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CARISMA


Santiago Sevilla
sevillagloor@yahoo.com

Atributo de los escogidos. el carisma es un don de la Providencia. Consiste en gustar al prójimo, hasta someterlo a los propios arbitrios. La presencia, la voz, el toque del carismático seducen a las grandes mayorías, hasta que actúan como una manada de corderos cautivos que siguen en pos de su pastor.

Cayado, espada, cetro son los símbolos de su poder mágico. Ejemplos sobran: Alejandro Magno, Julio César, Jesucristo, o también Aníbal, Atila o Mahoma. Entre los recientes grandes carismáticos evoquemos a Napoleón, Hitler o Perón. La grandeza de estos predestinados profetas, o emperadores no provino de su linaje y abolengo, sino de su hipnótica atracción para las grandes masas de sus seguidores. últimamente tenemos el sorprendente caso de Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, el denostador contra Estados Unidos de América y su poco carismático Presidente George W. Bush. Si estudiamos este fenómeno, nos sorprende que Chávez reúne las características del carismático perfecto: Su físico mestizo de todas las razas del mundo, es el del hombre fuerte, de sonora voz, pausada y astuta elocuencia, con arranques de ira o de buen humor, rostro impávido, acusaciones descomunales , amenazas y quejas, vocación de mártir y de auto-sacrificio, amor a raudales por el pueblo, invocación del enemigo ante-portas, magnanimidad y mercedes sin fin para la plebe,odio apenas velado contra los ricos, identificación con el bajo pueblo, único constituyente de la abrumadora mayoría representada por él. Suyas son ya las riendas, las armas y el poder absoluto. Vox populi vox Dei. El es el Zar de Venezuela, el Patriarca redivivo de Gabriel García Márquez. En la Historia, ciertos carismáticos han ido aún más allá y se han adueñado de Dios. Lo ponen de su lado, izan, haciéndolo propio, su estandarte y lábaro.

Lo pintan a Dios a su imagen y semejanza, hasta suplantarlo, como en el caso de Jesúsy de Mahoma. Dios termina oculto entre bastidores, mientras las escrituras y los templos veneran y hablan del Profeta,del carismático predilecto del Altísimo. En el cristianismo, Dios Padre ha sido proscrito de los altares, en los que campean Jesucristo y su madre María. En el Islam, la veneración por Mahoma lo diviniza y torna sacro-santo. ¡Ay de quien se atreva contra estos carismáticos! Las culturas mesiánicas son proclives a caer en el cautiverio de los carismáticos, por estar ya programados por la fe para el sometimiento. El colmo de esa fe ciega, es el suicidio del mártir que quiere de ese salto mortal, llegar y conquistar el paraíso.

Para no morder el anzuelo con la celestial carnada del carismático, vale primero curarse en sano asistiendo a la escuela de la duda sistemática.

Los mejores textos educativos, aunque amargos y crudos, para lograr la debida sobriedad ante la seducción del carismático, podrían seraquel discurso de Hamlet de Shakespeare sobre el ser o no ser;o su equivalente cuestionamiento de la existencia en “La Vida es Sueño” de Calderón de la Barca. Sociólogos como Max Weber u Ortega y Gasset han intentado vanamente buscarle fórmulas a la revolución de las masas que encumbran al carismático. La fascinación del carismático tiene de hipnotismo, de taumaturgia y de infundio. Es la creación de realidad virtual, de ensoñación y de prodigio. La promesa siempre juega un rol clave en el carismático: Preseas como la fuente de la eterna juventud, los ríos de leche y miel, el reino de los cielos. O lo que es más, un serrallo con setenta vírgenes.

Los pragmáticos como Winston Churchill o George W. Bush sólo atinan a ofrecer sangre, sudor y lágrimas, cuando enfrentan la guerra y la ganan.

El final de aquellos demiurgos, los carismáticos, es generalmente trágico: Crucifixión, asesinato, muerte violenta. Su defunción es siempre pavorosamente simbólica. ¿Cómo debe juzgarsea los carismáticos? ¿Son buenos o son malos? Generalmente, son necesarios, según la percepción general de sus propios pueblos. Con ellos y por ellos se llegan a cumplir ciertos sueños y ambiciones: Con Lenín, la revolución del proletariado. Con Napoleón, la grandeza de Francia. Con Alejandro, la conquista de Persia. ¿Y con Jesús? El triunfo de la piedad, de la caridad, del perdón. ¿Mas, qué se obtuvo de Hitler? El exterminio de millones de judíos, de gitanos, de minusválidos. ¿ Qué sacó Alemania? El sufrimiento y muerte de millones de sus ciudadanos, hombres, mujeres y niños.El sufrimiento de millones de soldados que murieron, o quedaron malheridos y amputados. La hambruna y humillación de toda esa nación.

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