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EL ARTE DEL PALEOLÍTICO SUPERIOR (I) 1/9
Dra. María Isabel Rodríguez López
ISBN-84-9714-026-5
 

Introducción

A pesar de la labor que vienen realizando arqueólogos y  prehistoriadores, el arte prehistórico es, todavía hoy, un desconocido en torno al cual se formulan diversas hipótesis, muchas veces controvertidas.  Son muy numerosos los interrogantes que plantea su estudio, incluso si se  trata, como en nuestro caso, de un simple acercamiento a los orígenes de las manifestaciones artísticas del hombre. 

Es bien sabido que la Prehistoria, como disciplina científica, surgió en los años postreros del siglo XIX, marcada por el ambiente intelectual que ofrecían las teorías evolucionistas.  Los primeros avances en el desarrollo de esta ciencia fueron rápidos, hasta que en 1875 veía la luz una obra de E. Lartet y H. Christy, Reliquiae aquitanicae, dedicada al arte mueble.  Los descubrimientos de los últimos años del siglo XIX, especialmente los referidos al arte parietal, causaron confusión y reacciones escépticas entre los estudiosos de  toda (1) .  El abate H. Breuil, Carthailac, Alcalde del Río, Capitan, Perony, Piette, Regnault, el abate Bouyssonie, Lalanne y otros, iniciaron una serie de trabajos científicos, estudios referidos principalmente a Francia y España, cuya culminación fue la creación del Instituto de Paleontología Humana.  Acababa de abrirse una vía de investigación cuyos frutos no han cesado desde entonces(2).  El último cuarto del pasado siglo ha sido testigo del aumento de datos referidos a la investigación, consecuencia del avance tecnológico, unido a una política proteccionista que limita el acceso a determinados entornos con fines turísticos.

Las primeras manifestaciones artísticas. Teorías sobre los orígenes del Arte.

Se ha discutido el hecho de que algunos comportamientos conocidos del “hombre de Neanderthal”, identificado con las culturas que sirvieron de tránsito entre el Paleolítico Medio y Paleolítico Superior, entre el -125.000 y -35.000, tuvieran intención artística. No cabe duda, sin embargo, de que los orígenes del arte están en relación con la actividad del Homo sapiens sapiens(3)  cuya capacidad intelectual era en todo análoga a la del hombre actual.  Se tiene noticia de su presencia en torno al año –40.000, en un momento en el que llegaba a su fin la última de las glaciaciones, período que se conoce como Würm IV.  Los primeros vestigios de arte “constituyen un testimonio inapreciable de la capacidad intelectual y creadora de quien ya podía plasmar en imágenes el acerbo de su mundo espiritual” (4).


Neanderthal                          Europeo Moderno

 Necesidad de comunicación y de creación son los aspectos que pueden ponerse en relación con los orígenes del arte, un lenguaje más, entre los utilizados por el ser humano.  Existen diversas opiniones en relación con los orígenes de la actividad artística, que a modo de síntesis resumimos en los siguientes puntos:

  • El arte como impulso que nace en el deseo que siente el ser humano por el adorno. Esta teoría fue expresada por G. H. Luquet en los años  veinte, y defiende el arte como una invención espontánea.  Expresaba este autor que al visualizar ciertos trazos el hombre, por casualidad, sintió el deseo de completarlos para “crear” objetos o figuras conocidas en su entorno.
  • El arte como reflejo de la “ansiedad cósmica”, es la idea central de una teoría que surgió con W. Worringer, en 1906; esta tesis fue ampliada por H. Read, quien añadió que la ansiedad es factor común tanto para el arte contemporáneo como para el arte prehistórico.
  • Otros estudiosos, a la cabeza de los cuales citamos a Salomon Reinach, han relacionado los orígenes del arte con la magia y el rito.  En su obra L´art et la magie (1903) defiende la idea de que el impulso principal del arte prehistórico estuvo ligado al desarrollo de la magia. Las imágenes, según esta teoría, vendrían a ser evocaciones análogas a las realizadas con palabras.
A las citadas teorías tendríamos que sumar otras no menos interesantes que defienden el arte por el arte, o la relación entre el arte y los aspectos lúdicos inherentes al ser humano.  En todas las formulaciones propuestas se esconde,  quizás, parte de la verdad científica, razón por la que no deben ser disociadas ni excluidas unas de otras(5) . El arte de la Prehistoria es representación gráfica de un mundo material, del entorno, muchas veces hostil (6), en el que vivió el hombre cuaternario y, por ello, en la sencillez de sus formas (unas veces naturalistas, otras esquemáticas) se esconden creencias espirituales y actitudes de culto.

