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DOCE SONETOS DE SHAKESPEARE


Santiago Sevilla
sevillagloor@yahoo.com


Traducción y Versión al Español por Santiago Sevilla.


III
Look in thy glass and tell the face thou viewest
Now is the time that face should form another;
Whose fresh repair if now thou not renewest,
Thou dost beguile the world, unbless some mother.
For who is she so fair whose unear’d womb
Disdains the tillage of thy husbandry?
Or who is he so fond will be the tomb
Of his self-love, to stop posterity?
Thou art thy mother’s glass, and she in thee
Calls back the lovely April of her prime;
So thou through windows of thine age shalt see,
Despite of wrinkles, this thy golden time.
But if thou live remember’d not to be,
Die single, and thine image dies with thee.

Soneto III
Admira en el espejo tu hermosa faz;
Piensa que ya es tiempo de otra procrear.
Si no lo hicieres, engañarás falaz
Al mundo y te vas, madre, a desgraciar.

Porque: ¿Quién es bella en ley veraz,
Cuyo vientre rehuya el engendrar?
Si, por amor propio, fueres inferaz,
Posteridad vas en la tumba a dar.

Tú, de tu madre, eres reflejo fiel,
ella revive en ti su abril florido;
Tu también, de edad, por el dintel,

En tu hija verás tu era de miel.
Mas si quieres sumirte en el olvido,
Se feliz, de nunca haber parido.



LVI
Sweet love, renew thy force; be it not said
Thy edge should blunter be than appetite,
Which but today by feeding is allay’d,
Tomorrow sharpen’d in his former might.
So, love, be thou; although today thou fill
Thy hungry eyes, even till they wink with fullness,
Tomorrow see again, and do not kill
The spirit of love with a perpetual dullness.
Let this sad int’rim like the ocean be
Which parts the shore, where two contracted new
Come daily to the banks, that, when they see
Return of love, more blest may be the view;
Or call it winter, which being full of care,
Makes summer’s welcome twice more wish’d, more rare.

Soneto LVI
Tu gran fuerza renueva dulce amor.
No se diga de ti, bronco tu filo,
Que del hambre, el codicioso estilo,
Imites, saciando presto tu furor,

Para, al día siguiente, con rencor,
Fea la hambruna, retorne a su rehílo,
Mas no así tú, mantén en vilo,
de tus tan ávidos ojos el fulgor.

Se cual las olas del anchuroso mar,
Que en dos mareas rehace su bregar:
Amor, que al volver les maravillas,

Inunda con tu espuma las orillas.
Pretende invierno ser, que aunque querido,
Verano ardiente te hunda en el olvido.


LX
Like as the waves make towards the pebbled shore,
So do our minutes hasten to their end;
Each changing place with that which goes before
In sequent toil all forwards do contend.
Nativity, once in the main of light,
Crawls to maturity, wherewith being crown’d
Crooked eclipses ‘gainst his glory fight,
And Time that gave doth now his gift confound.
Time doth transfix the flourish set on youth,
And delves the parallels in beauty’s brow,
Feeds on the rarities of nature’s truth,
And nothing stands but for the scythe to mow.
And yet to times in hope my verse shall stand,
Praising thy worth, despite his cruel hand.

Soneto LX
Tal olas que anegan los guijarros de la playa,
Así nuestros minutos se apuran a su fin.
Al precedente, cada uno reemplazando vaya
Y en secuencia forzosa, avance a su confín.

Al comienzo, de la luz, al centro, está el nacer,
Que avanza a madurez, con que coronado,
De eclipses torvos, su gloria debe defender.
El tiempo, mercedes que le hiciera, le ha quitado:

Trastorna el florecer donado a juventud,
Ahonda las arrugas en la frente hermosa,
Acendra achaques de Natura a la salud.

Ya, a su tajo, sin atajo, la guadaña acosa.
Empero y no obstante el tiempo artero,
Mi verso, eternamente, que te alabe, espero.


