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arte romano, tal como se interpreta en este análisis, no se
refiere sólo a la ciudad de Roma y a las comarcas circundantes,
sino que alude también a todos los territorios conquistados bajo
la dirección de su imperio. En este amplio espectro, no cabe duda
de la influencia ejercida por las culturas griega y etrusca en los patrones
artísticos romanos. Sin embargo, hacia el año 80 a. C., se
observa ya una cierta independencia con respecto a ellos y una apreciable
tendencia hacia la originalidad y hacia la creación de un estilo
propio. De este modo, puede afirmarse la existencia de una arquitectura
genuinamente romana, de una grandiosidad y riqueza extraordinarias, notablemente
diferente a la griega. El contacto con Oriente contribuyó a realzar
la belleza decorativa de los edificios hasta conseguir un barroquismo ornamental
desconocido en el arte clásico. Las artes figurativas, sin embargo,
reflejan la pervivencia de las formas helénicas, aunque el sentido
histórico y narrativo de gran número de relieves y pinturas,
así como la aparición del retrato, son de creación
romana.
En referencia a las mal llamadas
artes menores, debe decirse que, aunque la cerámica itálica
no alcanzó nunca la perfección artística de la griega,
la producción de la famosa Terra sigillata fue una valiosa
aportación a las industrias romanas. También el vidrio constituyó
una importante manufactura en época imperial, desarrollándose,
igualmente, la talla de piedras preciosas o semipreciosas y la orfebrería
en oro y plata.
La plenitud de un arte romano ya
formado se inicia en época de Augusto, pasando por sucesivas etapas
evolutivas, que reflejan erudición, romanticismo o una vuelta al
helenismo, según el gusto o ideología de sus promotores.
Las presentes líneas tienen como objetivo mostrar al lector los
diversos aspectos y períodos estéticos de las manifestaciones
artísticas de la civilización más poderosa del mundo
antiguo. El punto de partida será la fundación de Roma, su
conclusión, las invasiones germánicas.
LA FUNDACIÓN DE ROMA.
Los comienzos históricos
de Roma fueron fijados por Varrón,
ilustre erudito romano del s. I a.C., el 21 de abril de 753 a.C. Esta fecha,
encuadrada cronológicamente dentro de la Edad del Hierro, fue aceptada
como cierta por sus contemporáneos, permaneciendo hasta hoy como
referencia obligada para el nacimiento de una civilización, que
marcaría profundamente el desarrollo no sólo de Occidente,
sino de todo el orbe conocido hasta entonces.
El acontecimiento tuvo lugar en
la colina del Palatino y fue protagonizado por los gemelos
Rómulo y Remo. El asesinato del segundo por el primero, dejó
en manos de este último el poder de la recién fundada ciudad
y la implantación de la monarquía. A partir de entonces,
la historia de Roma ha sido dividida en tres grandes períodos:
a. Monarquía (753-509 a.C.)
b. República (509-27 a.C.)
c. Imperio (27 a.C.-476 d. C.)
CARACTERISTICAS GENERALES
DE LA ARQUITECTURA ROMANA
Materiales de construcción
LA MADERA
Maderas de diverso tipo fueron utilizadas,
especialmente, en modestas edificaciones urbanas. Muros y cubiertas se
sostenían a base de vigas y armazones de madera. Incluso en
edificios más nobles, este material fue siempre el preferido para
fabricar las cubiertas planas.
EL LADRILLO
El ladrillo romano era de dos tipos:
- Adobe.- Trozos de arcilla de
forma regular, cocidos al sol. Se empleó profusamente durante toda
la República en construcciones pobres y, por su inconsistencia,
de poca envergadura. Continuó en uso hasta hoy en las sencillas
viviendas, que aún subsisten en las aldeas del Próximo Oriente
y del Mediterráneo.
- Ladrillo cocido al horno, opus testaceum.
Por su gran dureza y solidez, se utilizó en muros y bóvedas
ya desde el s. I a.C., generalizándose durante el s. I d.C.
Según su uso, estos ladrillos adquirieron diversas formas:
bipedalis, que medía dos pies (5) cuadrados y se observa sobre
todo en arquerías; sesquipedalis, de pie y medio cuadrado,
muy común en muros, la teja, etc.
LA PIEDRA
Piedras de poca calidad fueron las
usuales en tiempos de la República. Se extraían de canteras
cercanas a Roma y adoptaban la forma de sillares regulares (opus quadratum).
Se colocaban por hiladas que alternaban a soga (se veían por su
exterior mas largo) y a tizón (se veían por su exterior más
corto). Este sistema de construcción fue tomado de la arquitectura
etrusca. A menudo, la tosquedad de estos paramentos obligaba a cubrirlos
con estucos pintados u otros revestimientos. Foto 1.
La introducción del mármol
en la arquitectura romana fue tardía, hacia el final del s. II a.C.,
no alcanzando una gran difusión hasta tiempos de la dinastía
Julia-Claudia.