El arte del Paleolítico Superior. Periodización y cronología. 

 A grandes rasgos se puede caracterizar el arte del Paleolítico Superior  por el predominio de las figuras naturalistas de animales, un número muy elevado de signos y la escasez de las figuras humanas; tampoco hay  en esta época escenas concebidas como composiciones artísticas en el sentido moderno del término.  El Epipaleolítico está definido por escenas en las que aparecen tanto figuras humanas como figuras animales, generalmente con formas estilizadas y carácter vivaz.  La esquematización fue ganando terreno en el período Neolítico, en las sociedades de agricultores y ganaderos que vieron nacer la Arquitectura, hasta el punto de que se llegó a generalizar un arte sintético, arte de signos.


Hacha de piedra
(c) artehistoria

El sistema de vida del Homo sapiens sapiens estaba basado principalmente en la caza; sus lugares de ocupación no eran meros refugios donde protegerse del frío o las fieras, sino aposentos organizados que respondían al sistema de vida de entonces. Se ha podido determinar que en el interior de las cavernas los espacios estuvieron delimitados por áreas, en función de su uso: talleres (trabajo de pieles y talla de la piedra), almacenes, o lugares destinados para el desarrollo de la vida cotidiana, cercanos a la boca de la cueva para mayor aprovechamiento de la luz solar.
 La aparición de las primeras manifestaciones artísticas es un aspecto de relevancia sin igual, uno de los más importantes avances conseguidos por el ser humano, ya que  la expresión artística es un vehículo a través del cual el hombre puede plasmar ideas y emociones profundas.
 
 
Chatelperroniense
-40.000 a  -30.000
Auriñaciense
-30.000 a  -25.000
Gravetiense
-25.000 a  -15.000
Solutrense
-20.000 a  -15.000
Magdaleniense
-15.000 a  - 8.000
Antiguo
-15.000 a -13.000
Medio 
-13.000 a -10.000
Reciente
-10.000 a  -8.000

Etapas del Paleolítico Superior.

Técnicas artísticas.

Las técnicas artísticas utilizadas durante el Paleolítico Superior ponen ante nuestros ojos un panorama marcado por la diversidad; han llegado hasta nosotros únicamente ejemplares escultóricos y pictóricos, aunque debieron existir labores artísticas en el trabajo del cuero, cestería y otros materiales perecederos.
Resumiendo las indicaciones del profesor Ripoll (7), podemos señalar cinco técnicas básicas, tanto para el arte parietal como para el arte mueble, con todas sus posibles combinaciones:

1. Trazado digital sobre una superficie arcillosa o blanda (los denominados macaroni).

2. Grabados sobre roca dura (incisión realizada con buriles de sílex).

3. Relieves (tanto bajorrelieves como altorrelieves).

4. Escultura de bulto redondo realizada en arcilla o en materias duras. Las esculturas de barro son excepcionales.

5. Pintura o dibujo en color.

Los soportes para las representaciones artísticas fueron principalmente óseos (cuernos y astas) y líticos, aprovechándose en ellos, con extraordinaria pericia, la forma natural de los mismos. Las figuras pintadas son habitualmente de un solo color, aunque existe la bicromía en determinadas representaciones; las llamadas “policromías” no son sino imágenes en las que el artista ha sacado buen partido a los matices que ofrecen los colores básicos de esta pintura, el rojo, el negro y, en menor medida, el blanco.  Raspado, lavado de tintas y perfilado de las figuras son, principalmente, los medios mejor utilizados para conseguir volúmenes y formas naturalistas.

En las pinturas más antiguas, se utilizaba la mano impregnada de tierra o sangre para conseguir color,  mientras que desde el Magdaleniense se recurrió a la utilización de pigmentos naturales (óxidos de hierro y manganeso), carbón -de madera o de hueso-, o arcilla para conseguir la coloración. Dichos pigmentos pueden estar aplicados sin aglutinante,  o bien a base de materias grasas que pudieran servir a tal función.(8)  Existen figuras únicamente diseñadas en su contorno, pudiendo ser éste lineal (continuo o discontinuo) o tamponado (mediante puntos). El interior de las figuras presenta, ocasionalmente, los llamados despieces, líneas que delimitan, convencionalmente, las diferentes zonas del animal. En otros casos se trata de ejemplos pintados mediante el procedimiento de las tintas planas (con el color extendido de forma uniforme) o con intención de modelado (utilización diversa de pintura o raspados). En el caso del grabado, los tipos de trazo que resultan más recurrentes son: trazo simple, trazo múltiple y trazo estriado.