LXI
Is thy will thy image should keep open
My heavy eyelids to the weary night?
Dost though desire my slumbers should be broken,
While shadows like to thee do mock my sight?
Is thy spirit that though send’st from thee
So far from home into my deeds to pry,
To find out shames and idle hours in me,
The scope and tenour of thy jealousy?
O no! Thy love, though much, is not so great:
It is my love that keeps mine eye awake;
Mine own true love that doth my rest defeat,
To play the watchman ever for thy sake.
For thee watch I, whilst thou doth wake elsewhere,
From me far off, with others all to near.

Soneto LXI
¿Que tu imagen me despierte, es lo que quieres?
Mis párpados exhaustos, a la noche abiertos,
Los espectros que fingen y pretenden tú eres,
Desearías que reaviven a mis ojos muertos?

Este espíritu que tu mandas a espiarme,
De tan lejos, despedido del remoto hogar,
Tal alcance y pasión tiene tu celarme,
Que él llegue, del desnudo ocioso, a se burlar?

¡Oh no! Aunque muy mucho, tan grande no es tu amor.
Es el mío propio que me tiene desvelado,
Mi vero amor sincero me saca del sopor.

Me tienes de tu guardia, de ti enamorado,
Por tal distancia de tus labios separado,
Y acaso en vela tú, cerca de otro velador.


LXV
Since brass, nor stone, nor earth, nor boundless sea,
But sad mortality o´ersways their power,
How with this rage shall beauty hold a plea,
Whose action is no stronger than a flower?
O, how shall summer’s honey breath hold out
Against the wrackful siege of battering days,
When rocks impregnable are not so stout,
Nor gates of steel so strong, but Time’s decays?
O fearful meditation! Where , alack,
Shall Time’s best jewel from Time’s chest lie hid?
Or what strong hand can hold his swift foot back?
Or who his spoil of beauty can forbid?
O, none, unless this miracle have might,
That in black ink my love may still shine bright.

Soneto LXV (Versión de endecasílabos)
Si ni hierro o tierra, mar o granito,
Superan fatal mortalidad,
¿Cómo puede la fugaz beldad,
Débil, tierna flor, plantar su hito?

¿Pujar contra el tiempo y su maldad,
Cómo, hálito de miel, de estío bendito?
¿Si peñascos no, ni de acero el mito,
Resisten los embates de la edad,

La joya, al tiempo, cómo arrebatar?
¿De su raudo paso, acaso preservar?
¿Quién, de Cronos, enconos prevenir?

¡Nadie no! Mas sí, si Dios permitir
Quisiera, que mi pluma, al escribir,
Pudiese mi amor eternizar.

(Versión Alejandrina)
Ni hierro o tierra, ni roca o el inmenso mar,
Más fuerza tienen que la cruel mortalidad.
Belleza, frágil flor, ante tal fatalidad,
Con su estival hálito de miel, qué invocar,

Contra el asedio, puede, de días de maldad?
Si ni el granito de la roca ha de durar,
Ni portón de acero vence al paso de la edad,
¡Oh Mente temerosa! ¿Cómo acaso imaginar,

Escondite donde la joya, de Cronos, logre huir
Y hermosura, del furor del Tiempo, se ocultar?
O dura mano, su pie presto, enmaromar?

O quién que su botín feroz deba prohibir?
¡Oh! Nadie no. Mas valga el milagro de escribir,
A que mi amor vaya, por siempre, a subsistir!


LXXVI
Why is my verse so barren of new pride,
So far from variation or quick change?
Why with the time do I not glance aside
To new-found methods, and to compounds strange?
Why write I still all one, ever the same,
And keep invention in a noted weed,
That every word doth almost tell my name,
Showing their birth, and where they did proceed?
O know sweet love, I always write of you,
And you and love are still my argument.
So all my best is dressing old words new,
Spending again, what is already spent;
For as the sun is daily new and old,
So is my love still telling what is told.

Soneto LXXVI
¿Porqué mis versos, de nuevos bríos, son vacíos?
¿Porqué van sin cambio alguno o variación?
¿Porqué mis ojos no atinan los desvíos
Hacia novedad, ingenio e invención?

¿Porqué escribo lo mero mismo, siempre igual?
Como a cizaña, desdeño a la inventiva,
Hasta el punto que mi palabra es ya tal cual,
Que mi firma, mi cuna y fontana nativa.

