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GÉNESIS DEL AMADÍS DE GAULA


Santiago Sevilla

sevillagloor@yahoo.com


Este libro maravilloso se conoció alrededor del año 1300. Maravilloso, por su impecable estilo de narración sobria, donde se equilibran perfectamente la acción, la pintura de los personajes, la elegancia del idioma y la muy fácil lectura. La gran pregunta ha sido: ¿Quién lo escribió? y además: ¿Cuáles fueron los verdaderos hechos históricos en que se inspiró? Ésta última cuestión obliga a investigar los tiempos aquellos.


Lo cierto es que la corte del rey Lisuarte no puede ser otra que la del Rey Eduardo I de Inglaterra, que reinó entre 1272 y 1307. Este Eduardo, Duarte o Lisuarte, tuvo por esposa a la hija de Fernando III El Santo, Doña Leonor de Castilla, hermana de padre de Alfonso X, El Sabio. Ella fue famosísima reina por su ejemplar amor bien correspondido por el Rey Eduardo, y su incansable promoción de las artes y las letras, tanto en la corte de Windsor, como en las Universidades de Oxford y Cambridge. Fomentó obras en idiomas vernáculos, poesía, como el romance del Conde de Ponthieu, y traducción de obras clásicas como “De Re Militari” de Vegetius, para su esposo y un tratado sobre el Ajedrez, para sí. Después que se casó en el monasterio de Las Huelgas en Burgos, con el entonces Príncipe Eduardo, fueron con ella algunos parientes nobles españoles a Inglaterra. Los sucesos del reinado de Eduardo I son tan notorios, que emparejan admirablemente con muchos hechos de la leyenda de Amadís. Sus guerras son las mismas, contra Gales, Escocia y Francia. Sus justas y torneos, donde Eduardo tuvo fama de ser “la mejor lanza del mundo”, se parecen a los célebres combates singulares y las batallas concertadas entre opuestas centurias de caballeros en “Amadís de Gaula”. Los personajes de la leyenda de Amadís de Gaula tienen sus gemelos en la corte de Eduardo I. Eleanor, su hija mayor, empata perfectamente con la imagen de la bella Oriana y ambos nombres tienen casi las mismas letras, en distinto orden. Oriana se inspira también en la Princesa de Gales Eleanor de Montfort, quien fuera, tal que Oriana, apresada en medio mar, cerca de la Isla de Scilly por capitanes de navíos del rey Eduardo I, cuando llegaba a casarse con Llywelyn Príncipe de Gales, enemigo del rey.


La famosa Doncella de Dinamarca no es otra que “the Maid of Norway”, la princesa heredera de la corona de Escocia que vivió en la corte de Eduardo I. Parece a todas luces, que el autor del Amadís también participó en esa corte de los reyes Eduardo y Leonor, y mitificó, con gran destreza, los sucesos de los que fue partícipe o espectador, en esta crónica novelesca llamada “Amadís de Gaula”, sin duda para entretenimiento de la reina y los demás nobles españoles que le servían de compañía. Es obvio que el autor del Amadís fue señor muy entendido en caballería y combate con lanza y espada, pues los detalles bélicos que describe, prueban gran conocimiento de la equitación caballeresca y sus peculiares peligros. Acaso fue él, a guisa de pseudónimo, el propio Don Brian de Monjaste, caballero Español en la corte del rey Lisuarte. Y debe haber sido también poeta, si pudo componer, a nombre de Amadís, estos hermosos versos:

Pues se me niega victoria
Do justo me era debida,
Allí do muere la gloria,
Es gloria morir la vida
Y con esta muerte mía
Morirán todos mis daños,
Mi esperanza y mi porfía,
El amor y sus engaños.
Lástima nunca perdida,
Que por matarme la gloria,
Me mataron gloria y vida.

El gran súbdito y amigo primero, más tarde poderoso enemigo contendor en la guerra contra el rey Eduardo I, fue aquel príncipe y caballero Don Simon de Montfort, Conde de Leicester, francés de cuna y ascendencia. Bien podría ser él, el inspirador del personaje de Amadís. Sus virtudes personales y méritos militares como el triunfo en la batalla de Lewes, donde capturó al rey Enrique III y a su hijo el príncipe Eduardo, le convierten en el espejo de la caballería andante. Le tocó morir en la gran batalla de Eversham, cuando el Príncipe Eduardo lo derrotó dando pruebas de temprana genialidad bélica en el año 1.265. Hay muchos otros hechos paralelos entre la Historia del reinado de Eduardo I y el mito de Amadís que invitan a investigación, como la concepción pre-matrimonial que tuviera su hija la princesa Juana, tan similar a la preñez de Oriana y el nacimiento de Espladián, el doncel cazador:


“Al pesar por la ausencia de Amadís, se vino a agregar una pena nueva. Oriana se sintió embarazada, y lo comunicó a Mabilia y a la doncella de Dinamarca. La campaña del rey contra la Isla de Mongaza le permitió disponer de todo lo necesario. El temor de ser descubierta le dio fuerzas para sufrir sin quejarse, y quiso el alto Señor, remediador de todos, que tuviese un hijo. Oriana lo tomó en sus brazos y lo besó muchas veces.”


Baste decirse que Espladián, hijo de Amadís, cazaba en unos bosques y selvas que efectivamente hubo en esos tiempos, y en esas ínsulas, como nos confirma la Enciclopedia Británica: “La vida salvaje en las Islas Hébridas es particularmente rica: Hay mucho corzo y venado en Lewis, Harris, Uist del Norte, Skye, Mull, Jura e Islay. En la Isla de Soay se dan muflones de gran cornamenta...”


Nos cuenta el “Amadís de Gaula”:
“El rey Lisuarte, para dar descanso a su persona y placer a sus caballeros, acordó ir de caza....Apartado de los demás, el rey vio salir un ciervo muy cansado. Con el propósito de matarlo, lo persiguió en su caballo hasta llegar a un llano, y allí vio una cosa extraña. Por la cuesta descendía un doncel de unos seis años, el más hermoso que nunca había visto. Atada a una traílla llevaba una leona. Al ver al ciervo, la soltó dando voces para que lo tomase. La leona alcanzó al ciervo, lo derribó y comenzó a sorberle la sangre...”


Finalmente, la reina Leonor de Castilla murió en 1290 y sin duda los españoles, damas y caballeros, que le habían asistido en su reinado, volvieron a España, alguno de ellos con el “Amadís” bajo el brazo, sin firma de su autor, porque seguramente eran cuentos que se escribieron, uno tras otro, a lo largo de algunos años como entretenimiento, muy usual entonces, donde poetas y trovadores complacían a los reyes con sus narraciones, sus versos y su música. Acaso su autor había dejado ya este mundo, legando su admirable obra a manos de sus coetáneos y compatriotas españoles en Inglaterra. Los estudiosos del Medioevo deberán ahondar la investigación del génesis de Amadís de Gaula, dándonos a conocer quiénes fueron los señores que acompañaron a la reina Doña Leonor de Castilla a Inglaterra, y quién, de entre ellos, fue el autor de las tres partes originales del “Amadís de Gaula”.

 

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