Perspectiva

La representación del volumen de las figuras ha sido, desde los mismos orígenes del arte, una de las preocupaciones importantes del artista.  Con buen ojo, el hombre del Paleolítico supo sacar partido a fisuras y relieves naturales de la roca, imaginando en ellas buen número de formas desde su fantasía creadora, solo igualada miles de años más tarde en la genialidad de las esculturas de Pablo Picasso.  Las representaciones más habituales nos muestran las figuras animales en una visión de “perfil absoluto”, aunque en el Magdaleniense fuera usual la forma de representación que se ha convenido en llamar “perspectiva torcida” (silueta de perfil con cornamenta y pezuñas de frente).  La tridimensionalidad se expresa, pues, mediante perspectivas inventadas, que mucho tienen que ver con el soporte artístico en el que se insertan las figuras.

Las figuras se animan, expresándose su movimiento o su hieratismo mediante trazos determinados, convertidos en tópicos característicos de representación. Así, por ejemplo, en las figuras estáticas,  se ha subrayado la rigidez de las patas para expresar ausencia de movimiento, mientras que la acción de marcha se consigue con una separación excesiva, oblicua, entre las extremidades delanteras y traseras.  Economía de medios y economía de recursos que contribuyen, sin embargo, de una forma excepcional para narrar todo aquello que rodeó la vida de estos hombres, de estos primeros artistas.

Por su parte, André Leroi-Gourhan distingue figuras con animación nula, animación segmentaria (restringida a las extremidades delanteras), animación simétrica o galope volante (que afecta a las cuatro patas) y animación coordinada (entre las cuatro patas y la cabeza, y en ocasiones, también la cola).  El movimiento fue uno de los avances formales dados en el período Magdaleniense, que el citado autor pone en relación con la noción del tiempo figurado.


(1) El descubrimiento de Altamira por Marcelino Sanz de Sautuola, en 1875, fue, como es bien sabido, un hito que habría de marcar el devenir futura de una ciencia nueva, la Prehistoria.  Este descubrimiento fue recibido con recelo y escepticismo y las famosas pinturas fueron consideradas como falsificaciones, actuando como portavoz Emile Cartailhac (1845-1921), insigne profesor en la Universidad de Toulouse, que más tarde rectificaría su opinión.
  (2) Puede seguirse una sucinta y clara historia de los descubrimientos de la Arqueología prehistórica en RIPOLL, E. (1989), pp. 10-23.
(3) El homo sapiens sapiens no es una evolución del homo sapiens neanderthalis, que había desaparecido progresivamente del planeta por razones que todavía hoy resultan un misterio. su cerebro, aunque no mucho mayor que el de los neanderthales, tenía forma distinta, dolicocéfala, hecho que debió de favorecer el desarrollo de determinadas capacidades.  En Europa, es conocido como hombre de Cro-Magnon, por los restos humanos aparecidos, en 1868, en la cueva de dicho nombre, sita en Les Eyzies (Dordoña).
 (4) GONZÁLEZ SERRANO, P., Prehistoria y Primeras civilizaciones, Tomo I , Historia del Arte, Espasa Calpe, Madrid, 1996, p.16.
(5)  GIEDION, S., El presente eterno: los comienzos del Arte, Madrid, 1991, p.26-27.
(6)  La vida de los cazadores paleolíticos debió de ser difícil.  El clima oscilaba entre las glaciaciones y las interglaciaciones, lo cual determinaría una flora y fauna muy diferente a las actuales, ciertamente pobre.  La alimentación de estos cazadores sería, pues, salvajina, y los medios de que dispusieran, muy limitados, en general.  La caza móvil y aleatoria obligaría al hombre al perfeccionamiento de sus  útiles de piedra (puntas de flecha y buriles) y de hueso (propulsores o arpones).  Dichos instrumentos tuvieron, pues una utilidad concreta, una funcionalidad, pero no estuvieron exentos de sentimiento estético. Cfr. RIPOLL PERELLÓ, E., Orígenes y significado del arte Paleolítico,  Madrid, 1986, pp. 17-29. 
(7) RIPOLL PERELLÓ, E., op. cit., p. 57 y ss.
(8) En las paredes de las grutas se ha formado, durante el transcurso de los siglos, una costra de carbonato de calcio, que favorece la fijación de los pigmentos como si de un fresco se tratara.  La conservación de las pinturas depende, en una medida muy importante, de que las condiciones climáticas  de la cueva se mantengan constantes