Pues yo escribo sólo de ti siempre, dulce amor.
Tú y el amor son eternamente mi argumento.
Revisto mis ideas con disfraces de esplendor,

Repitiendo lo ya dicho en vano intento;
Como el sol, que es cada día antiguo y nuevo evento,
Yo atizo, de mi amor, el viejo resplandor.



LXXVII
Thy glass will show thee how thy beauties wear,
The dial how thy precious minutes waste;
The vacant leaves thy mind’s imprint will bear.
And of this book this learning mayst thou taste,
The wrinkles which thy glass will truly show
Of mouthed graves will give thee memory;
Thou by thy dial’s shady stealth mayst know
Time’s thievish progress to eternity.
Look, what thy memory cannot contain,
Commit to these waste blanks, and thou shalt find
Those children nurs’d, deliver’d from thy brain,
To take a new acquaintance of thy mind.
These offices, so oft as thou wilt look,
Shall profit thee and much enrich your book.

Soneto LXXVII
Verás tu rostro marchitarse en el espejo,
Morir las horas, del reloj de sol, en el dial.
Folios hoy en blanco de tu libro, tu reflejo
Ya en palabras serán, para bien o para mal.

Las arrugas de tu ceño cuando vas a viejo,
Fosas de sepulcro evoquen en tu memorial.
Y del tiempo inexorable, el paso añejo,
Te avise, al deslizarse, del dial sombra fatal.

Lo que tu memoria no pudiere retener,
En tus níveas páginas, arrójalo al vacío,
Libera tu cerebro, pariendo a luz el crío,

Y tu mente procrear de nuevo ha de querer.
Estos consejos que ahora, amigo, te confío,
Tanto a ti, como a tu libro, ricos han de hacer.



XC
Then hate me when thou wilt; if ever now;
Now, while the world is bent my deeds to cross,
Join with the spite of fortune, make me bow,
And do not drop in, for an after-loss.
Ah, do not, when my heart hath ‘scaped this sorrow,
Come in the rearward of a conquer’d woe;
Give not a windy night a rainy morrow,
To linger out a purpos’d overthrow.
If thou wilt leave me, do not leave me last,
When other petty griefs have done their spite,
But in the onset come: so shall I taste
At first the very worst of fortune’s might;
And other strains of woe, which now seem woe,
Compar’d with loss of thee, will not seem so.

Soneto XC
Pues ódiame cuando quieras, mejor hoy,
Hoy que el mundo se cruza en mi camino.
Ya que me humilla cruel, júntate al destino.
No tardes a, de hinojos, donde estoy.

No acudas, si al pesar venciendo voy;
No vengas retaguardia, te conmino,
De males y desgracias de mi sino,
No a la noche, lluvia añadas, tuyo soy.

Si vas a abandonarme, no al final,
Cuando otras amarguras me han herido.
Ven primera, amada, a hacerme el mal.

Llegue así el peor golpe del puñal...
Lo que sufra a la postre el agredido,
Será, sólo, al tajo, echarle sal.



XCI
Some glory in their birth, some in their skill,
Some in their wealth, some in their body’s force;
Some in their garments, though new-fangled ill;
Some in their hawks, and hounds; some in their horse;
And every humour hath his adjunct pleasure;
Wherein it finds a joy above the rest.
But this particulars are not my measure;
All these I better in one general best.
Thy love is better than high birth to me,
Richer than wealth, prouder than garments’ cost,
Of more delight than hawks or horses be;
And having thee, of all men’s pride I boast;
Wretched in this alone, that thou mayst take
All this away, and me most wretched make.

Soneto XCI
Gloriosa buena cuna y gran destreza,
Fuerza acaso, medra en la riqueza,
Moda en el ropaje, aunque decadente,
Cetrería, cacería, y lo que invente,

Probándose mejor que el indigente,
A caballo o a pie, gente pudiente,
Pues nada de eso es mi proeza:
Más rico que riqueza o bien provista mesa,

Más jolgorio y placer que los halcones,
Más exultación que equitación,
Más lujo que capas y blasones,

Danos amor a nuestros corazones.
Mas ¡Ay! Si me negaras tú, tus dones,
Mi hundimiento sería y perdición.


