la seducción con los misterios inexplorables del murmullo, del chasquido y de la rima. Sus imágenes son estremecedoras en este dicho tan sublime:

Time doth transfix the flourish set on youth,
And delves the parallels on beauty's brow

que literalmente se traduce:

Cronos transfigura la floración puesta en la juventud
y excava las líneas paralelas en la frente de belleza.

Pero, en verdad, la traducción no traduce, sino que desluce. Por eso es bueno ir hasta la fuente y beber de ella, mas no de este cántaro hueco del que escapa la frescura. Por eso que ya casi todos mis lectores amigos sois bilingues y bicéfalos, y los intérpretes somos meros taumaturgos o demiurgos, fallecientes.
Pero, para los jóvenes que no han tenido aun tiempo bastante para aprender el Inglés a cabalidad, pues para ello apenas alcanza una vida, quisiera brindarles este soneto 76 que prueba lo dicho sobre Shakespeare como amante irremediable:

LXXVI

Why is my verse so barren of new pride
So far from variation or quick change
Why with the time do I not glance aside
To new found methods, and to compounds strange?

Why write I still all one, ever the same
And keep invention in a noted weed,
That every word doth almost tell my name,
Showing their birth, and where they did proceed?

O know sweet love, I allways write of you,
And you, and love are still my argument.
So all my best is dressing old words new.

Spending again what is already spent;
For as the sun is daily new and old,
So is my love still telling what is told.

Este poema admirable lo he traducido también del endecasílabo al alejandrino, con mucha latitud y libertad, salvando su idea y filosofía.
Vale que se me busque cuánto me he distanciado de la versión puramente literal:

LXXVI

Porqué mis versos, de nuevos bríos, son vacíos?
Porqué van sin cambio alguno o variación?
Porqué mis ojos no atinan los desvíos
hacia novedad, ingenio o invención?

Porqué escribo lo mero mismo, siempre igual?
Como a sisaña desdeño a la inventiva
hasta el punto que mi palabra es ya tal cual
que mi firma, mi cuna y fontanal nativa.

Pues yo escribo sólo de ti siempre, dulce amor!
Tú y el amor son eternamente mi argumento.
Revisto mis ideas con disfraces de esplendor.

Repitiendo lo ya dicho en vano intento,
como el sol, que es cada día antiguo y nuevo evento,
yo atizo, de mi amor, el viejo resplandor.

Shakespeare es un tonel sin fondo, repleto de añeja sabiduria, como uno de vino que, cuanto más se bebe, menos se acaba. Ésta es, de entre otras, la más sana embriaguez.

Como vemos, los sonetos de Shakespeare tienen sus propias normas. Los dos cuartetos no riman entre si, sino que estas estrofas son independientes.Los dos tercetos si riman mutuamente, pero la rima en el inglés no obedece a las reglas de la preceptiva poética del Castellano,donde consonantes y vocales son idénticas e iguales a partir de la acentuación de la palabra. En el Inglés de Shakespeare, la rima principia donde quiera y puede envolver una o más letras independientemente de la acentuación de la palabra. Y lo que es peor, la pronunciación de entonces ha cambiado. En aquel tiempo rimaban por ejemplo "fear" con "bear", ahora ya no. A veces Shakespeare sólo rima por asonancia. En suma, los versos del gran poeta inglés tienen sus granos de salmuera, pero son hermosos por otras razones y se los debe juzgar distinto, como escuela aparte de los sonetos italianos o españoles. Ante todo varían por sus ideas, bárbaramente novedosas. Shakespeare tiene contrastes y retruecanos tan sorprendentes, que a ratos, el lector pierde los estribosy debe jalar la brida de la lectura, para recuperarlos. Los Ingleses admiran la inconmensurable riqueza de su vocabulario. Para mi modesto entender, lo más loable es la fuerza y envergadura de las alas de este inmenso soñador.


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