Abarca un territorio de gran diversidad topográfica y bellos paisajes. Ha tenido tradicionalmente una economía basada en la agricultura y el aprovechamiento de sus inmensos bosques. El bosque ocupa el 43% del territorio y se extiende fundamentalmente por la parte occidental. La fauna es muy rica, destacando alces, pumas, zorros, castores, ratas almizcleras, visones y nutrias. En los ríos y lagos habitan el salmón, la trucha arco iris. Región limitada al este por las Montañas Rocosas comprende el sur de la Columbia Británica y una parte importante de los actuales estados de Washington, Oregón, Montana e Idaho.
Las dos terceras partes del norte comprenden algunos de los terrenos más escarpados de todo el sistema de las Montañas Rocosas y numerosos lagos naturales. En el tercio sur se encuentra la Meseta de Columbia y una parte de la Gran Cuenca. Goza de un clima moderado por el aire marítimo, que provoca temperaturas más suaves que en las grandes planicies del este.
En su seno compartían espacio naciones de dos grandes grupos lingüísticos: los "penuti / shahapti" y "salish". La única tribu no emparentada con los anteriores grupos culturales eran los Kutenai - que ocupaban los montes Selkirk-, cuya lengua se diferenciaba de las naciones de su entorno. Hay numerosos lugares históricos que conmemoran la cultura del oeste de los Estados Unidos.
LOS PUEBLOS INDÍGENAS AMERICANOS POBLADORES DE ESTA ZONA
Shoshone
Pend d'Oreille
Yakima
Bannock,
Kutenai
Cayuse
Nez Percé
Chinook,
Modoc
Nez Percé:
Se denominaban así mismos "la gente". También se les denominaban narices partidas, porque decoraban su nariz con pequeños adornos de hueso o concha. Llevaban vestidos de cuero con flecos, túnicas de piel de búfalo y se tocaban con gorros de guerra de plumas de águila.
Antes de la introducción del caballo por los españoles, la cultura de los nez-percés era muy parecida a la de otras tribus de la meseta. Libremente organizados en grupos, desperdigados en pequeñas aldeas. La mayor parte del año seguían las estaciones recolectando frutos y plantas salvajes fáciles de obtener. Actividad que combinaban con la pesca de salmones y caza de venados, osos, ciervos y alces.
La vida espiritual
La propiedad de la tierra era permanente y pertenecía al poblado, constituido por una serie de familias extensas. Cada aldea estaba bajo la guía de un jefe. Muchos de los líderes de épocas pasadas eran chamanes o interpretes de sueños. Eran especialistas religiosos que poseían el don de la visión filosófica interior y grandes poderes extrasensoriales de percepción. Esos poderes eran don de un wéyekin. Cada persona, hombre o mujer, necesitaba y encontraba un wéyekin.
La cultura de los nez-percés, que concedían mucha importancia a los sueños y a la meditación consideraban a los seres humanos como participantes en los misterios del mundo lleno de prodigios y fuerzas. La vida era una etapa, un nivel de la existencia, continuado por otro de existencia espiritual, la de animal, o la de una nube. Por lo tanto la existencia era un ciclo sagrado cuyos niveles o apartes eran inmortales e inseparables, continuándose una u otra.
Con la llegada del caballo y la colonización europea, los Nez-percés sufrieron grandes cambios en sus vidas; en especial desde la religión, pues los misioneros influyeron notablemente en la vida interior de las tribus, lo que produjo grandes divisiones internas. De otro lado, las epidemias y enfermedades como la viruela y el cólera, traídas de Europa, diezmaron notablemente la población.
El descubrimiento de oro en su territorio provocó gran afluencia de mineros a la zona, y la fundación de ciudades en sus tierras. Esto hizo que perdieran sus posesiones y fueran obligados a vivir en reservas, alterando su modo de vida y la movilidad que los caracterizaba dentro de su antigua y extensa región.
Los nez-percés protagonizaron uno de los hechos más importantes de la historia de los nativos de Norteamérica, lo que dejo un antecedente en la lucha por la reinvindicación de los derechos de la mayoría de los pueblos indígenas. Seis bandas de nerz-percés, contrarias al tratado que los expulsaba de sus tierras, lucharon y recorrieron cerca de 2000 Km, desde Idaho hasta la frontera canadiense, donde buscaron el último refugio. Durante el recorrido, enfrentaron con éxito cuatro cuerpos del ejercito.
A pesar de sus luchas por el respeto de sus tierras, los indios salieron de su territorio para instalarse en las reservas, y con el tiempo se vieron forzados a trabajar a sueldo y a aceptar una situación de dependencia. Hoy, muchos de los sobrevivientes buscan recuperar parte de su cultura meditando en los antiguos conceptos de los Wéyekin.
(El Wéyekin era un espíritu guardián, que siempre se recibía durante una visión, por lo general en un rito para la obtención de visiones. Era mediador entre lo sobrenatural y una persona, manifestándose en forma de animal o planta, en un relámpago o en un susurro de viento).
La música de los nativos de Norteamérica
Tiene un importante papel en la cultura nativa americana. Está estrechamente ligada a la religión y a la identidad e historia de grupos individuales. Aunque existen diferencias regionales, la música de los nativos norteamericanos comparte algunas características generales. Se cree que los espíritus transmiten las canciones en los sueños o rituales de ayuno. Por lo general, las melodías se construyen con pocas notas dentro de una estrecha gama de tonos y muestran un perfil descendente. El compás doble es el más utilizado.
Los nativos ojibway, menominee y winnebago en Wisconsin emplean un estilo de canciones más abiertas y relajadas que el de los nativos de las llanuras.