XCII
But do thy worst to steal thyself away,
For term of life thou art assured mine;
And life no longer than thy love will stay,
For it depends upon that love of thine.
Then need I not to fear the worst of wrongs,
When in the least of them my life hath end.
I see a better state to me belongs
Than that which on thy humour doth depend.
Thou canst not vex me with inconstant mind,
Since that my life on thy revolt doth lie.
O what a happy title do I find,
Happy to have thy love, happy to die!
But what’s so blessed –fair that fears no blot?
Thou mayst be false, and yet I know it not.

Soneto XCII
Aunque quieras, mi amor, desvanecerte,
Atada a mí estás, hasta la muerte.
No ha de durar más vivir, que amar,
Pues muerto el uno, el otro ha de expirar.

El mal mejor, contra el peor cambiar,
Amor y vida, azar torne a jugar:
Así no se yo, si por perderte,
Mi vida pierda, loco por tenerte.

Tus caprichos y humores veleidosos,
Inconstantes, crueles, vanidosos,
No han de superarme, si yo al morir,

Se vieren, de tus ojos lacrimosos,
Pesar fluir; tus juegos engañosos,
Ante el mundo, malvados, deslucir.


XCIII
So shall I live, supposing thou art true,
Like a deceived husband; so love’s face
May still seem love to me, though alter’d new;
Thy looks with me, thy heart in other place.
For there can live no hatred in thine eye;
Therefore in that I cannot know thy change.
In many’s looks the false heart’s history
Is writ in moods and frowns and wrinkles strange;
But heaven in thy creation did decree
That in thy face sweet love should ever dwell;
Whate’er thy thoughts or thy heart’s workings be,
Thy looks should nothing thence but sweetness tell.
How like Eve’s apple doth thy beauty grow,
If thy sweet virtue answer not thy show!

Soneto XCIII
Viviré así, pensándote veraz,
Tal que al cornudo, tu amorosa faz,
Ha de engañarme, y burlarase cruel:
Conmigo el rostro, corazón con él.

Pues tus ojos, nunca en odio, siempre en miel,
De tu alma engañosa, son dintel,
Por eso no descifro en ti verdad,
Que el ceño, en otras, revela la maldad.

El Cielo al crearte decretó,
Que en tu rostro reinara la dulzura
Y en mis celos, procelosa conjetura.

¡Oh, manzana de Eva! A tu hermosura
No mancilla la mentira impura,
Que el culpable de locura, he de ser yo!



XCVII
How like the winter hath my absence been
From thee, the pleasure of the fleeting year!
What freezing have I felt, what dark days seen!
What old December’s bareness every where!
And yet this time remov’d was summer’s time;
The teeming autumn, big with rich increase,
Bearing the wanton burden of the prime,
Like widow’d wombs after their lords’ decease.
Yet this abundant issue seem’d to me
But hope of orphans and unfather’d fruit;
For summer and his pleasures wait on thee,
And, thou away, the very birds are mute;
Or, if they sing, ‘tis with so dull a cheer,
That leaves look pale, dreading the winter’s near.

Soneto XCVII
Cual cruel invierno, tu ausencia ha sido,
Tú, luz y placer del tiempo ido.
Cuánto hórrido frío y amarga desnudez,
Mi Diciembre, tan inclemente, el mes.

El verano se esfumó, tiempo perdido,
Y el Otoño rico, envanecido,
Cargado de riqueza, en su preñez,
Aquí, cual viuda abandonada es.

Ésta, vana abundancia fue en verdad,
De orfandad y bastardía, fantasía,
Yo sufriendo lejanía, cada día.

De las aves, trinante algarabía,
Sin ti, sordera da y melancolía,
Intuyendo, de invierno, eternidad.

Segunda Versión
Cual invierno, mi ausencia ha sido,
Lejos de ti placer del tiempo ido.
Días oscuros, aterido, helado,
Diciembre a desnudez me ha confinado.

Sin ti, el estío presto se ha pasado
Y el otoño, de frutas recargado,
Preñado en primavera, ha aparecido
Viuda embarazada y sin marido.

Tal que huérfano bastardo espero,
Traigas contigo el goce verdadero
Cuando llegues el próximo verano.

Mudo hoy el canto de las aves, vano
Su trinar, pues ya el invierno insano,
Faz triste, palidece en el Enero.

 

 

 

 

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