EL HORMIGÓN
Este material, muy parecido al actual,
se
obtenía de la fusión de toba, guijarros o piedras machacadas
con cantidades de arena y cal. Su economía y facilidad de fabricación
hicieron del hormigón, elemento arquitectónico imprescindible
a partir del s. II a.C. El resultado de esta mezcla, opus caementicium,
era una masa pastosa que, al solidificarse, constituía superficies
compactas y sumamente resistentes a los ataques del hombre y de la Naturaleza.
A veces, se empleó, también, el denominado polvo de Puzol
o puzzolana, del que Vitrubio explica lo siguiente:
Hay una clase de polvo, que por
su propia naturaleza produce efectos maravillosos. Se le halla en la región
de Bayas y en los territorios de los municipios, que están en las
cercanías del Vesubio. Este polvo, mezclado con la cal y la piedra
machacada, no sólo consolida toda clase de edificaciones, sino que
incluso las obras, que se hacen bajo el agua del mar, tienen solidez. La
razón de ello parece ser esta: en las entrañas de aquellos
montes hay tierras y numerosas fuentes de agua caliente, que no existirían
si no tuviesen debajo fortísimos fuegos, alimentados o por azufre
o por alumbre o por betún. Este fuego y estas llamas, al penetrar
y actuar a través de los meandros y venas de la tierra, la hacen
ligera, y el tufo (o la toba), que allí existe, es lúmido
y enjuto.
Y por tanto, cuando estas tres
cosas, producidas de la misma manera por la violencia del fuego, llegan
a mezclarse al recibir, de repente, por absorción el agua, se condensan
y se endurecen por instantes, y se consolidan tan intensamente en el líquido,
que no bastan a repararlas o disolverlas ni las olas ni la fuerza del agua.
(De arquit. 2, 6).
LA MAMPOSTERÍA
Paramentos de cantos menudos e irregulares,
sin trabajar, incrustados en hormigón y formando hileras horizontales
fueron el sistema constructivo más relevante a partir del s. II
a.C. Era el denominado opus incertum, cuya variante, el opus
reticulatum, se caracterizó por revestimientos de toba volcánica
en forma de pirámides de base cuadrada colocadas sesgadamente. Este
último fue de uso ordinario desde la época del emperador
Augusto hasta la de Adriano. Fotos 2 y 3.
Los elementos arquitectónicos.
LA COLUMNA
La influencia y admiración
que los romanos sintieron siempre por el arte de la Hélade, les
impulsó a adoptar los órdenes arquitectónicos griegos,
aunque introduciendo en ellos importantes novedades, e incluso creando
un orden nuevo, consecuencia de la mezcla del jónico y del corintio.
En el orden dórico, la columna
transformó su fuste en liso, terminando en una moldura estrecha
o astrágalo, que servía de transición al capitel.
Éste añadió una pequeña estructura cilíndrica
bajo su equino. Este orden recibió el nombre de toscano. Foto
4. La innovación romana en el orden jónico fue el uso
generalizado del capitel de volutas en esquina, con lo que este decorativo
elemento aparecía en sus frentes y laterales, enriqueciendo la simplicidad
del original griego. Foto 5. Sin embargo, sería el orden
corintio el que gozaría de más aceptación en la arquitectura
romana. La belleza de su capitel, de características análogas
al helénico, le hizo figurar con profusión en todo tipo de
edificios hasta el final del imperio, resurgiendo con fuerza siglos después,
en el arte del Renacimiento. Foto 6. Las hojas de acanto, que componían
este capitel, se enriquecieron con el cimacio (6) y las volutas del jónico,
dando como resultado un nuevo orden, el compuesto. Foto 7.
Por otro
lado, el afán ornamental romano indujo a realzar las metopas del
entablamento dórico con rosetas, bucráneos(7) etc. a colocar
basas bajo los fustes de los órdenes citados e, incluso, a superponer
y combinar todos ellos en la fachada de un mismo edificio.
1.- Ley de las Doce Tablas.- Código de leyes, que recoge el
derecho consuetudinario en sus aspectos procesal, religioso, civil y penal.
Fue escrito en doce tablas de bronce y ubicado en el Foro para su pública
lectura.
2.- Júpiter.- Dios romano asimilado al Zeus griego. Divinidad
del cielo, cuyo santuario estuvo en el Capitolio. Sus símbolos fueron
el rayo y el águila.
3.- Juno.- Diosa romana asimilada a la Hera griega. Era protectora de
las mujeres, en particular de las casadas.
4.- Minerva.- Diosa romana identificada con la Atenea griega. Presidía
la actividad intelectual.
5.- pie.- Medida de longitud. Equivalía aproximadamente a 28
cms.
6.- cimacio.- Moldura decorada con elementos ovales y apuntados, propia
del orden jónico griego.
7.- bucráneo.- Cráneo descarnado de bovino.
8.- augur.- Adivino romano que escrutaba el vuelo de las aves.

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