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EL EXCÉNTRICO Y SU EXCENTRICIDAD


Santiago Sevilla
sevillagloor@yahoo.com

Persona de excepción, no se ciñe a la moda, tampoco a las normas de comportamiento, ni a las costumbres de los demás. Personaje fuera de serie, el excéntrico vive al margen de la sociedad en un castillo de cristal.

Puede ser viejo o joven, hombre o mujer. La excéntrica con frecuencia es soltera o viuda, siempre solitaria por definición. Pero ¿qué mismo es esto de la excentricidad? Vivir lejos del centro, pensar distinto de la gran masa cada vez más uniforme, peor aun: totalmente uniformada. Veamos Nueva York, Berlín o Madrid. En todas partes la mayoría de las mujeres pretenden ser rubias y caminan en sus blue jeans, ocultando los tacos altos en el tubo de tela, para alargar las piernas. Los hombres llevan sus barbitas incipientes de dos días, el cabello punti-paradoy también se arropan en blue jeans y T shirts. El idioma está invadido de anglicismos y en las manos llevan las masas uniformes botellitas de agua de cuyo pico beben reiterativamente,en defensa de su futura buena salud. Al excéntrico se lo atisba muy rara vez, aunque resalta por lo inusual. Sus vestidos podrían ser de tweed demodé o de otro material desconocido, su opinión sobre este mundo es cosa difícil de extraer, porque llevaría a una compleja discusión filosófica sobre todos los asuntos posibles en los que nunca está de acuerdo con las grandes mayorías. Él nada siempre contra corriente, sea por conservador o por vanguardista. El excéntrico, por definición,incomoda a sus poco semejantes, los demás humanos. La sociedad en su inconmensurable tolerancia, va normando a las multitudes sin que éstas se resistan, porque la libertad, la igualdad y la fraternidad se realizan de inmediato si uno es igual a los demás en la mancomunidad del acuerdo, en el que no hay ni un si ni un no. El excéntrico huye de la igualdad y la fraternidad en aras de su último valor que es su omnímoda libertad de hacer y deshacer sin pedir la venia aquiescente de nadie. Eso lo margina como a un lázaro. ¡Horror! Su libertinaje podría ser contagioso y obligar a los demás a individualizarse y caer en la soledad. El excéntrico, no obstante,intuye que hay muchos solitarios que se disfrazan de “hombre común de la calle” para acaso encontrar compañía. Lo cierto es que cuando veamos un excéntrico, acaso deberíamos protegerlo como especie amenazada de extinción. Alguien de la prensa debería entrevistarlo para oír su opinión sobre la marcha de la sociedad, porque tal vez sólo el excéntrico atina a identificar las tendencias que nos llevan a situaciones absurdas que sólo se constatan cuando ya es tarde para remediarlas. Veamos unos pocos tríos: la búsqueda desesperada de salud perfecta que nos lleve al oprobio de una larguísima vejez, la expansión insofrenable del Sida, la invasión islámica de Europa,o más bien la espantosa obesidad de una mayoría de norteamericanos,la escualidez enfermiza de una multitud de niñas bien, la desigualdad de los humanos como resultado del reparto del mundo entre naciones,o por último, el lavado cerebral que imparten los medios de comunicación...

¿Qué soluciones concebirían los excéntricos? ¿Cómo piensan ellos? ¿Cómo se defienden de la masificación que nos abruma? ¿Cómo entender su valor de enfrentarse solos contra las “verdades” establecidas? ¿Qué pasaría con los excéntricos si todos les siguiésemos y fuésemos iguales a ellos? ¡Sería éste, por suerte, un mundo mejor?

 

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